142 CONDENADOS (1939)

142 CONDENADOS
La Guerra Civil española constituye uno de los episodios más trágicos en la historia de nuestro país y aunque oficialmente se extendió entre el 18 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939, los antecedentes de este conflicto habría que buscarlos muchos años atrás, mientras que sus terribles consecuencias, con decenas de miles de muertos, exilios forzosos, contundente y extensa represión contra los vencidos y enormes dificultades económicas con las que tendría que enfrentarse la mayor parte de la población, se dejaron sentir a lo largo de las décadas siguientes, en un país que había quedado en buena medida devastado por el conflicto y que tardaría muchos años en recuperar el nivel de desarrollo económico previo a su inicio. Por poner un ejemplo, la cartilla de racionamiento impuesta en todo el territorio nacional en mayo de 1939 para tratar de evitar la amenazante hambruna, solo sería suprimida 13 años después.
Con la llegada a la ciudad de Villena en los primeros días de abril de 1939 de los integrantes de la llamada Segunda bandera falangista de Castilla comenzarían las detenciones, interrogatorios y juicios frente a aquellos que se habían posicionado en la defensa del régimen republicano derrotado. Muchos de los que no pudieron exiliarse o simplemente no quisieron hacerlo porque pensaron que nada habrían de temer, tuvieron que rendir cuentas frente a los vencedores, en una actuación represiva que se asemejaba bastante a la sufrida, de forma inversa, algunos años atrás, por aquellos que habían apoyado y alertado entonces el intento de golpe militar.
Utilizando de manera retroactiva determinados tipos delictivos incluidos en el Código de Justicia Militar, se juzgaron por toda España conductas que no estaban anteriormente castigadas por aquellos. De esta manera, varios centenares de vecinos de Villena serían acusados en procesos sumarios seguidos ante tribunales militares por delitos como el de Auxilio a la Rebelión, Adhesión a la Rebelión, Rebelión militar o Incitación a la Rebelión. Muchos de los que fueron enjuiciados en base a esta anormalidad jurídica sufrirían penas de prisión que cumplirían en diversos centros de internamiento (*1).
El caso más conocido de todos ellos es probablemente el del arqueólogo e historiador José María Soler, quien tras haber servido en las filas del ejército republicano sería detenido al finalizar el conflicto, hasta que recobrada un año después su libertad, no saldría sin embargo indemne de aquel trance, al ser privado (por medio de una depuración de tipo económico aplicada sistemáticamente por la dictadura franquista a través de la Ley de Responsabilidades Políticas) de su condición de funcionario del cuerpo de Correos al que pertenecía desde el año 1922 (*2). Junto a él, miles de empleados dependientes de distintas administraciones públicas correrían idéntica suerte a lo largo y ancho del país, perdiendo de esa forma su legítimo medio de vida. Muchas de las vacantes producidas como consecuencia de esta depuración serían cubiertas por personas que habían luchado o apoyado al llamado Bando Nacional (*3).
Maestros de Villena junto a un grupo de alumnos del Grupo Escolar Ruperto Chapí en el puerto de Alicante durante una excursión en 1935. Sólo conocemos la identidad de dos de ellos. A la derecha de la imagen aparece Ramón Gómez Sánchez e identificada con el número 2 María Gimeno Laguna. Ambos serían depurados tras el conflicto armado, perdiendo el primero su empleo.
Recientemente han engrosado los fondos del Archivo Municipal de la ciudad 142 fichas que contienen las identidades de otros tantos vecinos, que condenados a penas de prisión finalizada la Guerra Civil, serían durante los años siguientes beneficiados por disposiciones en las que se les conmutaba parte de la condena impuesta (*4). Todos estos documentos se erigen en valiosos testimonios sobre aquel oscuro periodo histórico y sobre algunos de sus protagonistas. Con todo, los que allí aparecen son solo una parte de los vecinos de Villena que finalizado el conflicto civil serían detenidos e interrogados, sufriendo muchos de ellos confinamiento en centros como el Reformatorio de Adultos de Alicante, la cárcel del Partido de Novelda, la prisión provincial de Lérida, la de Porlier, en Madrid o la Colonia Penitenciaria del Dueso, en Santoña (Cantabria) (*5).
Hermanos, cónyuges, padres, hijos, entre otros, integran este elenco. Muchas familias, rotas por la incívica y brutal guerra aparecen representadas por algunos de sus miembros, entre ellas las de las hermanas Agustina, Ana, Concepción, Josefa y Virtudes Navarro Sánchez que serían condenadas a la pena de prisión de 12 años y un día por el delito de Auxilio a la rebelión.




