2014 LOS TERCIOS DE FLANDES

LOS TERCIOS DE FLANDES (entre el olvido y la nostalgia) de José Sánchez Ferrándiz. Premio "D. Alfredo Rojas Navarro, Historia e Investigación"
El último tercio del siglo XIX es un tiempo de grandes cambios para Villena. La crisis provocada por la plaga de filoxera en Francia que destruye miles de hectáreas dedicadas a la vid, conduce al borde de la ruina a buena parte de la industria vitivinícola francesa, abocada a comprar fuera el vino que es incapaz de producir dentro. Ello supone una gran oportunidad para el conjunto de España y también para nuestra ciudad, que gracias a su clima y orografía favorables, es capaz de ampliar en poco tiempo y de forma significativa su producción de vino. Docenas de bodegas se establecerán al amparo de los nuevos tiempos de prosperidad, lo que unido al tendido y puesta en marcha del ferrocarril económico, el conocido popularmente como “Chicharra”, permitirá una afluencia muy importante de capitales que llegan a la ciudad, enriqueciendo a un buen número de industriales locales, creándose simultáneamente cientos de nuevos puestos de trabajo, el conjunto de todo lo cual, cambiará decisivamente el futuro de Villena.
1930-09 Calandria y Tomás Domene Leal 
caballeros de los tercios de flandes capitán y abanderada
Este contexto de bonanza económica, de nuevas ilusiones y optimismo entre una creciente población, que pasa de tener 11.424 habitantes (en 1877) a 14.450, diez años después, tenía necesariamente que favorecer y reflejarse en nuestras fiestas más ancestrales y queridas por todos: la de los Moros y Cristianos.
Así, si en 1868 el número de comparsas que habían tomado parte en los festejos había sido de tres, su número se ampliaría hasta las seis de 1883, llegando a las nueve al año siguiente.
Es aquí, en medio de este periodo de prosperidad y expansión para la ciudad, donde surge una nueva comparsa, hoy tristemente olvidada, de breve y luminosa trayectoria y que dejó de existir hace mucho tiempo, pero que estaba predestinada a marcar en sus tres lustros de existencia, (dividida en dos etapas, de 10 y 5 años) toda una época de esplendor en la historia de nuestras fiestas.
Se preparan grandes funciones en Villena para festejar a su Patrona la Santísima Virgen de las Virtudes.
Entre las muchas y variadas fiestas que se preparan, figurará una comparsa compuesta de los señores de la aristocracia y que vestirán lujosos trajes, uniformes de los Tercios de Flandes.
Periódico “La Provincia de Alicante”: 29 de Junio de 1880.
Dibujo programa de fiestas de 1928
Y al contrario que el resto de comparsas existentes, en las que los trajes de sus componentes estaban confeccionados con tejidos sencillos y económicos, para que su coste pudiera ser asumido por sus integrantes (la mayoría de ellos, gente trabajadora de extracción humilde), en los Tercios de Flandes no se escatima en medios, ya que los componentes de esta comparsa son personas de un elevado estatus social y económico, por lo que su indumentaria tenía que ser un reflejo de esta realidad.
Nada sabemos desgraciadamente de cómo surgió la idea de la nueva y original comparsa (sin parangón en el universo festero de entonces) (*1) y de la que apenas disponemos de algunos datos, como el de los nombres de varios de sus primitivos integrantes y fundadores. Uno de ellos es Trinidad de Juan García, responsable de alguno de los periódicos locales que verán la luz en la Villena de aquellos años (como “El Ruiseñor” y “La Verdad”) y padre del periodista, actor, escritor y componente asimismo de la comparsa, Aquilino Juan Ocaña (este último aparece en 1884 como alférez de la misma, año en que su padre es capitán). Otro de sus integrantes es el aristócrata Enrique Selva Mergelina, quien reside por aquellos años en un amplio caserón de la Plaza de Santiago, en el inmueble que hoy en día acoge la Casa y el Museo festeros, y quien aparece como capitán en 1883.
Como otros miembros de la comparsa se reseñan los nombres de José Maestre, José de Mergelina, Fulgencio Ritas, Filiberto Caravaca, José María de Prado, Juan Blanes y Lutgando Delgado de Molina.
Y para acentuar la distinción entre los Tercios de Flandes y otras agrupaciones festeras de la ciudad, se necesitaba, no sólo que sus componentes provinieran de la alta burguesía y aristocracia local, o que sus trajes estuvieran confeccionados con elegantes y caras telas, sino de la existencia además, de otros elementos que los diferenciaran definitivamente del resto de comparsas. Y fue por medio del acierto en la banda de música escogida para acompañar durante años a sus componentes, como se consiguió este último objetivo.
