1996 LAS FIESTAS DE LA VIRGEN

ESPECIAL HOMENAJE A D. JOSE Mª SOLER 1996
SOLDADESCAS, COMPARSAS Y TOROS
La devoción mariana en España se intensificó durante la Reconquista, y fueron muchas las mezquitas y sinagogas que, al caer en poder de los cristianos, se coloca­ron bajo la advocación de Santa María de la Asunción. Tal debió ser el caso de nuestra iglesia del "Rabat", que ya esta­ba fundada en 1340 y que fue ampliada durante los siglos XVI-XVII.
Pero la ilustre familia de los Manueles, Señores, Prínci­pes y Duques de Villena, dueños de su fortaleza, tenían dentro de ella una capilla dedicada a Nuestra Señora de las Nieves, a la que probablemente no tendrían acceso todos los vecinos, quienes se verían obligados a cumplir con sus deberes religiosos en Santa María, y esta pudo ser una de las causas que impulsaran a levantar intramuros el primitivo templo de Santiago, que ya existía a mediados del siglo XIV y fue ampliado a finales del XV por Sancho de Medina.
El culto a la Virgen de las Nieves perduró en Villena hasta bien entrado nuestro siglo. El presbítero don Salvador Avellán nos dice, y algunos lo recuerdan todavía, que su imagen se veneraba en la iglesia de Santiago todavía en 1933.
Aparición de la Virgen de las Virtudes y erección del SantuarioCuenta la tradición que, en 1474, una terrible epide­mia de peste, de las muchas que ha sufrido nuestra pobla­ción en el transcurso de los siglos, hizo que los vecinos de Villena abandonasen la entonces villa y acampasen a orillas de la famosa "Laguna" que existía al oeste de la población. Como los remedios humanos se mostraban ineficaces para atajar el daño, acordaron ponerse bajo la advocación de un celestial patrono elegido al azar por medio de cédulas depositadas en el interior de un cántaro, y por tres veces consecutivas la cédula extraída llevaba un nombre que nadie había escrito: Nuestra Señora de las Virtudes. El designio divino estaba claro y la elección resuelta. Sólo fal­taba encontrar la imagen, y en su busca salieron varios emi­sarios que no anduvieron largo trecho, pues pronto tropeza­ron con dos hermosos mancebos portadores de un estuche con la imagen deseada. Antes de ponerse de acuerdo en el precio de la escultura, los mancebos habían desaparecido de modo misterioso.
Como ya observó ZAPATER (1884), los villenenses de entonces ignoraban que aquella advocación existía ya desde el siglo XI. El Cid Campeador, cuando se vio libre de la guerra de los moros, fundó en Valencia una parroquia con el título de Santa María de las Virtudes, en la que reci­bió la bendición nupcial su hija doña Sol y en la que hicie­ron los funerales al famoso guerrero en 1136. La tradición nos dice también que bastó una sola calera para edificar la ermita que habría de albergar a la imagen tan milagrosa­mente designada y aparecida.
Observa también ZAPATER que no se nos dice de una manera precisa el año en que tuvo lugar la construcción de aquella ermita, y a ello dedicamos un artículo en 1948, en el que dábamos a conocer una provisión de los Reyes Cató­licos fechada en Córdoba el 30 de julio de 1490, por la que ordenaban al licenciado Pedro Sánchez de Belmonte, veci­no de Chinchilla, presentarse en Villena a inspeccionar la gestión de Pere Cerdán, Alcaide y Gobernador que fue de la villa y su castillo, y, caso de que el licenciado no quisiera personarse en la población por temor a la peste que en ella hacía estragos, fuese a cumplir su cometido "a una hermita que dizen que es en el término de la dicha villa que dizen Santa María de las Virtudes, donde dizen que están mucha parte de los vezinos de la dicha villa a cabsa de la pistilen­cia". En 1498, había, pues, epidemia de peste, y la ermita estaba ya edificada en julio de 1490.
Otros documentos posteriores confirman también esta datación. El 22 de diciembre de 1522, el emperador don Carlos dirigió a su pariente don Juan Manuel, embajador de España en Roma, una carta, publicada también por ZAPA-TER, diciéndole que, por parte de la villa de Villena se le había hecho relación de que, haría unos veinticinco años que dicha villa edificó una ermita en la Fuente del Chopo con la advocación de Santa María de las Virtudes. Esto nos lleva al año de 1497, poco más o menos. Pero hay otro documento del mismo monarca, fechado el 27 de julio de 1551, publicada junto al anterior, en el que dice que el Concejo, Justicia y Regidores de la ciudad de Villena le habían hecho relación de que, haría más de sesenta años que a consecuencia de la gran pestilencia que había en la ciudad, salieron de ella sus vecinos a la Fuente del Chopo, en donde fundaron una casa y monasterio de Nuestra Seño­ra de las Virtudes; lo que nos lleva de nuevo al año de 1490 señalado por los Reyes Católicos. A las mismas fechas nos conducen las declaraciones de los testigos que depusieron en la Sumaria de 1551: Martín de Valera, de 60 años, dice que nació en la Fuente del Chopo durante la pestilencia (1491); Hernando Díaz, de 70 años, a la edad de siete u ocho se fue con la familia a dicha Fuente huyendo de la peste (1488-1489). Hernando Díaz Escribano, que nació hacia 1486, oyó lo de la edificación de la ermita a su padre y a sus tíos; Juan García de Sepúlveda, de 68 años, dice que ha visto edificar la ermita, lo que nos lleva también hacia 1490, y Antón Serrano de Salinas, que nació en 1461, recuerda haber ido a las romerías del Santuario "de cin­cuenta años a esta parte" (1501 ). Hay, además, otro dato importante: el 14 de junio de 1586, se leyó en el Ayunta­miento y se entregó al regidor don Alonso Miño para su guarda y custodia, el Breve del Jubileo de Nuestra Señora de las Virtudes para el día de Nuestra Señora de Septiem­bre, con la concesión por diez años. Si este jubileo se hizo a los cien años de aparición de la Virgen, como parece lo más probable, el acontecimiento ocurriría en 1486.
Ninguna de estas fuentes se refiere, directa o indirecta­mente, al año de 1474 que señala la tradición. Pudo haber una epidemia en este año y otra en 1490, aunque tampoco en este punto hay unanimidad, porque el testigo Hernando Díaz Escrivano afirma que "de siete en siete años venía la pestilencia", y Antonio Serrano de Salinas dice que esto sucedía "de treinta en treinta años".
ZAPATER, ponderado como siempre, opina que en dicha Sumaria se trató principalmente de la construcción de la ermita, pero no de la aparición de la Imagen, que pudo haber sucedido en el año que señala la tradición y no haberse construido la iglesia o monasterio hasta dieciséis o diecisiete años después. La aparición daría lugar a la cons­trucción de una capilla provisional o ermita similar a las de San Bartolomé, San Benito, Santa Lucía, San Bernabé y otras que existían en Villena por aquellas fechas, la cual iría creciendo con el tiempo hasta llegar a convertirse en el monasterio actual a principios del siglo XVI. Confiemos en que nuevos documentos aclaren definitivamente la cues­tión.

HOMENAJE A D. JOSE Mª SOLER
ESPECIAL DIA 4 QUE FUERA 1996
Cedido por... Joaquín Sánchez

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