2002 EL HUERTO DE PEPE EL HORTELANO (1885-1970)

EL HUERTO DE PEPE EL HORTELANO (1885-1970)
Por José Marco Hernández
A mi padre
*
INTRODUCCIÓN
La historia del huerto que a continuación se relata, la idea de escribirla empe
zó cuando en una reunión familiar entre mis herma­nos y yo recordábamos nostálgicamente las anéc­dotas de cuando éramos chiquillos en el huerto, todo lo que allí existía, todo lo que hacía y manda­ba el abuelo, día a día en sus faenas, año tras año y recordábamos a nuestro padre en su gran obe­diencia y respeto hacia él, en el afán de trabajo de sol a sol incluidos domingos y festivos, casi sin des­canso. Fue cuando pensé en escribir esta sencilla y llana historia para que quede el recuerdo y archivo de las personas que por su condición sientan sen­sibilidad por las cosas de su pueblo, de su tierra, por la naturaleza, animales y cosas que ya no tene­mos a mano, que algunos padres o abuelos nos pueden contar, pero que se olvidan para siempre en el paso de las generaciones. En esta historia cargada de vivencias, hay temas simples que hoy por hoy casi no se saben y otros se van olvidando; al quedar aquí escritos de esta cándida forma de ir por casa, dentro de cincuenta, cien o más años otros podrán deleitarse con estos capítulos que se refieren a costumbres, clases, labores, alimentos, y relaciones sociales del siglo XX. Que en parte ten­dríamos que envidiar, porque si hemos ganado en tecnología estamos perdiendo mucho en lo que es la naturaleza, el respeto y el aprovechamiento de las cosas que nos da la tierra.
1920 vistas de Villena

CONTENIDO
Los siguientes capítulos reflejan todo lo relacio­nado con el huerto, cuadras y alrededores que hoy podemos recordar. Historia y clase de todos los elementos vivos y naturales que componían las vivencias y el hábitat de una anterior forma de vivir y trabajar.
Lamento el no haber escrito esta particular his­toria cuando vivía mi padre (murió el día de su santo, el 4 de octubre de 1997 a los 77 años), ya que a él le gustaba escribir y recordar histo
rias, me habría facilitado cantidad de datos y detalles de todo lo que aquí se ha escrito.
Espero que el tiempo que he dedicado a este particular tema, además de que he
disfrutado, sirva para tener datos y recordar nuestra desapa­recida huerta y su hábitat. Se lo dedico a mi abue­lo, a mi padre, a todas las personas que tuvieron en este huerto su medio de vida, así como tam­bién a las personas que actualmente están vivien­do dentro de los tres huertos: el llamado barrio de la Banda de la Música.
Foto aérea 1960
HISTORIA DEL HUERTO
Sobre el 1880 siendo los terrenos de "Don Federico" que era cura y tío de Avelina, Gloria y María Español, Don Juan García Hurtado se casó primero con Avelina con quien tuvo dos hijos, Luis y Pepe. Al morir ésta, posteriormente se casó con María sin tener más descendencia. El huerto se arrendó sobre 1885 a Francisco Marco Espinosa de apodo «el Hornero» y se mudaron a la casa de los aniagueros en la calle Nueva. Al morir joven en el 1914 con 53 años, se hizo cargo del huerto su hijo José Marco García, casado con Águeda. Que­dándose a su cargo su hermano soltero Paco. Siguió en la misma casa y a cargo del huerto. Pasa­ron unos años su hermano se casó y se marchó a otra casa dejando el huerto, después de algún tiempo y pasada la guerra sobre el año 1945 el abuelo se cambió a la casa que compró en la calle el Hilo N.° 13 donde hizo un corral de una parcela comprándole una parte del huerto de "D. Juan" donde hizo ensanches con las cuadras y corral, con una puerta que comunicaba con el huerto. Pasaron los años donde el abuelo con su hijo Paco y el yerno Antonio cultivaban cada temporada lo que correspondía apoyados con varios hombres a sueldo como muleros y trabajadores de huerto, cuadras y otros campos, también los nietos y nie­tas ayudábamos en todos los quehaceres, a escar­dar, limpiar, recolectar, lavar, preparativos para las cuadras, sacar y recoger la plaza y otros trabajos en bancales, etc...
Don Juan murió en el año 1967, pasaron tres años hasta que en el 1970 los herederos vendie­ron las tierras a una empresa de Aspe llamada "Cervera y Gallinsoga" por mediación de Luis el Ruso, para construir un barrio de viviendas.
Así con unos ladrillos tapiaron la puerta del huerto, indemnizando a los inquilinos con 30.000 pta
s. por tahúlla. Comenzando las máquinas a mover los terrenos y a construir.
Durante las obras el abuelo se subía a una escalera de madera de tres metros para ve
r por encima de la pared, cómo su histórico y entraña­ble huerto se convertía en calles y edificios recor­dando cómo habían pasado casi 90 años del huerto en su familia, y murió tristemente el 12 de mayo de 1978 con 88 años de edad.
COLINDANTES DEL HUERTO
Al norte izquierda cámaras, patio y casa del Amo, a continuación casa del Morata, parte trase­ra de la bodega y terraza de Luis el Ruso siguien­do las ventanas de los talleres del Lorenma
antes bodega del Blanquero y al final las ventanas de la casa del Canónigo D. Gaspar Archén que sus her­manas vivían en Valencia y venían a pasar el vera­no a Villena.
Al sur camino de San Benito con la puerta grande en el centro para entrar los carros en el huerto, al este parte de arriba estaba la fábrica de zapatos de Eugenio Menor, a continuac
ión huerto de Cama-roja, siguiendo el paso de la senda que iba al motor y más bajo el huerto del Orejitas separado del nuestro por una vieja pared de piedras de 1,80 metros de altura y en alguna parte derriba­da. Y al oeste izquierda las ventanas de las fabri­cas y talleres de la Industrial Molinera (LAIM), a continuación ventanas del tío Andrés, siguiendo ventanas del Ruso el Morcillero, siguiendo las terrazas del Cocolo y ya la pared que dividía el corral del abuelo del huerto de 3 metros de altu­ra, con una puerta de madera de 1,20 metros de ancha de comunicación con el huerto. Ésta tenía tres agujeros en tres direcciones para controlar a los trabajadores y posibles maleantes que entra­sen al huerto.
Esta pared la hizo el abuelo por los años 1945 para separar una parcela de huerto e incluirla en su vivienda de la calle el Hilo para ensanche de corral y cuadras.
Árbol genealógico
MEDIDAS Y ARRENDAMIENTO DE LOS TRES HUERTOSEsta gran parcela situada junto a la población tenia una forma rectangular, de 87 metros por la calle San Benito al sur, con 140 metros en direc­ción a la calle Nueva, total 12.180 metros cuadra­dos de superficie y doce tahúllas en medidas de campo. Situándose en el centro la balsa y la noria, desde la puerta del corral y en sentido horizontal una senda pasando por el peral, la noria y conti­nuando hasta el pozo, también bajaba otra senda desde la noria hasta la puerta principal de la calle San Benito, existiendo un desnivel en las tierras horizontal de más de un metro, por esto estaba dividida en cuanto a los riegos en la parte alta y la parte baja.
Los huertos colindantes estaban al este, sien­do el de la parte de arriba el de
"Cama Roja" con ocho tahúllas y separados por el pozo más bajo el del "Orejitas" con cuatro tahúllas, estos dos regaban con la misma balsa y los tres huertos eran inquilinos de D. Juan García con derecho a pozo.
A lo largo de los años estos inquilinos estuvieron a rento con los primeros precios de alquiler, se fueron subiendo supuestamente por el coste de vida, así por el año setenta el p
ago de rento era de 1.500 ptas. por tahúlla y año, por supuesto con derecho al pozo, aunque el pago de la luz y mantenimiento se repartía entre los tres huertos.
EL ABUELO ERA "UN MANITAS'"

