DON FERNANDO DOMENE ALBERO... "¡PRESENTE!"

DON FERNANDO DOMENE ALBERO... "¡PRESENTE!"
DÍCESE DEL ESTUDIANTE, GRAN MAESTRO Y AMIGO DE TODOS
En el mundo de luces y sombras en el que vivimos, las segundas en ocasiones oscurecen e incluso ocultan a las primeras, lo cual no es óbice para que vayamos atesorando en nuestro “Debe y Haber” lo que sembremos y recojamos en cada una de las estaciones de la vida. Sabemos que la cuenta anterior puede fluctuar entre máximos y mínimos, por lo que en cada momento la suma o resta de las diversas variables pueden elevarnos a los altares, enterrarnos en vida e incluso entretenernos en el fascinante limbo que es el mundo intermedio entre el mundo de los vivos y el de los ausentes. A mi entender lo relevante es que cuando lleguemos al final, podremos y nos podrán hacer balance de lo que fue nuestro paso por este mundo de luces y sombras; siempre lo he considerado un ejercicio recomendable para hacer justicia con aquellas personas que supieron aprovechar su vida y además, beneficiar las ajenas con su trabajo. 
Mi anterior soliloquio, cierto y real como la vida misma al no ser necesario milagro alguno que lo avale, nos sirve para glosar o fijar que diría Alfredo Rojas, la respetada figura de don Fernando, conocida y reconocida por los que fuimos sus compañeros en nuestra comparsa de Estudiantes, alumnos del Colegio Salesiano y amigos.
Lo primero es agradecer a Cristina Oltra Moltó, así como a sus hijos Fernando y Alberto, la confianza que han depositado en las letras que he puesto en liza; es un tipo de confianza muy compleja que sé reconocer y agradezco. Tras muchos años con la investigación histórica, puedo prometer y prometo que los años pasan y todo lo que no esté escrito y bien escrito, os lo digo yo… inexorablemente se pierde; no será el caso.
Don Fernando nació en Villena el 12 de abril de 1953 en la entonces denominada avenida José Antonio (casa donde luego estuvo Benito Pardo) y hoy Constitución, aunque popularmente siempre ha sido la calle Ancha. Años después la familia al completo se mudó al 4º piso situado sobre la desaparecida y popularísima pastelería "Marco Soriano" (calle Joaquín Mª. López). Sus padres fueron Francisco Domene García (propietario de Calzados Domene) e Iluminada Albero Ferri; don Fernando fue el penúltimo de nueve hermanos… ¡nueve! En la actualidad y por muchos años siguen con nosotros sus hermanas Iluminada, Virtudes y Rosamari.
Sus primeros pasos escolares los dio como muchos de nosotros en las Carmelitas y Salesianos. Con los años sintió la llamada del señor y estudió en el seminario de Campello, estudios que aparcó tras cursar de 1º a 5º. Maestro por vocación y convicción cursó la carrera de magisterio en la Universidad de Alicante. Terminados sus estudios y con su título bajo el brazo, pasó a dar clase en los Salesianos de Villena. A lo largo de toda su carrera simultaneo su trabajo en las aulas con el familiar ligado a los zapatos. Siendo pequeños mis hijos Fabio y Berta, un día me lo crucé en la pista de fulbito llevándolos de la mano; aunque no había visto a don Fernando, él a mí sí y gritó aquello que había oído cientos de veces en mi etapa salesiana… ¡Arnedicooo! Por un instante creí estar en otro siglo con mis viejos camaradas de clase; eché de menos, eso sí, medio kilo de tierra del campo de fútbol en cada bolsillo y zapatos. El sufijo "ico" con valor diminutivo, por cierto, era una de sus marcas de la casa... ¡palomicaaa!
La vida siguió su devenir y en 1979 don Fernando contrajo matrimonio con Cristina Oltra Moltó, natural de Concentaina; años después nacerían Fernando y Alberto.
Don Fernando era una persona religiosa y siempre me lo pareció; la duda me la confirmó Cristina. Cuando en mi etapa salesiana íbamos a misa, lo veía vocalizando en silencio la liturgia y me llamaba la atención que lo hiciera sin ser sacerdote, sobre todo porque entonces no sabía que él había estudiado en un seminario. Cristina también me comentó que en la última etapa de su vida, la virgen María Auxiliadora que va de casa en casa en una pequeña urna de madera, sentó plaza en la suya y siempre con una vela encendida, montó guardia por él hasta el último segundo.
A finales de agosto se reparte “El Catón” y yo sabía que en cuanto me cruzase con él, éste vendría a la carrera a comentarme lo que le parecía en líneas generales pero sobre todo a repasar mi artículo; sé perfectamente la satisfacción que sentía al ver a sus alumnos poniendo en práctica un trabajo que con sus clases, él ayudó a modelar.
Hablar de don Fernando en los Estudiantes es hablar de toda una institución y de una figura muy cercana para todo el mundo; estudiante antiguo de la peña “El pupitre”, comprometido con la comparsa a su manera, antiguo directivo con Juan “el padre de Adela”, jovialidad, embajador de éxito del Pacto de Alianza, vitalidad, alegría a raudales y contagiosa siempre precedida de una sonrisa imperecedera, un poder de convicción de lo más resolutivo y ante todo, digámoslo claro, una buena persona... ¡la virgen qué tío! Les emplazo a responder esta pregunta: ¿alguna vez en la vida lo vieron malhumorado? Con las muchas y variadas puñaladas que la vida nos suele ofrendar, no crean que no es difícil lo de don Fernando a la hora de aunar voluntades.
