Un interesante documento custodiado en el archivo municipal de Villena nos recuerda lo ocurrido durante la procesión de la noche del 11 de abril de 1968, Jueves Santo, en una ciudad que todavía tendría que esperar dos décadas para que se hiciera realidad la construcción de una autovía, que bordeando la población, evitaría el tránsito por sus principales calles de miles de vehículos, que entre coches, furgonetas, camiones y motocicletas, atravesaban diariamente la ciudad en ambos sentidos. Si a ello añadimos el incremento del tráfico, inherente a cualquier festividad, en este caso, la Semana Santa, comprenderemos por qué la procesión de aquella noche, paradójicamente llamada del Silencio, se desarrollaría de forma un tanto caótica, producto de las quejas de los cofrades, del tráfico detenido y de las bocinas de decenas de conductores, que atrapados dentro de sus vehículos, aguardaban impacientes a la espera de reanudar la marcha hacia sus destinos.
El ayuntamiento tras lo ocurrido aquella noche, recabó informes urgentes, tanto del Jefe de la Policía Local como del mayordomo de una de la cofradías participantes, documentos que a continuación reproducimos.
Por… José Sánchez Ferrándiz

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