Era lo que decimos "un manitas", porque apar­te de controlar todas las clases de simientes y planteles, transplantar, organizar todos los tabla­res de verduras y hortalizas, control de riego, con­trol de labra y embasurado, cosechar, lavado de hortalizas y verduras para sacar al puesto de la plaza, escardar y limpieza, en fin todo lo propio del huerto, también, controlaba otras tierras com
o la del caracol, huertas exteriores, los secanos del pinar, las Peñicas y el Morrón con viñas y olivos.
También organizaba la bodega propia del vino y la almazara del aceite. El abuelo tenía un perfec­to orden para el apareamiento de las vacas, para el nacimiento y engorde de las terneras, control de ordeñar y vender leche. Cuando había exce­dentes, se hacían quesos, así como
natas, reque­són y flanes, que lo hacían las mujeres porque eso sí, "la cocina era cosa de mujeres".
El abuelo tenía habilidad para arreglar alguna avería de fontanería, hacía ampliaciones de insta­laciones eléctricas colocando luces y enchufes en la casa y en las cuadras, incluso tenía no
ciones de fabricar losas o pilas de piedra artificial, arreglaba aperos de carros, cacharros domésticos, puertas, cadenas de las vacas, conejeras, hacía sogas de esparto, hacía capazos, remendaba sacos y las sábanas de la recogida de la oliva .
Una de sus habilidades era la de hacer injer­tos, cruce de rosales, manzano con peral, meloco­tón con albaricoque, es decir frutas de pepita con similares y frutas de hueso con similares, que yo recuerde habían tres clases de injertos: de púa, de escudo y de cuña, empleando muchas
veces la propia saliva y siempre atado con esparto, barro, trapos y alquitrán. A nivel cultural, todos los días y festivos le gustaba leer el periódico, del Blanco y Negro tenía grandes colecciones. Posteriormente le comprábamos el diario ABC hasta sus últimos días.
HERRAMIENTAS DEL ABUELO

Sierra de madera, sierra de hierro, legón mini para escardar planteles, legón mediano, legón normal, legón para regar, horca de madera, horca de pinchos de hierro, azada para cavar, cincel, azuela de cortar madera, la hoz y la zoqueta, gan­chos para la basura, el arado y la vertedera, el ras­tro, el rastrillo, cuchillos de varias medidas, punzo­nes, tenazas, alicates, destornillado
res, martillo, maza de picar esparto, picota, maceta, agujas grandes de coser sacos, tijeras de podar y vendi­miar, tijeras de podar a dos manos, astral peque­ña y grande, cortador de pared, serrucho de cala­bazas, barchillas, capazos, sarrietas, etc.
EL SITIO DEL ABUELO

El abuelo recorría el huerto a su manera con­trolando planteles, limpieza y recolectas, pero tenía dos sitios fijos de control: en invierno senta­do junto a la noria al sol y en verano sentado bajo el viejo peral donde dominaba la zona con los espartines en los pies, siempre rodea
do de cuchillos para la limpieza de verdura, haciendo soga de esparto, arreglando capazos o aperos, nunca paraba pues siempre estaba trajinando. Muy cerca de él estaba el botijo y un tarro de bicarbonato que usaba a diario, y si en el momen­to de necesitarlo estaba en algún sitio distante con un silbido alguien se lo acercaba, se echaba un arpó en la mano, a la boca y un buen trago de agua.
Abuelo sentado verano de 1967
EL PITICO DEL ABUELO
Era costumbre del abuelo llamar con un parti­cular silbido al personal para ahorrarse pasos de donde él estaba y al instante acudíamos, ese mismo pitico lo empleaba nuestro padre ponien­donos en alerta cuando nos necesitaba. Actual­mente ese peculiar silbido lo empleamos nietos y biznietos entre nosotros, ahora ha adquirido una modalidad nueva, ya que se emplea como saludo o llamada, en todo momento, tanto en el campo como en el pueblo.
FRUTALES

