1980 LA RENDICIÓN DE VILLENA A LAS FUERZAS DE JAIME “EL CONQUISTADOR” Y SU CRÓNICA

La rendición de Villena a las fuerzas de Jaime "El Conquistador" y su crónica. Por: JOSÉ NAVARRO PAYA.
En virtud de los pactos entre los reyes de Castilla y Aragón: de Tudillén (1151) y de Cazorla (1179), a los efectos de la Reconquista, ya se habían repartido las tierras hispanas en poder de los moros. Al rey de Aragón le correspondían, por una parte, «civitatem Valentiam cum omni terra illa que durat a flimine Xuchari, usque ad terminum regni Tortosae» (la ciudad de Valencia con toda aquella tierra que va desde el río Júcar hasta el término del reino de Tortosa), y, por otra parte, la ciudad de Játiva y su territorio... Al rey de Castilla le correspondió el reino de Murcia, que también comprendía los Valles del Vinalopó (y, por lo tanto, Villena) y la Vega Baja del Segura, hoy de la provincia de Alicante.
Sin embargo, estos pactos, como vamos a ver, de momento no se cumplieron, dando lugar a diferencias entre Jaime I de Aragón, «EL CONQUISTADOR», y su yerno el infante Alfonso, más tarde Alfonso X, «EL SABIO», de Castilla, casado con una hija de aquél llamada Violante. Este aspiraba sobre Játiva, que pretendía le cediera el aragonés para su reino, y avanzó con sus tropas hacia dicha población, ocupando Enguera y Mogente. El rey de Aragón encontró resistencia para recuperar Enguera; corrió la sangre, comportándose con crueldad «El Conquistador», pues hizo ahorcar a la mitad de los moros y decapitar a la otra mitad. Sigue diciendo la crónica, escrita por el mismo rey, que su yerno le remitió un mensaje, rogándole lo esperase en Almizra (la frontera, o Campo de Mirra), y acudió a la cita con su esposa la reina. Después de los saludos de rigor en familiares tan próximos, surgió el objeto de la entrevista, que no era otro sino las pretensiones de Alfonso sobre Játiva para Castilla en concepto de dote para la hija. Aunque el diálogo se plantearía entre los cortesanos, adquirió un tono violento y la reina se puso a llorar. El llanto de la reina calmó los ánimos y se pudo firmar el tratado de ALMIZRA de 1244, que confirmó los pactos anteriores, quedando para la reconquista de Castilla los valles del Vinalopó, la Vega Baja del Segura, incluso Villena, Caudete, Ayora... y todo el territorio a partir del frente formado por dichos puntos con dirección a Murcia y con dirección a Castilla.

