1983 INFLUENCIA ARAGONESA EN EL HABLA DE VILLENA

INFLUENCIA ARAGONESA EN EL HABLA DE VILLENA
Ya indiqué la influencia del aragonés en el habla de Villena en el artículo aparecido en la revista «Villena» correspondiente al mes de Abril. Ahora voy a ampliarlo ya que ha llegado a mis manos el «Dizionario de pocha d'a fabla aragonesa» (1) en el que he podido recoger gran número de palabras comunes con el habla de Villena que esclarecen aún más su origen aragonés. Doy por conocida la existencia de la «fabla» o lengua aragonesa y las causas culturales y políticas de su retroceso y estancamiento, que ya expuse en el citado artículo, al igual que el considerarla como una lengua, equiparable a cualquier otra lengua de la península (castellano, catalán, gallego, euskera y asturiano), y no como un dialecto del castellano como hasta ahora (2).
Aparte de estas 1.165 palabras hay que añadir las 592, recogidas por Máximo Torreblanca en su «Estudio del habla de Villena y su comarca» (3) y que son idénticas o similares al aragonés de los valles pirenaicos al norte de la provincia de Huesca, de un total de 826 en que especifica su procedencia, lo que constituye un 71'66%. Muchas de ellas, tanto las recogidas por él como por mí, coinciden con palabras catalanas, que es lo mismo que valencianas, de manera que muchas veces se ha pensado que ésta era su procedencia. Ello es debido a que en aragonés muchas palabras son iguales que en catalán, lo mismo que en gallego o en castellano tanto antiguo como actual. Así, por ejemplo, en la frase «Perete, que's un pinchico mu minso, rosigó la pelaya de la rustidera y s'enzapó a yuz con présoles sin dengún regomeyo» (4) recogida por José María Soler como ejemplo de valencianismos, la única palabra valenciana que tiene es «yuz» procedente de «Iluç» (merluza). Enzapar viene de «zapo» que si en valenciano es «sap», en aragonés es «zapo», como se ve, exactamente igual que en Villena y el prefijo «en» es muy típico del aragonés. Otras palabras aragonesas son, como veremos después, Pérete, pinchico, rustidera, dengún y muy posiblemente también minso, rosigó, pe-laya, présoles y regomeyo, es decir, todas.
Es muy comprensible la penetración de palabras catalanas, obviamente por la proximidad de los pueblos catalanohablantes (Biar a 8 kms., Cañada a 6), pero existen palabras exclusivamente aragonesas como «disca» (hasta), etc. que no existen en catalán. ¿Cómo han llegado hasta aquí desde su lugar de origen a casi 700 kms. de Villena? Evidentemente con la repoblación, en los siglos XIII y XIV, que en gran parte debió de ser aragonesa y más concretamente de la zona de Zaragoza, por lo que la influencia cultural y lingüística de Aragón fue mayor de lo que se ha pensado. Por ello, cuando una palabra sea idéntica en aragonés y en catalán voy a seguir el criterio de considerarla aragonesa y no catalana.
Voy a repetir ahora las características gramaticales del habla de Villena comunes a la fabla aragonesa y después me ocuparé del léxico.
Inversión de los pronombres personales: «me se» por «se me» (en aragonés «lo me dié», «lo se icié», etc.).
Desaparición de la preposición «de»: Placeta las Malvas, Casa el Festero, Fuente los Burros.
Diminutivos en -eta, altoaragoneses: Placeta Santiago, Placeta Biar, Perete. Prácticamente se han perdido en Villena.
Diminutivos en -ico, bajoaragoneses, es decir, de la zona de Zaragoza, son los más comunes en Villena.
Desaparición de la «d» intervocálica en los participios: tenío < arag. teníu, decío < arag. dicíu/icíu.
Desaparición de «r» ante «I»: ha¬cel-lo, comel-lo... (ace-lo, minchalo en aragonés).
Alternancia de «l» y «r» como en tar (tal), er (el), pol (por) como en aragonés a veces «ra» por «la».
Gutural delante de semivocal «u», «i»: virgüelas, güeno, güerta, guielo.
Diptongación de la «e» cuando no lo hace en castellano: comprimiendo, (comprendo).
Supresión de la «d» final (usté, libertá, etc.).