Manzanas blancas, verdes, rojas y chatas, ciruelas blancas (cascabel) y rojas, albaricoques comunes y del patriarca, melocotón, cerezas, mandarinas, dátiles y kakis, granadas, uvas de
parra, peras reales, peretas de San Juan, higos, brevas, membrillo, higos chumbos, nísperos, caca­huetes etc...
CLASES DE VERDURAS Y HORTALIZAS
Espinacas de invierno y de primavera, acelgas blancas y verdes, apio, cardo blanco, lechugas grandes y normales, lechugas romanas, escarola, alcaziles, bajocas, alubias, patatas, calabazas, cala­bacín de zarangollo, espárragos, habas, nabos, zanahorias, chirivías, carlotas, pencas, tomates de
mesa y de pera, pimientos verdes y blancos, cornetas, ñoras, guindillas, rábanos largos y redon­dos, pepinos, alpicoces, melones, boniatos, pata­tas, ajos tiernos y secos, puerros, cebollas tiernas y secas, guisantes présoles, berenjenas, calabaza de cabello de ángel, coles, coliflor y hasta tenía un tocón de chopo que nos daba setas. Se puede destacar, cómo para cosechar el apio y el cardo blanco de excelente calidad, mi padre y mi tío hacían unos caballones gigantes, hechos a legón y bien apretada la tierra con las manos, tapando la verdura casi a una altura de metro y medio, así se cogían las matas blancas y tiernas en la cose­cha, no se helaban y eran de las más famosas del mercado. Cuentan algunas personas que eran pequeños en guerra que cuando avisaban que venían los aviones, se iban al huerto y se metían en los cardos como si fueran trincheras.
Plano de situación de árboles
CLASES DE FLORES
Rosas de todas clases, claveles, clavellinas, adalias, crisantemos, flor de octubre, corona de la virgen, varas de San José, varas de Ángel, papa­bel, varias margaritas, cresta de gallo, moco de pavo, nardos, amormío, lilas dobles y sencillas, boca de dragón, espuela de caballero, jazmín, ale­líes, pensamientos, gladiolos, pedo de fraile, flor del misto, y de forma silvestre, la manzanilla de huerto que teníamos cantidad para la venta en la plaza y entre ella nacían los clavelones, hoy prohi­bidos por tener una sustancia nociva para la salud.
PLANTAS Y ÁRBOLES MEDICINALES

En el huerto teníamos, laurel, un gran tilo, eucalipto y un saúco que su flor servía para curar quemaduras.
Azafrán, orégano, ruda, menta, hierba Luisa, manzanilla, laurel, hierbabuena, morilla roquera, geranio, te silvestre, berros, perejil, romero, alábe­ga, las hortigas, la col, apio, tomate maduro, hinojo, adormidera (clavelón), regalicia, etc.
ESPACIOS DE SOMBRA

