1982 LAS COMISIONES OBRERAS Y EL DECRETO DE RECONVERSIÓN DEL CALZADO

Las Comisiones Obreras y el Decreto de reconversión del calzado
INTRODUCCIÓN
En principio, desearíamos señalar nuestro deseo de plasmar el tema que nos ha traído a esta Revista Anual con un lenguaje sencillo y comprensible para la gran mayoría, y al mismo tiempo el intentar reflejar nuestra postura y análisis del tema dentro de unas coordenadas no demasiado profundas, pues el espacio no da para más, aun cuando sería nuestro deseo de profundizar minuciosamente en el tema «RECONVERSIÓN DEL SECTOR DEL CALZADO EN VILLENA».
Comenzamos esta introducción con varias afirmaciones, las cuales esperamos no sean óbice de posibles enfrentamientos, sino por el contrario, un punto de partida para un debate más profundo sobre el tema, y plataforma para una solución global del mismo.
El sector calzado en Villena es la fundamental pieza de la economía local, dependiendo de él más del 54% de las familias villeneras, de forma directa o indirecta.
En la solución de la actual crisis del sector los trabajadores en su conjunto no han asumido el papel que les corresponde. Parte de culpa la tenemos los Sindicatos.
La parte empresarial no ha asumido en absoluto su carga en la crisis del sector, pues tan sólo se ha preocupado de sus propios beneficios, y no por el conjunto del sector.
La Administración Local ha dejado mucho que desear en el tema.
Por tanto, sirva como afirmación global al tema de que el conjunto de la comunidad del Sector Calzado en Villena no ha asumido la tarea de reivindicar la mejora del sector, tan importante en nuestra economía.
Pero sí cabría destacar una última afirmación dentro de nuestra, contexto como Comisiones Obreras, es que, a expensas de no haber asumido el conjunto de los trabajadores el problema, sí que ha sido la clase trabajadora del sector calzado la más perjudicada, pues se ha cargado toda la crisis sobre ellos.
HISTORIA
El sector calzado tuvo su «BOOM» en los años 60, en que su expansión fue grandiosa en nuestra ciudad y los beneficios empresariales fueron inmorales, a costa de la barata mano de obra y la explotación que los trabajadores tuvimos que soportar con bajos salarios y muchas horas de trabajo.
Por aquél entonces, Villena tenía un incremento de la mano de obra, debido a esa gran expansión, la cual llegó a ser de 3.400 trabajadores dados de alta en la S.S. y en aproximadamente 148 empresas, tanto de fabricación de calzado total como parcial o auxiliar.
Dentro de este balance cabría añadir el de la economía subterránea o de clandestinaje, que a finales del 65 no era superior a 2.000 trabajadores, de los cuales 1.500 lo eran a domicilio y los 500 restantes, en talleres de fabricación parcial o total del zapato.
Cabe destacar también un aspecto importante de la base de la economía de nuestra ciudad, y es (y era) el sentido feudal, caciquil o familiar de la industria, hecho primordial que en la actualidad nos sigue, más que beneficiando al conjunto, perjudicándolo, pues no se tuvo ni se tiene una visión de empresa amplia, por tanto, de mercado y expansión.
De lo expuesto en el párrafo anterior, es fiel reflejo las plantillas en nuestra zona del Alto Vinalopó, plantillas que no superaban los 17 trabajadores de media; de ahí el sentido reducido, familiar, de lo anteriormente expuesto.
Nuestro sector no era dependiente de la Exportación; tan sólo varias empresas lo eran, y por tanto, fueron las primeras en caer, debido a la falta de competencia en el mercado exterior. Dicha falta de competencia era debida fundamentalmente al alza de nuestro zapato en el mercado exterior, sobre todo en U.S.A.; también a la falta de liquidez de las empresas al cierre de créditos y a los atrasos en el cobro de las desgravaciones fiscales.
Pero esta crisis se amplió a las empresas que vendían su producto en el interior de nuestro país, debido a que las empresas exportadoras, viendo su importancia en el mercado exterior, ofrecieron su producto también dentro de nuestras fronteras, creando así más competencia en el Estado español.