O como las también hermanas Rosa y Virtudes Cuenca Espinosa, alias Las caracoleras, condenadas ambas a idéntica pena que las anteriores. Estas últimas se citan (junto a Salvador y Francisco Sánchez Tormos) entre los vecinos que participaron (*6) en unión de un numeroso grupo de milicianos venidos desde otras localidades (Alicante, Elche, Aspe, Elda y Yecla), en los saqueos e incendios perpetrados en la ciudad a partir del día 21 de julio de 1936 y que afectaron principalmente a la iglesia de Santiago y al resto de templos religiosos de la población, provocando irreparables daños sobre el rico patrimonio local.

SALVADOR SÁNCHEZ TORMOS 
 FRANCISCO SÁNCHEZ TORMOS
En dichos documentos encontramos también a varios matrimonios, entre ellos el formado por José Martínez Ugeda y Bárbara García Hernández, con domicilio en calle Mirador número 6 y a José Martínez Marco y Virtudes Navarro Sánchez, estos últimos con residencia en el número 43 de la calle la Rambla. También aparece Francisco Martínez Alcover, fotógrafo y pintor caudetano afincado en Villena y autor de algunas de las mejores y más conocidas fotografías de nuestra ciudad de las primeras décadas del siglo XX. Cuñado de Alicio Llebrés Román, la ejecución de este último, finalizada la Guerra Civil, supuso uno de los episodios más vergonzantes y estremecedores de aquel convulso periodo. (*7).