Alibustre, parras, palmera, tilo, gran manzano, el peral central, la madre selva y todos los fruta­les...
Don Juan año 1968OTRAS PLANTAS
Flor de la pasión, galán de noche, campanas y campanillas, maravillas (don Pedro), alábega, el pinverde, esparraguera, planta de Santamaría, farolicos y yedra entre otros.
MALAS HIERBAS
Verdolaga, grama, cañota, hierba linde, ledos, hortelana, hortigas de hoja ancha y normal, car­dos, guncia, paleras, zarzas, malvas, salicornios, gatarabiosa, cañizo, triguillo, abreojos, rebanizas, cerrajas, rebaniza negra, vallo, mancaperros, falsa­cebá, cizaña, mata de pegalosa, morritón, lapa, corrihuela, lanzapastor, etc.
PLANTAS DE APOYO
Las cañas comunes que se traían de las ram­blas, servían para que una vez secas se clasifica­ban por tamaños y grosor, para hacer barracas para las tomateras, bajocas, para apuntalar los frutales cargados de peso, para sujetar las plantas de flores en posición vertical y para hacer caballo­nes, para marcar las parcelas de sementeras y planteles, y para hacer reseles. También se hacia el armazón de los espantapájaros, lo empleába­mos en las cambras o en las bodegas para colgar las uvas, los membrillos y todo el producto de la matanza. El abuelo arreglaba las conejeras y los gallineros, etc. Las cañas siempre se ataban con esparto picado, que se obtenía en los cabezos. El espigón de la caña servía para decorar los jarro­nes. Era imprescindible que a la hora de cosechar las cañas no había que cortarlas en luna crecien­te, porque de cortarlas en esta luna luego daban picores y alergias a las personas. La mejor luna era la menguante de enero.
El esparto, una vez picado y en remojo servia para atar las cañas en todo su uso, para atar las lechugas, el apio, el cardo, ramos de flores, para atar injertos, para hacer manojos de rábanos, perejil, manzanilla, etc. Con el esparto se hacia infinidad de elementos industriales, como los espartines para las bodegas y almazaras, los alpar­gates, cuerdas, capazos y todo tipo de elementos y accesorios. En este momento estoy sentado en una silla encordada con soga de esparto, como hace miles de años se hacían.
También con el esparto se producían tejidos. Existió un camino desde Cieza y Hellín a Roma lla­mado el viaducto del esparto por la importan­cia de este producto desde hace muchos siglos.
PLANTAS DE PROTECCIÓNEstas plantas son las que se colocaban en muros o linderos para impedir el paso de perso­nas o animales; como la palera, las zarzas, las alia­gas, matas pegalosas, rosales, etc.
Huerto a color 1970
PLAGAS EN ARBOLES Y PLANTAS
Varias clases de pulgones, arrollo en hojas, piojo Sanjosé, taladro del manzano, gusano del albarico­que o del melocotón, caracoles de todas clases, hor­migas, gusano de la patata, langosta, ser­peta, entre otros...
PRODUCTOS CONTRA PLAGAS
El azufre, el hierro, metaxistos, aceite amarillo, pegamento en los troncos, sal, aseniato. En aque­lla época se fabricaba caseramente el polisulfuro, se mezclaba cal viva con azufre, la mezcla hervía y después se diluía en agua para aplicarlo con máquina o a brocha.
Otra forma de luchar contra el gusano de la patata era recogiéndolo a mano por los chiquillos, metiéndolos en botes.
FERTILIZANTESLa basura, productos de las cuadras tanto de las vacas, toros, mulas, cerdos, borregos, galli­nas. Las cenizas del hogar o del brasero, las sobras de verduras, hortalizas o frutas, y los res­tos domésticos, todo picoteado por las gallinas, se hacía un gran montón en el centro del corral y en las horas libres del personal de trabajo se le daba la vuelta para remover lo viejo con lo nuevo; siempre que no fuese en luna de cre­ciente por que se agusanaba, cuando estaba la basura buena y había fermentado, se sacaba a capazos o carretillas y se repartía en los bancales o parcelas antes de cavarlos a mano o labrarlos con la mula. También subíamos basura a otros bancales de olivos y viñas, en la zona de la huerta o al caracol.
LA GALLINAZA
Esto es la basura propia de gallinas, palomas y conejos, que bien molido se echaba en los plante­les y las flores. Otros fertilizantes de entonces que yo recuerde era el amoniaco, nitrato de chile, potasa, etc.
Calles marcadas año 1971
EL RETRETE
Antiguamente el retrete se encontraba en el patio común para todos. Este, formado por una losa de granito con un agujero y tapa de madera, en un lateral una tapa de piedra cogida con yeso para que cuando se necesitaba "para abonar" el abuelo despegaba esta tapa, llenaba varios poza­les y los echaba en la canal cuando estaba regan­do para que el agua lo repartiera en algunas hor­talizas, sobre todo en las lechugas.
AVES DEL HUERTO
Las golondrinas, vencejos, gorrión, cagastil, avejorugo, carpinteros, verderoles, ruiseñor, jil­guero, urraca, tordos, tórtolas, cucos, búhos, cuquillos, mirlos, grajas, murciélagos, mochuelos y hasta alguna lechuza.
Curiosamente las golondrinas anidaban en las cuadras así como unos quince nidos, el abuelo, les dejaba un paso por la puerta con unos sacos como cortina y llegábamos a marcar algunas golondrinas con un hilo en la pata para ver como al año siguiente volvían a su mismo nido después de ir y volver de África. La golondrina era el ave más protegida del abuelo pues no estropeaba ni frutas ni verduras, bebían agua de la balsa y se comían los mosquitos. Se decía que si las golon­drinas anidaban en tu casa, daban suerte a la familia.
AVES DEL CORRAL
Gansos, patos, pavos, gallinas de cuello pelan, gallina común, pollos, pollos ingleses, palomas, pavo real, etc.
ANIMALES DE COMPAÑÍA
El perro, gatos y pájaros de jaula.
OTROS ANIMALES
Vacas, toros, mulas, macho, cerdo, borrego, conejo, conejo de indias.
Nietos en el corral 1955
ANIMALES DAÑINOS
Ratón, rata común y de acequia, topo, místela, culebra, escorpión, ciempiés, lagartija, colilarga, sanguijuela, salamarquesa, otros como el erizo que estaba protegido porque comía ratas y otros bichos.
INSECTOS BUENOS
La luciérnaga (gusano de luz), la mariquilla (se come el purgón), las abejas (sirven para polinizar las plantas, flores y frutales, aparte de hacer la cera y la miel), la mariposas, abejorros, la amantis y otros que también intercambian el polen de las flores y frutales.
INSECTOS MOLESTOS
En el huerto habían variedad de estos; mos­cas, mosquitos, pulga, piojo, garrapata, calcoma, hormigas, pulgones, tábano, tabarrera, avispas, avispa negra del barro, varias clases de escaraba­jos pequeños, el escarabajo pelotero, el de la patata, lombrices, orugas de plantas y flores, za­patero, arañas, aroñuelo, polillas, cortacebollas, tijeretas, babosas, lagartijas ciegas, saltamontes y grillos.
Foto huerto año 1955
OTROS ANIMALES DE LA BALSA
Ranas, sapos, peces cabezudos, culebra de agua, escarabajo de agua, lombrices y otros insectos.
LA MIEL