En el léxico pongo entre paréntesis la forma aragonesa cuando difiere de la villenera y su significado correspondiente si tampoco coincide con el de la acepción villenera. Son las siguientes:
agora = ahora. Igual que en castellano antiguo, pero se utiliza actualmente en aragonés.
catar = mirar. Igual que en castellano antiguo, como la anterior.
disca = hasta (dica).
preveyendo = previendo (de beyer = ver).
tié = tiene. Por analogía con la terminación del pretérito indefinido aragonés «tenié» (tuvo).
Antón = Antonio.
haiga = haya.
icir, dicir = decir.
paece = parece.
nusotros = nosotros.
ansica = clavícula (ansica er cuello).
aire = viento. Sólo cambia el significado.
raposa = zorra. En catalán es rabosa.
cambra = desván para almacenar cereales.
usté = usted.
verdá = verdad.
pancha = panza, barriga.
agüelo, a = abuelo, a (güelo, güela).
rematar = terminar.
cequia = acequia (zaquia).
defuera = afuera (difuera).
amagarse = esconderse (amaga-se).
garrofa = algarroba. Existe «garrofero»
como sobrenombre que equivaldría a algarrobo.
bamboya = ampoya.
escuro, escurecer, escurecío = oscuro,
oscurecer, oscurecido (escureciu).
a escuras = a oscuras.
enantes = antes (denantes).
morral, morralón = malicioso (morraludo = antipático).
rabal = arrabal, extramuros (en aragonés se utiliza en plural: rabals).
apañar = arreglar.
capuzarse, capuzón = arrojarse al agua (acapizase = arrojarse sobre alguien, procedente de capeza = cabeza).
rustir = asar.
asina = así (asinas).
raspar = estar áspero.
espantar = asustar.
avellanera = avellano (abillanera).
callata = bastón (gallata).
bisagüelo = bisabuelo (bisgüelo).
güenazo = bonachón (güenaz).
a bonico = despacio, poco a poco.
güeno = bueno.
esmorrarse = darse de boca (esmorrase).
rampa = calambre (garrampa)
rampazo = calambrazo (garrampazo).
melsa = calma (mielsa).
melsudo = tranquilón (mielsudo).
candelero = candelabro.
clujío = cansado (escruxinau).
garraspera = carraspera.
carrucha = carrete.
cuasi = casi.
celebro = cerebro (zelebro).
misto = cerilla.
rolde = círculo, corro.
pillar = coger, alcanzar. «Corre que te pillo».
prencipiar = empezar.
sulsío = insulso, flemático (de sulsir = consumir el líquido, perder la sustancia).
charrar = hablar.
charrá = frase ingeniosa que surge en una conversación (charrata = conversación).
charraera = conversación larga (charraera, charrata).
nino, a = niño, a.
pozal = cubo.
cuidiao — cuidado (cudiáu).
esclafar = chafar.
charraor = hablador (charrador). mocico, a = muchacho, a (variantes zaragozanas de las altoaragonases
mocé < mocet y moceta).
zagal = muchacho. Muy común también en Murcia.
berrear = gritar (esberrecar).
chuminá = tontería (de chuminera = chimenea).
dende = desde.
esperfollar = deshojar (esbarfollar o esfollar). En catalán es espellofar de pell = piel. La palabra villenera, como se ve, procede de la aragonesa.
dimpués = después.
amerar = diluir, mezclar con un líquido.
guipar = echarle el ojo a alguien, divisar.
ande — donde.
edá = edad.
nano = enano.
¡cataquí! = exclamación. Se ha pensado que pudiera venir del castellano antiguo catar = mirar, o sea, «mira aquí». Pero el verbo catar se utiliza actualmente en aragonés con idéntico significado. A pesar de ello, es más probable que venga del aragonés «cara ta» = hacia y signifique «hacia aquí».
enrobinarse = oxidarse (enrobina-se = enmohecerse, oxidarse).
robín = herrumbre, óxido.
cachas = piernas.
embolicar = envolver.
tasao = escaso (tasáu).
esparramar = esparcir.
puncha = espina (puncho).
punchar = pinchar.
aborrecío = odiado (aborrecíu = fastidiado).
perigallo = escalera de mano. Es una palabra compuesta de periga- y -llo. La primera sólo puede venir de la palabra latina «pértiga» = estaca, palo o también del verbo «pertigare» = alcanzar, llegar a. La segunda procede del sufijo latino -culu(m) que en castellano dio -jo (ej.: pega-jo), pero en aragonés dio -Ilo (ej.: apegallo). Es un sufijo típicamente aragonés y, por tanto, perigallo es una palabra aragonesa.
