7 DE OCTUBRE, JORNADA MUNDIAL DEL TRABAJO DECENTE
La Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente denunciamos una realidad cada vez más evidente: tener empleo ya no garantiza una vida digna.
La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales rostros de la exclusión, expulsando a muchas personas trabajadoras y, especialmente, a la juventud, de la posibilidad de construir su proyecto de vida.
Alquileres inasumibles, salarios precarios y condiciones laborales inestables hacen que llegar a fin de mes sea cada vez más difícil. Mientras tanto, crece la especulación y se concentra la vivienda en manos de unos pocos, debilitando el acceso a un derecho fundamental.
Como señala el Papa León XIV, “no basta con exaltar la libertad individual si se acepta que una multitud viva sin trabajo digno y sin acceso a los bienes fundamentales”. Sin un techo digno, el trabajo pierde su sentido y la exclusión se perpetua.
Por ello, reclamamos trabajo decente: empleos estables, salarios justos y condiciones que permitan vivir con dignidad. Y exigimos políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda asequible, frenen la especulación y protejan a las personas.
Porque sin trabajo decente, no hay vivienda digna ni justicia social.
CÁRITAS, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), JUSTICIA Y PAZ, la Juventud Obrera Católica (JOC), la Juventud Estudiante Católica (JEC)

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