El abuelo todos los años cosechaba la miel de las colmenas que tenía en dos o tres cajones col­gados y apropiados para estos menesteres. Él se hizo -con tela metálica y unos tejidos fuertes- un traje con careta y guantes, con los que abría los cajones para sacar los tableros y cosechar la miel para el consumo de la casa, que nos daban las abejas de nuestro huerto, así como también se extraía la cera para otros usos. Él tenía todas las herramientas de corte y manipulación e incluso un aparato para echarles humo y atontarlas.
LOS CARACOLES
Habían en el huerto varias clases de caracoles, pero destacaban los zapudos por sus grandes mollas, estos se cogían entre las matas, por las cana­les o alrededor de la balsa. Habían muchas personas que les gustaban asados con sal, como aperitivo, o también se chafaban para los patos o las gallinas, y los chuparanderos se cogían en las hierbas y en las pencas, estos se guisaban con tomate, cebolla y pimienta, era el plato favorito para aperitivos los días señalados como el 25 de Julio, Santiago, que comía­mos junto con habas cocidas con hierbabuena, toci­no y chorizo, que también hay costumbre de coci­narlas ahora en casas y en los bares.
Cuadro de tres generaciones 1960
LAS TRAMPAS Y LA CAZA
Cuando el abuelo era muy joven, se hizo res­ponsable del huerto por falta de su padre.
Hubo un grave accidente de escopeta en el huerto y desde entonces estaban prohibidos todo tipo de rifles, escopetas y arcabuces. Pero sí tenía­mos, cepos para cazar los pájaros, trampas con cajas, trampas con esparto y bizque para coger los pájaros de canto, tirachinas y otros artilugios, así como otras trampas para coger ratas vivas, se hacía con una orza enterrada en el suelo casi llena de agua con una poca paja donde se ponía el queso y entraban las ratas y no podían salir, otras trampas con tarros de cristal apropiados llenos de vinagre para moscas, moscardones y avispas, quedaban atrapadas. También con azufre encendido en un bote por la noche donde dormían los pájaros en los matorrales y pequeños árboles, con el humo tóxico desfallecían los gorriones cayendo al suelo, o en el pajar se cebaban con grano los gorriones y a distancia se cerraba la puerta con un hilo y luego a golpes cogíamos uno a uno. También los tordos se cazaban con cepos en los terrenos de olivos del Pinar, que al igual que los gorriones, se pelaban y a la parrilla o fritos estaban riquísimos. No menos que las ranas fritas que cazábamos en las acequias de la huerta, que eran un manjar.
ALIMENTOS DERIVADOS DEL HUERTO Y OTROS
Los tomates, de varias clases; pequeños, gran­des, de pera, etc. Se vendían en la plaza y los más especiales se aportaban para sacar la simiente de la siguiente temporada. Los tomates se podían hacer de muchas formas: al horno; en ensaladas; para la comida; se embotellaban al bañomaria para conservarlos hasta el invierno; se secaban partidos al sol con sal para guisar meses más tarde, los restos o agusanados servían para ali­mentar a la gallinas o patos.
Los higos, se comían frescos y otros se secaban con harina para las Navidades.
Los higos chumbos de palera y los kakis, se comían en su temporada.
Los membrillos, se guardaban colgados en la cambra, para comer crudos, otros se apartaban para hacer el dulce de membrillo.
Las granadas, era una fruta que no se podía guardar mucho tiempo y se comía desgranada con místela y azúcar.
También se guardaban algunos melones, que duraban meses, que se colgaban en las cambras como las mejores uvas de clase especial, para Navidad y para hacer pasas.
Las almendras, se echaban en algunas comi­das, para hacer pastas de fiestas, hacer horchata, para torrarlas al horno y salarlas para aperitivo.
Las cáscaras de la almendra ricas en calorías, se empleaban a nivel industrial para las calderas de vapor, para los primeros vehículos, o las calde­ras de calefacción, estufas de las casas, escuelas y cines, etc.
Las piñas de los pinos: de estas se sacan los piñones, los cuales se utilizan para las comidas. Las piñas también se utilizaban para el fuego.
Para las fechas de Navidad se recogían todo tipo de frutos secos: piñones, almendras, nueces, cacahuetes tostados con sal (panchitos), garban­zos tostados con harina (torrados), las pipas de girasol, de calabaza o incluso de melón, que con sal al horno era un lujo. Y no digamos del maíz tierno a la brasa, el tostado con sal (kikos), la estrella era el maíz rosero, de donde se hacían las palomitas con sal o las rosas con azúcar, limón y almendras.
Otros alimentos eran las peras, melocotón en almíbar, las calabazas pataqueras a horno, las patatas con ajo, las calabazas de cabello de ángel, los boniatos para hacer pastas y empanadas, y también los granos de uva o cerezas con aguar­diente en tarros, que se conservaban durante meses e incluso años. Otras hortalizas se hacían en agua, sal y vinagre, como las zanahorias, las cebollas, los pimientos y los pepinillos, que se empleaban en las ensaladas como agrios y de golosinas para los chiquillos y, cómo no, las man­zanas, las cuales tenían gran variedad de formas de consumirlas como: crudas, cocidas con canela al horno, o las manzanas con exquisito caramelo, e incluso las caídas al suelo era recogidas para las vacas, cerdos o gallinas.
El abuelo nos cogía regalicia, que había en un sitio controlado por ser mala su raíz si se extendía, también nos cortaba el centro de los troncos del apio y el cardo, pues todo se comía. Qué delicia.
El trigo se cosechaba en otros bancales, se aprovechaba la paja para las vacas y se guarda­ban algunos kilos de grano para comer trigo "'pican", el resto se llevaba al molino para sacar harina y hacer el pan, pastas, gachamigas, etc... La cebada, se apartaban varios sacos para echarlos a las mulas y cerdos, el resto se llevaba al molino para hacer harina de cebada como ali­mento para todos los animales. Otra variedad de uso de la cebada era, tostarla en el horno para hacer café de malta o como refresco con hielo y azúcar "agua-ceba", así como otra rece­ta: limón, agua, hielo y azúcar con una máqui­na de mano se hacía el "agua-limón", para las fiestas de verano.
Entre los olivos, se plantaban viñas de las cua­les se obtenía el fruto, uva para hacer vino, que cosechábamos y se transportaba hacia la bodega de la Calle Baja, allí se hacía la pisa y la elabora­ción del vino, que se vendía por litros o garrafas y en algunas temporadas también en vasos, como bodega pública de mucha fama. En temporada de la pisa el resto de las prensas, el orujo y los granilletes se echaban en el corral de las gallinas para que picotearan y el resto para basura. Del vino también hacíamos el vinagre para uso en casa, para la limpieza, para la comida, para desin­fectar, para hacer agrios, e incluso para hacer curas a los animales.
De las cepas después de la cosecha se aprove­chaban los sarmientos para el fuego del hogar haciendo gabillas grandes o pequeñas llamadas cohetas, incluso habían personas que se dedica­ban a vender sarmientos por las calles a particula­res para el fuego, así como gavillas de alfalfa para los conejos.
