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19 may 2026

2023 EL MARQUESADO DE VILLENA 1445

El marquesado de Villena. Por.. Vicente Blanes Torreblanca (2023)
El marquesado de Villena es un título nobiliario español concedido por Juan II, el 12 de noviembre de 1445 a Juan Pacheco, maestre de la Orden de Santiago, adelantado mayor de Murcia y posteriormente primer duque de Escalona.
Actual titular: Francisco de Borja de Soto y Moreno-Santamaría
Primera creación
Primer titular: Alfonso de Aragón el Viejo
Concesión: Pedro IV de Aragón. Concedido en 1366
Linajes: Casa de Aragón
Segunda creación
Primer titular: Juan Pacheco
Concesión: Juan II de Castilla. 12 de noviembre de 1445
Linajes: Casa de Pacheco, Casa de Velasco, Casa de Girón, Casa de Martorell, Casa de Soto.
Castillo de la Atalaya, en Villena, (Alicante).
Escudo de armas del verdadero primer marqués de Villena, Alfonso de Aragón. En él se pueden apreciar los emblemas de los antiguos señores de Villena, los Manuel, con el león y la mano alada.
Escudo de los marqueses de Villena de la familia Pacheco
El marquesado, como entidad territorial, es herencia del antiguo señorío de Villena, que revirtió en la corona. Ya fue marquesado anteriormente en la persona de Alfonso de Aragón el Viejo, aunque volvió a revertir en la corona hasta su concesión por el rey Juan II de Castilla en 1445 a Juan Pacheco.
El hijo de este, Diego López Pacheco y Portocarrero perdió la mayor parte de las tierras del marquesado, entre ellas la capital, Villena, al sublevarse esta ciudad en favor de los Reyes Católicos en 1476. A esta rebelión, conocida popularmente como la de "las cinco campanadas", le sucederían las del resto de ciudades importantes del marquesado. Los Pacheco seguirían usando el título, pese a no poseer ya el marquesado, convirtiéndose en una distinción que ha perdurado por tradición.
En la actualidad, ostenta el título de marqués de Villena Francisco de Borja Soto y Moreno-Santamaría, duque de Frías y descendiente de la Casa de Escalona.
Marqueses de Villena
Árbol genealógico
Historia de los Marqueses de Villena
Juan Pacheco (1419-1474). 
I marqués de Villena, I duque de Escalona. Uno de los hombres más poderosos en la corte de Castilla bajo los reinados de Enrique IV e Isabel la Católica. Hermano de Pedro Girón, maestre de la Orden de Calatrava y origen de los Osuna. Recibe del rey Enrique IV el marquesado de Villena en 1445 y el ducado de Escalona en 1472.
Su tercer hijo es Alonso Téllez-Girón, I señor de la Puebla de Montalbán, de cuya descendencia vendrá el XIII duque de Escalona, Diego Fernández de Velasco. 
Le sucede en sus títulos su hijo primogénito:
Diego López Pacheco (1456-1529), II marqués de Villena, II duque de Escalona. Es el último marqués de facto, pues pierde las principales ciudades del Marquesado, incluida la capital, Villena, por sublevación. A pesar de ello se seguiría autodenominando como marqués. 
Casó en segundas nupcias con Juana Enríquez, hija de Alfonso Enríquez II, conde de Melgar. De este matrimonio nacería su sucesor en este título, ya sin marquesado: Diego López Pacheco y Enríquez (1503-1556), III marqués de Villena, III duque de Escalona.
Se casó con Luisa de Cabrera, III marquesa de la Moya al que le sucede: Francisco Pacheco y de Cabrera (1532-1574), IV marqués de Villena, IV duque de Escalona y IV marqués de Moya.
Contrajo matrimonio con Juana Álvarez de Toledo, hija de Fernando Álvarez de Toledo, IV conde de Oropesa, a quien le sucedió su primogénito: Juan Gaspar Fernández Pacheco y Álvarez de Toledo (1563-1615), V marqués de Villena, V duque de Escalona, V marqués de Moya.
Se casó con Serafina de Braganza, hija de Juan I VI duque de Braganza cuyos dos hijos suceden a su padre en sus títulos, siendo primero: Felipe Baltasar Fernández Pacheco (1596-1615), VI marqués de Villena, VI duque de Escalona y VI marqués de Moya.
Se casó con Catalina de Zúñiga y Sandoval, hija de Diego de Zúñiga II duque de Peñaranda de cuyo matrimonio no hay descendencia. Le sucede su hermano: Diego López Pacheco (1599-1653), VII marqués de Villena, VII duque de Escalona y IX marqués de Moya.
Casó en segundas nupcias con Juana de Zúñiga y Mendoza, hija de Francisco Diego López de Zúñiga-Sotomayor y Mendoza, VII duque de Béjar, de quien nace su heredero: Juan Manuel Fernández López Pacheco (1648-1725), VIII marqués de Villena, VIII duque de Escalona, X marqués de Moya.
Se casó con María Josefa de Benavides Manrique y Silva. Le sucede su hijo: Mercurio López Pacheco (1679-1738) IX marqués de Villena, IX duque de Escalona, XII marqués de Aguilar de Campoo y IX conde de San Esteban.
Se casó en primeras nupcias con Petronila Antonia de Sylva, hija de José María de Sylva I marqués de Melgar, con la que no tiene descendencia. Contrajo un segundo matrimonio con María Catalina Teresa de Moscoso Osorio y Benavides, hija de Luis de Moscoso Osorio, VI marqués de Almazán, sucediendo en sus títulos.
Andrés López-Pacheco y Osorio de Moscoso (1710-1746), X marqués de Villena, X duque de Escalona, XIII marqués de Aguilar de Campoo y conde de Castañeda.
Se casó en primeras nupcias con Ana María de Toledo Portugal Monroy y Ayala, XI condesa de Oropesa. Le sucede su hija mayor, fruto de este matrimonio.
María Ana Catalina López Pacheco Toledo y Portugal (1727-1768), XI marquesa de Villena, XI duquesa de Escalona, XIV marquesa de Aguilar de Campoo, VIII marquesa de Frechilla, VIII marquesa de la Eliseda, XVII condesa de Castañeda, XI condesa de Alcaudete y XIII condesa de San Esteban de Gormaz.
Se casó en primeras nupcias con su tío Juan Pablo López-Pacheco y Moscoso, con lo que se solucionan los problemas sucesorios con el mismo. De este primer matrimonio tiene una hija llamada Petronila que muere niña. Se casó en segundas nupcias con Felipe Diego Isidro Pedro de Alcántar Miguel de Toledo y de Silva. Contrajo un tercer matrimonio con Manuel Pacheco Téllez-Girón y Toledo. Con ninguno de ellos tiene descendencia. Le sucede un primo de su padre: Felipe López-Pacheco y de la Cueva (1727-1798), XII marqués de Villena, XII duque de Escalona, XIII marqués de Moya y VII marqués de Bedmar. Nieto por vía paterna del VIII duque de Escalona.
