La contaminación acústica en Villena
Lluís Ferri Silvestre
Vivir en una ciudad nos permite acceder a una serie de servicios y de comodidades que mejoran sustancialmente nuestra calidad de vida. Sin embargo las aglomeraciones humanas suelen traer consigo múltiples inconvenientes entre los cuales destaca la gran cantidad de ruido que se genera en los entornas urbanos. Vivimos en el país más ruidoso de la Unión Europea que a su vez ocupa el segundo lugar, precedido de Japón, en la clasificación mundial de esta penosa categoría.
La contaminación acústica hasta hace unos años había pasado desapercibida pero hoy día es un problema de gran magnitud que nos afecta a todos. El espectacular aumento del tráfico, la utilización de maquinaria de obras, los establecimientos de ocio, las industrias, etc., constituyen una variada y constante fuente de ruido que satura el ambiente con intensidades sonoras que en ocasiones pueden llegar a provocar trauma acústico o lesión auditiva que clínicamente se presenta con hipoacusia (pérdida de audición), acúfenos (zumbidos en los oídos) y otalgias (dolor de oído).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no sobrepasar intensidades superiores a 65 decibelios (el decibelio es la unidad de medida que nos permite conocer la intensidad de los sonidos) ya que a partir de este nivel se producen evidentes consecuencias sobre la salud humana. La exposición prolongada a niveles sonoros elevados y constantes puede provocar los siguientes efectos:
a) fisiológicos: disminución de la capacidad auditiva, pérdida auditiva, aceleración cardiaca, incremento de la presión arterial, disfunciones sexuales y del sueño y trastornos digestivos;
b) psicológicos: estrés, nerviosismo, irritabilidad, angustia y aumento de la agresividad;
c) sociológicas limitaciones para la comunicación y disminución del rendimiento académico y laboral.
La ciudad de Villena no escapa a esta realidad dado que su configuración urbanística, carente de planificación para controlar esta problemática, no ofrece espacios amplios en los que se pueda atenuar el ruido, ni barreras acústicas que limiten su expansión. Tampoco los establecimientos públicos, talleres, etc., ni los edificios de viviendas cuentan con muros y ... encanales que los aíslen adecuadamente. La principal fuente de ruido de nuestra ciudad es el tráfico rodado y en especial los autobuses, los camiones... la maquinaria pesada y los ciclomotores.
En mediciones aleatorias que hemos realizado in situ con el sonómetro y analizador de espectro AudioSource, modelo RTAONE de fiabilidad contrastada, hemos podido constatar los siguientes niveles de ruido:
1) Zonas con un nivel de saturación de ruido, con medias que superan los 65 dB y con picos que pueden alcanzar los 90 dB: C/ Nueva, Plaza del Rollo, Corredera, C/ Joaquín M.ª López, C/ Luciano López Ferrer. C/ Ferriz, Avd. de la Constitución, C/ de la Virgen, Plaza M.ª Auxiliadora, C/ San Sebastián y partidas rurales próximas a la autovía Madrid-Alicante.
2) Zonas con un nivel de ruido cuyos valores medios son inferiores a 65 dB: Barrio de San Francisco, Arrabal, aledaños del Castillo de la Atalaya, Peñicas, Celada, La Morenica, La Constancia, Urbanización San Antón, Las Virtudes y La Encina.
Paradójicamente el polígono industrial El Rubial es una zona más tranquila en los niveles de contaminación acústica que el casco urbano, con vale. es medios que no sobrepasan los 65 dB.
En el área próxima a la estación de RENFE-Autobuses la acción del ferrocarril presenta picos de 90 dB al paso de los trenes, aunque la electrificación y el soldado de los raíles ha reducido el ruido de la actividad ferroviaria.
La zona menos afectada por el ruido es la Sierra de Salinas con niveles medios de 26 dB.
Lamentablemente todavía no contamos con una normativa legal de ámbito estatal que regule todo lo concerniente a la problemática del ruido. Tenemos noticias de que el Ministerio de Medio Ambiente está elaborando un borrador de Ley del Ruido, pero lo cierto es que las Ordenanzas Municipales y las normas de la Comunidad Autónoma son la única referencia de una legislación dispersa que tímidamente se hace cumplir por las administraciones.
EJEMPLOS DE RUIDOS Y SUS INTENSIDADES
Arcabucería 135 decibelios
Discoteca 120 “
Motosierra 110 “(umbral del dolor)
Maq. desvirar / remachadora 100 “
Camión 90 “
Martillo neumático 85 “
Secador del pelo 70 “
Conviene no olvidar que en cualquier momento estamos expuestos al ruido. Nuestra vida cotidiana en el hogar, en el trabajo, en la calle está llena de ruidos. Se está produciendo un incremento de las pérdidas auditivas que resulta muy significativo en la banda de edad comprendida entre 18 y 44 años con una incidencia del 4'9% de la población. Para mitigar en lo posible los efectos de la contaminación acústica planteamos las siguientes sugerencias:
- control de la calidad acústica de las edificaciones:
- demarcación de zonas de actividad que puedan ser contaminantes acústicamente aislándolas con barreras antisonoras, paneles, setos, masa vegetal, etc;
- planificación urbanística atendiendo también a la problemática del ruido;
- campañas de cultura cívica y autocontrol individual para evitar los ruidos;
- aplicación de las Ordenanzas Municipales;
- utilizar prendas protectoras cuando la situación lo requiera;
- control de las actividades laborales, de ocio y otras que impliquen niveles elevados y continuos do ruido, revisando periódicamente mediante audiometrías la capacidad auditiva de los trabajadores de estas áreas. especialmente de aquellas que superen los 85 dB, en cumplimiento de la legislación laboral del Ministerio de Trabajo; y
- cualesquiera otras que atenúen la expansión de las ondas sonoras que propagan el ruido, para alcanzar en esta materia una homologación real con el entorno europeo al que pertenecemos.
Queremos alentar a los poderes públicos locales a que consideren la necesidad de acometer la elaboración de un mapa del ruido y de buscar soluciones que propicien la calidad ambiental de nuestro entorno para mejorar las condiciones de vida de las villeneras y villeneros, y lograr así unos niveles de ruido similares a otras ciudades de la Unión Europea.
Extraído de la Revista Villena de 1998