1986 LA PURA ACCIÓN DIRECTA: PARDIÑAS MATA A CANALEJAS. ANÁLISIS DEL ASESINATO EN LA PRENSA VILLENENSE

LA PURA ACCIÓN DIRECTA: PARDIÑAS MATA A CANALEJAS. ANÁLISIS DEL ASESINATO EN LA PRENSA VILLENENSE
Por Mateo Marco Amorós
«Un hombre eminente, en vista de su ejemplaridad, fue dotado por la muchedumbre dócil de cierta autoridad pública. Muere aquel hombre y su autoridad queda como un hueco social, especie de forma anónima que otros individuos vendrán a ocupar unas veces con mérito bastante, otras sin él».
ORTEGA Y GASSET

La «acción directa» fue utilizada con asiduidad durante los últimos años del siglo XIX y primeros del XX. Las bombas en el Liceo y en la procesión del Corpus —muestras, según los activistas, de la degradación de la burguesía—, el asesinato de Cánovas en 1897 por Angiolillo, varios intentos fallidos contra Maura, la bomba de Morral el día de la boda del Rey, el pistolerismo tanto burgués como anarquista, el asesinato de Canalejas y el de Dato, etc... son ejemplos de una postura violenta que no veía el cambio social por otro camino.
El 12 de noviembre de 1912 Pardiñas asesinó a Canalejas en la madrileña Puerta del Sol, en la acera de Gobernación, cuando el Presidente miraba los libros del escaparate de la librería Santa Fe. Pardiñas se suicidaría después. «Canalejas —dirá Romanones— dejaba un vacío imposible de llenar: el Parlamento perdió con él una de sus mayores glorias; el Partido Liberal, a un jefe completo».
El hecho conmovió a los alicantinos y se manifestaron públicamente en señal de duelo después de conocido el suceso.
España, sin lugar a duda, perdía a un insigne político. Bizantino sería preguntarse qué hubiera pasado de no haber visto su vida truncada. El análisis de lo realizado, de sus posturas ante los problemas, nos permite señalar que, al menos, intentó inyectar una dosis de evolucionismo a la estancada política española.
Canalejas fue víctima de la más pura «acción directa». Acción que la mayoría de las veces fue descontrolada e individual, atribuida siempre a anarquistas. Tanto Seguí como Pestaña criticaron estas acciones pues en definitiva, contribuían a una degradación del sindicalismo; convirtiéndose en pistolerismo callejero, fenómeno de una época en la que algunos españoles empezaban a tornarse la justicia por su mano.
Analicemos ahora la repercusión e interpretaciones sobre el asesinato de Canalejas en la prensa local villenense y como final, una cuestión anecdótica, pero no por ello insignificante, del homenaje de la provincia alicantina hacia un hombre que puso su grano de arena en el desarrollo de la misma; la construcción de un monumento.
Hemos querido ver el tratamiento que se hace del luctuoso acontecimiento en la prensa local para tener un pequeño ejemplo de las posibles interpretaciones que se hicieron a nivel nacional.
En ese momento, los dos únicos periódicos con vida eran «Villena Obrera» de carácter progresista pero no rotundamente revolucionario, y «El Defensor de Villena» muy conservador y católico. Es una lástima que el simpático «El Tábano» adelantara su muerte a la de don José quedándonos entonces sin su peculiar visión sobre el acto.
En «Villena Obrera» se hace una breve referencia al hecho, significando y valorizando la figura del político gallego, y lamenta la gran pérdida. Manifiesta su desacuerdo con los elementos perturbadores del orden: «España entera se ha conmovido ante este crimen que un exaltado, uno de esos que, llevados de lo que ellos creen su ideal, piensan arreglar la humanidad, por la destrucción, ha cometido en la persona del más noble y honrado de los políticos de la monarquía».
«Villena Obrera» se suma a la protesta resaltando los valores democráticos de don José y termina: «sentimos de veras el fin trágico de quien luchó siempre por abolir la pena de muerte». (1)
La figura de Canalejas fue respetada por este periódico. Sin dedicarle grandes espacios al acontecimiento, sintetiza en una columna el carácter auténticamente liberal y democrático que pretendió Canalejas. Efectivamente, fue un defensor de la abolición de la pena de muerte. Cuando su gabinete acordó la ejecución del Chato Chuqueta, anarquista que había asesinado a un juez; Canalejas luchó por conseguir el indulto del rey. El rey conmutó la pena quedando la popularidad reservada a él, a costa de Canalejas.
«El Defensor de Villena» va a dedicar mucho más espacio, prácticamente una página entera, además de adornar el artículo con una gran esquela al final.
El Defensor se suma también a la global protesta, pero una protesta enérgica que busca responsables indirectos. Por ello acusará a las izquierdas, a las que responsabiliza de predicar el atentado personal. Acusa también como culpable, a la tolerancia de los gobiernos dinásticos.
Pablo Iglesias es, según el semanario, un provocador de asesinatos en sus mítines como en sus. intervenciones en el Congreso. Recordemos las duras palabras de Pablo Iglesias cuando trata el asunto de Marruecos; «¿Se extrañaría alguien —pregunta el líder socialista— de que cualquier ciudadano, al tener que dejar en su casa mujer e hijos para ir a la guerra, en vez de hacer esto, clavase un puñal en alguno de nuestros representantes políticos? Si hubiera alguien que hiciera lo que he dicho, yo le aplaudiría, aun exponiéndome a la execración de las gentes» (1909). Por lo tanto, la opinión del semanario local no hacía consideraciones gratuitas sino fundamentadas aunque, cierto es, tendenciosas. El Defensor propone como solución una política cristiano-social donde «los ricos tuvieran más caridad y los pobres fueran más humildes (...)». Idea muy propia de un círculo católico de la época, de un sindicato de los denominados «amarillos». Así pues, «El Defensor» hace responsables de este asesinato a las enseñanzas laicas hechas desde Centros obreros progresistas donde según el periódico, se aprende «la libertad del atentado personal, la legalidad del robo y del vicio; negando y mofándose de Dios, de la Patria; desprestigiando al Ejército y ridiculizando las prácticas y doctrinas de nuestra sacrosanta religión, en una palabra, descristianizando al pueblo, y haciendo así una guerra encarnizada al creador de todas las cosas». (2)
