1939 AYER…. HOY

AYER…. HOY. por José Sandoval
BUENOS amigos de mí querido pueblo natal, han tenido la gentileza de solicitar mi colaboración para VILLENA AZUL que aparece en estos días de nuestras clásicas fiestas de Septiembre, que tanto dicen al corazón de los buenos villenenses.
Yo agradezco con toda el alma el honor que me otorgan con tan delicado requerimiento, que acepté gustoso. Si otros méritos no puedo señalar que justifiquen esa deferencia, hay uno que ofrezco preferente: Que en lo más recóndito de mí alma guardo un sitio de honor para la tierra bendita en que ví la luz primera; que en el archivo de mis recuerdos hay imágenes que no borran ni el tiempo ni la separación de consuno.
Y sobre todas, la de aquel Santuario que se yergue junto a la Fuente del Chopo, como nidal delicioso, que guarda la joya más preciada de mi pueblo, aquella Virgen de las Virtudes, la Morenica, cuyo manto protector envolvía siempre en caricias de dulces amores y consuelos a los hijos de Villena, que acudían a su Madre en sus ratos de tristeza, en los momentos de pena y de dolor, cuando sus corazones se encontraban anegados en las amargas olas de la tribulación.
Y ese cariño inmenso de Villena a la Virgen de las Virtudes, cuyo patronato fué obra del cielo, manifestación milagrosa tres veces repetida, dió lugar a esa devoción profunda, a ese intenso fervor mariano, carne y alma del carácter de los villenenses, que aunque alejados de la sombra de la sierra de San Cristóbal y separados por muchas leguas de la Fuente del Chopo, llevan en su alma un recuerdo, en su corazón un suspiro, en su pecho una medallica de la Virgen.
Y aún los menos creyentes se hincaban de rodillas y dejaban correr por su rostro, surcado de arrugas por los años, unas tiernas lágrimas, que como perlas preciosas se depositaban en la corona refulgente de la Madre, cuando la Morenica llegaba a Villena el cinco de Septiembre, entre los vítores de la muchedumbre, para hacernos su visita anual y escuchar desde su trono en Santiago los amargos lamentos, los ruegos cariñosos, las dulces peticiones de sus hijos.
Y esa tierna devoción ha cristalizado en estas fiestas tradicionales, que nuestros antepasados iniciaron con pasión vehemente y que nuestros padres siguieron embelleciendo con amor, con entusiasmo inusitado, inspirados por un solo ideal: honrar a la Virgen.
Pero un día las esclusas del infierno se abrieron sobre España, por permisión de Dios, y una ola diabólica de odios y sangre cayó sobre Villena; y unas manos infames robaron el tesoro y creyeron ¡ilusos! que con el fuego iban a acabar con los últimos destellos de nuestra fé.
Y la Virgen, siempre madre, se entregó como holocausto, junto al sacrificio de algunos de sus hijos héroes y mártires y se ofreció también a Dios por España y por Villena.
Y de aquellas sagradas cenizas renacerá purificada una ciudad nueva, una Villena más noble, más leal a sus creencias tradicionales de sentida piedad, fidelísima a la Virgen de las Virtudes, que tendrá un trono de amor en el pecho de cada villenense.
Hoy, en los albores de esta España que forjó al duro golpe de las armas, con la asistencia divina, el Generalísimo Franco, mi pueblo resurge con anhelo entusiasta hacia un rosado amanecer.
Y al ver en estos días septembrinos, que tantas nostalgias y recuerdos evocan, esas comparsas en que los moros y los cristianos alternan en fraternal camaradería, nos será muy difícil el pensar en luchas de raza y religión, cuando fueron los moros auténticos los primeros colaboradores de Franco en la nueva cruzada contra los comunistas, los hijos de Lenin, los bárbaros de los tiempos de hoy, que en empuje salvático y arrollador estuvieron a punto de hundir la civilización cristiana entre lagos de sangre inocente y las ruinas de los templos devastados.
Por eso el Ilmo. Ayuntamiento Municipal, hará patria y engrandecerá a España, procurando que nuestras fiestas de la Virgen sean cada año ms solemnes, con renovaciones a tono de los tiempos, pero procurando que las raíces de la fe vayan cada vez más hondas, para que no pierdan su espíritu tradicional.
Y que el amor a la Morenica sea siempre el ideal que las inspire.
Y que ese ideal transcienda, como aroma suavísimo, a todos los ámbitos de la vida ciudadana.
Y sobre todas la de aquel Suntuario…

Extraído de la Revista Villena Azul de 1939 - Fiestas

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