Nos escriben de Villena que se han verificado en dicho pueblo las fiestas que anualmente dedican los vecinos del mismo a conmemorar el día de la Virgen de las Virtudes, patrona de la referida población, las cuales han estado muy animadas, habiendo sido grande el número de forasteros que de los pueblos comarcados han acudido a presenciarlas. Entre las muchas cosas que en dichas fiestas llamaron la atención, merece consignarse el haber ido a tocar en una de las comparsas la música de la Beneficencia de Murcia, la cual está toda compuesta de muchachos, no obstante cuya circunstancia, según nos dicen, tocan con una maestría verdaderamente notable, que les ha valido una entusiasta ovación…
Periódico “El Serpis” (Alcoy): 11 de Septiembre de 1881
La banda de la Beneficencia, Casa de la Misericordia de Murcia, había sido fundada casi simultáneamente al surgimiento de los Tercios de Flandes. Su máximo responsable era el conocido y reputado músico Acisclo Díaz Rocher (*2), quien accediendo a los deseos de un hermano suyo y preocupado por el destino de los niños y jóvenes que residían en el orfanato dependiente de la Diputación de Murcia, una vez que se veían obligados a abandonar la institución, decide, con permiso del gobierno murciano, instalar en sus dependencias una escuela de música, con la idea de crear una banda para que aquellos residentes con aptitudes en ese campo pudieran labrarse un futuro profesional. Es tanto el empeño y el éxito de su iniciativa, que en poco tiempo se pone en marcha aquella mítica agrupación musical de niños, que causa admiración y simpatía allá donde sus pasos les conducen y que animará extraordinariamente las fiestas y Moros y Cristianos.
Se inicia a partir de ese año (1881) una fructífera relación entre la joven banda y los Tercios de Flandes, que se traducirá en un aumento del prestigio que las fiestas van adquiriendo fuera de nuestra ciudad. Un creciente número de visitantes acudirán los años siguientes a Villena para presenciar los distintos desfiles, serenatas, guerrillas, bailes y embajadas. Como adjunto a don Acisclo Díaz, la banda de la Misericordia cuenta con un joven y prometedor músico, de nombre Francisco Díaz Romero, hijo del director y llamado a tener un destacado papel en el resurgimiento de la música en Villena (*3).
En 1882, a la llegada de los jóvenes profesores para intervenir en las fiestas de ese año, los Tercios de Flandes les hacen entrega de una magnífica bandera bellamente confeccionada, que la banda pasea con orgullo por las calles de la ciudad, regalando simultáneamente a don Acisclo Díaz, una elegante caja de terciopelo que contiene una batuta de ébano con incrustaciones y grabados en plata. Y la joven banda, agradecida, obsequia a su vez a todo el pueblo con una primicia musical, interpretando aquellas fiestas una pieza basada en algunos pasajes de la ópera “La Serenata”, que había sido adaptada ex proceso para la joven banda por el autor de dicha partitura, que no es otro que un tal Ruperto Chapí, que entonces cuenta con 31 años y cuyo nombre ya suena con inusitada fuerza dentro del panorama musical español.
Y la relación es tan intensa entre los Tercios de Flandes y la Banda de la Beneficencia, que esta última, no solo acudirá puntual a su cita en los años siguientes con ocasión de la celebración de las Fiestas de Moros y Cristianos, sino que su presencia se hará habitual en la ciudad en otros momentos del año. Así, los periódicos de la época documentan su asistencia a la Feria que se celebra anualmente en Villena y también durante las Pascuas, tras la Semana Santa, y siempre bajo el caluroso recibimiento de todo el pueblo de Villena, que espera impaciente la llegada de la joven agrupación, que es agasajada y sentida como propia por todos los habitantes de la ciudad.
Cuando la banda llegó a la estación la esperaba el pueblo todo en masa, y los muchachos saludaron a la multitud con un pasodoble, escrito por uno de ellos, por el aplicado García Valera. Al bajar del tren correspondió el pueblo a aquel saludo con aplausos entusiastas, y después estrechando a los niños entre sus brazos. Los chicos reconocían a sus patrones, a los dueños de las casas donde años anteriores habían estado alojados, con los cuales han estado en correspondencia los pícaros todo el año, sabiendo corresponder al cariño que se les tiene. La entrada en el pueblo fue una procesión; los actos en que tocó esta banda los más concurridos y solemnes, y el momento en el que, como ángeles, ejecutaron la Serenata de Chapí, hijo de aquel pueblo, las vivas de la multitud a su distinguido paisano y a su querida banda se inspiraban en un solo sentimiento de amor. Los obsequios que se les han hecho son innumerables, y las pruebas de cariño que se les han tributado, desde comérselos a besos, hasta ponerles dinero en los bolsillos y obsequiarlos con dulces y comidas de todas clases, no se pueden leer sin creernos obligados a enviar al pueblo de Villena un recuerdo de gratitud. En fin, allí han hecho lo que no quieren hacer aquí algunos, muy pocos, que es reconocer el mucho mérito del director de esta banda D. Acisclo Díaz…
“Diario de Murcia”: 24 de Septiembre de 1882
El año 1883 ve participar en nuestras fiestas a seis agrupaciones festeras, entre ellas los Tercios de Flandes. Los festejos se desarrollan de forma muy lucida (a decir de las crónicas de los periódicos) y entre los diferentes actos encontramos el concierto dado por la Banda de la Beneficencia el día 6 de Septiembre en la Plaza de Santiago, frente a la casa del capitán ese año de los Tercios, Sr. Selva.