Sin dejar de lado lo que a través de los años sería casi la perdición de gran parte del mercado interno a la importación en nuestro país de calzado de Hong-Kong, Taiwang, etc.
Dentro de este problema de las empresas, los trabajadores tenían otros, y no menos graves, como era el soportar la dura explotación a que eran sometidos. Valga como dato orientativo la media de horas diarias que trabajaba un obrero en Villena a mediados de los setenta: 12,30 horas por trabajador, cobrando un sueldo irrisorio.
En este contexto, cabría señalar el dato dado por la patronal de aquel entonces, de que la mano de obra era una de las principales culpables del incremento de los precios del zapato en el mercado, dato que hoy la misma patronal ha reconocido como falso, y por el contrario, hace referencia al coste que supone la materia prima, de la cual se es totalmente dependiente en nuestra ciudad.
ESTRUCTURA DE COSTES: Las Centrales Sindicales y FICE están de acuerdo en la estructura de costes de 1977.
En resumen, con toda esta problemática, nuestro sector se convirtió en la principal fuente de riqueza de la ciudad a costa de la decadencia de la agricultura y a pesar de la influencia del naciente ramo de la Construcción.
Obsérvese nuestra dependencia de Materia Prima de Importación.
EL COMIENZO DE LA RECONVERSION SALVAJE
En los años 76 y 77 comenzó a nivel estatal el rumor generalizado de que había que adaptar los medios de producción, comercialización, imagen, etc., del zapato a un nivel de competencia serio, pues se veía venir la hecatombe del sector.
Pero parece ser que dicho planteamiento surgido de las trincheras de la gran patronal del sector, no llegó a calar del todo, pues la situación política del momento era la menos adecuada, y, además, los trabajadores del sector parecía estaban de salida, según comentaban los medios de información de aquel entonces (recuérdese la huelga de Agosto-Septiembre del 77).
Una vez cambió la coyuntura socio-política de nuestro país, la gran patronal decidió echar leña al fuego de la reconversión y volver a plantear el tema, pero tan sólo dentro de un contexto de subvenciones a las empresas y aplazamientos, así como de la congelación salarial, ya que las subidas de sueldos las consideraban enemigas número uno del sector.
Conscientes de esta realidad, las Centrales Sindicales elaboraron un plan de reconversión del sector, el cual pasaba por mejorar y condicionar los medios de producción, etc. a un nivel de competencia, pero todo ello dentro de un reparto de las cargas de esta situación de crisis.
Pero parecía ser que nuestra propuesta no era positiva y la gran patronal junto a la Administración lo decidieron así (mientras tanto, los empresarios de Villena no se enteraban del rollo), pues no nos hicieron ni caso; tan sólo nos dieron largas; parecía ser que ellos no querían cargar con su parte correspondiente de la crisis y sólo deseaban que los trabajadores cargásemos una vez más con toda ella.
Ratificando todo lo dicho, cabría añadir que pagar la crisis era soportar en nuestras carnes día a día los expedientes de regulación de empleo, despidos, etc., que la patronal quería y ello se les facilitó mucho más con la mal llamada Ley del Estatuto de los Trabajadores.
Estos datos afirman que la patronal, con el beneplácito de la Administración, había comenzado la reconversión salvajemente, sin tener en cuenta la opinión representativa de los trabajadores, de las Centrales Sindicales.
Todos estos hechos se venían dando uno a uno, expediente tras expediente (de crisis o de empleo) lo que supuso un nerviosismo, una lucha diaria en cada centro de trabajo por evitar los despidos. Esto no era nuevo en la lucha diaria de los trabajadores; era un eslabón más de la cadena que teníamos que ir soportando, temiendo y luchando. Esto, en definitiva, era el principio de la RECONVERSION SALVAJE DEL SECTOR DEL CALZADO a nivel estatal y, cómo no, en Villena.
