23 oct 2023

1992 EL FLUJO DE LA DROGA

EL FLUJO DE LA DROGA. Por KUKO CUCÓN (PABLO LAU)
Apreciados lectores míos: os ruego que leáis detenidamente el siguiente recorte de «El País» antes de seguir mis razonamientos sobre el tema. Gracias.
«La muerte por fumar, sin embargo, debe de ser cosa moderna, pues antiguamente /agente no se moda de eso, Servidor ha leído atentamente la historia, y si no engaña (lo que pudiera ocurrir) las personas de quienes ha dejado constancia —reyes, papas, ministros, generales, cabecillas de las revoluciones, monárquicos y republicanos, santos y ateos, filósofos, literatos, músicos, pintores— se morían apuñalados, o envenenados, o reventados por un arcabuz, o de tisis, o de gota, o de unas cuartanas, pero de fumar, nadie. Ahí está el mismísimo Churchill, que se fumaba unos puros como garrotas y murió de viejo,
De todas maneras, el macabro anuncio de la OMS provoca dramáticas disyuntivas, Por ejemplo; si continúo fumando y muero por eso, mal para mí; pero si dejo de fumar y muero también a lo mejor estoy haciendo el primo. Mientras la OMS no diga de qué se van a morir los que no fuman, este asunto no está claro,
Los fumadores nos vamos a morir. No todos, pero sí tres millones cada año, según anuncia la Organización Mundial de la Salud (OMS). No dice la Organización Mundial de la Salud, en cambio, si los seres humanos no fumadores son inmortales; y si no son inmortales, tampoco dice cuántos se van a morir, y de qué.
Uno tiene la impresión barruntativa de que si tres millones de fumadores van a morir el año que viene, otros tres millones de no fumadores morirán también. Porque mira su alrededor y ve que se mueren tanto los que fuman como los que no fuman. Los que fuman, entre gruesas toses y carraspeos —eso sí—, pero a los que no fuman no les consuela nada morirse haciendo gorgoritos, llegada la hora final, aquella en que uno se rebela contra las frustraciones de la vida, y va y exclama; «¡Muero sin haber conseguido saber qué significa cash flow, tiene narices!, da igual decirlo con voz cavernosa que de vicetiple».
Yo, hasta los 13 años, hacía pipí en la cama. Mi mamá me pegaba. Así empecé a odiarla. Cuando tenía 5 años oía crujidos y lamentos en la habitación de al lado. Fue entonces cuando empecé a odiar a mi padre. Unos años después quería mi abuela que escuchara con ella los discursos del CHURCHILL que salían por la radio, en vez de dejarme practicar al tirachinas. Comencé a odiarla también a ella. Como me había enamorado de mi prima carnal de segundo grado y mi madre nos espiaba, llegué a odiarlas aún más, a mi abuela y a mi madre, casi a todas las mujeres. Mientras tanto mi hermana menor tenía doce años y me enamoré de ella también. (Aún hoy nos escribimos cartas de amor).
Crecí a base de sopas de cerveza negra con yema de huevo, una vez destetado. Toqué el órgano a los nueve años y sigo haciendo pipí y tocando la teta. Sinceramente: me considero un drogadicto lechal y sin duda letal.
Lector, te pido ahora —después de haberte enterado de mi aparente cachondeo mental anterior— que pongas toda tu atención en estudiarte la siguiente ilustración esquemática, antes de seguir leyendo el siguiente párrafo, pues intentaré ahora adentrarme en dos aspectos aparentemente opuestos de la droga y del vicio, y prometo, ya que me considero especialista en el tema, no contar más que datos, sobre los que te pido reflexionar al final de la lectura de este estudio que me ha costado años de vida, pues si te contara al final mis conclusiones particulares (cualquier científico serio y experimental como yo duda siempre de los resultados de sus investigaciones y rehúye transformar la ciencia exacta en especulación teórica o en filosofía barata) podría incurrir en el crimen de comerte el coco para el resto de tu vida y llegarías a pensar que tu amigo Pablo es otro demagogo más entre los tantos que ya conoces.
Resulta que el empleo de la droga es tan viejo como el homo erectus, como la danza y la música, primeras expresiones artísticas del ser humano a fin de comunicarse y descargar el peso específico psíquico recibido del exterior y acumulado en su interior, deshacerse de lo inútil que ha ingerido de su perimundo, después de haber asimilado lo útil y necesario para él, del mismo modo que echamos fuera las puras heces después de haber comido unas horas antes lo que nos ha apetecido. Claro, las primeras drogas de la humanidad eran productos naturales de plantas, animales y piedras.
