1974 RENOVACIÓN DEL VOTO

Este año de 1974, tan lleno de actos marianos en Villena ha comprendido uno que me ha hecho meditar y ese fue el de la conmemoración del 350 aniversario del Voto de la Inmaculada Concepción del pueblo de Villena a su Virgen y Patrona.
En aquella mañana de marzo, cuando estábamos esperando que comenzase la Misa concelebrada, oficiada por nuestro Obispo y que el pueblo de Villena iba a renovar en aquel acto su fe en la Virgen, mi pensamiento volaba, retrotrayéndose a imágenes de tiempos pasados.
Cuando desviaba mi vista, contemplaba a los asistentes. Allí estaban los que representaban los distintos Ayuntamientos que había tenido Villena, reviviendo diversas épocas y, si alguna vez volví la cabeza, comprobé el enorme gentío que llenaba la explanada del Santuario.
¿Estaban todos? El que no estaba presente físicamente, lo estaba espiritualmente. Sí, estábamos todos: los que aún viven en el pueblo y los que ya no; pero sí, estábamos todos, unos, hasta se habían desplazado y su residencia y los que no lo habían hecho vivían, como viven siempre los "Villeneros" desde lejos, los acontecimientos de su patria chica. Hasta el viento, tan nuestro, soplaba fuerte y, aunque deslucía la ceremonia, nos acompañaba. Se le podía perdonar, él no sabe hacerlo de otra forma si ha de hacer notar su presencia.
Entonces, al ver rostros que hacía tiempo no veía, vinieron a mi memoria pasajes de mi estancia en Villena, de esos dieciocho años en que fui vecino de aquí. Y me expreso así, en recuerdo de mi gran amigo don Justo Muñoz que, basándose en mis frecuentes ausencias, con mi mujer e hijos, para compartir con nuestros familiares algunos días, me decía con sorna: "Tú te comes el pan de Villena a traición". Pero no era así y él lo sabía, pues, aunque me ausentaba, no dejaba de interesarme por las cosas del pueblo.
Lo que ha podido impresionarme más es el carácter acogedor de su gente. En todo momento y, desde el mismo día que llegué con mi familia, me sentí como en mí casa. No faltaron ayudas desinteresadas inmediatas, para solucionar los problemas de la instalación de nuestro hogar. Estas ayudas cariñosas han ido sucediéndose desde aquel día y aún hoy, seguimos gozando de ellas.
Esta faceta de la gente de Villena creo que ha culminado con la obra de la Residencia de Ancianos.
Aquello que comenzó con una semana dedicada a ellos ,ideada para hacer vibrar el alma de los villenenses y que culminó con aquel paseo con ellos hasta Santiago, para oír la Misa dedicada a ellos y a la comida amenizada con "La Sonata", que impulsaba Juanico "L'Araña", sí que tuvo una adecuada respuesta y ¡vaya si vibraron! ¡Ahí está!
Pero no sólo es importante y emotiva porque suponga una construcción moderna y confortable para ellos, sino por la colaboración sin regateos de cuantos han intervenido en la realización y por los impresionantes donativos, muy especialmente los anónimos, que se han recibido. Se puede decir sin remilgos que es una obra de todo el pueblo.
Cuando vine a Villena destinado, no conocía de ella más que lo que se ve al atravesar-la en automóvil. Creo recordar que esto y el paseo hasta la estación era lo único pavimentado y sólo dos edificios de cuatro plantas destacaban. En uno de ellos me alojó yo. Hoy impresiona ver uno tras otro los grandes edificios que adornan sus calles principales.
Y, al contemplar estas construcciones, me acuerdo de un acontecimiento que congregó mucho público. Cuando se derribó la chimenea de la fábrica de Alcohol, para construir el bloque de viviendas de la Cooperativa de la Asociación de Cabezas de Familia. Como si se resistiera a ceder paso al progreso, cayó al suelo entera, sin perder un solo ladrillo de su estructura y sólo entonces se quebró.
Entre las construcciones de viviendas que considero como de más importancia social, es el Poblado, porque hizo desaparecer las cuevas, espectáculo preocupante para las autoridades y para todos los que deseaban que los vecinos de Villena tuvieran un hogar sano y confortable.
También quiero decir, porque no quiero omitir en este recordatorio Las Fiestas, que, de todos los actos que componen las Fiestas de nuestro Pueblo, con ser todos entusiasmantes, el que más me emociona es el de la visita, con obsequios, a los ancianos pues, con ella, se les hace partícipes de la alegría de todos en esos días.
Y, para terminar y como acto Mariano que fue colofón de todos los que se habían hecho, recuerdo la despedida que se le tributó a la, Virgen de los Desamparados, cuando peregrinó por nuestra provincia y pasó por Villena, mostrando a cuantos la acompañaban, coprovincianos y no, que Villena va delante cuando de la Virgen se trata.
Y como regalo, Dios quiso, para arraigarme más, que me llevara un recuerdo permanente de mi vida en Villena, con permitir que nacieran cuatro de mis hijos aquí y ese es un recuerdo que lo tengo constantemente conmigo.
Por estas cosas y otras muchas más que los tengo tan dentro de mi corazón que, quizás por esto, ahora no recuerdo, pero que forman un conjunto que me inunda de cariño, renuevo yo también mi voto, por Villena por su Virgen y por los "villeneros".
Alicante, junio de 1974.
Vicente L. FORCADA
Extraído de la Revista Villena de 1974

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