Desglosados por profesiones destacan por su número aquellos que se dedicaban a tareas agrícolas con un total de 43 componentes, seguidos de 17 zapateros y 12 albañiles, aunque también encontramos mecánicos, ebanistas, camareros, metalúrgicos, barberos, alpargateros, ferroviarios, pastores, oficinistas, aserradores, comerciantes, posaderos, silleros, canteros, carreteros, dos industriales (Francisco Estevan Martínez y José Milán Páez), un profesor mercantil (José Guillén García), un veterinario (Francisco García Martínez), un confitero (José Torreblanca Hernández) y un profesor de matemáticas (Luis Ferriz García). En el caso de las mujeres (que están representadas en número de 30) en la mayoría se consigna como su actividad profesional la de sus labores, aunque algunas aparecen ocupadas en tareas agrícolas, figurando también Apolonia Pérez Ortín, encaladora de 47 años, con residencia en la calle 3ª Manzana número 13; la peluquera María Valdés Pardo de 32 años de edad y domiciliada en el número 25 de la calle Ritas y finalmente Rosa Piñol Quiles, aparadora de 35 años y residente en la Plaza de Biar, en su número 11.
LUIS FERRIZ GARCÍA 
MARÍA VALDÉS PARDO 
 JOSÉ TORREBLANCA HERNÁNDEZ
En cuanto a las penas impuestas a los condenados, llama la atención la severidad de las mismas, que van desde los 6 años de prisión (que es la mínima dictada), pasando por los 7, 8, 12, 14, 15, 16, 20 y llegando hasta los 30 años de reclusión. Hay cuatro de ellos que en una primera instancia serían condenados a la pena de muerte, posteriormente sustituida por prisión. Estos últimos son José Ferriz Pérez y Pedro García García, naturales de Villena; Antonio García Díaz, nacido en Segura de León, en Badajoz y residente en el número 9 de la calle Carpena y finalmente Manuel Navarro Muñoz, de Manzanares (Ciudad Real) y con domicilio en el número 4 del Callejón del Chicho.
JOSÉ FERRIZ PÉREZ 
ANTONIO GARCÍA DÍAZ 
 MANUEL NAVARRO MUÑOZ
Figura también entre esta documentación Isabel Palao Urrea que junto a Aniceta Muñoz Martínez, Antonia Ugeda Fuentes y otras, formarían parte del grupo de personas responsables de la destrucción de la antigua imagen de la Virgen de las Virtudes, Patrona de Villena, que fue quemada el día 25 de julio de 1936 en el llamado camino de los Alamicos, a la salida de su Santuario (*8).
En el reverso de cada documento encontramos las huellas dactilares del condenado y en alguna de ellas, anotaciones a lápiz, con indicaciones sobre el encartado.
(Fotografía y reverso de la ficha correspondiente a Pedro García García, quien residía en el número 14 de la calle Teniente Hernández Menor. En primera instancia sería condenado a la pena de muerte, posteriormente sustituida por 12 años y un día de prisión).
(Antonio Estevan García condenado a treinta años de prisión. En el reverso de su ficha se dice que Antonio fue miliciano y tomó parte en los cercos de Almansa y Albacete de 1934 participando igualmente en el tiroteo del cuartel de la Guardia Civil, y que su hermano fue fusilado por asesino. Este último de nombre Jacinto, efectivamente aparece entre los ejecutados durante 1942 en la ciudad de Alicante).
El joven barbero Manuel Milán Ferriz condenado a 12 años y un día por un delito de Auxilio a la Rebelión dejó testimonio por escrito (*) de su propia experiencia con ocasión del largo periodo de internamiento sufrido. Sus palabras son reveladoras del estado de ánimo que debió acompañar a muchos, que como él, se vieron privados durante años de su libertad.
Yo recuerdo un tiempo en que me convirtieron en un número, me habían despersonalizado. Momentos difíciles de mi juventud. Cuando me estaba formando trataron de anularme moral y psíquicamente. Lo primero que sufrí fue la represión física, después me pusieron un número, el 160. Era como un nuevo bautismo, ya no sonaban los nombres, la gramática la anulaban, la lengua no tenía valor, ahora es la aritmética la que nos da algún valor como personas. Somos sombras de lo que fuimos para los nuevos redentores de la vida de los otros… 

Pero los redentores tenían su plan, su método y eso no lo podían hacer rápido. Necesitaban su tiempo, nadie podía impedirles lo que ellos tramaban. Los únicos que se podían oponer no estaban en la calle. Estaban sometidos. En la calles se imponía el temor, el silencio; era el lenguaje que se vivía…