Se casó con María Luisa Centurión y Velasco, VIII marquesa de Estepa, con la que no tendrá hijos. Le sucede: Diego Fernández de Velasco (1754-1811), XIII marqués de Villena, VIII duque de Uceda, XIII duque de Frías, XIII duque de Escalona, V marqués de Menas Albas, X marqués de Frómista, VIII marqués de Belmonte, XIII marqués de Berlanga, VII marqués de Toral, VI marqués de Cilleruelo, X marqués de Jarandilla, VIII conde de Pinto, VII marqués del Fresno, XI [marqués de Frechilla y Villarramiel, X marqués del Villar de Grajanejos, XV conde de Haro, XVII conde de Castilnovo, XVIII conde de Alba de Liste, VII conde de la Puebla de Montalbán, X conde de Peñaranda de Bracamonte, XVIII conde de Luna, XVI conde de Fuensalida, IX conde de Colmenar, XV conde de Oropesa, XIV conde de Alcaudete, XIV conde de Deleytosa, conde de Salazar de Velasco.
Se casó con Francisca de Paula de Benavides y Fernández de Córdoba, hija de Antonio de Benavides y de la Cueva II duque de Santisteban del Puerto, etc. Le sucedió su hijo: Bernardino Fernández de Velasco (1783-1851), XIV marqués de Villena, IX duque de Uceda, XIV duque de Frías, XIV duque de Escalona, VI marqués de Menas Albas, IX marqués de Belmonte, XI marqués de Frómista, IX marqués de Caracena, XIV marqués de Berlanga, VIII marqués de Toral, VII marqués de Cilleruelo, IX conde de Pinto, VIII marqués del Fresno, XIV marqués de Jarandilla, XII marqués de Frechilla y Villarramiel, XI marqués del Villar de Grajanejos, XVI conde de Haro, XVIII conde de Castilnovo, conde de Salazar de Velasco, XIX conde de Alba de Liste, VIII conde de la Puebla de Montalbán, XI conde de Peñaranda de Bracamonte, conde de Luna, XVII conde de Fuensalida, X conde de Colmenar, XVI conde de Oropesa, XV conde de Alcaudete, XIX conde de Deleytosa, conde de Villaflor.
Se casó con María Ana Teresa de Silva Bazán y Waldstein, hija de José Joaquín de Silva Bazán y Sarmiento, IX marqués de Santa Cruz de Mudela, X marqués del Viso, marqués de Bayona, VI marqués de Arcicóllar, conde de Montauto, y conde de Pie de Concha. Sin descendientes de este matrimonio. Contrajo un segundo matrimonio con María de la Piedad Roca de Togores y Valcárcel, hija de Juan Nepomuceno Roca de Togores y Scorcia, I conde de Pinohermoso, XIII barón de Riudoms. Se casó (en matrimonio desigual, post festam, legitimando la unión de hecho), con Ana Jaspe y Macías. Le sucedió, de su segundo matrimonio, su hija: Bernardina María Fernández de Velasco Pacheco y Roca de Togores (1815-1869). 
Se casó con Tirso María Téllez-Girón y Fernández de Santillán que a su vez era hijo de Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pimentel IX marqués de Jabalquinto y nieto del IX duque de Osuna. Le sucede el primogénito de ambos: Francisco de Borja Téllez-Girón y Fernández de Velasco (1839-1897), XV marqués de Villena, XV duque de Escalona, XI duque de Uceda, XX conde de Alba de Liste y conde de Pinto.
Se casó con Ángela María de Constantinopla Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, hija de Luis Tomás de Villanueva Fernández de Córdoba Figueroa y Ponce de León, XV duque de Medinaceli. De este matrimonio nacerán Luis María Téllez-Girón y Fernández de Córdoba XIV duque de Osuna, Ángela María Telléz-Girón y Fernández de Córdoba que será la madre de los XIX y XX duques de Escalona. Su sucesor en el marquesado de Villena fue: Mariano Téllez-Girón y Fernández de Córdoba (1887-1931), XVI marqués de Villena, XVI duque de Escalona y XV duque de Osuna (título que hereda tras la muerte de su hermano Luis María), XXI conde de Alba de Liste. y primo del duque de Frías.
Se casó con Petra Duque de Estrada y Moreno, hija de Juan Antonio Duque de Estrada y Cabeza de Vaca, VIII marqués de Villapanés. Le sucede el hijo de su hermana mayor: Francisco de Borja de Martorell y Téllez-Girón (1898-1936), XVII marqués de Villena, XVII duque de Escalona, VII duque de Almenara Alta, VII marqués de Albranca, XV marqués de Lapilla, X marqués de Paredes, XI marqués de Villel y XXII conde de Alba de Liste.
Se casó con María de los Dolores Castillejo y Wall, hija de Juan Bautista Castillejo IV conde de Floridablanca, sucediéndole su hija primogénita: María Soledad de Martorell y Castillejo (8 de julio de 1924-Madrid, 6 de agosto de 2022), XVIII marquesa de Villena, XVIII duquesa de Escalona, VIII duquesa de Almenara Alta, VIII marquesa de Albranca, XVI marquesa de la Lapilla, XV marquesa de Monesterio, XI marquesa de Paredes y X condesa de Danius y heredera del ducado de Frías.
Se casó con Juan Pedro de Soto y Domecq descendiente de la familia de Soto de Osuna (Sevilla). Le sucede en 1961 tras un litigio su prima (la hija del XVII marqués): Ángela María Téllez-Girón y Duque de Estrada (n. 1925), XIX marquesa de Villena, XIV duquesa de Uceda, XVI duquesa de Osuna, XX duquesa de Medina de Rioseco, XVII condesa-duquesa de Benavente, XVI duquesa de Arcos, XIX duquesa de Gandía, XIX duquesa de Escalona, XVIII marquesa de Berlanga, XIV marquesa de Belmonte, XII marquesa de Jabalquinto, XVIII marquesa de Frechilla y Villarramiel, XII marquesa de Toral, XIX marquesa de Lombay, XV marquesa de Frómista (desposeída de este título su hija María de la Gracia, XVI marquesa, en 2009), XX condesa de Ureña, XVII condesa de Peñaranda de Bracamonte, XX condesa de Fuensalida, XV condesa de Pinto, XIX condesa de Alcaudete, XIII condesa de la Puebla de Montalbán, XX condesa de Oropesa, condesa de Salazar de Velasco.
Se casó en primeras nupcias con Pedro de Solís Beaumont y Lasso de la Vega, con descendencia. En segundas nupcias se casó con José María Latorre y Montalvo, VI marqués de Montemuzo y VIII marqués de Alcántara del Cuervo. Tras un litigio con la anterior XVIII marquesa, el título regresa a esta en 1966 que lo cede a su hijo: Francisco de Borja de Soto y Martorell (1956-1997), XX marqués de Villena,[7] XX duque de Escalona, XXIII conde de Alba de Liste.
