1980 FESTIVOS A PESAR…

FESTIVOS A PESAR… por Josevicente MATEO
Foto M. FLOR

Al comenzar a escribir estas palabras no puedo ni quiero sustraerme a la preocupación que a todo ciudadano no distraído, o dilapidado por la frivolidad, embarga en estas horas difíciles y acosadas de España. Ciertamente no parece, así, a vista de cubero, que estos inicios de verano/80 prometan muy dichosos eventos. Cualquiera sabe, en país y  situación imprevisibles, qué será de nosotros cuando allá por septiembre, a punto de clausura la estación y de apertura la fiesta, salga a la calle este papel. El galopante deterioro económico con su guirnalda de paro, inflación y delincuencia, la represión de libertades amargamente perseguidas y apenas conseguidas; el clima de incertidumbre e inseguridad, que quizá carezca de fundamentos reales, pero que la mayoría asume como si los tuviera, no contribuyen a preparar los ánimos para zambullirse en la kermese con la desenvoltura conveniente. Si todo eso no basta, las acciones terroristas, o aterrorizadoras, igual da, de los violentos de ambos extremos y pelajes se concierta desconcertadas y desconcertadoras, para recordar a los ingenuos y bien pensantes, que a pesar de todo lo pasado, o precisamente por cuanto pasó y nos está pasando perseveran en mantenerse en muchedumbre, que "con Franco, incluso contra Franco vivíamos mejor" y estos son los frutos, nada ubérrimos, de una doncella llamada Democracia, esa infeliz criatura que antes de llegada a la "edad núbil", la que según la Constitución capacita para el himeneo, ya fue violada no sé cuántas veces la pobre.
Malos vientos, proclaman unos, recelan otros, para el jolgorio y la disipación lúdicos. Y algo hay de cierto si se tiene presente que quienes debieran velar por el sosiego de nuestros sueños y vigilias, nuestras gentes en el gobierno, que por lo aprendido no podemos llamar de gobierno, ni que pensar de buen gobierno, hace cuatro días que nos han anunciado la infausta nueva, lamentablemente olvidada por quienes no hicimos caso de sus ofertas electorales, de embarcarnos en un santiamén, no sé si con los votos o con los botos, en el destructor de la OTAN, nave o flota candente de la que, ay, no sería hazaña menuda desenrollarnos. Sin embargo, aquí, en la capital, acabamos de pasar la prueba de un ensayo general, y aunque amenizado —me lo cuentan, que yo, como de costumbre, hui de la quema para que no me chamuscara—, además de las pólvoras incruentas y programadas por otras "espontáneas" y agresivas; por incidentes hijos de la pugnacidad cerril de cierto personal que se pretende de ahora cuando viene de ayer; a pesar de todos los pesares y asechanzas la ciudadanía se ha comportado con serenidad y buen temple. Nuestra costa, a un paso de Villena, no se ha transformado en la Costa del Terror que con ocurrencia truculenta y lúgubre dibujaba el otro día Máximo en su viñeta de "El País". Este verano no van a engordar las vacas de los empresarios turísticos ni mucho menos se va a pegar algo a los ijares de quienes lo soportarnos con la pierna quebrada y en nuestra casa, lugar el más cómodo y relajado para los que somos o procuramos de fácil contentar. Pero, también se percibe, es una manifestación de que salimos de la cuarentena con mejor salud de la que los pesimistas dictaminan, un tranquilo y apacible talante en la mayoría, que continúa en sus asuntos o los ha dejado en suspenso, no creo que como quien al borde del abismo o del volcán se aturde hoy desconfiado de mañana.
No paramos en el mejor de los mundos ni disfrutamos de la mejor de las coyunturas o de las conjunturas, líbreme el Dios con el que no mantengo coloquio de insinuar tal dislate, pero hasta donde alcanza mi memoria personal no conocí circunstancias más propicias, puesto que cualquier tiempo pasado, todos, salvo que confundiéramos, identificándolas, las ganas y las esperanzas con la realidad, fueron peores que este verano 80 cuya caída y apoteosis enardecerán y exaltarán, espero que con el ardor y el hervor de un entusiasmo intacto, los "moros" y los "cristianos" de Villena, de mi ciudad guardada en el armario de las mocedades que se resisten a perecer, con arrebato efusivo, sin la saña que como en los siglos conmemorados nos enzarza en los mares del Sur.
Aunque no presumo de particular sagacidad previsora albergo la confiada certidumbre de que, un año más, con un ayuntamiento del pueblo ya rodado y que supongo habrá tenido buen cuidado en devolver la soberanía de la fiesta al vecindario, titular legítimo, sin inmiscuirse en la gestión para nada más que lo estrictamente indispensable, que es bien poco; que un año más, repito, los "villeneros", y yo, de corazón y a distancia con ellos, con vosotros siempre, se divertirán de lo lindo. Trescientos sesenta y un días de cuaresma, -el año para colmo nos salió bisiesto, son demasiados para privarnos de la intensa disipación, que acaso sea, al contrario, aprovechamiento de unas jornadas geniales, ni cortas ni largas, suficientes si se las goza a fondo, con despreocupación y sin cautelas, que en el fogonazo fugaz de un arcabuz caben muchos latidos, en las notas elementales y callejeras de un pasodoble mucha "marcha".
Festivos, un año más, como si fuera el primero, el del hallazgo, el descubrimiento o la natalidad del mundo, con el duelo de los agoreros solapados o descarados incluidos. Por ellos, también, desgraciados, que no saborean la sal de la tierra, el vital sudor del hombre en pie, brindo anticipada y resueltamente.
Extraído de la Revista Villena de 1980

No hay comentarios:

..... CONTINUAR... PASAR PÁGINA Pinchar en... (entradas antiguas)
Esta Web no se hace responsable de las opiniones de sus lectores. Todo el contenido es público. Usted puede copiar y distribuir o comunicar públicamente esta obra siempre y cuando se indique la procedencia del contenido. No puede utilizar esta obra para fines comerciales o generar una nueva a partir de esta..
Web: www.villenacuentame.com
E-Mail:
villenacuentame@gmail.com