Cuando nuestros familiares nos visitaban parecían momias caminantes, sin vida, habían perdido la alegría de la vida en sus rostros. En las miradas, los ojos, daban lágrimas en vez de luz, parecía que todo era de noche…
(*) César López Hurtado. Villena Roja 1936-1939. Página 354, recogiendo el artículo (hasta entonces inédito) Yo he sido un número uno, del propio Manuel Milán Ferriz.
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(*1) “Se condenaba por adhesión a la rebelión a aquellas personas que habían desempeñado cargos políticos a las órdenes del Gobierno del Frente Popular, en el ejército o había participado en asesinatos de personas de derechas.
La acusación por auxilio a la rebelión tenía como base el haber estado incorporado al ejército de la República o estar afiliado a alguna central sindical, partido de izquierdas o del Frente Popular.
Los motivos para la acusación por incitación a la rebelión comprendían desde las labores de propaganda revolucionaria hasta la realización de meros comentarios a favor de la República”.
Fernando COSTA VIDAL. El primer franquismo en Villena (1939-1945). 2007. M.I. Ayuntamiento de Villena. PÁGINA 45.
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(*2) «¡Arriba España!:
El administrador principal por oficio nº 1402 de 21 del actual me dice lo que sigue: en el Boletín Oficial del Estado nº 323 del 19 del actual se inserta una orden del Ministerio de la Gobernación de fecha 4 de los corrientes que dice: Ilmo. Sr.: vistos los expedientes instruidos a los funcionarios de Correos... Don José M.ª Soler García, oficial primero, y aceptando la propuesta de V. I. que hace suya la del Juez Especial de esa Dirección General. Este Ministerio acuerda separarles del servicio como comprendidos en el apartado d) del artículo 9.º de la ley de 10 de febrero último y que dichos funcionarios sean dados de baja en el escalafón de los de su clase... Villena, 23 de noviembre de 1939».
José María SOLER GARCÍA. De su autobiografía publicada por
la Biblioteca Virtual “Miguel de Cervantes”.
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(*3) El Decreto de 12 de Marzo 1937, que disponía la reserva para los ex combatientes del 50 por 100 de las vacantes producidas en los organismos del Estado. Provincia o Municipio y entidades relacionadas con los servicios públicos, se amplió considerablemente en la Ley de 25 de Agosto 1939, que dispuso que el 80 por 100 de las vacantes existentes el 18 de Julio o producidas desde esa fecha en las categorías inferiores de las plantillas de los diferentes servicios de los Ministerios, Diputaciones y Corporaciones o entidades concesionarias de servicios públicos se anunciarán en concurso según procediera reglamentariamente, con carácter restrictivo para mutilados, ex combatientes y personas de las familias de las víctimas de la guerra.
Manuel RAMÍREZ MUÑOZ. El empleo público como recompensa en la posguerra española: “Seminario Millares Cardo”. UNED. PÁGINAS 120-121.
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(*4) Esta reducción de penas no estaba basada tanto en cuestiones humanitarias como en la apremiante necesidad de descongestionar cárceles, dada la incapacidad del sistema penitenciario para absolver y mantener a una ingente población, que en el año 1940 alcanzaba la astronómica cifra de 270.719 reclusos. A todo esto habría que añadir las duras condiciones de higiene, hacinamiento y alimentación deficiente sufridas por aquellos, lo que elevaba exponencialmente el riesgo de aparición de epidemias.
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(*5) César López Hurtado en su libro. Villena Roja 1936-1939. Represión de guerra y posguerra, relaciona con un nombre, edad, profesión y domicilio, los vecinos de Villena de edades comprendidas entre los 18 y 50 años de edad que se encontraban detenidos a 4 de noviembre de 1939. En total son 263 las personas en esa situación (Tabla 42, páginas, 357 a 362 de la citada obra).
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(*6) Ibídem, página 97.
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(*7) Ibídem, páginas 325 a 331.