En este tratado, que lo poseo en latín, publicado por la Caja de Ahorros Provincial de Alicante, aparece Bogarra; lo encuentro en el diccionario como un pueblecito de la provincia de Albacete, partido judicial de Alcaraz. He buscado Bugarra y lo hallo en Valencia, partido judicial de Liria. Por fortuna, lo he descubierto: se trata de un despoblado, a unos tres kilómetros de Caudete, que dio lugar a un estudio realizado por nuestro amigo el arqueólogo y escritor de Villena José María Soler, en el Primer Congreso de Historia del País Valenciano, tomo III, «Aportación al Estudio del Pleito de los Alhorines».
También orienta este notable Intelectual villenense sobre la fecha del matrimonio entre la hija de Jaime I, llamada Violante, y el infante Alfonso de Castilla, en la revista del Instituto de Estudios Alicantinos: El año 1244 eran matrimonio, como acabamos de ver; por consiguiente, no pudieron casarse en 1246, según dicen algunos autores, entre ellos, Flórez. Anota Jaime I en su libro, refiriéndose a la entrevista de Almizra «... que l'infant era vengut per aquesta rao: QUE ERA CASAT AB NOSTRA FILIA, e que creia ell que nos no la poriem milis casar ab null hom del mon...) (que el infante había venido por esta razón: que se hallaba casado con nuestra hija y que él creía que no la hubiésemos podido casar mejor con ningún hombre del mundo...».
Corno vamos a ver seguidamente, Jaime I de Aragón tampoco se ajusta a los pactos en principio, según él mismo cuenta en su historia:
Después de ocupar Valencia el 28 de septiembre de 1238, autorizó la sugerencia entre sus cortesanos de que cincuenta caballeros realizasen una excursión por tierras murcianas. El primer punto donde decidieron pelear fue sobre Villena, arremetiendo contra los moros de población, a los que ocuparían les dos terceras partes de la villa; pero, hostilizados por los numerosos islámicos del histórico pueblo, hubieron de retroceder. A continuación se les ocurrió seguir hacia Sax, donde penetrarían tomando gran parte del lugar. Aquí, desde un tejado, lanzaron una gran piedra, que vino a dar sobre la cabeza del jinete Artal de Alagón, el cual cayó del caballo, mu-riendo. Por este motivo, las fuerzas cristianas abandonan la empresa y regresan a Valencia con el cadáver del caballero.
«El Conquistador» escribió la historia de su reinado en «lemosín», crónica denominada «EL LLIBRE DELS FEYTS». La obra parece un diario en el que consignaba el rey los hechos de alguna trascendencia producidos a su alrededor o en sus dominios. En aquellos tiempos, además de por otros puntos hispánicos, en les regiones valenciana, catalana e islas Baleares, se solían escribir en latín los documentos oficiales. Jaime I dispuso que fuesen redactados en este nuevo lenguaje, también de génesis latina, y su obra indicada es uno de los pocos textos que marcan un punto de referencia para la lengua y literatura vernáculas. El «lemosín» es un dialecto del provenzal. Este rey había nacido en Montpellier, de sus dominios entonces, y aprendió allí a expresarse en este lenguaje.
Y vamos ahora a escribir sobre la rendición die Villena a dicho rey. Su texto va diciendo lo siguiente: «E quan vench al dia que foren complits los VII meses, Don Fernando, ab los de Calatrava, e ab Don Pero Corneyl, e Don Artal d'Alagó e Don Rodrigo Liçana, anaren assetjar Billena...» (Y el día en que se cumplían los siete meses, don Fernando, con los de Calatrava, don Pedro Corneyl, don Artal de Alagón y don Rodrigo Lizcana, fueron con el fin de asediar Villena...). (Aquí el cronista villenense, nuestro estimado Soler, observa el error de que Artal de Alagón murió en Sax, como antes hemos dicho, y que debía de tratarse de don Artal de Luna. También señala que Calatrava era una orden castellana, aunque poseyeren algunas encomiendas de Aragón.)
«E quan nos fom a Cuylera, hoim noves de Don Fernando, richs homens, els de Calatrava, que's eren levats de Billena, car los de dins havien reyta lª exila, de dia, al fenevol, can lo guardava Don P. Corneyl, que'is havien morts II cavaIlers e d'altres; e per aquella exida que faeren, se'n era levat lo seti. E puys vengren a nos, tornaren se'n en Aragó. E, puys, lo comanador d'Alcaniç, ab los frares e ab almugavers Faeren la bastida a Billena; e, ells estan aixi, a'enant vengren los de Billena, e dixeren nos que si nos los ho manavem, que retrien Billena comanador. E nos manam los que la rendessen, e renderen la als frares.»
TRADUCCIÓN
Y, cuando nos; hallábamos en Cullera, tuvimos noticia de que don Fernando (tío del rey), los cortesanos y los de Calatrava, se habían retirado de Villena, pues los de dentro realizaron una salida de día, hacia la máquina de lanzar piedras cuando la tenía don Pedro Corneyl, y que les habían muerto dos caballeros y otros sitiadores; y que, por aquella salida, todos habían abandonado el asedio. Y, entonces, vinieron hacia nosotros, regresando seguidamente a Aragón. Y, después, el Comendador de Alcañiz, con las congregaciones y las tropas especiales, hicieron una incursión a Villena; y posteriormente, mientras ellos hostilizaban Villena, vinieron los de la población y nos dijeron que, si lo deseábamos, que ellos la entregarían al Comendador. Aceptamos y así lo hicieron.» Posteriormente prevalecerían los pactos y la hermosa ciudad pasó al dominio de Castilla.
Los moros de la región murciana, los de la Vega Baja del Segura y los de los Valles del Vinalopó, incluso Villena, Elda y Petrel, se insubordinaron, y el rey, Alfonso X «El Sabio» de Castilla, rogó a su suegro, Jaime I, que acudiera para resolverle dicho problema. Con tal fin, «El Conquistador» se trasladó a Biar (de sus dominios), y, desde allí, citó a los notables moros, responsables de Villena, los cuales enviaron una comisión a la entrevista, sometiéndose sin resistencia para continuar bajo autoridad del infante don Manuel, representante, con residencia en Murcia, de su hermano el rey de Castilla y casado con otra hija de Jaime I llamada Constanza. Seguidamente, el rey de Aragón solucionó, sin grandes dificultades, el conflicto que su yerno le había encomendado, visitando con sus tropas Elda, Petrel, Alicante, Elche, Crevillente, Ori-huela... Las visitas las inició en noviembre del año 1265.
Dada la presencia en estas tierras del infante don Manuel, hermano y mandatario de Alfonso X «El Sabio», es de señalar la circunstancia excepcional de que había en Petrel, en aquellos tiempos, un representante del rey de Castilla llamado Jofre de Loaisa.
Por fin, los Valles del Vinalopó y la Vega Baja del Segura se incorporaron al reino de Valencia a finales del siglo XIII, por conquista de Jaime II, nieto de «El Conquistador».
Extraído de la Revista Villena de 1980

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