6 nov 2026

1940 COMPARSA DE MOROS VIEJOS

La comparsa de Moros Viejos desfilando con el cabo "El Tito" toda una institución dentro de la Comparsa. (década de los 40 fecha sin confirmar)
Foto cedida por... Ángel Granizo Ponce

1928 LA CARROZA DE LA COMPARSA DE ESTUDIANTES “LAS CINCO PARTES DEL MUNDO”

Bellas señoritas de la Carroza de la Comparsa de Estudiantes llamada “Las cinco partes del mundo”, nos faltan otras dos señoritas para completar la carroza.
Pepita de Prado
Leonor Cuellar
Isabel Ferriz
Fotos cedidas por… Comparsa de Estudiantes

ENTREGA DE PREMIOS MARATÓN FOTOGRÁFICO CIUDAD DE VILLENA 2026

En la tarde del viernes 6 de noviembre de 2026 en la Casa de Cultura de Villena se ha procedido a la entrega de premios del Maratón Fotográfico Ciudad de Villena 2026 e inauguración de la exposición, ante un nutrido grupo de aficionados a la fotografía.

Acta fallo Maratón Ciudad de Villena 2026
En la ciudad de Villena a 15 de octubre de 2026, reunidos a las 18:15 horas en la Casa de Cultura el jurado formado por Dª Antonia Pentinat Ayelo, Dª Lidia Adsuar Sernay D. José Antonio López Rico y en representación del Ayuntamiento de Villena el técnico de turismo D. Luis Flor Contreras y por parte de la AFV María Jose Tarruella Rodenas ambos sin voto se procede por el jurado a valorar las 304 fotografías presentadas en el “Maratón fotográfico ciudad de Villena 2026”, en el que han participado 57 autores.
El jurado valoradas las fotografía en la Modalidad libre y en la Modalidad Colección considera otorgar los siguientes premios y menciones:
En la modalidad B, correspondiente a la mejor fotografía individual cuya temática es “libre” el jurado ha seleccionado las fotografías de los siguientes autores y autoras para la exposición que se realizará en la Casa de Cultura de Villena el día 7 de noviembre
Nº FOTO            NOMBRE AUTOR-AUTORA
Nº 31-3              Pedro Javier Sáez Ferrer
Nº 22-3              Alfonso Rotunno
Nº 23-3              Alfonso Béjar Manda
Nº 29-2              Carlos Javier Pérez Delgado
Nº 29-3              Carlos Javier Pérez Delgado
Nº 31-2              Pedro Javier Sáez Ferrer
Nº 35-1              Francisco Gil Ortuño
Nº 35-3              Francisco Gil Ortuño
Nº 39-3              Jorge Más Cayuelas
Nº 44-2              Laura Torres Moratalla
Nº 50-4              Ángeles Gisbert Tomás
Nº 57-3              Rosa María Lloret Selles
Nº 19-3              Lourdes Fuente Lucas
Nº 32-3              Miguel Castells Femenia
Nº 35-2              Francisco Gil Ortuño
El jurado considera que los premiados en la modalidad B individual son los siguientes:
El tercer premio dotado con 200 euros para
Nº 46-4. María Dolores Alcazar Verdú

El segundo premio dotado con 300 euros para
Nº 22-1. Alfonso Rotunno

El primer premio dotado con 500 euros para
Nº 21-3. Juan Justamente

En la modalidad A, correspondiente al mejor conjunto fotográfico
El jurado valoradas las 49 colecciones considera conceder una mención y  que formen parte de la exposición:
Nº 32 presentada por Miguel Castells Femenia
Nº 11 presentada por Rosa Barceló Roses
Nº 5. presentada por Fernando Ramírez Oliver
Nº 19. presentada por Lourdes Fuente Lucas
Y para finalizar por unanimidad del jurado considera como mejor colección fotográfica dotada con la cantidad de 1000 euros sea para la serie Nº 30 presentada por: 
Luis Navarro Martínez



Y siendo las 20:10 horas del día 15 de octubre se da por finalizado el fallo del jurado
Fdo: Dª. Antonia Pentinat Ayelo
Fdo: Dª. Lidia Adsuar Serna
Fdo: D. José Antonio López Rico
Por parte del Ayuntamiento el técnico de turismo D. Luis Flor Contreras
Y en representación de la AFV Mª José Tarruella Rodenas