Cuando se arrancaban las viñas por ser viejas se aprovechaban las cepas para el fuego del hogar propio o para la venta.
Los espartines viejos de la bodega se emplea­ban como alfombras, en los lavaderos, donde se sentaba el abuelo, para tapar las regaeras, para dormir el perro, e incluso los más viejos para encender el fuego.
Con las pieles de los borregos se hacían cubre­camas o alfombras de habitación, y con las pieles de los conejos el abuelo nos hacia las zambombas y panderetas para Navidad, otras se les cambia­ban "al pellejero" por cacharros o botijos.
Con las plumas de los patos se hacían las cabe­ceras de la camas o cojines para los asientos de sillas y sillones, siendo muy suaves su tacto.
1930 Vistas de Villena
SUMINISTROS EXTERIORES
Desde el Pinar, las Peñicas, el Morrón, El Cara­col y la Huerta, se suministraba al huerto y a las cuadras varias clases de cultivos como:
El olivo que con la barda o rama de la poda, servían como alimento para las vacas, con sus ramas finas cuando estaban tiernas o con las hojas que se soltaban al estar almacenadas en gavillas. Se cortaban las ramas más gruesas para echárselas a los conejos, que las pelab
an rosigan­do las cortezas, después se troceaba para utilizar­la en el fuego de la cocina o del hogar y la ceniza se echaba a la basura. Del olivo se recogía la aceituna (olivas). Algunas se recogían en verde para el adobo de diversas formas para la mesa y cuando se hacía la cosecha de la oliva, se llenaba en sacos y se llevaba a la almazara, cada cosecha­dor recogía su aceite que en parte lo vendía, y lo necesario para su casa lo almacenaba en los redi­les de la cambra. Al aceite se le daba muchos usos, para cocinar, servía para curar ciertos males de personas y mezclado con hollín de la chime­nea se curaban heridas animales, se utilizaba para hacer el pan y las pastas, para mantener en orzas ciertos alimentos de la matanza, para hacer luz con los candiles y mariposas, para dar brillo al suelo de las casas mezclado con otras sustancias como la pedriega y otras aplicaciones. Con el resto del aceite viejo se colocaban en unos lebri­llos y se le echaba pedriega y cáustico y hacién­dose el jabón que se usaba en la casa durante todo el año para lavar la ropa y para el aseo per­sonal. Por los años 50 equivalía un litro de aceite a un jornal.
El maíz (panizo), se sembraba en las huertas del hilo del Rey, el Olmillo o el hilo de A
bad. Al final de su cultivo, se cortaba el espigón tierno para trocearlo a mano para echar de comer a las vacas, posteriormente se cosechaban las pano­chas (mazorca) que en casa de noche entre toda la familia se esperfollaban, dejando tres o cuatro hojas para luego poder colgarlas en un fuerte alambre formando un fraile de uno a tres metros para su secado, colgando de las paredes. Poste­riormente se desgranaba aprovechando el mejor grano para futuras siembras, para las gallinas,para llevar al molino donde se molía con cebada para pienso de animales. El corazón hecho de una especie de corcho, se utilizaba para el fuego doméstico, cocina o brasero. Habían personas que recogían los corazones por las casas para venderlos y emplearlos para las calderas de vapor o calefacción en las industrias, o en viviendas, cines, etc. Con el pelo de las panochas cocido, se bebía para el dolor de riñones, pues con esto se hacía limpieza orinando mucho. Con las perfollas se hacían los col­chones para las camas, y con las matas gordas del panizo se recolectaban, se troce­aban y se echaban en los pesebres de las vacas, para que se comiesen lo más tierno y el resto se le echaba al suelo para hacer basura.
Otras hierbas que se cosechaban del exterior para las vacas en algunas temporadas d
e sequía, eran la hierbalinde que se segaba de acequias y ribazos, los juncos, la cañota y el carrizo, que se traía a carros desde las huertas u otros lugares como los Alhorines, todo se troceaba para los ani­males, los restos se echaban al suelo para cama y después se hacía basura.
OTRAS PLANTAS QUE SERVÍAN COMO HERRAMIENTAS
Las calabazas llamadas colavinos por su forma especial, huecas después de secas y manipuladas, servían como cazos para el trasiego del vino, del agua, del grano o para guardar simientes. En otras formas como bota de vino o botijo, como flotadores para el baño y hasta otras de m
enor tamaño que se empleaban de salero o para otras especies. Incluso algunas personas se hacían ins­trumentos musicales.
Otras plantas que servían como herramientas son las escoboneras, planta que una vez seca se ataba en forma de escobón para barrer, recoger hojas, quitar telarañas, etc.
También la hierbapulguera, que se colocaba en cambra o gallineros contra las malditas pulgas.
Otras como la ruda, planta de muy mal olor, una planta extraña y espiritual donde se emplea­ba para ahuyentar los malos espíritus, para otras curas a personas y animales. También se
decía que tenía poder abortivo y si después de cortar unas ramas de esta planta, se freían, se secaba la mata.
Y otras como las palmas de la palmera, se empleaban para hacer sombras y reseles para los planteles, así como para barrer igual que un esco­bón. Y con sus hojas el abuelo las partía húmedas haciendo manojos, usándolos para atar como si fuese esparto.
LA PAJA Y OTROS...
El alimento base para los animales rumiantes es la paja. En tiempos de la trilla desde las eras, nos traían carretas llevadas por toros o mulas y en varios días las iban descargando en la. calle, los hombres, mi tío, mi padre y nosotros la recogía­
mos con sábanas y la subíamos al pajar, allí el abuelo iba diciendo donde se descargaba y él la iba pisando y apretando hasta llenar el pajar por completo para todo el año. Al ac
abar la jornada de premio nos bañábamos en la balsa, incluso de noche, también nos tomábamos unas gaseosas del Vesubio con azúcar.
Los últimos años la paja la compraba el abuelo en alpacas, que traían desde la Mancha (Pozo Cañada), así su transporte y almacenamiento era mas cómodo.
La alfalfa, se segaba y una vez seca se trocea­ba, se echaba a capazos todos los días para los animales, también se le echaba tierna y seca para los conejos. Asimismo se aprovechaban las raíces, una vez limpias y rajadas, se le echaban a las vacas.
Las habas gorrineras, se cortaban matas junto con la ramas para trocearlo y echarlo a los anima­les. También las habas se molían para hacer pien­so con otras harinas.
Las remolachas y calabazas para las vacas, se plantaban en bancales de la huerta, una vez reco­lectado se cortaban a mano o a máquina, en varios capazos se les echaban a las vacas. A esto también se le añadían en los pesebres harina de cebada y pulpa, que se compraba al principio a la tía Quiqueta en la placeta de Biar o en la fábrica de harinas de la estación.
La avena, ésta se segaba y se les echaba a las mulas junto con cebada, y por decir otras tam­bién estaba la hierbaespesa, se sembraba algunas parcelas con grano de maíz muy espeso y se sega­ban cuando las matas estaban todavía tiernas.
Abuela en la plaza 1955

