2018 DE LA CABO IRENE RUIZ ARLANDIS Y LA PEÑA INFANTIL “GLITTER GIRLS”

DE LA CABO IRENE RUIZ ARLANDIS Y LA PEÑA INFANTIL “GLITTER GIRLS”
Dedicado a mi hija Berta
por ser la mujer a la que más quiero en este mundo.
Entre libro y libro de investigación histórico militar y para darle asueto o cuartel a mis neuronas, suelo alternar el tema anterior con las investigaciones de Moros y Cristianos, ora de Villena, ora de donde sea; dentro de lo festero podemos identificar varios subgrupos o tipos de artículos. El caso es que en las fiestas de 2017 vi desfilar a Irene al frente de las aguerridas "Chicas purpurina" y su estilo como cabo me llamó la atención, por lo que decidí escribirle un artículo previa consulta a sus padres y por supuesto a mi hija Berta, compañera de clase de Irene. Desde mi particular experiencia festera y la atenta observación, podemos estar ante una incipiente promesa si persiste en su arte y lo desarrolla hasta formarse un estilo propio.
Tras empezar el artículo y como buena parte de la peña son compañeras de Irene en los Salesianos e incluso de clase, volví a replantear el artículo para dar cabida por primera vez en la historia a las “Chicas purpurina”; estoy plenamente convencido de que les va a encantar verse en “El Catón 2018” y sospecho que van a pasar unas fiestas de lo más mediáticas.
1. BREVE DISERTACIÓN SOBRE EL ARTE DEL CABO DE ESCUADRA
Ser y sentir las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena, suele llevar aparejado un sueño: ser cabo aunque sólo sea por unos maravillosos instantes. Seguro estoy que en alguna ocasión y entre bambalinas festeras, todos nos hemos visto de punta en blanco al frente de un gran bloque cuyo designio último... pasa por ceñir en un todo armónico la pluma, público y música.
El empleo de cabo festero, como sabemos y demostrado está, tiene su origen en las Milicias de Reserva creadas por los Reyes Católicos; iría cambiando el nombre pero siempre fueron un "ejército" territorial de apoyo al propiamente dicho. Con el tiempo la milicia se desmilitarizará hasta desaparecer pero entre medias y antes de dejar de ser “militares”, se metieron en las Fiestas de Moros y Cristianos... y allí siguen fosilizadas sin dejar de hacer lo que hacían cuando eran “miliares”. Y de ahí, amigas y amigos las dianas, capitanes, retretas o cabos festeros.
Centrándonos en el presente y desde mi punto de vista que puede o no coincidir con el suyo, todo arte tiene su teoría y práctica... y así la tiene el arte festero por antonomasia en una de sus manifestaciones más reputadas: el cabo. Dejémonos de romanticismos y hagamos fuego con el “quince y medio”: ¿el cabo nace o se hace? Por mi parte creo ver que el cabo nace y conforme van pasando las fiestas va perfilando su clase y estilo. Tras cuatro o cinco años un cabo ya está asentado y su arte debe de fluir... o no fluir. Ni todos los que lo intentan son buenos, ni todos llegan a mantenerse pues los nervios, presión, público, competencia y exámenes “a pie de calle”, son factores a tener en cuenta. Si un festero quiere ser cabo tiene que hacerle frente a la idea de que todas esas variables van a ser sus compañeras de viaje a lo largo de su vida festera.
Es cierto que existen ejemplos de cabos que no han nacido siéndolo ni a título familiar ni particular, pero que por las razones de la vida acaban siéndolo; pese a llegar los “últimos” su trabajo y arte han sabido ser premiados por el público con sus aplausos y premios. No es el modelo más numeroso pero existe y hay que reconocerlo. Y tampoco podemos olvidar que hay cabos que han nacido con la espada en la mano y el intento no ha ido a mayores. 