No hay duda que las acusaciones son exageradas y denotan el temor de la Iglesia ante el acatolicismo de los obreros así como se observa el carácter muy conservador, extremado, de «El Defensor de Villena» al menos en lo referente a las asociaciones obreras.
Hemos podido observar dos visiones, dos análisis sobre un mismo hecho. Canalejas es alabado en ambas, a pesar de que los dos periódicos se manifestaran como contrarios ideológicamente al político. Entonces, se reconoce la valía del estadista; pero si en «Villena Obrera» en poco espacio se aplaude y lauda a don José protestando únicamente contra los que individualizan su ideal, sin pretender responsabilizar a nadie más del atentado; «El Defensor de Villena», tras breve panegírico a Canalejas, va a aprovechar el acontecimiento para señalar, largo y tendido, la amenaza que suponen los partidos de izquierda, los peligros que encierran los sindicatos donde se irresponsabiliza a los obreros convirtiéndolos en asesinos. La postura del Defensor es una clara exposición de las actitudes conservadoras hacia el movimiento obrero en la época de la Restauración.
Canalejas fue un ejemplo de político para todos los españoles, y especialmente para los alicantinos, que gozaron de los beneficios de una amistad generosa. Antes de la muerte de don José, los pueblos de Alicante manifestaron su agradecimiento rotulando calles con el nombre de tan insigne benefactor y estadista. (3)
En Alicante, la Junta de Obras del Puerto, en agradecimiento a José Canalejas, autoriza al municipio para levantar un monumento. Era todavía junio de 1911. Dicho monumento sería izado en la plaza de su nombre —zona comprendida en la jurisdicción de la Junta de Obras del Puerto—. Dicha Junta, no opuso resistencia a tan loable proyecto, eran muchos los honores que se le debían a don José. Las obras comenzaron en mayo de 1912. El asesinato sorprendió a los alicantinos, mientras éstos le levantaban el monumento, Pardiñas cavaba la tumba. La ciudad de Alicante decidiría colocar también, al cumplirse el primer aniversario de su muerte, una lápida en el salón de sesiones del Palacio Municipal ejecutada por Vicente Bañuls; en la inscripción se alababa al estadista.
Para la construcción del monumento, si bien fue idea de la capital, se requirió la colaboración económica de. todos los pueblos. Un informe dé julio de 1913, realizado por la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento de Villena, señala la necesidad de «contribuir a erigir un monumento y una estatua al ilustre hombre público y malogrado (ex) presidente del Consejo de Ministros, D. José Canalejas y Méndez, que siempre demostró el cariño que profesaba a esta región decretando mejoras importantes que han beneficiado grandemente, los intereses generales de varias poblaciones de la provincia de Alicante». Proponía finalmente, la colaboración con quinientas pesetas que era lo que correspondía proporcionalmente al Partido Judicial. (4)
La inauguración del monumento, obra de Vicente Bañuls —saga de escultores— se celebró el 13 de diciembre de 1914. Monumento que reza con una cita simple y no por ello poco significativa: «Alicante a Canalejas». No hacía falta especificar más.
Posiblemente, Canalejas fuera un modelo de hombre que sedujo a los alicantinos, modelo de hombre de los que pensaba Ortega y Gasset cuando escribía: «Las más primitivas leyendas y mitos sobre creación de pueblos, tribus, hordas, aluden patéticamente a personas sublimes, dotadas de prodigiosas facultades, padres del grupo social. Con un torpe evemerismo muy siglo XIX, se ha explicado esto siempre diciendo que los hombres reales, un tiempo influyentes en el grupo, fueron luego idealizados, ejemplarizados por la posteridad. Pero sería inverosímil esta idealización a posteriori si aquellos personajes no hubiesen en vida suscitado ese ideal entusiasmo, sino hubiesen sido de hecho ideales o arquetipos. No se hizo de ellos modelo porque en vida fueron influyentes, sino, al revés, fueron influyentes, socializadores, porque fueron desde luego modelos». Canalejas fue un modelo influyente.
Notas.
1. «Villena Obrera», 17 de noviembre de 1912, Villena n.° 5, Año 1.
2. «El Defensor de Villena» 17 noviembre 1912, Villena.
3. En Villena en sesión del 17-1-1906 el Ayuntamiento acordó sustituir el nombre de la Plaza de Juan Ros, por Plaza de Canalejas, A.M.V.
4. Documentos, 1913: Planos y Proyectos. A.M.V.

No hay comentarios:

..... CONTINUAR... PASAR PÁGINA Pinchar en... (entradas antiguas)
Esta Web no se hace responsable de las opiniones de sus lectores. Todo el contenido es público. Usted puede copiar y distribuir o comunicar públicamente esta obra siempre y cuando se indique la procedencia del contenido. No puede utilizar esta obra para fines comerciales o generar una nueva a partir de esta..
Web: www.villenacuentame.com
E-Mail:
villenacuentame@gmail.com