LA PLAZA
Nuestra bisabuela Francisca, la abuela Aguedi­ca, la tía Paca y la Vivi (prima Vicenta), estas cua­tro generaciones vendieron con buena fama: fru­tas, verduras, hortalizas, flores y plantas del huerto, en la plaza vieja (plaza mayor), en el mer­cado nuevo (plaza del rollo), en la propia casa y en mercados de otros pueblos que fue el abuelo a vender en ocasiones. También se vendían en casa todos los días, mañanas y tarde, la leche por medidas, conejos, huevos, gallinas, quesos, flores en su temporada y a los carniceros toros y vacas en vivo o en canal.
Para la plaza se preparaba todas las tardes, la verdura y hortalizas de temporada, se cortaban,
se limpiaban y se lavaban en la balsa con frío o con calor sin atascos, se llenaba en capazos tapa­do con sacos mojados y se guardaba en la noria, y a la mañana siguiente después de arreglar las vacas y sacar la leche, se sacaban al mercado todo el puesto en capazos al lomo y después en una carretilla. Posteriormente en un carro de mano con dos ruedas, se sacaban todas las verdu­ras hortalizas, frutas, manzanilla, etc., en varios viajes al mercado. Al mediodía se recogían los res­tos aprovechables para la casa y el resto para los pollos y conejos.
Por los años 60, por una excedencia de lechu­gas, yo como nieto mayor que allí trabajaba, estu­ve una temporada que vendía hasta dos carros de mano diarios por las mañanas, bien llenos en el "mercado negro" de la calle el Copo, teniendo buena fama de la calidad del producto y fue conocido como "el chiquillo de las lechugas".
Para la fecha de Todos los Santos, habían colas de personas para comprar ramos de flores de todas clases que hacían las mujeres de la casa, así como unas preciosas coronas de encargo, siendo mi padre el especialista en hacerlas con muy buen gusto.
LA NORIA
Edificio con cuatro paredes y cubierto con teja­do, como un almacén de 8x8 metros aproximada­mente con la noria dentro, se subía el agua a la balsa de forma tradicional con la mula, y esta agua procedía del manantial natural del Bordoño de la Losilla que venía un canal por la calle Rulda regando los tres huertos en las partes bajas y entrando a las norias se elevaba el agua para las partes altas. También podía entrar desde el canal del Hilo del Rey que pasa actualmente por la calle San Benito; al pozo de la noria le entraba el agua de lluvia por un canal que venía de desagüe de la calle Nueva, finalmente se llenaba la balsa con el citado pozo cuando le tocaba el turno. Cuando dejó de funcionar la noria se usaba de almacén para guardar sarmientos, cebollas, manzanilla, la verdura preparada para el día siguiente y como vestidor para los bañistas.
EL POZOEl pozo era común para los tres huertos, el de Camarroja, el de Maestre (Orejitas) y el nuestro, el del tío Pepe (el Hortelano). Estaba situado en la parte de Camarroja. De los tres huertos el propie­tario era Don Juan (el amo). Este pozo artesiano (antes Abisinio) que todavía existe su aforo bajo la acera del parque de la Banda de la Música, a dos metros aproximadamente de los contadores de la luz, hacia la calle la Rulda. Tenia un diámetro de 1'80 y de 10 a 12 metros de profundidad y fun­cionaba con una bomba horizontal con motor eléctrico de unos 8 caballos, el cual tenía que cambiarse de altura en cada temporada del año, según los niveles del agua. En los años 53-54, tuvieron que subir la moto-bomba hasta tres o cuatro veces, por causa de tantas lluvias, subieron las aguas casi a flor de terreno. De este pozo sa­lían dos tuberías una para cada balsa. También existía una libreta para apuntar las horas de mar­cha para llenar cada una, así se sabía la cantidad de pago de cada hortelano.
Pintura del abuelo en el huerto 1940
LA BALSA
Esta balsa que se usaba para el riego del huer­to, lavar las verduras de la plaza y bañarnos, con unas medidas aproximadas de 9x9 metros y una profundidad de metro y medio coronada en ladri­llo macizo de canto (sardiné), con la entrada deagua desde el pozo o noria por el sur y dos sali­das para el riego opuestas, una más alta y otra de fondo. En la que con un tapón hecho con un largo tronco de árbol en la que regulábamos más o menos la salida del agua, allí se criaban unas grandes mantas de limos de intenso color verde, habían unas ranas cantoras y otros bichos que yase han detallado con antelación. Para la tempora­da de verano todos los años se limpia­ba, pues al lavar la verdura durante todo el año tenía mucha tierra en el fondo, también se bañaban los patos y sus crías, había que asearla de limos, tierras, cañas y bichos. Así los veranos nos bañábamos toda la familia los nietos y nietas con algunos amigos. El abuelo se encargaba de los turnos para no coincidir los hom­bres con las mujeres juntos, sino, venía con una caña y teníamos que correr delante de él. También se bañaban las nietas y nietos de Don Juan con sus amigos y algunas tardes de verano venia a bañarse Paco el Cura, hermano de Luis el Ruso, por supues­to siempre en presencia sólo de hombres.
Por aquellos tiempos para tomar el sol y bronce­arnos, nos fabricábamos los aceites de oliva mezcla­dos con limón o esencia de hierbaluisa y vinagre.
EL ALBELLÓN Y SU CANAL
Esto era un desagüe de la calle Nueva para las aguas pluviales que pasaban por debajo de la bodega del Blanquero (taller de Lorenma) situado frente al callejón que bajaba de la Calle Baja y salía al huerto junto a las dos palmeras, cruzando parte del huerto con un gran canal abierto de 60x70cm de obra que partía las parcelas, existien­do dos puentes con losa de Simón para no saltar­lo, llegando hasta el canal de la noria, canal tapa­do desde la noria hasta el Hilo del Rey, que actualmente todavía pasa por la calle san Benito, dando entrada de agua en otra época a nuestra noria.
Decía el abuelo que en el rincón donde esta­ban las palmeras a primeros del siglo XX, nacía el agua caballera, y por el canal la conducían a la noria.