Un cabo joven nunca parte de cero pues lo primero que hace es fijarse en cómo lo hacen los mayores; los estudian e imitan para años después dar salida a lo que llevan dentro hasta crearse su estilo. Un cabo puede ilustrarse en otro y es aconsejable para experimentar nuevas fórmulas que ayuden a desarrollarse interiormente. Lo maravilloso es que sobre ese cimiento, los cabos puedan evolucionar y crear sus estilos particulares; los menos, por cierto, lo consiguen.
Por otra parte el cabo debe fundirse con la pieza que la banda le interpreta; debe conocerla e identificarse con la misma para dar lo mejor de sí. Y de igual forma el cabo debe saber imponerse el Día D, a la hora H: calles, público, luces y escenario pueden acongojar en cuestión de segundos al más lanzado en un miedo escénico de primer orden.
Otra característica que me gustaría destacar es que el cabo y para serlo, debe querer y poder separarse de su escuadra para dar la cara al público y ser el centro de sus miradas, sin que éste lo maniate psicológicamente. Su ademán debe de ser sonriente, recto y aparentemente un tanto arrogante, sin llegar a excesos chulescos de gusto más que dudoso.
El aplauso es el premio que el público da al cabo por su interpretación festera; los aplausos más el calor cercano y real del público, lo que algunos denominan como “la complicidad con el público”, lo es todo para el cabo porque el uno sin el otro son dos hermanos enfrentados.
Entiendo que en la combinación mágica de todos los factores anteriores, puede radicar el éxito o fracaso del cabo en el gran escenario villenense; la transmisión entre todos los factores es vital para que unos puedan destacar a los otros y crecer juntos en un todo armónico.
Entre los grandes cabos mencionemos a Pedro Palao Llebrés. Don Pedro fue Presidente de los Moros Nuevos, Concejal de Fiestas, actor de teatro y cabo premiado de raza con su pulgar de la mano izquierda metido en la abertura del delantal; cientos de veces hablamos de fiestas en las Malvas y colaboró en dos de mis libros de investigación militar. En una entrevista al respecto de los cabos me dijo unas frases que me siguen maravillando por su inmensa sabiduría:
"El cabo de Villena [...] Tiene que ser un actor que está desempeñando un gran y artístico papel festero. […] La naturalidad es esencial en los cabos porque es arte.”
Los cabos de los Estudiantes siempre han tenido un estilo muy particular; recordemos a los insustituibles "pimientos", al gran Chimo Pérez, Pepe Ruiz, Pepe Iglesias, José Fernando García Cervera o Pepe Campos. De los presentes el más venerable por su edad y renqueante pese a su imperecedero flequillo es el Sr. Rosique. Amigo Paco… sabes que desde la peña “El cinquico pelao” te volvemos a ofrecer un puesto que te haga recordar tiempos de gallardía, honor y gloria; deja de una vez por todas que se extingan los escasos y maltrechos restos del “Birrete”.
2. EL FUTURO DE LA MANO DE IRENE Y LAS “CHICAS PURPURINA”
Hemos hablado del pasado de los cabos pero nada sabemos de los cabos del futuro; dentro de ese futuro atesoramos fundadas esperanzas por lo que traemos a colación a Irene Ruiz Arlandis. Es necesario que las madres y padres nos preocupemos de nuestros hijos y además les vayamos mostrando con tacto y sigilo, ya saben… la vida en sí misma pero también el precioso mundo de los Moros y Cristianos en lo general, así como el particular de los Estudiantes.