Se casó con María de la Concepción Moreno Santa María y de la Serna y le sucede a su muerte, en accidente,  su hijo mayor: Francisco de Borja de Soto y Moreno-Santamaría (n. 1985), XXI marqués de Villena, XXI duque de Escalona, XIX duque de Frías y conde de Haro con dos Grandezas de España de clase inmemorial.
En Villena, enero 2023. Vicente Blanes Torreblanca.
Origen y primeros años “los Pachecos”.
El linaje Pacheco es originario de Portugal, concretamente de Santarem, es una ciudad y municipio de Portugal, capital del distrito homónimo, en Ribatejo, y cuenta con 29.929 habitantes dentro de su perímetro urbano. La ciudad está situada al norte de Lisboa, en el centro del distrito, y es atravesada por el río Tajo, antes de llegar a su desembocadura.
El bisabuelo de Juan Pacheco fue Juan Hernández Pacheco, uno de los nobles portugueses que lucharon a favor de la pretensión del monarca castellano Juan I de ser coronado rey de Portugal. En 1385, tras el desastre de la batalla de Aljubarrota. La batalla de Aljubarrota se libró entre el Reino de Portugal y la Corona de Castilla, acontecida al final de la tarde del 14 de agosto de 1385, entre tropas portuguesas e inglesas al mando de Juan I de Portugal y de su condestable Nuno Álvares Pereira, con apoyo de aliados ingleses, y el ejército castellano de Juan I de Castilla, del que formaba parte la mayoría de la nobleza portuguesa, y que contaba con sus aliados aragoneses, italianos y franceses. La batalla se dio en el campo de San Jorge en los alrededores de la villa de Aljubarrota, entre las localidades de Leiría y Alcobasa en el centro de Portugal, en la que la causa de Juan I fue desbaratada por las tropas de Juan de Avís, la gran mayoría de nobles lusos que habían apoyado al monarca de la Casa Trastámara pasó a residir en Castilla. 
En el caso de Juan Hernández Pacheco, el hijo y sucesor de Juan I, Enrique III, le concedió en 1398 el señorío conquense de Belmonte, donde se instalaron los Pacheco desde entonces. La única hija del primer señor de Belmonte, Teresa Téllez Girón, se casó con Martín Vázquez de Acuña, conde de Valencia de don Juan (León). El hijo primogénito de este matrimonio fue Alonso Téllez Girón, que se casó con su prima, María Pacheco. En las capitulaciones matrimoniales se firmó que el primogénito de este enlace llevase como primer apellido el “Pacheco”, y no el de “Téllez Girón”. Juan Pacheco, marqués de Villena, fue el primogénito de este matrimonio, y junto a su hermano Pedro Téllez Girón, maestre de la Orden de Calatrava, protagonizaría una de las más brillantes carreras cortesanas y políticas de Castilla, siempre bajo el beneplácito de Enrique IV.
El padre de Juan Pacheco, Alonso Téllez Girón, formaba parte del séquito de Álvaro de Luna, el todopoderoso condestable de Castilla, desde aproximadamente el año 1422. Es bastante posible que la intervención de don Álvaro fuera favorable a que el joven Juan Pacheco entrase, hacia 1436, a servir como doncel en la casa del entonces príncipe heredero don Enrique, futuro rey Enrique IV. 
Con tan solo 17 años, el joven noble Juan Pacheco ya debió hacer gala de su don de gentes, pues se hizo con toda la confianza del huraño príncipe.
Familia aristocrática castellana de origen portugués.
Fernán Ruiz Pacheco (fines s. XIII), señor de Ferreira, en Portugal, es el primero de sus miembros conocidos con seguridad.
Lope Fernández Pacheco, nieto de Fernán Ruiz Pacheco y señor de Ferreira, fue merino mayor de Portugal y valido de Alfonso IV y de Pedro I. 
     Diego López Pacheco el Grande, hijo de Lope Fernández Pacheco, señor de Ferreira, se trasladó a España durante el reinado de Enrique II, convirtiéndose en señor de Béjar.
Lope Fernández Pacheco, hijo de Diego López Pacheco, fue padre del primer señor de Cerralbo.
Juan Fernández Pacheco, primogénito de Diego López Pacheco, se convirtió en el primer señor de Belmonte.
María Pacheco, hija de Juan Fernández Pacheco e Inés Téllez de Meneses, pasó a ser señora de Belmonte y casó con Alonso Téllez de Girón.
Pedro Girón, hijo de María Pacheco, fue maestre de la Orden de Calatrava y progenitor de la rama de los duques de Osuna.
Juan Pacheco, hijo de María Pacheco, llegó a ser valido de Enrique IV de Castilla, primer marqués de Villena y duque de Escalona.
Francisca Pacheco, hija de Juan Pacheco, casó con Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla.
Esteban Pacheco, hijo de Lope Fernández Pacheco, fue nombrado por Enrique II de Castilla primer señor de Cerralbo (1379).
Rodrigo Pacheco Osorio de Toledo, recibió de Carlos V el título de marqués de Cerralbo (1533).
Juan Pacheco Osorio (?-Colibre, 1589), hijo de Rodrigo Pacheco Osorio de Toledo y segundo marqués de Cerrato, derrotó a F. Drake durante el sitio de La Coruña.
Rodrigo Pacheco Osorio (1580-1640), tercer marqués de Cerralbo, fue capitán general de Galicia, como su padre y su abuelo, y más tarde virrey de México.
Juan Pacheco Osorio (?-Madrid, 1680), hijo de Rodrigo Pacheco Osorio, murió sin descendencia.
Leonor Pacheco Osorio (?-1689), prima hermana de Juan Pacheco Osorio, heredó de él el marquesado de Cerralbo. Al morir también sin descendencia, el título pasó a Fernando Nieto de Silva y Pacheco Ruiz Contreras, de la casa de los condes de Alba de Yeltes.
Don Pedro Páez, Señor de Ferreira, sirvió al rey don Sancho I, rey de Portugal.
Casó con doña Teresa Pérez de Cambra, y fue su hijo don Fernán Rodríguez, rico hombre, Señor de Ferreira, el primero que se llamó Pacheco, nombre que le puso el rey por ser de mediana estatura y grueso, como se lee en su crónica". Llamado don Diego López Pacheco, que pasó de Portugal a España y fue rico hombre del rey don Enrique II, su Notario Mayor, Señor de Bélar y cepa y tronco de los marqueses de Villena, de los duques de Escalona y de los duques de Osuna, de los condes de Ubeda, de la Puebla de Montalban y de la Puebla de Llerena y de los marqueses de Villanueva del Fresno, de los Condes de Medellín, de los marqueses de Cerralvo, de los condes de Villalobos y de muchas ilustres casas que llevan el apellido Pacheco. 