Otro sumario que impactó mucho en la opinión pública de la ciudad en el verano de 1939, por las circunstancias en que se produjo, fue el fusilamiento de Alicio Llebrés Román. Pintor de profesión fue fusilado en Villena, en 21 de junio de 1939. El día anterior se le había ordenado a la última pena en consejo de guerra sumarísimo celebrado en la Comandancia Militar de Villena, por haber pintado con cal sobre un vagón que se encontraba estacionado en las vías del ferrocarril de la ciudad: “¿Viva la República! y “¿viva la Libertad”…
La sentencia fue condenatoria y al día siguiente, al amanecer del mencionado 21 de junio, fue fusilado por un piquete militar de la 2º Bandera falangista de Castilla…
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(*8). Ibídem. Página 109.
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ANEXO: IDENTIDADES, POR ORDEN ALFABÉTICO, DE LAS 142 PERSONAS CONSIGNADAS EN LAS FICHAS:
Alpañés Cerdán, Francisco.
Alpañés Cerdán, Martín.
Alpañés García, Felipe.
Amorós Albertos, José.
Ayelo Navarro, Juan.
Ayelo Olivares, Andrés.
Ayelo Requena, José.
Baenas Amorós, Pedro.
Baenas Molina, Antonio.
Bautista Molina, Catalina.
Belda Martínez, Ángel.
Bonastre Domenech Manuel.
Borrás Amorós, Vicente.
Bravo Morales, César.
Bravo Pardo, Juan.
Bravo Rico, Tomás.
Calabuig Martínez, Antonio.
Corral Corral, Manuel.
Cortés Silvestre, Rafael.
Cuenca Espinosa, Rosa.
Cuenca Espinosa Virtudes.
Díaz Menor, Virtudes.
Domenech Esteve, José.
Espinosa Tortosa, Martín.
Estevan Domene, Josefa.
Estevan Ferriz, Pedro.
Estevan García, Antonio.
Estevan Martínez, Francisco.
Estevan Ródenas, Ginés.
Ferrándiz Compañ, Antonio.
Ferrándiz Compañ, Antonio
Ferrándiz Compañ, Pedro.
Ferrer Tomás, José.
Ferriz García, Luis.
Ferriz Pérez, José.
Ferriz Pérez, María.
Francés Lozano, Ángel.
Fuentes Escobar, Félix.
Fuentes Moltó, Virtudes.
García Cerdán, Eloy.
García Díaz, Antonio.
García García, Pedro.
García Hernández, Bárbara.
García López, Juan.
García Martínez, Francisco.
García Milán, Lorenzo.
García Ortín, Jaime.
García Ruiz, Juan.
García Ruiz, Tomás.
García Sáez, Isabel.
García Soriano, Antonio.
Gil Gomis, Justo.
Girona Espert, Carmen.
Gómez Espinosa, Baldomero.
Gómez Ortega, Ramón.
González Ferrándiz, Juan.
González Ibáñez, Catalina.
Guillén García, José.
Guita Soriano, Francisco.
Hernández Galiana, Servando.
Hernández Hernández, Jerónimo.
Hernández Ribera, José.
Íñiguez Vera, Antonio.
Lacruz Rizo, Magdalena.
López de Atalaya Camarasa, José.
López Hernández, Antonio.
López Hernández, Juan José.
López Martínez, Pedro.
Macía Leal, Juan.
Maestre Espinosa, Fernando.
Mañas Martínez, Aniceta.
Martínez Alcover, Francisco.
Martínez Azorín, Pedro.
Martínez Cerdán, Leopoldo.
Martínez García, José.
Martínez García, Pedro.
Martínez Marco, José.
Martínez Sánchez, Ana.
Martínez Sánchez, Josefina.
Martínez Ugeda, José.
Milán Ferriz, Bartolomé.
Milán Ferriz, Manuel.
Milán Hernández, Antonio.
Milán Páez, José.
Mira Albert, Laureana.
Molina Navarro, Bautista.
Molina Soriano, Francisco.
Mora Verdú, Rafael.
Muñoz Ortega, José.
Muñoz Vera, Virtudes.
Navarro Bernabé, Antonio.
Navarro Hernández, Tomasa.
Navarro Martínez, Andrés.
Navarro Micó, Ricardo.
Navarro Muñoz, Manuel.
Navarro Sánchez, Agustina.
Navarro Sánchez, Ana.
Navarro Sánchez, Concepción.
Navarro Sánchez, Josefa.
Navarro Sánchez, Virtudes.
Palao García, José.
Palao Urrea Isabel.
Pardo Muñoz, Jacinto.
Pardo Vicente, Andrés.
Pascual Soriano, Francisco.
Pastor Lillo, Manuel.
Penadés Pascual, Vicente.
Pérez Domenech, Juan.
Pérez Domenech, Tomás.
Pérez Navarro, Ricardo.
Pérez Ortín, Apolonia.
Pérez Ortín, Josefa.
Piñol Quiles, Rosa.
Pomares Ayelo, Antonio.
Pujalte García, Pedro.
Ramos Pérez, Gregorio.
Rico Rico, Jerónimo.
Rodríguez Sánchez, Benito.
Rodríguez Zafrilla, Sixto.
Sáez García, Ramón.
Sánchez Ferrero, Bernardo.
Sánchez Juan, José.
Sánchez Muñoz, Antonia.
Sánchez Ribera, José.
Sánchez Soriano, Miguel.
Sánchez Tormos, Francisco.
Sánchez Tormos, Salvador.
Sanjorge Calabuig, Manuel.
Sarrió Pitarch, Joaquín.
Soriano López, José.
Soriano Pérez, José.
Toro Ayelo, Anastasio.
Torreblanca Hernández, José.
Ugeda Amorós, Diego.
Valdés Amorós, José.
Valdés Ferriz, Pedro.
Valdés Ferriz, Francisco.
Valdés Francés, José.
Valdés Pardo, María.
Valdés Sánchez, Ginés.
Ventura de la Plata, Pedro.
Vera Navarro, Josefa.

BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS WEB.

ABELLA, Rafael; CARANDEL, Luis; GIL PECHARROMÁN, Julio; PÉREZ IRUELA, José; TUSELL, Javier; (Y OTROS AUTORES). Vida Cotidiana y Canciones. Ediciones del Prado (TOMO 1). Madrid. 1990.
CORDÓN, María; CASTRO José; ANDRADA Beatriz; BAETA, Fernando (Y OTROS AUTORES). Historia del Franquismo. Información y Prensa S.A. 1984-1985.
COSTA VIDAL, Fernando. El primer franquismo en Villena (1939-1945). M.I. Ayuntamiento de Villena. 2007.
DOMENE VERDÚ, José Fernando. Fascismo y represión de posguerra: el caso de Villena en 1939. (Capítulo incluido en el libro Història i Poètiques de la memoria: La violència política en la representació del Franquisme). PÁGINAS 211-228. Universitat D´Alacant. 2016.
LÓPEZ HURTADO, César. Villena Roja 1936-1939. Represión de Guerra y Posguerra. M&C Publicidad. Villena, 2010.
http://memoriarecuperada.ua.es/
RAMÍREZ MUÑOZ, Miguel. El empleo público como recompensa en la posguerra Española. ”Seminario Millares Cardos”. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Madrid.
SOLER GARCÍA, José María. Autobiografía. Biblioteca digital “Miguel de Cervantes”.
VIANA, Israel. Los “cadáveres” del racionamiento español. Diario ABC: 17 de junio de 2013.
http://www.villenacuentame.com/
José Sánchez Ferrándiz.
Email: jope.ferrandiz@gmail.com
Publicado en la Revista Villena 2017

1 comentario:

Anónimo dijo...

lo primero y principal es que ese episodio nunca debió de pasar ,NUNCA,,,
pero conforme esta puesto este reportaje parece que estas personas son mártires ( ME EXPLICO) si es verdad que muchos de ell@s fueron encerrados sin motivos, solo por sus creencias ,,pero algunos y algunas se lo merecieron por sus actos,,
espero que en el archivo también estén los que padecieron cárcel y pena de muerte por los republicanos.entonces sera equitativo, como corresponde ser..
a principio de la contienda, mi abuelo fue denunciado falsamente y encerrado por la izquierda ,siendo ÉL,de izquierdas ,,lo llevaron a la cárcel de Alicante y estuvo en capilla ( para fusilar) pero después de fusilar a Jose Antonio, vino una orden y se computo la pena por cárcel hasta nuevo juicio.
mi padre fue echo prisionero por los franquistas y llevado a un campo de prisioneros,donde paso hasta varios años después de la guerra.
en mi casa me decían "lo que paso en la guerra ,se quedo en la guerra" así conseguimos todos salir adelante ,, si salieran los rencores nos volveríamos a matar, y esta vez con mas saña...

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