1984 NUESTRAS AGUAS

NUESTRAS AGUAS
Aquellos de vosotros que regularmente compráis y leéis la revista Villena posiblemente no vais a encontrar ningún nuevo dato en ésta página, sin embargo no he querido desaprovechar la mayor difusión que tiene este número para divulgar un poco más la problemática a que están sujetas las tan famosas -a todos los niveles- aguas de Villena.
Al escribir estas líneas (Junio 84) no puedo dejar de pensar en cómo estará la situación cuando estas salgan a la luz. Sin ánimo de profetizar, pienso que habrá sido un verano difícil en el que habrá subido de nuevo el precio del agua, habrá llovido poco, los niveles de las aguas en los pozos estarán unos 566 metros más bajos que hacía tan solo unos meses, y alguno de ellos no moverá el próximo verano porque ya está completamente seco.
Esto se repetirá año tras año mientras no se adopten medidas que impidan que los 99 pozos que existen en el término municipal de Villena sigan extrayendo litros y litros de agua hasta llegar a los 73.200 millones que se sacaron la temporada pasada (82-83) o, para haceros una idea más clara, a las 30.000 piscinas como la de Círculo Agrícola que se podrían haber llenado con toda esta cantidad de agua.
Pero el problema no reside en la cantidad que se pueda extraer, la verdadera medida de la situación la da el déficit hídrico que sufre actualmente nuestro término.
Anualmente penetran en el subsuelo de Villena unos 30.000 millones de litros de agua procedentes principalmente del agua de lluvia y de filtraciones provenientes de los alrededores del término; dado que se extraen, como hemos dicho unos 73.000 millones, podemos cifrar este déficit anual en unos 40.000 millones de litros de agua.
Esta enorme cantidad de agua que se saca de más proviene de unas reservas acumuladas durante años en el subsuelo. La explotación de estas reservas produce un descenso de los niveles de las aguas en los pozos que, en el último año, ha llegado a ser de hasta 10 metros en alguno de ellos.
Esta sobreexplotación produjo, ya hace años, el agotamiento de las múltiples fuentes que existían en Villena. En 1959 las aguas estaban por término medio a unos 20 metros de profundidad. En 1975 a unos 40 metros. En 1980 a 60 y en 1983 a 90 metros. Este descenso hace que año a año los gastos de explotación sean mayores y por tanto el precio del agua aumente sin cesar (un 700 % en los últimos 10 años).
También a consecuencia de este hecho se va produciendo poco a poco un deterioro del medio ambiente al desaparecer flora y fauna por pérdida de humedad en las capas más altas del subsuelo.
Así mismo como consecuencia de la extracción de reservas se produce una pérdida de calidad que ha hecho que el 45 % de las aguas extraídas en el t.m. de Villena no se puedan considerar como potables.
En crear esta situación ha contribuido de forma primordial el uso que de estas aguas se hace en toda la cuenca del Vinalopó: Fontanares, Sax, Elda, Petrer, Novelda, Monforte, Monóvar, Aspe, Elche, San Vicente, Agost, Muchamiel, San Juan, Campello y Alicante son municipios en los que de una forma u otra (riegos o potables) se emplean las aguas de Villena.
El 55 % de las extracciones salen del término de Villena utilizándose el 80,7 % para regadíos, el 18,5 para consumo urbano e industrial y el 0,6 % restante para extracciones de sal por tratarse de aguas salinas.
Por esta dependencia que amplias zonas de la provincia tienen de nuestras aguas el problema se complica y las soluciones son cada vez más difíciles
Afortunadamente parece que nuestras autoridades locales y regionales han tomado conciencia del problema y están intentando llevar a la práctica la única solución que creemos viable y que no es otra que el traer agua de otras zonas.
Parece que tras la polémica suscitada en los últimos meses al rumorearse que se iba a extraer más agua de Villena ha quedado claro que la mejor solución consiste en traer aguas procedentes de los acuíferos situados al sur de la provincia de Valencia, o incluso del rio Júcar, transportándolas por conducciones hasta la cabecera del Vinalopó en Villena y a través del cauce del rio repartirlas a lo largo de la cuenca del Vinalopó.
Este plan está actualmente en marcha y las primeras aguas podrían estar en Villena en un plazo de 3 años. Confiamos en que no se demore más su realización ya que de lo contrario la situación podría pasar de crítica a desesperada, llegando incluso a faltar agua para beber en algunas zonas de la comarca.
Mientras esto ocurre debemos exigir a nuestras autoridades que se tomen las medidas oportunas para que no aumente en un solo litro la cantidad de agua que se extrae en Villena actualmente, que no se profundice ni un solo pozo más y que se establezca algún tipo de control que permita conocer en cada momento la pérdida de niveles en los pozos y de calidad en las aguas.
Queremos que escenas como la de la fotografía no se repitan a lo largo y ancho de nuestro extenso término con la frecuencia con la que aún hoy día se producen -cinco este último invierno-, y que todos los villeneros, únicos perjudicados por la masiva extracción de aguas en el término, nos concienciemos sobre el tema y apoyemos cualquier iniciativa que tienda a solucionar de una forma racional el problema.
Que la lucha que mantenemos algunos -cada vez más- por nuestras aguas pase a ser la lucha de un pueblo que defienda de manera inequívoca su único y más preciado recurso natural.
PEDRO M. RODRIGUEZ
Extraído de la Revista Villena de 1984

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