4 ene 2026

500 AÑOS DE LA LLEGADA DE LOS AGUSTINOS A VILLENA (1526-2026). APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES (1474)

500 AÑOS DE LA LLEGADA DE LOS AGUSTINOS A VILLENA (1526-2026). APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES (1474)
Es de todos conocido que según la tradición, Ntra. Sra. María de las Virtudes aparece en el año de gracia de 1474. Mucho se ha escrito de como se produjo la elección de Patrona, de como es su leyenda y de como fue la construcción de su primigenia ermita. Todo ello tras la aparición de una mortal epidemia de peste en nuestra ciudad y como consecuencia del éxodo masivo de la población hasta la Fuente del Chopo. Comenta Máximo García Luján en el libro “Historia del Santuario de Ntra. Sra. María de las Virtudes”…
“Por los años de mil cuatrocientos setenta y cuatro, padecían los ciudadanos de Villena (entonces Villa) un contagio tan terrible que no cabe en humano juicio ponderarlo. Creció de tal manera que raro era el que no se quejaba, y rara era la hora en que muchos no morían. Y considerando que estaban infeccionadas las paredes de las casas y la ciudad, determinaron salir al campo”.
Y la población, huyendo de tan letal enfermedad, llegó a la Fuente del Chopo, lugar donde emanaban aguas abundantes y cristalinas. Ya lo dice la coplilla escrita por Gaspar Archent siglos después, quien fuera canónigo de las Catedrales de Orihuela y Valencia en su Romancero Villenense editado en 1927... “La fuente del Chopo, fuente es de consuelo, sus aguas bendice la reina del cielo”.
A raíz de la aparición de la Virgen, la ciudad acometió la construcción de una ermita rústica, primitiva y pequeña. Allí fue donde estuvo ubicada la Sagrada Imagen, nombrada Patrona de Villena, Abogada contra la peste y siglos más tarde, Alcaldesa perpetua de la ciudad.
 La Fuente del chopo, fuente es de consuelo, 
sus aguas bendice la reina del cielo.