Toda lucha conlleva una victoria, y la nuestra la tuvimos en conseguir en el Parlamento un Decreto, el cual instaba a las partes en conflicto (Patronal, Sindicatos y Administración) a formar una Comisión, la cual estudiase, debatiese y más tarde acordase, el plan de reconversión que al sector del calzado debería de aplicársele de una forma general para todas aquellas empresas en situación de crisis.
Ese fue nuestro punto de partida, nuestra plataforma para las reivindicaciones pendientes. Pero nuestra lucha cambió de lugar y se marchó a una mesa de negociaciones, en la cual se nos daba continuamente largas, se provocaron retrasos y así a lo largo de dos años y medio; y ya no era sólo esto, sino que continuaban por otro lado en las distintas ciudades y empresas la situación de crisis y de despidos.
Estábamos en dos frentes negociando en los mandriles, con la Patronal y la Administración, y por otro lado soportando expedientes. Al final se llegó a un acuerdo entre Patronal y Sindicatos de las medidas que deberían fijarse para una reconversión del sector; estas medidas, resumidas, fueron:
MEDIDAS DE FOMENTO DE LA TECNOLOGÍA Y LA PRODUCTIVIDAD
1.1.— Reducción de los aranceles aduaneros para la importación de maquinaria, y subvención para la compra de ésta.
1.2.— Financiación por el Ministerio, de la implantación de sistemas a tiempo medido.
1.3.-- Dedicar fondos para el etiquetaje del zapato. (Marca de calidad).
1.4.— Formación de una Comisión para fijar los precios de las materias primas cada principio de temporada.
MEDIDAS DE FOMENTO DE LA COMERCIALIZACIÓN INTERIOR Y EXTERIOR.
2.1.— Subvención por el Ministerio de ayudas a Ferias y Exposiciones.
2.2.— Derecho a importar en materia prima la cantidad en pesetas que se exporte.
2.3.— Elaboración de una cámara de moda.
2.4.— Ayudas para la creación de comercializadores, siempre y cuando éstas sean de capital español.
MEDIDAS FINANCIERAS.
3.1.— Línea de crédito a largo plazo para las inversiones.
3.2.— Aplicación de la normativa de la O.I.T.
COMISION DE SEGUIMIENTO Y VIGILANCIA 4.1.— Compuesta por las Centrales Sindicales, Patronal y Administración para controlar y seguir todo el Plan.
Este acuerdo, las Centrales Sindicales lo valoramos en su día como totalmente positivo, pues recogía las peticiones de ambas partes. Y cada uno cargaba, valga la redundancia, con su parte.
Pero nuestra sorpresa fue mayúscula cuando el 21 de Mayo de 1982 fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el acuerdo de reconversión del sector calzado, el cual hacía referencia al Decreto base de reconversión de sectores, donde dice que las partes en Comisión Tripartita adoptarán los acuerdos necesarios para la reconversión del sector y la Presidencia del Gobierno (Coordinadora de los distintos Ministerios) dictará Decreto-Ley, el cual sería fiel reflejo de lo acordado por ambas partes, y de ahí nuestra sorpresa al ver que este Decreto sólo recoge las tan cacareadas peticiones de la Patronal. Por ello, las Centrales Sindicales hemos planteado la posible anticonstitucionalidad del Decreto-Ley.
Las medidas del Decreto son:
1.—Beneficios fiscales.
2.—Aplazamientos de deuda a la S.S.
3.—Subvenciones para compra de maquinaria.
4.—Subvenciones para implantar cronometrajes. 5.—Facilidad en los Expedientes.
6.—Salario, 9% de subida.
7.—Rebaja en las indemnizaciones a los trabajadores y pago de las mismas en doce meses.
8.—Comisión de seguimiento compuesta por empresas y Administración.
Estas son las peticiones de los trabajadores que se han quedado fuera:
1.—Reducción de jornada.
2.—Jubilación obligatoria a los 60 años.
3.—Control y legalización del clandestinaje.
4.—Legalización del trabajo a domicilio.
5.—Control de los beneficios que reciban las empresas de la Administración por parte de las Centrales Sindicales, para asegurar la continuidad de las empresas.