remataura = terminación, final (rematadura).
chingar = fornicar.
carburar = funcionar.
caparra = garrapata.
misino = gato (mixín).
zompo = patoso, inepto (en arag. gordinflón).
de baldes = gratis.
borde = astuto, persona con malas intenciones (en arag. hijo ilegítimo, bastardo).
güerto = huerto.
güeso = hueso.
güevo = huevo (güego).
ajuntarse = juntarse, ser amigos (achunta-se).
ardacho = lagarto (fardacho).
lagaña = legaña.
liberta = libertad.
linia = línea.
flama = llama.    .
flamerá = llamarada.
llorica = llorón. El sufijo -ica es aragonés (ploramica).
tranimientes = mientras tanto (tan y mientres).
bimbre = mimbre.
zurrullo = excremento (zerrullón). En Caudete zerrullo.
moñigo = excremento de las mulas
(moñiga = excremento en general).
cagueta = diarrea (cacaleta = excremento en general).
mesmo = mismo.
metá = mitad.
mañaco, a = niño pequeño (moñaco, a = muñeco, a). No viene del valenciano, en el que se dice ninot.
ñaco, a = niño pequeño. Procede de mañaco.
naide = nadie.
nevasco = nevada abundante (nebazco).
dengún = ninguno.
noguera = nogal.
nublo = nublado (nuble, ñuble).
u = o.
embozar = obstruir.
olivera = olivo (olibera).
tocho = palo.
panchurrío = panzudo.
espachurrao, espanchurrao = despanzado.
pa = para (pa, ta).
piazo = pedazo.
pedreguera, apedregá = pedrisco (apedregada).
garbana = pereza (galbana).
garbán = perezoso (galbán).
chucho, chicho = perro (chucho).
pescatero = pescadero.
placeta = plaza.
probe = pobre.
meter = poner. Cambia sólo el significado.
pos = pues.
metío = puesto (metíu).
pueser que = quizás (puestar que).
tocante a = referente a.
arremangarse = remangarse (arremanga-se).
recular = retroceder.
esclatar = reventar.
cantón = rincón.
gargallo, gallo = salivazo, gargajo. De garganta más el sufijo -llo.
brincar = saltar.
brinco = salto.
zapo = sapo.
rastra = retaila.
asentarse = sentarse (asentase). El prefijo -a es muy común en aragonés.
siñor = señor.
de sopetón = súbitamente, de repente.
estenazas = tenazas. El prefijo –es también es muy común en aragonés.
mascarar = tiznar.
mascarón = tiznajo, mancha hecha por algo que tizna.
to, tos = todo, todos (to, toz, respectivamente).
trajín = trasiego, mucha actividad (tra-xín).
unidá = unidad.
Sobre el nombre de Villena ya indiqué la incoherencia de la teoría de Menéndez Pidal que le atribuye un origen latino. Según él, procede del antropónimo Bellius y el sufijo -ena (beIlius + ena > Bel-liena > Villena), pero, para ello, habría que suponer que hubiera vivido alguien llamado BeIlius y que ese supuesto Bellius hubiera dado nombre a la ciudad, lo cual no está demostrado ni existen documentos que lo prueben. Todo se debe a la imaginación de su ilustre autor (5).
El topónimo Villena procede del árabe XXXXX = Bilyanat que significa «la llena» (de riqueza, de bienes, de gloria—) pero en el sentido de «la llenada por Allah» (6). Normalmente iría acompañado del artículo-)) = ál y la «t» final, que se perdió, indica que es femenino para que concordara en género con XXXXX (al-madinat) = la ciudad. Se escribía con «b» porque en árabe no existe la «y» y el sonido de la «y» equivale al de la actual «y» castellana que es diferente del «II».
Su evolución es algo más compleja y la voy a tratar de explicar. En un principio me planteé por qué existen dos versiones distintas del nombre Vi-llena, o, mejor dicho, por qué ha evolucionado de dos maneras distintas una misma palabra árabe. Una es «bel-liena» que aparece en la Historia Roderici de 1.110 y la otra es la actual forma «Villena» que aparece a partir de la reconquista en 1241. Pensé que una podría ser de evolución castellana, la primera, porque está en un documento castellano y otra aragonesa, la segunda porque se empezaba a producir la repoblación, en gran parte, aragonesa. De ser esto cierto, la primera forma, Belliena, habría seguido las reglas de evolución fonética del castellano y la segunda, Villena, habría hecho lo propio con las del aragonés. En las dos la «a» larga (a) se cierra convirtiéndose en «e». Aparte de esta característica común, veamos la evolución en castellano.