CUIDADO A CARGO DE ERMITAÑOS (1474-1526)
Una vez finalizada la terrible enfermedad, la diezmada población vuelve a su ciudad, dejando a la reciente proclamada Patrona en la pedanía, siendo cuidada por un ermitaño. Así estuvo bastantes años. Solamente se conoce de la etapa inicial de ermitaños al burgalés Juan de Hortunda, quien 48 años después de la aparición de la Virgen, el 15 de mayo de 1522, realizo el primer inventario del Santuario. Consta que durante un breve periodo de tiempo fueron cambiando los eremitas. Lamentablemente, no consta en documentos municipales los nombres de los diferentes ermitaños que fueron los encargados de cuidar por orden del concejo el culto a la Sagrada Imagen y la primitiva iglesia. Como curiosidad diremos que era la autoridad civil y no la religiosa, quien tenía la potestad de nombrar a estas personas, y así consta textualmente en documentos de época, ya que era el Ayuntamiento quien poseía el patronazgo del Santuario merced a una Ejecutoria legalmente establecida.
Como decíamos anteriormente, no consta un listado de ermitaños que cuidaron esa ermita en su inicio, pero lo que sí que consta en el archivo municipal villenense, es un manuscrito de 154 folios, escrito por el Padre agustino Fray Matheo García, que era prior de Santuario en 1722 y que contiene un Protocolo y Libro de Hacienda, relativo a los documentos fundacionales posteriores de un convento o monasterio. Esto se debió fundamentalmente a que, pasados unos años, la devoción popular hacia la Patrona de Villena se incrementó de tal manera, que el consistorio se vio obligado a dar nuevos pasos, para proteger y expandir la devoción hacia Ntra. Sra. María de las Virtudes.
Primera página del Libro de Protocolo 
y libro de Hacienda de Fray Matheo García

ELECCIÓN Y LLEGADA DE LOS AGUSTINOS (1526)
El Ayuntamiento se puso a trabajar en este asunto y barajó la posibilidad de preservar el culto a la Sagrada Imagen mediante la intervención de alguna orden religiosa que fuera la encargada de llevar a cabo esta labor. En 1526 las órdenes mendicantes más importantes ligadas a la Iglesia eran cuatro, la orden de San Agustín quien creo su primer monasterio en el año 388, para forjarse después de manera oficial en 1243. Los Dominicos, fundada por Santo Domingo de Guzmán en 1206, los Franciscanos, erigida en 1208 por S. Francisco de Asís en 1208, y por último, los hermanos de San Juan de Dios, con su fundación oficial en 1572. 
La explicación de la fundación del convento y la elección de una orden que fuera la encargada de proteger y extender la devoción hacia la Virgen de las Virtudes, viene descrita precisamente en ese manuscrito encontrado en el archivo municipal y que nombrábamos con anterioridad escrito por Fray Matheo García…
“Porque reconocieron los de Villena no ser razón que una señora tan milagrosa estuviese tan poco asistida y con tan solo un Ermitaño; y así, de común consentimiento, determinaron se hiciese un Convento de las cuatro Órdenes mendicantes y que éste fuese el que María santísima gustase. Esta suerte le tocó a la familia y Religión sagrada de mi gran Padre san Agustín; y al instante avisaron los de Villena al Padre Prior del Convento de Murcia, que lo era el Padre Fray Guillermo de San Juan. Y habiendo venido a Villena y dado a todos las gracias, se vinieron con él a la ermita y le hicieron donación de ella y de todo lo que poseía. Y, habiendo tomado la posesión según y conforme a derecho, se otorgaron así la escritura de donación, como la de posesión. La de donación la otorgaron por sí, y en nombre de toda la villa, los muy honrados señores: Nicolás de Mellinas y Juan Ruiz, alcaldes; Rodrigo Rodríguez, Francisco Puche y Andrés Pardinas, regidores; Juan Martínez de Olivencia y Jufre Gandía, jurados. Y todo pasó ante los testigos que menciona dicha escritura, que fue otorgada por ante Juan Martínez de Mergelina, escribano de sus Majestades, público, y del Concejo de dicha Villa, en veinte días del mes de Diciembre de mil quinientos veintiséis”
Los Agustinos tomaron posesión del Santuario el 20 de diciembre de 1526 y un día después les fue otorgada la escritura de posesión por parte del concejo. A partir de ahí, comenzaron a extender la de devoción a la Virgen de las Virtudes por el marquesado de Villena, pueblos limítrofes, región de Murcia y Valencia. Un Convento agustino que pasó a ser referente en el levante español y que vivió su etapa de mayor esplendor.
Historias agustinianas de Ottaviano Nelli. 
Situado en la Iglesia de San Agustín de Gubbio (Italia). 

