1980 LA ESCUELA ESTATAL EN VILLENA

LA ESCUELA ESTATAL EN VILLENA
Por JUAN CANTERO LÓPEZ de la Asociación de Padres de Alumnos C.N. Príncipe D Juan Manuel. Fotos: Pedro Olaya (A.F.V.)
En la revista VILLENA del pasado año 1979 apareció un artículo titulado EN TORNO A LA ENSEÑANZA, el cual fue muy válido para hacer una reflexión sobre la escuela en nuestra ciudad, que si bien planteaba que «la transformación de la enseñanza en su sentido global vendrá o no de la mano de la superestructura estatal, su práctica depende de cada municipio y del compromiso, que quisiéramos entusiasta, de los alumnos, profesores y padres ante un quehacer en el que todos, quiéranlo o no, están implicados», sin embargo y a pesar de los cambios que han venido produciéndose en nuestra sociedad, vemos que la «escuela» poco o nada se ha transformado.
Mucho ha hablado el señor ministro de Educación durante el curso 1979-80 sobre la calidad de la enseñanza y sobre una escuela mejor y mucho se ha discutido y escrito sobre la Ley de Estatutos de Centros Docentes, posteriormente aprobada en las Cortes, pero con este artículo no se pretende hacer un análisis de tal Ley (que habría mucho que discutir en su concepción de «Libertad de Enseñanza»), sino ver la realidad en que se encuentra la llamada enseñanza estatal en Vi-llena y las posibles vías de solución, que hemos de ir encontrando entre el diálogo y el trabajo común de todos los sectores sociales implicados en la escuela.