Sin embargo la alegría de la fiesta se transforma en tragedia horas después, porque el tablado montado en dicha plaza y que sirve al público, tanto para escuchar los diferentes conciertos programados como para presenciar los encierros de vaquillas (tan populares entonces), se viene abajo, arrastrando en su caída a un buen número de personas que resultan lesionadas de diversa consideración, perdiendo la vida, al menos una de ellas.
Ocho heridos graves y treinta contusos ha producido en Villena el hundimiento de un tablado en donde había multitud de gente apostada para presenciar la corrida de un novillo.
De los heridos graves, uno falleció a los pocos momentos.
“El Constitucional Dinástico”: 12 de Septiembre de 1883.
El 28 de Septiembre de ese mismo año (en vísperas de la Feria anual) una nueva tragedia, de mayores proporciones que la anterior, se ensaña sobre la ciudad. Un barril de pólvora explota en una taberna de la calle San Cristóbal, acabando con la vida de una veintena de personas y dejando heridas de diversa consideración a varias docenas más. Una de las primeras ayudas que llega a la ciudad en socorro de los damnificados, proviene de la ciudad de Murcia, donde la Banda de la Misericordia organiza en el teatro de Romea una función benéfica en la que se recaudan 3.409 reales, que días más tarde, don Acisclo Díaz, entrega personalmente en mano al alcalde de Villena.
Poco después, la corporación de la ciudad acuerda en señal de agradecimiento, conceder la condición de hijos adoptivos de la ciudad a las 66 personas, entre componentes y otros voluntarios, que han intervenido en aquella gala benéfica.
En 1884 la ciudad celebra el IV centenario de la aparición de la Imagen de Nuestra Señora de las Virtudes (*4) y tal vez por la deuda de gratitud que el pueblo de Villena tiene contraída con la Banda de la Beneficencia, se acuerda que sea ésta la que tenga el honor de recibir en primer lugar a la Patrona, tras la conducción de su imagen en Romería desde el Santuario de las Virtudes, el día 5 de Septiembre.
Colocada la imagen bajo el Templete que el municipio erigirá frente a la puerta de la iglesia de San Sebastián, la orquesta de los niños de la Casa de Misericordia de Murcia, saludará a la Señora en nombre del pueblo con un himno de bienvenida…
(Extraído del Programa oficial de Fiestas de 1884)
Sin embargo este binomio entre los Tercios de Flandes y la Banda de la Misericordia de Murcia, tan beneficioso para la fiesta, se quiebra repentinamente un 5 de Diciembre de 1887 con la muerte de Acisclo Díaz Rocher.
Su desaparición supuso un duro golpe para aquella agrupación musical (*5), lo que unido a la concurrencia de otros elementos que no conocemos, debieron pesar de tal manera en los Tercios de Flandes, que dos años después, el periodista “Fray Canelles”, en la crónica que escribió sobre nuestras fiestas, decía:
Una nueva filada de moros a caballo, creo se aumentó este año a las que había, siendo de lamentar haya casi desaparecido la de los Tercios de Flandes que tanto lucía…
“El Alicantino”: 11 de Septiembre de 1889
Desde entonces y durante las décadas siguientes, nada se dice de aquella comparsa en los distintos programas de fiestas que se van publicando anualmente, ni se han encontrado referencias de la misma en la prensa escrita, lo que nos hace pensar en su desaparición definitiva. Sin embargo y de la mano sin duda de un grupo de nostálgicos que habrían oído hablar a sus mayores de aquella magnífica comparsa, tiene lugar, treinta y siete años después, un breve e inesperado resurgimiento de los Tercios de Flandes, que consta que se reincorporaron a los festejos en 1927.