Aunque sus antecedentes familiares lo hubiesen llevado a los Moros Nuevos por su hermano Enrique, no fue el caso. Según consta en la ficha de don Fernando, éste cursó alta en la comparsa de Estudiantes el día 11 de agosto de 1970; su ingreso vino de la mano de sus amigos estudiantes que con el tiempo formarían la peña “El Pupitre”.
Una de sus gestas más recordadas fue la del famoso extintor... que se vertió entero en el Salón superior del Casino Villenense, por obra y gracia de don Fernando y Florencio Guillén; intentaron pegarle un "sustico" al personal y el extintor se vació enteró al quedarse el gatillo enganchado. Pagaron la limpieza del local y para poder desfilar tras la sanción de la directiva, lo hicieron arrastrando los timbales de la banda. Y otra gesta en la que estuvo también implicado fue en las "dianas especiales" de los años 80 y 90; el "barri" y Paco Lucas que la hacían al revés, un melón, más melones, tomates maduros (calle Nueva), claveles, rosas, globos, pelotas de plástico pequeñas o cubos de agua en la Corredera lanzados desde lo más alto de la Casa la Cadena... "¡Yo no he sido porque estoy aquí!"... fueron las más que sospechosas palabras de don Fernando.
Si por algo siempre destacaba don Fernando era por la gracia que tenía a la hora de decirte las cosas. Te las decía como él las veía pero siempre con la gracia del que tiene gracia y no provocaban que nadie se enfadase; al contrario, siempre rodeado de risas por parte de todos. Dicho por "barri" el "Domene era un artista".
Todos sabemos lo que significa el PACTO DE ALIANZA para la comparsa y conocemos a los dos estudiantes que le dieron nueva vida: don Fernando y Antonio Tomás García "barri". Don Antonio nació el 16 de junio de 1952; estudió en las Carmelitas, un año en los Salesianos con don Teodoro, ocho años en los Jesuitas de Alicante (con gran provecho) y su alta en la comparsa se produjo en 1966. Y como el Pacto de Alianza al mando de ambos es importante y nos da para tres libros, apéndices y anexos... me la envaino, aplazamos este punto y lo publicaremos en 2019.
No me resisto a decirlo: los Estudiantes le debemos mucho a don Fernando y "Barri".
Sobre el colegio Salesiano en el que tantos años dio clase, todos los que fuimos sus alumnos podríamos contar anécdotas una detrás de otra. Por ejemplo, recuerdo la mítica (y petarda) Lambreta blanca que dejaba aparcada en portería. Menos mal que allá por el año 82 u 83 rectificó y se compró una preciosa Vespa 200 blanca con intermitentes que siguió usando hasta el final. Vamos con otra anécdota relacionada con la física que él mismo impartía: "TRAYECTORIA PARABÓLICA DE LOS CORRECTIVOS DENOMINADOS CAPONES". Ya sé que eran otros tiempos pero nadie de los cientos que yo haya conocido en los Salesianos, se quedó traumatizado cuando se los presentó cara a cara, sin palabrería ni protocolos. Su depuradísimo estilo se ceñía a la física pura: objetivo, técnica, cálculo, grados de inclinación, nudillos, parábola, zona de contacto y precisión absoluta. Sus capones, digámoslo claro, tenían una capacidad disuasiva en clase que ni la Guardia Civil de los caballos, capas y tricornios.
Habrán observado que siempre que me he referido a don Fernando, al nombre le he precedido el “don” por dos razones principales: hasta el presente miles de estudiantes y antiguos alumnos siempre lo llamamos don Fernando (una de las muchas cosas buenas que nos enseñaron en los Salesianos al referirnos a nuestros mayores y profesores) y el “don” es título que muchos ganan… pero que a pocos se lo enmarcan por merecido. Y es que el respeto que siempre le tuvimos es el valor que nos permite reconocer, aceptar y apreciar sus cualidades como estudiante, maestro y persona; insisto que somos miles los que le agradecemos todo lo que nos enseñó, estuviese o no en los libros.
OLOR A PINTURA, TIERRA POR AMURA
Nuestro don Fernando, socio activo número 101 de la comparsa de Estudiantes, partió en su última singladura el 21 de diciembre de 2017... Dicen que cuando partimos lo hacemos para siempre; dicen que sobre la tierra o en su seno queda nuestra comparsa, honra, cuerpo, doblones, familia y viejos camaradas; dicen que a los pocos meses o a lo sumo escasos años nos olvidan; dicen y dicen pero lo que también decimos miles de estudiantes y antiguos alumnos de don Fernando es que pasarán muchas décadas hasta que nuestro compañero de comparsa, maestro y amigo se interne en el olvido al que antes o después, todos estamos abocados.
Por mi parte atisbo a ver que la figura de don Fernando, intensa y nítida como pocas para una auténtica legión de corazones, por respetada y querida no desaparecerá mientras uno solo de nosotros la recuerde. Un día que se me antoja largo en el tiempo, no obstante, quedará impresa en los libros de historia y al igual que la de los grandes soldados... simplemente se desvanecerá para ir al encuentro de los suyos. Seguro estoy que cuando llegue ese maravilloso momento, todos los que desfilamos, estudiamos y reímos con él... lo estaremos esperando.
JOSÉ VICENTE ARNEDO LÁZARO
Estudiante, antiguo alumno salesiano y amigo de don Fernando.
NOTA. Mi agradecimiento por su colaboración para la realización de este artículo a Cristina Oltra Moltó, Fernando Domene Oltra, Alberto Domene Oltra, Jesús Ferrándiz Marco, Francisco García Molina, Juan Carlos Lledó Hernández, Adela Lucas Pérez y al “barri” (don Antonio Tomás García).
NOTA 2. Extracto del artículo del mismo título publicado en la revista cultural y festera "El Catón 2019" de la comparsa de Estudiantes de Villena.
Villena, agosto 2018

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