SITUACION ESTRUCTURAL
Condiciones materiales: Al observar con detenimiento la vida escolar vemos una serie de deficiencias materiales que condiciona el normal desenvolvimiento de ésta y que producen, en ocasiones, una serie de frustraciones y fracasos, tanto en el profesorado como en los alumnos y padres.
Deficiencias en:
La construcción de los edificios no se han tenido en cuenta las necesidades pedagógicas y son unos «edificios monstruos» para albergar el mayor número posible de alumnos con el menor costo económico.
—El mantenimiento de los mismos a los que no se le presta la debida y rápida atención (tal vez por falta de presupuesto económico del Ayuntamiento) lo que hace que se hagan viejos antes de tiempo.
—La limpieza de los Centros, que debe ser atendida en su totalidad por los Ayuntamientos, no está a la altura de las exigencias de una educación integral de los niños y en parte, es financiada por las Asociaciones de Padres, obligándose a funciones que no le corresponden.
—El suministro de material, sobre todo a los Centros de nueva creación, por parte del Ministerio, con criterios universales para todos sin tener en cuenta las necesidades de la comunidad escolar a la que va destinado, lo que produce que parte de este material quede arrinconado sin utilizarse y otro, más necesario, que es solicitado para sí utilizarlo, no llega nunca.
—La calidad de estos materiales, al ser adquiridos en grandes stock por la Administración, suele dejar mucho que desear y al cabo del tiempo está totalmente inservible sin posibilidad de reparación, sino es con la ayuda económica de la Asociación de Padres.
—Las aulas por sus dimensiones reducidas para el número de alumnos, pues no facilitan una pedagogía activa.
Condiciones pedagógicas:
Con respecto a la calidad de la enseñanza, mucho se ha escrito en los últimos tiempos que no ha de estar centrada en el trabajo libro-maestro, sino que exige tener una serie de criterios para que sea una auténtica educación, los cuales no se tienen en cuenta, como:
Número de alumnos por profesor (actualmente 40, lo cual es muy elevado).
—Renovación pedagógica del profesorado.
—Actualización de los programas escolares, teniendo en cuenta la evolución de los alumnos y la situación real de los ambientes en que éstos viven.
—El que el número de profesores esté ajustado al de aulas, no existiendo ninguno para sustituciones, cuando, por ejemplo algún profesor se pone enfermo por unos días o tiene alguna necesidad imperiosa que le impide su asistencia normal a la escuela, por lo que la Asociación de Padres tiene que pagar a un sustituto o los alumnos han de ir a la calle por esos días. En Villena hemos tenido, por estos motivos, niños sin ser atendidos en más de una ocasión y en algunas otras, las Asociaciones de Padres han subvencionado a profesores para sustituir a los enfermos, ¿dónde queda la promesa del señor ministro a principios de curso de que ningún niño en edad escolar quedaría en la calle? y ¿dónde queda la igualdad para todos y la calidad de enseñanza, que tan insistentemente viene proclamando la Ad-ministración?
También los centros estatales por la «obligatoriedad» de la enseñanza, son el refugio para cuantos alumnos no son admitidos por los centros privados.
Por otra parte y para el desarrollo de esa auténtica educación, los alumnos necesitan realizar una serie de actividades, para las que, generalmente, los centros estatales no cuentan con las debidas instalaciones, como:
Deportivas, ni tampoco con profesores de educación física, cuando tanto se está hablando de la educación integral de la persona.
Laboratorio de ciencias.
Medios audiovisuales, para música, para lectura de imágenes, ¿qué educación musical se da en las escuelas?, ¿qué formación para ver cine?
Taller de trabajos manuales.
Todas estas deficiencias en las condiciones materiales y pedagógicas, tienen como consecuencia que los problemas cotidianos de la disciplina escolar comienzan a ser, cuanto me-nos, preocupantes.
Por último hemos visto en nuestra ciudad que no ha existido una planificación racional sobre construcciones escolares teniendo en cuenta la población y la distribución de los alumnos. Se han construido dos colegios en una misma zona de no mucha habitabilidad y por el contrario habría sido más necesario ya la construcción de uno de ellos en otra zona más poblada.
IMPLICACIONES EN LA SOCIEDAD
Esta estructura escolar repercute y condiciona a todos los entes sociales implicados en ella.
Los alumnos no reciben una educación integral adecuada a los cambios sociales y a sus necesidades. No es generalmente una educación para la vida.
Los profesores no se sienten estimulados por la tarea educativa, por lo que se producen abandonos y hasta frustraciones.
Los padres, en general, al no tener una información clara y real de la situación, exigen, en algunas ocasiones, cosas que están fuera de los tiempos, no participando en las tareas educativas de sus hijos y ven la escuela como algo fuera de sus intereses, cuando tan interesados debíamos de estar por la problemática escolar.
Y la sociedad, generalmente, sólo ve los fallos de esta situación y no valora los esfuerzos, de parte de los dedicados al Magisterio, por superar todas las deficiencias que tiene la escuela estatal, no facilitando los medios para que se vaya poniendo solución a los problemas.
VÍAS DE ACTUACION POR PARTE DE LOS GRUPOS SOCIALES IMPLICADOS
Partiendo de la realidad que en este breve análisis hemos querido realizar, los implicados en la labor educativa deben encaminar sus esfuerzos a una clarificación, seria y compro-metedora, de la situación. Cada grupo cubriendo sus tareas y todos unidos, fomentando y potenciando una tarea común.
Por ello, el Ayuntamiento como parte implicada debe cubrir las necesidades que son de su competencia, en permanente diálogo con las demás partes, colegio y padres, para conocer de verdad esas necesidades y además debe intentar clarificar con el Ministerio sus verdaderas competencias, ya que, como representante del municipio debe exigir de la Administración que se cubran aquellas necesidades que le corresponden (instalaciones, sustituciones de profesores para que no haya niños en la calle, profesores de educación física...).
Los padres deben cambiar su postura pasiva y, en general, despreocupada y tomar parte activa en algo tan fundamental como es la educación de sus hijos, que no es solamente el «aprender». Las diferencias que han venido dándose entre centro escolar-padres es un lastre negativo que hay que superar mediante una colaboración-participación de las A.P.A.S. Hasta ahora a éstas apenas se le consulta nada, sin embargo, se debe ir a la participación en todo aquello que no se refiera a la labor estrictamente docente, pues aparte de ser importante, esta colaboración, puede ser muy positiva, en cuanto a ir superando la problemática que hemos apuntado.
Los alumnos, especialmente los mayores, deben considerar los colegios como algo propio y por otra parte, ayudar con sus sugerencias y colaboraciones a mejorar la educación que hoy exige una sociedad en cambio.
En cuanto a los profesores, deben buscar una mayor colaboración y participación con los padres, a través de la información. No perder el entusiasmo por la renovación pedagógica y no lavarse las manos ante los problemas de la escuela, sino participar en la búsqueda de una solución a los mismos.
Seguramente habré expuesto una visión parcial, mi visión, del problema, pero creo que se debe fomentar una enseñanza que desarrolle integralmente la personalidad del niño, así como su espíritu creativo y crítico. Y el esfuerzo debe ser de todas las partes que estamos implicados en la escuela.
Villena, Julio de 1980.
Extraído de la Revista Villena de 1980

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