Para que la palabra árabe Bilyana, se convierte en Bel-liana, que después sería Bel-liena (á" > e), han tenido que ocurrir dos cosas: que la «i» se haga «e» y que el grupo «ly» permanezca igual, aunque duplique la «I». En efecto, según las leyes fonéticas castellanas la «i» breve o no acentuada se hace «e», luego cumple la primera regla. La segunda es más problemática porque el grupo «ly» debió convertirse en «j», igual que en la palabra latina «folia» que da hoja, cosa que no ocurrió. Pero no se trata de una palabra latina sino árabe y su evolución tuvo lugar 1.000 años después, por lo que no le afectó ya esta ley fonética, de la misma forma que tampoco le afectó a palabras como aliado, alienado o paliar, incorporadas tardíamente al castellano y que hubieran dado «ajado», «ajenado» y «pajar». Por tanto, Belliena tuvo una evolución castellana.
Bilyána > *Belyana > Bel-liana > Bel-liena
i>e ly>ly a>e
Del aragonés, sin embargo no conocía las reglas de evolución fonética y las tuve que improvisar deduciéndolas a partir de otras palabras. Para que Villena hubiera tenido una evolución aragonesa tuvieron que ocurrir otras dos cosas: que la «i» se quedara igual y que el grupo «ly» se convirtiera en «II». En efecto, la «i» breve o no acentuada no cambia en aragonés y ello se puede comprobar en dos palabras aragonesas como, por ejemplo, «dicir» = decir, del latín «dicere» e «iste» = este, del latín «iste». Son dos palabras cualquiera de las más usadas. En castellano han cambiado la «i» por la «e» y han dado «decir» y «este», respectivamente.
dicere > dicir iste > iste -- dicere > dicir iste > este
Por otra parte, el grupo «ly» se hace «ll» como en la misma palabra «hoja» procedente del latín «folia» y que en aragonés es «fuella» (folia > fuella).
arag.: li > II —> folia > fuella -- cast.: li > j    folia > hoja
En realidad, este paso de «Ii» a «II» consiste en la pérdida de la «I» que es general en aragonés, no sólo ante «i» sino ante cualquier vocal, mientras el castellano la conserva. Esto se puede comprobar en el artículo que en aragonés es «a», «o» por «la», «lo» del castellano, respectivamente.
la -- cast.: illa > la -- arag.: illa > la > a
lo -- cast.: illud > illu > illo > lo -- arag.: illud > illu > illo > lo >o
Por lo tanto,  la forma «Villena» ha seguido las reglas -del aragonés y no del castellano:
Bilyana > *Billana > Billena > Villena
--> i>i ly > il -a- > e - b > v
Como hemos visto, la influencia del aragonés en el habla de Villena fue más importante de lo que se ha pensado. Es más, ha sido fundamental, ya que incluso el mismo nombre de nuestra ciudad, aunque procede de una palabra árabe, se ha modificado conforme a los hábitos lingüísticos del aragonés. Por ello se puede decir que los primeros que pronunciaron el nombre de nuestra ciudad habían venido de tierras aragonesas en el siglo XIII. Posteriormente se infiltrarían algunas palabras catalanas y al final el castellano se iría imponiendo sobre estas reliquias aragonesas que se resisten a desaparecer.
José Fernando Domene Verdú
BIBLIOGRAFIA:
Ligallo de fablans de l'aragonés: Dizionario de pocha d'a fabla aragonesa. Zaragoza, 1982.
Francho Nagore: Gramática d'a fabla aragonesa.
M. Torreblanca Espinosa: Estudio del habla de Villena y su comarca. 1976.
José María Soler García: Algunas consideraciones sobre el lenguaje villenense. Villena, 1972.
R. Menéndez Pidal: Toponimia prerrománica hispana. Madrid, 1952.
Testimonio directo de un iraní en un bar. Alicante, 1979. (Confirmado posteriormente por Míkel de Epalza, profesor de árabe de la Universidad de Alicante).
Extraído de la Revista Villena de 1983

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