1973 VILLENA Y PEGO VÍNCULOS HISTORICOS

Villena y Pego, vínculos históricos
por Carmelo Giner Bolufer - Cronista Oficial de Pego
El señor Teniente de Alcalde de Cultura y Promoción del Turismo del M. I. Ayuntamiento de la Noble, Hidalga y Hospitalaria ciudad de Villena, de la que guardo gratos recuerdos, don Faustino Alonso Gotor, ha tenido la delicada gentileza de solicitar mi modesta colaboración para la revista oficial «VILLENA», del presente año, con un trabajo que tenga relación con la historia, fiestas, etc., de dicha ciudad.
¿Qué puede decir de Villena, un modesto cronista de la comarca «deis bravets», de Pego, tan distante y casi nada vinculada históricamente a la progresiva y gran ciudad de tierra adentro, que no hayan registrado y divulgado ya sus ilustres y preclaros historiadores, músicos y poetas?
Puestos, pues, los pies en los estribos, no hay más remedio que cabalgar y correr el riesgo de una estrepitosa caída. Modestamente confieso que mi plato fuerte, en Historia, es el período musulmán que no pueden digerir, con justa imparcialidad, algunos analistas regnícolas y nacionales, por lo que, salvando los escollos contradictorios, vamos a rememorar un hecho de trascendental importancia acaecido a mediados del siglo XIII, precisamente en Villena, bastante conocido pero muy mal interpretado, que influyó poderosamente en los aconteceres históricos de mi solar nativo.

Desde finales del siglo XII, en plena decadencia de los «taifas», la comarca de Pego, constituía un floreciente Estado independiente o pequeño «taifa», feudatario del reino de Castilla: el Señorío de Alcalá, enclavado entre los de Valencia, Játiva, Murcia y Denia, que comprendía los monratareces valles de Alahuar, Alcalá, Ebo, Gallinera, Pego, Perpuchent, Pop, Seta y Tárbena, gobernados por la familia Al Azhraq, emparentada con los reyes nazarita de Granada.
A mediados del siglo XIII, regía los destinos de este Señorío, el notable musulmán Muhammad ibn Hudayl al Sáhir ibn al Azdraq, nacido en Alcalá, hacia el 1210, que de joven había viajado por las Cortes limítrofes a sus dominios, además de Granada, Aragón, Castilla y Marruecos, estudiando en los más importantes centros docentes, en los que adquirió vasta cultura, y que por su don de gentes y simpatía se había ganado la amistad de los infantes, Alfonso de Aragón, y Alfonso, Fadrique y Manuel de Castilla, hijos de Fernando III.
Conquistada Denia, por Jaime I, a mediados de abril de 1244 y antes de invadir los dominios de Al Azdraq, el Rey aragonés, le envió una embajada, presidida por su hijo Alfonso, al objeto de concertar un Pacto de Vasallaje, respetando la independencia, que se firmó en la fuente de Saltes, el 16 del mismo mes, conviniéndose la mutua colaboración para continuar la conquista de las tierras hacia el sur, repartiéndose, por igual, los castillos que ganasen.
Por aquella época, Alfonso de Castilla, casado con la hija mayor del rey de Aragón, no estaba en buenas relaciones con su suegro por lo de Játiva y Biar, y por las pretensiones de cada uno a la conquista de Murcia. Carroz y Sarriá, colaboradores de Jaime I, que habían recibido heredamientos más allá de las fronteras de Alcalá, estaba disconformes con los privilegios que su Rey otorgaba al Caudillo musulmán, y con el objeto de enemistarles, realizaban cabalgadas y saqueos en los poblados colindantes. Al Azdraq, reclamaba en vano el cumplimiento del Pacto, viéndose obligado a recurrir a la influencia de la Reina para cortar los desmanes, enviándole una embajada portadora de una carta, fechada en Alcalá el 10 de marzo de 1250.
Como el veleidoso monarca aragonés tenía bastante líos con sus hijos, nobles y lo de Navarra, no atendía las reclamaciones. Entonces Al Azdraq, resolvió obrar por su cuenta; y aprovechando una invitación de sus amigos Alfonso, Fadrique y Manuel de Castilla, que se hallaban cazando en. Villena, allí se presentó portando los estandartes castellanos. Don Alfonso X, le preguntó si le placía cazar, Al Azdraq le contestó: «No fieras y aves indefensas, pero sí cas-tillos del rey de Aragón». En esta entrevista quedó concertado el apoyo de los castellanos para la primera sublevación que se inició a primeros de 1255 y terminó en octubre del 58, con la rendición del Caudillo musulmán y su destierro, al faltarle la ayuda de Alfonso X, que había hecho las paces con su suegro, impidiendo, además, el paso de los granadinos por tierras murcianas.
Vinculación. Desterrado Al Azdraq, el rey Jaime I, crea la Baronía y el Municipio de Pego, en 1262, dándoselo a su hijo y heredero Pedro III. A la muerte de éste, pasa a Alfonso III, y a Jaime II, quien la cede a su hijo Pedro de Ribagorza, que la permuta con el Conde de Cardona, pasando después a la casa de Vilanova, para volver a la Corona, en tiempos de Martín el Humano, que la cede al infante Alfonso de Aragón, hijo de Pedro de Ribagorza, duque real de Gandía, llamado el Viejo, marqués de Villena, conde de Ribagorza y de Denia, y pretendiente a la Corona, en el compromiso de Caspe.
De este Duque Real, pasa a su hijo Alfonso el Joven, también marqués de Villena, y al morir sin sucesión masculina, vuelve a la Corona, y en 1417, Alfonso V, cede los títulos de Vi-llena y Pego, a don Juan de Aragón, duque de Montblanch y de Peñafiel, rey consorte de Navarra, con el que se desvincula Pego de Villena, en 1479, a ser adquirida nuestra Baronía por Francisco Gilaberto de Centelles, conde de Oliva.
Extraído de la Revista Villena de 1973

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