DESPEDIDA DE LOS AGUSTINOS (1835)
A partir de ahí y hasta 1835, con la aplicación de la ley conocida como la desamortización de Mendizábal, los agustinos permanecieron en el Santuario. Trescientos nueve años de estancia en el Santuario. Durante ese periodo de tiempo muchas fueron las vivencias acaecidas y demasiadas las vicisitudes que coexistieron durante ese intervalo temporal, pleitos con el Ayuntamiento, enfrentamientos personales entre frailes de la orden con regidores del concejo, conflictos entre Santuario y Consistorio con disparidad de opiniones, aunque también disfrutaron de grandes etapas para el entendimiento.
 Fotografía del Santuario fechada en 1910.
La Ley de extinción de Monasterios y Conventos del 25 de julio de 1835, mandaba que todas comunidades religiosas con menos de doce religiosos debían desalojar sus conventos y el Estado incautaba sus bienes. El convento de Ntra. Sra. María de las Virtudes se encontraba entre ellos, puesto que solo contaba con cinco religiosos. Máximo García Luján describe la reacción del Ayuntamiento ante la solicitud del Administrador de Rentas estatal a la hora de hacerse cargo de las propiedades relativas al convento…
El Ayuntamiento queda enterado y tan pronto como esta Corporación se enteró del Real Decreto de supresión en el Boletín Oficial de la Provincia de fecha 25 de Julio, n.° 65, acordó el cumplimiento de todas sus partes; más como el Ayuntamiento es y ha sido desde el año 1544, si no recuerda mal, Patrono indubitado del Santuario de Nuestra Patrona María Santísima de las Virtudes y este mismo es el que llaman Convento de Agustinos, porque los religiosos de esta Orden han cuidado del culto y esplendor de la Santa Imagen en virtud de un Concordato, dispuso que su Corregidor, con dos regidores, pasasen el lunes próximo a practicar el Inventario y el Ayuntamiento se hará depositario en forma de los bienes raíces, efectos y demás papeles correspondientes al mismo
Santuario.
Es por ello que, en el consistorio, el 22 de agosto de 1835, se acuerda lo siguiente…
… estando comprendido en dicha Real Orden el Convento de San Agustín, extramuros de esta ciudad, ubicado en el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes, Patrona de esta ciudad, del cual es Patrono esta ciudad, el cual visto con el respeto de su veneración, acordó su puntual cumplimiento, a cuyo efecto mandaron que se le inteligencie al Padre Prior y Comunidad de dicho Convento diciéndoles de cómo queda extinguido y que a la mayor brevedad pasará una Comisión de este Ayuntamiento a hacer el Inventario de todos los efectos, alhajas y demás que corresponde al mismo, con arreglo a dicho Real Decreto y para que el Santuario no quede abandonado y se cuide él y de su culto y esplendor, propuso el señor Corregidor que se nombren uno o dos Capellanes para el fin indicado.
Más tarde escribiría el mismo Máximo García Lujan…
“con una simple y llana Ley, los Agustinos eran expulsados del Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes, cuya Orden había permanecido en él trescientos nueve años, tres siglos largos, cuidando del culto de la Virgen, extendiendo su devoción por todo el Marquesado de Villena, gran parte del Reino de Valencia y otros distintos lugares, proclamando el nombre de Villena por toda la nación y convirtiendo el Santuario en un potente faro de cultura, del saber y de espiritualidad, en resumen escribiendo con letras de oro maravillosos capítulos de la Historia de Villena”.
La última navidad que pasaron los agustinos en el Santuario fue en 1834, siendo su Prior Fray Pedro García, un religioso jubilado, último eslabón de insignes sacerdotes, teólogos y humanistas que tuvo el convento en los tres siglos de su estancia en Villena. Como anécdota, podemos destacar el último de los apuntes del libro de la contabilidad del Santuario, escrito el 8 de agosto de 1835, y donde consta lo siguiente a modo de inventario…
“Garbanzos en esta semana 4 reales, 28 libras de carne, 29 reales a la cocina, al mandadero 85 reales, por la limpieza de Refectorio y Sacristía 4 reales y al Procurador por la cobranza 4 reales”.
Escudo de la orden Agustina situado 
en el Camarín de la Virgen de las Virtudes.
Ante la inminente aplicación de la ley y su desalojo, desde el ayuntamiento fueron designadas dos personas y un escribano para que fueran al Santuario a realizar el traspaso de competencias. Los religiosos entregaron al Presbítero D. Miguel Mellinas, los vasos sagrados, ornamentos, y todo aquello… “correspondiente al culto de Dios y a Nuestra Patrona”.
Esto era preciso, ya que el convento no podía estar cerrado, primero por ser la única habitación de Nuestra Señora, y porque según la tradición, se debía cumplir con los dos días de voto anuales que se celebraban en el Santuario. El 25 de marzo, día de la Anunciación a María y el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen.
Para que el Santuario no quedara abandonado espiritualmente, algunos días antes y con carácter oficioso, se propuso nombrar por parte del ayuntamiento como capellán a D. Miguel Mellinas. Un nombramiento que supuso problemas al Concejo, ya que este presbítero era beneficiado de la Parroquia de Santa María y acatar el cargo propuesto por el consistorio supuso graves inconvenientes. Los problemas vinieron de la Diócesis de Cartagena, donde por aquellos entonces estaba adscrita la ciudad, más concretamente por parte de su Obispo titular, D. José Azpeitia Sáenz de Santa María, que decidió no autorizarlo. Tras entabladas discusiones que duraron varios años, al final se pudo nombrar a D. Miguel Mellinas como capellán, el veinticuatro de Enero de 1838.
Y para terminar este episodio vivido en el Santuario, el cabildo de 1 de septiembre de 1835 daba cuenta al Gobernador Provincial de la resolución de desalojo del Convento. La contestación de su Señoría, era que esperaba como Regente de la Real Jurisdicción, de la Corporación Municipal y de la Benemérita Milicia Urbana, que ante todo se conservara la paz del vecindario. El Ayuntamiento quedó enterado y manifestó que cooperaría en todo cuanto previniese el Dirigente Civil.
Foto del camarín realizada desde el retablo, donde se aprecia a S. Agustín detrás de la Sagrada Imagen, que porta el conocido como Manto de las Indias.