Por otra parte, el hombre, a causa del desarrollo demasiado acelerado de su cerebro —me refiero a la evolución del hombre durante los milenios pasados y también su crecimiento como individuo desde su nacimiento prematuro hasta su prematura muerte (si viviera tanto tiempo y creciera tan lentamente como una encina o una tortuga o un arrecife, no existiría el problema que quiero hacerte ver)— no es capaz de integrar en su psique no solamente lo de fuera de su cuerpo sino tampoco lo de la superficie, de su piel (algunas veces lo consigue a través del contacto con la piel de otro cuerpo, p.e. una madre con su bebé o dos amantes). Esa es su gran desgracia. Puede que por ello, por aquella desgracia, exista la gracia de lo que llamamos Arte, droga muy especial que convendría estudiar aparte del tema que me llevo entre manos.
Te aconsejo, además de fijarte de nuevo en mi ilustración esquemática muy estilizada, que ojees algún libro de esos de divulgación científica, donde se te explican las divisiones por membranas de las diferentes partes del cerebro del coco humano. El asunto es muy complejo y complicado, lo reconozco, pero intuyo que la droga ayuda en la simbiosis instantánea entre cuerpo y alma, entre una parte del cerebro y otra, entre el Yo y Dios; pues si no fuera así, mis amigos los indios de la USA y los de la India y otros no indios no habrían ingerido drogas ya en tiempos prehistóricos. Puede que también ayude la droga a un individuo a comunicarse con otro a través de las aureolas (últimamente ha sido científicamente demostrada su existencia por los parapsicologistas) de ambos.
El consumo de una sola droga no supone un verdadero peligro para el hombre de hoy (exceptuando alguna droga moderna muy dura que es capaz de destruir en relativamente poco tiempo el cuerpo llevándolo a la muerte, la única verdadera enfermedad del hombre), si no es tan necio como para hacerse adicto al consumo de dos drogas diferentes tomándolas a la vez, por muy blandas que parezcan. Después de citar unos pocos ejemplos daré mi pequeño estudio sobre el flujo de la drogadicción actual por terminado. Y... de un amoral como mi menda no esperes moraleja:
- Ingerir bebidas alcohólicas y fumar porros.
- Leer un libro y dormir.
- Hacer el amor y pensar en la vecina.
- Inyectarte penicilina y montar en un cohete hacia la luna.
- Subirte a la parra y ver un partido de fútbol.
- Pensar y trabajar.
- Cumplir un horario y no trabajar.
- Tener prisa y fijarte en el reloj.
- Jugar al bingo y hacer manitas.
- Razonar y usar una calculadora. Rezar un rosario y comer pipas.
- Actuar por tu cuenta y pensar en lo que piensan de ti.
- Ir en moto y ponerte el tubo de escape en la boca.
- Comer chocolate y manejar un ordenador.
- Hacer caca y hacerte una paja.
- Comerte el coco y beber Coca-Cola.
- Hacer pipí y escupir al suelo.
- Perder los estribos y agarrarte al prójimo.
- Odiar a alguien y suicidarte.
- Mirarte en el espejo y hablarte a ti mismo.
- Dejarte barba y comer espaguettis.
- Llevar minifalda y no ponerte bragas.
- Ver el precio justo y comer cocido sin chicha.
- Menospreciarte y mimar a tu pareja.
- Dar un golpe y esfumarte.
- Comprar casas y arrendarlas.
Naturalmente hay excepciones, como por ejemplo joder y morir.
Extraído de la Revista Villena de 1992 

1 comentario:

manalishop.com dijo...


Vapear antes de fumar en lugares con restricciones puede ser una opción más aceptable, ya que los vaporizadores emiten menos humo y olor, respetando las normativas y la salud pública.

..... CONTINUAR... PASAR PÁGINA Pinchar en... (entradas antiguas)
Esta Web no se hace responsable de las opiniones de sus lectores. Todo el contenido es público. Usted puede copiar y distribuir o comunicar públicamente esta obra siempre y cuando se indique la procedencia del contenido. No puede utilizar esta obra para fines comerciales o generar una nueva a partir de esta..
Web: www.villenacuentame.com
E-Mail:
villenacuentame@gmail.com