EL HUERTO Y SUS ENTERRAMIENTOS
En esta época del huerto, cuando por enfermedad o accidente moría algún animal, toros, vacas, mulas, cochinos, borregos o gallinas así como si nacían terneras muertas, eran enterrados en el huerto en las parcelas que en ese momento estaban de barbecho, así que hacíamos con palas, azadas y capazos los grandes hoyos según el animal a enterrar, mi padre contaba que hubie­ron años de "La epidemia del cerdo" y a Don Juan hubo que enterrarle decenas de ellos, dán­dose el caso que en aquella época de carencia, algunas personas desenterraban los animales por la noche para su consumo. Otra epidemia que yo conocí fue cuando se murieron todos los pollos y gallinas de nuestro corral y se enterraron más de 30 animales. El problema era cargar una vaca o un toro en el carro, arrastrarlo y subirlo en el carro empinado, con unas cuerdas y estirando la mula según instrucciones del abuelo, sacábamos el animal de la cuadra por la noche para enterrar­lo. Pasado meses y años se notaba donde habían enterramientos por el crecimiento de las plantas, y si en el momento de enterrar algo, estaban las parcelas ocupadas, se llevaba a nuestras tierras del caracol.
LA MATANZA
Al tener cuadra y corral, los sacrificios de ani­males eran continuos para comer, anualmente se mataba un cerdo, era toda una ceremonia, ya que de él se aprovechaba casi todo, carnes, toci­nos, embutidos que se colgaban en la cambra. Otros se comían cocinados, los restantes se guar­daban en orzas con aceite de oliva y los famosos jamones que se salaban. También se mataba algún cordero por motivo de una fiesta o cere­monia. Recuerdo cómo se le inyectaba aire soplando con una caña por una pata hinchándo­se para separar el pellejo de la carne, después esta piel se aprovechaba para alfombras o cubre cama, una vez partido el animal se hacía guisado
y a la brasa.
A menudo se mataban conejos y pollos así como pavos, patos, palomas etc.
LOS APAREJOS DE LA MULA Y EL CARRO
Entre otros estaban la barriguera, la zofra, el bocao, la cabeza, el cabezón, la silla, la ritranca, el orcate, el collerón, el cabezón con espejeras, los tiros, los asegadores, las reatas, las ramaleras, el cepillo, la silleta de labrar y para la labranza el arao, la vertedera, la aporcadora, las golondrinas largas y cortas, la esteba, el garrote y en el carro estaban los mozos, las varas, los laterales, la trave­saña, los cubos, las portaeras, etc.
LOS EMPLEADOS DEL HUERTO
Manolo el bolillo - Manuel Martínez García.
"El Cocal", pariente de la familia.
Gaspar, el regaor, vivía en la calle Baja.
Zocarra, Joaquín Catalán Bisbal
Miguel Mora Guaita -el mulero-.
Andrés Flor Navalón entre otros.
Todos estos empleados trabajaron más o menos años a sueldo del abuelo, como también cobraban su sueldo mi padre y mi tío Antonio.
Y de ayudantes los nietos, mi prima Vicenta al faltar su madre ocupó su puesto en la plaza y se hizo cargo de la casa con el abuelo en sus últi­mos diez años de vida siendo la nieta que más estuvo en el huerto. Pepe y Pepito, como nietos mayores ayudaron en el huerto, bancales y en las cuadras, y los pequeños, Pedro, Virtu, Agueda y Paco, también llegaron a trabajar sobre todo en la recolección de la vendimia y la oliva hasta nuestros días.
LOS JUEGOS DE AQUELLA ÉPOCA
Se aprovechaba el engomado que se le hacía a algunos árboles como el ciruelo como pegamento para fijar las estampas u otros arreglos, con harina y agua mezclada lo utilizábamos para hacer barri­letes y cometas con caña y papel que era la diver­sión de los niños después de ayudar a los mayores en el huerto. Los juegos más comunes de esta época era la estornija, las bolas, la trompa, el escondite, con las chapas, píndola, los cartones de las cajas de las cerillas, con las limas al triángulo, con la pelota, al burro, a España NI, al caracol y las chicas a la cuerda, las estampas, las agujas, los recortes de vestidos y otras modalidades como bai­les y cantos, etc. También se distraían en la tempo­rada de verano en hacer collares de colores con las flores de las Maravillas y machacándolas mez­clándolas con agua, imaginaban que eran vino y otros licores, jugaban a la compraventa entre ellas al igual que fabricando su propia colonia con la hierbaluisa y agua.
Abuelo, hijo y nietos 1960
COLABORAN
Avelina García Guillén (nieta de D. Juan).
Francisca Marco Estevan (sobrina del tío Pepe).
Antonio Maestre (Orejitas).
Antonio Ibáñez (Camarroja).
Mariana Lorente (foto).
Paco Domene (foto).
Vicenta Muñoz Marco.
Pedro Marco Hernández.
Francisco Marco Hernández.
Águeda Marco Hernández (fotos).
Carlos Pérez Ruiz (fotos).
Mónica Marco Soler.
Natalia Marco Soler.
José Francisco Marco Soler.
María Virtudes Marco Soler.
***
Extraído de la Revista Villena 2002

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la de cosas que se aprenden en esta web y que no sabia de mi pueblo

maserosegador dijo...

Buscando información sobre huertos, me he topado con el artículo "EL HUERTO DE PEPE EL HORTELANO" publicado en VILLENA CUENTAME y escrito por buen AMIGO JOSÉ MARCO ESTEVAN, de la Saga de los "CARACOLES".

El artículo, solamente lo he ojeado, pues es muy extenso y hoy no tengo tiempo para ello, pero prometo no solo leerlo, si no estudiarlo detenidamente.

Amigo Pepe, como Villenero quiero expresarte mi agradecimiento por todo lo que has escrito, por darnos a conocer a los vecinos de Villena la historia del Huerto en el que sin lugar a dudas, tantas horas de trabajo invirtieron tu Abuelo y tu Padre y seguro que tu y tus hermanos,también por ser valiente y prescindiendo de prejuicios hayas publicado esta historia tan íntima para ti y para conocimiento del pueblo de Villena, que seguro quedará registrada en su historia.

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