La revista “Estampa” en el amplio reportaje ilustrado que publica al año siguiente sobre las fiestas de Moros y Cristianos de Villena y en relación al desfile de la Entrada, dice: continúa con una magnífica comparsa de soldados de los Tercios de Flandes, con su sombrero chambergo, su capa colorada y su reluciente espada…
Afortunadamente conocemos el nombre de dos de los integrantes de la comparsa en esta segunda etapa de su historia. Se trata de Joaquín Cortés y Enrique Guillén, quienes al año siguiente del regreso de los Tercios a las calles de Villena y junto a dos componentes más de la misma, (alcoyanos en este caso y trabajadores de la fábrica de maquinaria de D. José Molina) deciden abandonar la comparsa (por motivos que no conocemos) y fundar la de los Moros Realistas, a semejanza de una filá del mismo nombre existente en Alcoy y que desfilará por primera vez durante las fiestas de 1929.
A pesar de estos abandonos, la comparsa todavía resiste activa los tres años siguientes, en los que la ciudad puede contemplar, complacida, a aquella legendaria formación, hasta que finalmente, en 1932, los Tercios de Flandes desaparecen (ahora sí de forma definitiva), a la espera de que un nuevo renacimiento los pueda traer de vuelta a las calles de Villena.
(*1) Sólo hay (que sepamos) tres localidades festeras donde existen los Tercios de Flandes. Una de ellas es Paterna, en la provincia de Valencia, donde la comparsa fue creada en 1998, la otra es el Campello donde surgió en 1983 y, finalmente Petrel. En esta última población y en diversas páginas web, entre ellas petrerenfestes.com, se nos dice que los Tercios de Flandes aparecieron allí en 1879 de la mano de varias personas que compraron los trajes a los componentes de una comparsa con el mismo nombre que por entonces ya existía en Villena. Teniendo en cuenta que los Tercios de Flandes surgieron en nuestra ciudad en 1880, y dando por bueno el dato de que los trajes se adquirirían en Villena, la aparición de una comparsa con idéntica denominación en Petrel, necesariamente tuvo que producirse algunos años más tarde.
(*2) Acisclo Díaz Rocher fue un reputado y respetado músico. Aparte de su labor didáctica, que fue unánimemente reconocida, fue músico de la Guardia Real en su juventud y director de la orquesta del teatro de Romea de Murcia, recibiendo diversos galardones y premios a lo largo de su trayectoria profesional, entre los que podemos citar la Cruz de Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica, la medalla de oro de la Sociedad de Escritores y Artistas, la medalla de oro que recibió en la Feria internacional de Horticultura de Venecia y el primer premio nacional otorgado en Madrid en 1887, a la banda de la Misericordia de Murcia.
(*3) Francisco Díaz Romero fue el primer director de la denominada “Juventud Musical Villenense”, banda municipal dependiente del ayuntamiento, que él ayudó a crear y que hizo su debut el 5 de Septiembre de 1888 durante el desfile de la Entrada.
(*4) El cuarto centenario de la aparición de la Imagen de Nuestra Señora de las Virtudes, se produjo en realidad en el año 1874, pero el estado del país (con la tercera guerra carlista entonces en marcha) y la crisis económica, hizo que la celebración de dicho centenario se retrasase diez años.
(*5) A la muerte de Acisclo Díaz Rocher, su hijo Francisco ocupó interinamente por unos meses y en sustitución de aquél, la plaza de director de la Banda de la Misericordia de Murcia. Tras su marcha a Villena, comenzó una etapa de incertidumbre en la joven agrupación murciana, que supuso una pérdida de la calidad y prestigio de la que gozaba, que la llevaron algunos años después a su definitiva desaparición.
Bibliografía (periódicos, revistas, libros y diferentes recursos web).
- “El Serpis” (Alcoy): 11/09/1881
- “La Provincia de Alicante”: 29/06/1880
- “Diario de Murcia”: 24/09/1882
- “El Constitucional Dinástico”: 12/09/1883
- “El Alicantino”: 11/09/1889
- Revista “Estampa”: 2/10/1928
- “El Ruiseñor”: 11/05/1885
- “La Paz de Murcia”: 7/12/1887
- “La Correspondencia de España” (Madrid): 29/09/1883
- “La Casa del Sardo”. Autor: Vicente Prats Esquembre. Revista Villena 1978
- Periodismo y sociedad, Villena 1881-1999. Autores: Mateo Marco, José Puche y César López. Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert (2007)
- Industrialización y cambio social (1780-1940). Autor: Antonio Martínez Puche. Universidad de Alicante.
- Web Villenacuentame.
- Blog del Patronato musical aguileño.
- Web petrerenfestes.com
- Página web de la Junta central de Fiestas de Villena.
- Web moros y cristianos del Campello
- Otros recursos Web
Autor: José Sánchez Ferrándiz

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