Al mando de las "Glitter Girls" ejerce como cabo de escuadra desde 2017 Irene Ruiz Arlandis; dentro de las "Chicas purpurina" también hay otra cabo llamada Inés Martínez García, por lo que son dos los cabos que la peña atesora. Y como este artículo se fundamenta en la figura de Irene, conozcamos unas breves pinceladas familiares. Sus padres son José Francisco Ruiz Borrás y María Dolores Arlandis Recuerda; el apellido Arlandis, para los curiosos es francés de pura cepa por parte de un abuelo. Y la familia la completa su hermana mayor Raquel. Como era de esperar don José Francisco es estudiante desde "ogaño" que dirían los hermanos Cabanes; Loli no es estudiante pero sí que lo son, claro está, sus hijas Irene y Raquel desde que nacieron. Nos cuentan Loli e Irene que 2017 fue el primer año donde la niña salió de cabo; por agosto le ofrecieron el puesto pues ya había hecho bandera de ello y alistada quedó. Irene precisó que “desde que era pequeña veía a los cabos mirar a la gente y me llamaba la atención cuando les aplaudían. Yo quería ser cabo desde pequeña. En las fiestas del año anterior hice de cabo un rato porque me dejaron en un desfile y mis amigas me dijeron que lo hacía muy bien, que saliese de cabo… ¡y ya soy cabo!". 
La investigación histórica se fundamenta en el tirar y tirar de los hilos y a ellos vamos. ¿Quiénes son la peña “Glitter Girls”? Lo primero que me gustaría destacar por su originalidad es que estamos ante una peña oficial femenina infantil que blasona su nombre en inglés: la peña “Glitter Girls” o “Chicas purpurina” (traducido al cristiano antiguo para los neófitos del inglés). ¿Y cómo fue juntar a toda esta tropa y ponerle dicho nombre a la peña? La explicación es sencilla pues la mayoría son amigas y compañeras del colegio Salesiano. Además en los necesarios ensayos anteriores a fiestas, al formar y debido a la cantidad de gente que se presenta en la Plaza de las Malvas, unas y otras acababan mezcladas con otras peñas y como ellas querían salir todas juntas que para eso son amigas “de antiguo”, decidieron de común acuerdo con sus madres y padres formar una peña oficial femenina infantil en la comparsa que poco después fue oficializada como tal; me permito decir que dicha inscripción y su aparejada ficha en el futuro valdrá su peso en oro fino. No me van a negar que con estos antecedentes festeros, atisbamos a ver una futura presidenta de comparsa, secretarias, tesoreras, vocales, cronistas, delegados de arcabucería y Junta Central, cronistas, encargadas de Troya y Troyica…
Como la historia la escribirnos día a día, ; dejamos aquí para la historia sus nombres en negro sobre blanco por lo que me complazco en presentarles a las “Glitter Girls” tal y como figuran inscritas en nuestra Troyica: Carmen Sánchez Catalán, Carla Martínez Hernández, Lola Navarro Micó, Estela Palero Milán, Aitana Palero Milán, Estefanía Navarro Pardo, Jimena Milla Tinajero, Elena Gonzálvez Roldán, Carmen Micó Pérez, Inés Martínez García, Berta Amorós García, Aitana Martínez Sirvent, Irene Ruiz Arlandis, Sandra Albaladejo Díaz, Nerea Poveda Bañón, Inés Sáez Navarro, Marina Ferrer García, Jimena Hernández Catalán, Carmen Crespo Más y Ana Pérez Ugeda. Con el tiempo unas se irán, otras quedarán y nuevas llegarán porque la vida, lo sabemos, es cambiante a cada vuelta de la esquina.
En definitiva y resumiento estamos ante una tropa estudiantil bien avenida que además son diestramente dirigidas en los desfiles por Inés e Irene, indicios claros que nos llevan a pensar que nuestro futuro como padres y el de los Estudiantes, está más que asegurado.
Decía mi admirado Felipe II apodado con propiedad como “el prudente” que los “Archivos son la memoria del pasado”; huelga decirlo pero por mi parte cultivo dicha idea que a fin de cuentas es toda una filosofía de vida. Y al respecto de lo dicho por don Felipe tengamos claro que dentro de 70 años, cuando nuestras hijas las “Chicas purpurina” tengan nietos y nosotros miremos eternamente al sol sin preocupaciones de ningún tipo, ellas podrán verse en "El Catón 2018" de cuando eran unas crías y el padre de Berta Arnedo les hizo un artículo.
JOSÉ VICENTE ARNEDO LÁZARO
El cronista habilitado de la peña “El cinquico pelao”.

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