2005 QUÉ DECIR... ALFREDO ROJAS

2005 QUÉ DECIR ... por PRIMITIVO GIL SAÚCO
Hace tiempo que le vengo dando vueltas en la cabeza para escribir un artículo que hable de Alfredo Rojas, y tantas veces como lo he intentado, tantas veces lo he dejado, pero el tiem­po se agota y de una vez por todas he decidido ponerme a escribir, pero la pregunta es: ¿qué decir de Alfredo que no se haya dicho ya?, ¿qué puedo aportar sobre alguien tan particular y singular como fue en vida Alfredo? Difícil es la respuesta, sobre todo para mí que aún considerándolo un amigo estaba a una altura intelectual que me parecía insalvable, sin embargo, su calidad humana salva­ba todos los obstáculos y lo que personalmente pudiera parecer un problema, Alfredo allanaba el terreno tan fácilmente que desaparecían todas las barreras y distancias personales.

Alfredo, lo he dicho y escrito en alguna otra ocasión, aparece en mi vida allá por los años 70 cuando fue nombrado Presidente de la Junta Cen­tral. Hasta ese momento, en mi casa, Alfredo, era Alfredo el Flauta, que así le llamaba mi padre, que fue durante muchos años compañero de andadu­ras musicales en la Banda Municipal de Villena, uno con el clarinete, mi padre, y Alfredo con la flauta. Fue entonces cuando por mi afición festera y su situación de Presidente de la Junta Central, comen­zamos a coincidir en alguna que otra cuestión, y recuerdo una muy concreta que no me resisto a contar; esto ocurrió en el año 1978, a mí me acaba­ban de nombrar presidente de la Comparsa de Moros Viejos y él era Cronista de la Junta Central; un día que fui a la imprenta me dijo entregándome un sobre, "esto que es de los moros viejos". Abrí el sobre y saqué un libro de actas, "este libro, me dijo, me lo entregó Antonio Navarro "El Tito", para que lo guardara, ahora que eres tú el presidente de la Comparsa te lo devuelvo para que desde este momento lo guardes como creas conveniente y lo repongas en el archivo de los Moros Viejos".
Alfredo paso por la vida haciendo favores por todos conocidos, pero algunos de ellos quedan en el anonimato y solamente se desvelan si el que en su día lo recibió lo desvela y eso es lo que ahora quiero hacer yo para demostrar la talla humana a la que antes hacía referencia. Era agosto del año 1982, en mi pequeña industria de fabricación de calzado se produjo un incendio que la destruyó casi totalmente, pasaron unos días en los que me encontraba abatido y casi destrozado moralmente, y, unos de esos días, recibí una llamada de teléfono de Alfredo en la que me invitaba a pasar por su despacho de la Impa; al principio pensé que habría alguna factura que estaría sin pagar y eso me llevó a dilatar mi visita, cuando recuperé un poco el ánimo fui a visitarlo, me presenté en la imprenta y pregunté por él, al momento salió y me hizo pasar a su despacho, abrió un cajón y sacó un sobre que me entregó mientras me decía: "mira Primitivo, en estos momentos decir lo siento no es gran cosa y como sé que lo estarás pasando mal esto es para ti, esto que te doy porque a mí no me hace falta, te lo doy con dos condiciones, una que si no me lo pue­des devolver no me lo devuelvas y segunda que si me lo devuelves no tiene ningún tipo de interés", abrí el sobre y saqué doscientas mil pesetas de aquellas del año 1982. Seguramente esta anécdota (importantísima para mí en aquellos momentos) no fue la única ni la primera que Alfredo hacía.
El tema festero es sobradamente conocido por todos, pero a pesar de eso quiero relatarlo desde mi punto de vista que, como todo el mundo sabe, la situación en la que la Fiesta villenera se encontra­ba en aquellos momentos (finales de los años 60) por lo que no es necesario hacer una parada muy larga en este sentido, sí decir, que la voluntad de los entonces presidentes de las comparsas era crear un organismo independiente del Ayuntamiento que organizara las Fiestas de Moros y Cristianos, la pro­puesta de Alfredo como presidente de ese organis­mo que se llamó Junta Central de Fiestas de Moros y Cristianos, fue bien recibida por todos: Ayunta­miento y festeros; de este modo Alfredo Rojas se convertía en el primer Presidente de la Junta Cen­tral. Desde ese momento se abría para mí una vía de comunicación y colaboración, no por parte mía sino de Alfredo para conmigo, bueno, justo es decirlo, para con todos.
En mi vida festera fueron muchas las ocasiones que acudí a Alfredo buscando su colaboración, su opinión y su consejo; en mi álbum de recuerdos existen dos de estas ocasiones, una, cuando se creó la Orden del Portón y otra cuando siendo Presiden­te de la Comparsa de Moros Viejos le pedí que me ayudara para crear las bases del reglamento para otorgar el "Premio El Tito"; todavía conservo la libre­ta manuscrita de aquel primer borrador.
Quiero dejar constancia de que con este pequeño artículo no he pretendido una aportación literaria de altura, entre otras cosas porque estoy seguro que vendrán otros con muchísimos más conocimientos que yo que también harán su home­naje particular, con estilos más depurados literaria­mente hablando y con el mismo o más sentimiento que lo hago yo ahora, pero a pesar del riesgo que conlleva hablar de una persona tan conocida y tan querida como fue Alfredo y estar medianamente a su altura sin que lo escrito le desmerezca, a mí, personalmente me resulta bastante difícil.
Por mi parte y sé que por la de muchos festeros de muchos pueblos, quiero manifestar mi agradeci­miento personal (y tengo muchos motivos) a este gran hombre de los que nunca se puso un traje fes­tero pero que conocía bien la Fiesta, nuestra Fiesta de Moros y Cristianos, aplicando en sus criterios la sensatez, la prudencia y la humildad.
No sé si es correcto agradecerte ahora que no estás con nosotros, pero por si en vida no te lo agradecí lo suficiente quiero hacerlo ahora, GRACIAS.
PRIMITIVO GIL SAÚCO
Fuente: Revista Día 4 que fuera 2005

No hay comentarios:

..... CONTINUAR... PASAR PÁGINA Pinchar en... (entradas antiguas)
Esta Web no se hace responsable de las opiniones de sus lectores. Todo el contenido es público. Usted puede copiar y distribuir o comunicar públicamente esta obra siempre y cuando se indique la procedencia del contenido. No puede utilizar esta obra para fines comerciales o generar una nueva a partir de esta..
Web: www.villenacuentame.com
E-Mail:
villenacuentame@gmail.com