1904 EDUARDO APARISI Y PIERA, HIJO ADOPTIVO DE VILLENA

Eduardo Aparisi y Piera
Durante los primeros años del siglo que acaba de terminar, fue una nove­dad en Villena, y motivo de general satisfacción, la creación en nuestra ciu­dad del «Batallón Infantil de las Virtudes n.° 8». Su origen fue el acuerdo que tomó el Ayuntamiento de constituir, a principios de 1904, esta pre­tendida unidad militar, y el de nombrar para organizarla a D. Eduardo Aparisi y Piera, entonces primer teniente de la Guardia Civil que manda­ba la línea en la que estaba incluida nuestra ciudad.
La Plana Mayor con en Teniente Aparisi (izquierda) y el Segundo Teniente Coloma (derecha), Foto estraída de la Revista Villena 2009 - Historia del Batallón Infantil de las Virtudes Nº8 - Antonio Prats Poveda - 4º de la ESO Colegio La Encarnación de Villena. Premio de Iniciación a la Investigación Fundación José Mª Soler. Modalidad B.

Un artículo de Vicente Prats Esquembre aparecido en la Revista «VILLENA» de 1976, nos desvela muchos detalles sobre este episodio de la historia local, cuyas ingenuas características llegan a provocar la sonrisa. El Batallón Infantil hizo su primera aparición pública el 5 de septiembre de 1904, y el éxito fue «inenarrable», según aseguran las crónicas. Hasta el punto de que, pocos días después, el Ayuntamiento, en sesión del 9 de septiembre, acordó nombrar Hijo Adoptivo de la Ciudad al primer teniente de la Guardia Civil D. Eduardo Aparisi y Piera, que había dirigido la creación de aquella unidad «militar» infantil. Y dice el Ayuntamiento, en la reglamentaria acta que lo había efectua­do «...tras un ímprobo y constante trabajo, teniendo que luchar con in­finitas dificultades que venció, si bien a costa de muchos sacrificios y disgustos».
Quienes suscriben estos elogios, o sea, los asistentes a la sesión mu­nicipal, fueron solamente cinco: el alcalde, Joaquín Herrero Valdés, y los concejales Salvador Amorós Martínez, Anton
io Cerdán Gómez, Bartolomé Hernández Catalán y Miguel Esquembre Fita. El acta demuestra la satis­facción de los ediles, que sería reflejo de la que toda la población experi­mentaba por la actuación de los niños que componían el Batallón, «.,.per­fectamente equipados, sin faltar detalle, y siendo la admiración de todos los vecinos y forasteros por su marcialidad e instrucción... despertando el entusiasmo por el Ejército y la Patria».
Así continuaba el acta donde se nombraba Hijo Adoptivo a Aparasi y Piera. Y concluía
diciendo que se le concedía «…por su noble y hon­rada conducta, y muy especialmente por los méritos contraídos al dotar a esta población de una institución infantil que mucho la enaltece». Al título de Hijo Adoptivo decidieron unir el obsequio de «un objeto de arte», que quedó sin determinar en el acta.
No duró mucho tiempo el nuevo juguete creado por el Ayuntamiento para sus administrados. En 1907 fue disuelto el Batallón. Prats, en el artículo citado, arguye que el reclutamiento de nuevos «soldados» y la renovación de uniformes fueron las principales causas. No poco debió contribuir también al desánimo, el desgraciado accidente que ocurrió me­ses después de la presentación del Batallón, en febrero de 1905. El mu­chacho que ostentaba la jefatura de la unidad con el grado de Teniente Coronel, jugando en las afueras de la población con un amigo, encontró una vieja pistola. Creyéndola descargada, este último accionó el gatillo y ma­tó al primero en el acto.
Texto extraído del libro... De Villena y los villeneros.
Alfredo Rojas y Vicente Prats.

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