CREACIÓN DE LA JUNTA DE LA VIRGEN (1839)
El 18 de abril de 1839, cuatro años más tarde desde que los agustinos abandonaran el Santuario y ante una necesidad de gestión, el consistorio nombra una Junta mixta para que, junto al capellán, se encargase de la administración de los bienes del Santuario y de fomentar el culto a la Sagrada Imagen. La primera Junta fue presidida por el Sr. Alcalde y fue disuelta por el mismo Ayuntamiento apenas iniciada, alegando diferentes problemas e ineficacia en la misión encomendada. Un año más tarde, en mayo de 1840, se crea una nueva Junta formada por dos regidores y cuatro personas ajenas al consistorio, reservándose el Ayuntamiento el derecho de Patronazgo del Santuario, el nombramiento de capellán y mover la Sagrada Imagen. Este grupo de personas se mantiene vigente hasta nuestros días y es conocida popularmente como la Junta de la Virgen.
 
LEÓN XIV: PRIMER PAPA AGUSTINO 2025
Al hilo de este viaje al pasado, lleno de diferentes avatares y transformaciones en la historia de Villena y su Santuario, nos volvemos a subir a la máquina del tiempo, en este caso viviendo una historia más cercana. Nos situamos entre abril y mayo de este año 2025 y los acontecimientos sucedidos en la Ciudad del Vaticano.
El pasado 21 de abril nos sorprendió la triste noticia del fallecimiento del Papa Francisco, quien hace dos años y con motivo de la celebración del centenario de la Coronación canónica de Ntra. Sra. María de las Virtudes (1923-2023) tuviera a bien la concesión del año jubilar a la Parroquia-Santuario situada en nuestra Pedanía.
Una vez vivido el funeral oficial y como mandan los cánones para la sucesión, se organizó el cónclave para la elección del nuevo papa. Tras la incertidumbre inicial se daba a conocer el nuevo sucesor del Obispo de Roma, con el ya tradicional “Habemus Papam” pronunciado desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. El sucesor era Francis Robert Prevost, quien asumió el nombre de León XIV.
Un nuevo pontífice perteneciente a la orden de San Agustín. Una orden religiosa que como hemos visto en la primera parte de este escrito, posee su particular historia y ha dejado importantes raíces en Villena. Una orden cuyos pilares básicos de religiosidad se sustentan en la espiritualidad, la devoción a la Virgen María, la dedicación a los estudios, sobre todo en filosofía y teología, y a la misión educativa.
Una Orden, la de San Agustín, que ha desempeñado un papel relevante tanto en la misión evangelizadora como en la vida intelectual de la Iglesia. Esta vocación intelectual ha dejado una huella profunda en la historia de la ciencia y de la Iglesia. Martín Lutero, antes de romper con Roma, fue fraile agustino; y Gregor Mendel, considerado el padre de la genética moderna, también formó parte de esta orden.
León XIV, 267º papa de la historia. Primer estadounidense en ostentar el cargo y primero perteneciente a la orden de S. Agustín, junto al oleo de "San Agustín", pintado por Philippe de Champaigne.
Su fundación formal de la orden data del 16 de diciembre de 1243, cuando el Papa Inocencio IV convocó a diversas comunidades eremíticas del Lacio a unirse en una sola congregación. Durante el Renacimiento con la aparición del Humanismo, la orden vivió su máximo esplendor con la apertura de misiones en América, Asia y África. En 1551, los agustinos establecieron su primera comunidad en Lima, Perú, país donde precisamente el Papa Prevost ha desempeñado gran parte de su labor pastoral.
Esta Orden religiosa sufrió una fuerte decadencia a lo largo del siglo XVIII, especialmente cuando el emperador José II del Imperio Austrohúngaro ordenó la supresión de monasterios y confiscó sus bienes. La recuperación llegó en la segunda mitad del siglo XIX, gracias al apoyo del Papa León XIII.
Dicen que Prevost eligió el nombre de pontífice, como homenaje a León XIII, artífice de la denominada “ Rerum Novarum”, que es conocida como la primera encíclica social de la Iglesia católica, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras y donde el papa dejaba patente su apoyo al derecho laboral e instaba a la formación de “uniones o sindicatos”.
El nuevo papa León XIV es el primer Papa de Estados Unidos y el primero perteneciente a la orden Agustina. Posee doble nacionalidad, estadounidense y peruana, ya que ha desarrollado su más importante labor pastoral en la Diócesis de Chiclayo en Perú.
Nacido en Chicago, completó sus estudios en el seminario de los Padres Agustinos de dicha ciudad. Su vocación religiosa avanzó en paralelo con su interés por la Filosofía y por las Matemáticas. Su primera licenciatura en 1973 fue en Matemáticas, para después estudiar Teológica Católica en su ciudad natal, antes de dar el salto a Roma para licenciarse en Derecho canónico y presentar la tesis titulada "El rol del prior local en la Orden de San Agustín".
Agustiniano desde 1977, empezó su camino pastoral en Saint Louis para después ser destinado a la misión de Chulucanas en Perú, donde fue donde fue párroco de la iglesia de Ntra. Sra. de Monserrat y director del proyecto de formación de agustinos, compaginándolo durante una década como prior general de la Orden de San Agustín.
 