6.—Mantenimiento del empleo, etc.
Ante esto, la Federación de la Piel de Comisiones Obreras de Villena considera que el Decreto dictado por la Administración para reconvertir el sector, es un Decreto antisocial y anticonstitucional y ante ello propusimos en su día movilizaciones a los trabajadores contra este Decreto, pero no sin plantear una salida. Esta pasaría porque la Administración y la Patronal aceptaran fuese en el Decreto un Anexo con las medidas que creemos se han quedado fuera, peticiones éstas de los trabajadores.
En resumen, la Federación de la Piel de Comisiones Obreras de Villena, cree que el Decreto dictado por la Administración con el beneplácito de la patronal, no va a beneficiar en absoluto a la Industria de Villena, pues la va a hacer mucho más dependiente de las multinacionales en cuanto a abastecimiento de materia prima, comercialización y tecnología.
Que dicho Decreto sólo beneficia a los privilegiados del sector.
Que va a facilitar mucho más esta situación de cierre de empresas, paro y clandestinaje. Por tanto, en absoluto va a mantener el nivel de empleo, reivindicación prioritaria de los trabajadores.
Que muy pocas empresas de nuestra ciudad se van a beneficiar de las bonificaciones y subvenciones, por no poder acogerse al mencionado Decreto, pues no están al corriente en las cuotas de la S.S. y, por tanto, no disponen de capital suficiente para pagar la deuda hasta el 1 de Enero de 1981.
En definitiva, el sector calzado en Villena va a seguir igual, y la crisis, una vez más, tendremos que llevarla a cuestas los trabajadores.
TRABAJADORES DADOS DE ALTA.
Años 60 3.500 trabajadores
Años 80-81 2.500 trabajadores
TRABAJADORES CLANDESTINOS
A domicilio_Talleres
Años 60 1.500 500
Años 80-81 2.000 1.000
EMPRESAS CON LICENCIA FISCAL
Años 60 150 empresas.
Años 80-81 130 empresas.
EMPRESAS CLANDESTINAS
Años 60 20 empresas.
Años 80-81 65 empresas.
EMPRESAS Y PUESTOS DE TRABAJO PERDIDOS DESDE EL 60 AL 80-81.
Empresas 25
Trabajadores 1.200
Sirvan estos datos como conclusión y, aunque contradictorios parezcan, no lo son, pues han existido en Villena empresas que cerraron y volvieron a abrir con nombre diferente, empresas que cerraron y se han dedicado a producir zapatos clandestinamente, otras han desaparecido por completo.
En cuanto a los trabajadores, somos los más afectados, pues no sólo han sido afectados aquéllos cuyas empresas cerraron, sino los que sufrieron las consecuencias de los expedientes de regulación de empleo, despidos, etc. Algunos de los trabajadores, por necesidades económicas, se han dedicado al trabajo clandestino, por cuenta ajena o con el mismo empresario que anteriormente tenía.
Asimismo se ha incrementado notablemente el trabajo a domicilio, tanto de trabajadores con trabajo fijo como de los desempleados.
Por tanto, la situación del sector calzado sigue por los mismos derroteros y no le ponemos freno ni promocionamos un aspecto fundamental, como es el zapato de niña-o, en el cual somos únicos en calidad y prestigio en el mercado.
Esta sería una alternativa válida para Villena, pero tropezamos con el dilema que enunciábamos en un principio, y es el sentido familiar de la industria de Villena, sin una perspectiva de futuro como sector dedicado casi con exclusividad al zapato de niño.
Y nuestro peligro es grande cuando el 23% de la producción que se hace en nuestra ciudad ya no es propia, sino que pertenece a las multinacionales, y por tanto estamos y seguiremos perdiendo sentido de sector solidario.
Ahí está nuestro futuro, ahí está nuestra industria, aquí nuestro problema. ¿Seremos lo suficientemente capaces de dar respuesta a la base de la cual depende nuestra economía?
Esperemos.
FEDERACIÓN PIEL DE COMISIONES OBRERAS DE VILLENA
Extraído de la Revista Villena de 1982

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