PRESENTACIÓN DEL SANTUARIO AL PAPA LEON XIV
Como ya hemos comentado en este artículo, el pasado 8 de mayo Robert Francis Prevost fue elegido como el 267º papa de la historia, siendo el primero perteneciente a la orden de San Agustín. Precisamente en este año, que nos disponemos a celebrar en el Santuario el quinto centenario de la llegada de la Orden Agustina a Villena, o lo que es lo mismo, de la creación de un monasterio agustino en nuestra ciudad.
Desde la junta de la virgen el pasado 19 de mayo, 11 días después de su nombramiento como Papa, presentamos nuestros respetos y gratitud a recién elegido Papa León XIV, mediante el envío de una humilde misiva, comentándole brevemente la historia de nuestro Santuario y su relación con la Orden Agustina en los siguientes términos…
 
“Eminentísimo y Reverendísimo Papa León XIV:
La Asociación Nuestra Señora María de las Virtudes de Villena (Alicante), conocida en nuestra ciudad como Junta de la Virgen, desea transmitirle su más profunda y gozosa felicitación con motivo de su elección como Obispo de Roma y Sumo Pontífice de la lglesia Católica. Con espíritu de Fe, nos unimos en oración, a toda la Comunidad Católica, para pedir al Altísimo que lo fortalezca en esta gran misión al servicio de la Paz y la
Caridad.
En este momento de gracia para la lglesia, queremos evocar con respeto y gratitud la memoria de la “Orden de San Agustín”, muy vinculada a nuestra Asociación Mariana y a Nuestra Patrona. “La Morenica”, como cariñosamente la llamamos los villenenses, situada en una pequeña iglesia que es actual Santuario, pero que siglos atrás fue Monasterio Agustino.
En la pedanía del Santuario, donde se encuentra Nuestra Madre, aparecido en la Fuente del Chopo en el año1474, fueron los Agustinos quienes custodiaron y guiaron espiritualmente el Santuario de Nuestra Señora María de las Virtudes, Patrona de nuestra ciudad y Abogada contra la peste durante más de tres siglos.
Una orden que, desde 1524 hasta 1835, fue faro de Fe y Cultura. En la actualidad y en su grandioso Camarín de estilo Barroco Mediterráneo, junto a la Sagrada Imagen, figuran el escudo de la Orden Agustina, San Agustín y Santa Mónica, situándose años atrás San Nicolás de Tolentino.
Con humildad y filial adhesión, ofrecemos a Su Santidad nuestras oraciones por la fecundidad de su Pontificado, renovando nuestro compromiso de fidelidad a la Sede Apostólica, la promoción de la devoción a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Virtudes, la unidad eclesial y el legado espiritual que nos une a la historia viva de la lglesia.
Con fiel afecto y obediencia en Cristo.
Salvadora Flor García, presidenta de la Junta de la Virgen de Villena (Alicante) España”

Carta enviada desde la Junta de la Virgen al Vaticano con motivo del nombramiento del León XIV, primer Papa Agustino

¿Casualidad o causalidad?... realmente no importa, pero lo que es un hecho es que ha llegado el primer Papa Agustino de la historia, coincidiendo con la celebración de la creación hace 500 años de un convento de la misma orden en nuestra ciudad. Unos frailes agustinos que llegaron en Villena en 1526 y que se vieron obligados a abandonarla en 1835, dejando su huella y escribiendo importantes renglones en el libro de la historia de esta ciudad.  Más de cinco siglos y medio han pasado desde que la ciudad se viera obligada a huir buscando consuelo en la fuente del Chopo y encontrando un faro de luz para iluminar el mortal foscor de la epidemia de peste que asolaba nuestra ciudad. Una Historia, la de Villena y su pedanía, que no se puede entender si no va ligada a su Patrona, y que se sigue escribiendo a golpe de esperanza y experiencia.
Pero ahora es Navidad, comenzamos un período especial y proclive para buscar la Paz, esa que lamentablemente falta en muchos rincones del mundo, con guerras que hace años nos parecían imposibles y que vuelven a surgir en pleno siglo XXI en el corazón de la vieja Europa. Con conflictos que siguen enquistados e inacabables en Oriente Próximo, precisamente en ese remoto lugar de donde tienen que venir los Reyes Magos hasta la Pedanía, en este año tan especial de aniversario. Parece como si la humanidad no hubiera aprendido nada de sus errores, como si tropezar tantas veces en la misma piedra, no nos hubiera enseñado ninguna lección.
Aun así y a pesar de todo lo que estamos viviendo, siempre es momento de examinar nuevos rincones para la esperanza, de encontrar instantes de armonía en los pequeños detalles, viviendo la alegría de estos días tan familiares a pequeños “sorbitos”, respirando concordia e insuflando Paz desde lo local hacia lo global, escudriñando instantes que agranden nuestros corazones y renueven sentimientos. Es por ello que, ahora no como siempre, si no más que nunca, hay que volver a recordar en Belén… es tiempo para vivir y celebrar la natividad del Señor… 
Toni López/Cronista Junta de la Virgen
 
Bibliografía:
Protocolo de Hacienda del Convento – Padre Matheo García –  Archivo Municipal
Historia de la Imagen de Ntra. Sra. María de las Virtudes, de D. José Zapater y Ugeda, edición de 1974.
Historia del Santuario Nuestra Señora de las Virtudes, de Máximo García Luján, reedición de2010
Recursos digitales gráficos y textuales (Wikipedia y artículos de prensa)
Archivo fotográfico de la Junta de la Virgen y cesión de la carta enviada a León XIV
Fotografías: Villena Cuéntame y Joaquín Sánchez Huesca

11 oct 2023

1470 JUAN PACHECO "MARQUÉS DE VILLENA"

Retrato de Juan Pacheco, Marqués de Villena
Autor Castellano, Manuel (1826-1880) Fecha entre 1846 y 1880?
Dibujo sobre papel de calco: lápiz de grafito; 275 x 151 mm
Anotación manuscrita en el margen inferior a lápiz de grafito: "Dn. Juan Pacheco, Marqués de Villena / Siglo XV. 1470"
Fuente… Biblioteca Digital Hipánica
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