1996 LAS FIESTAS DE LA VIRGEN

ESPECIAL HOMENAJE A D. JOSE Mª SOLER 1996
SOLDADESCAS, COMPARSAS Y TOROS
La devoción mariana en España se intensificó durante la Reconquista, y fueron muchas las mezquitas y sinagogas que, al caer en poder de los cristianos, se coloca­ron bajo la advocación de Santa María de la Asunción. Tal debió ser el caso de nuestra iglesia del "Rabat", que ya esta­ba fundada en 1340 y que fue ampliada durante los siglos XVI-XVII.
Pero la ilustre familia de los Manueles, Señores, Prínci­pes y Duques de Villena, dueños de su fortaleza, tenían dentro de ella una capilla dedicada a Nuestra Señora de las Nieves, a la que probablemente no tendrían acceso todos los vecinos, quienes se verían obligados a cumplir con sus deberes religiosos en Santa María, y esta pudo ser una de las causas que impulsaran a levantar intramuros el primitivo templo de Santiago, que ya existía a mediados del siglo XIV y fue ampliado a finales del XV por Sancho de Medina.
El culto a la Virgen de las Nieves perduró en Villena hasta bien entrado nuestro siglo. El presbítero don Salvador Avellán nos dice, y algunos lo recuerdan todavía, que su imagen se veneraba en la iglesia de Santiago todavía en 1933.
Aparición de la Virgen de las Virtudes y erección del Santuario 
Cuenta la tradición que, en 1474, una terrible epide­mia de peste, de las muchas que ha sufrido nuestra pobla­ción en el transcurso de los siglos, hizo que los vecinos de Villena abandonasen la entonces villa y acampasen a orillas de la famosa "Laguna" que existía al oeste de la población. Como los remedios humanos se mostraban ineficaces para atajar el daño, acordaron ponerse bajo la advocación de un celestial patrono elegido al azar por medio de cédulas depositadas en el interior de un cántaro, y por tres veces consecutivas la cédula extraída llevaba un nombre que nadie había escrito: Nuestra Señora de las Virtudes. El designio divino estaba claro y la elección resuelta. Sólo fal­taba encontrar la imagen, y en su busca salieron varios emi­sarios que no anduvieron largo trecho, pues pronto tropeza­ron con dos hermosos mancebos portadores de un estuche con la imagen deseada. Antes de ponerse de acuerdo en el precio de la escultura, los mancebos habían desaparecido de modo misterioso.
Como ya observó ZAPATER (1884), los villenenses de entonces ignoraban que aquella advocación existía ya desde el siglo XI. El Cid Campeador, cuando se vio libre de la guerra de los moros, fundó en Valencia una parroquia con el título de Santa María de las Virtudes, en la que reci­bió la bendición nupcial su hija doña Sol y en la que hicie­ron los funerales al famoso guerrero en 1136. La tradición nos dice también que bastó una sola calera para edificar la ermita que habría de albergar a la imagen tan milagrosa­mente designada y aparecida.
Observa también ZAPATER que no se nos dice de una manera precisa el año en que tuvo lugar la construcción de aquella ermita, y a ello dedicamos un artículo en 1948, en el que dábamos a conocer una provisión de los Reyes Cató­licos fechada en Córdoba el 30 de julio de 1490, por la que ordenaban al licenciado Pedro Sánchez de Belmonte, veci­no de Chinchilla, presentarse en Villena a inspeccionar la gestión de Pere Cerdán, Alcaide y Gobernador que fue de la villa y su castillo, y, caso de que el licenciado no quisiera personarse en la población por temor a la peste que en ella hacía estragos, fuese a cumplir su cometido "a una hermita que dizen que es en el término de la dicha villa que dizen Santa María de las Virtudes, donde dizen que están mucha parte de los vezinos de la dicha villa a cabsa de la pistilen­cia". En 1498, había, pues, epidemia de peste, y la ermita estaba ya edificada en julio de 1490.
Otros documentos posteriores confirman también esta datación. El 22 de diciembre de 1522, el emperador don Carlos dirigió a su pariente don Juan Manuel, embajador de España en Roma, una carta, publicada también por ZAPA-TER, diciéndole que, por parte de la villa de Villena se le había hecho relación de que, haría unos veinticinco años que dicha villa edificó una ermita en la Fuente del Chopo con la advocación de Santa María de las Virtudes. Esto nos lleva al año de 1497, poco más o menos. Pero hay otro documento del mismo monarca, fechado el 27 de julio de 1551, publicada junto al anterior, en el que dice que el Concejo, Justicia y Regidores de la ciudad de Villena le habían hecho relación de que, haría más de sesenta años que a consecuencia de la gran pestilencia que había en la ciudad, salieron de ella sus vecinos a la Fuente del Chopo, en donde fundaron una casa y monasterio de Nuestra Seño­ra de las Virtudes; lo que nos lleva de nuevo al año de 1490 señalado por los Reyes Católicos. A las mismas fechas nos conducen las declaraciones de los testigos que depusieron en la Sumaria de 1551: Martín de Valera, de 60 años, dice que nació en la Fuente del Chopo durante la pestilencia (1491); Hernando Díaz, de 70 años, a la edad de siete u ocho se fue con la familia a dicha Fuente huyendo de la peste (1488-1489). Hernando Díaz Escribano, que nació hacia 1486, oyó lo de la edificación de la ermita a su padre y a sus tíos; Juan García de Sepúlveda, de 68 años, dice que ha visto edificar la ermita, lo que nos lleva también hacia 1490, y Antón Serrano de Salinas, que nació en 1461, recuerda haber ido a las romerías del Santuario "de cin­cuenta años a esta parte" (1501 ). Hay, además, otro dato importante: el 14 de junio de 1586, se leyó en el Ayunta­miento y se entregó al regidor don Alonso Miño para su guarda y custodia, el Breve del Jubileo de Nuestra Señora de las Virtudes para el día de Nuestra Señora de Septiem­bre, con la concesión por diez años. Si este jubileo se hizo a los cien años de aparición de la Virgen, como parece lo más probable, el acontecimiento ocurriría en 1486.
Ninguna de estas fuentes se refiere, directa o indirecta­mente, al año de 1474 que señala la tradición. Pudo haber una epidemia en este año y otra en 1490, aunque tampoco en este punto hay unanimidad, porque el testigo Hernando Díaz Escrivano afirma que "de siete en siete años venía la pestilencia", y Antonio Serrano de Salinas dice que esto sucedía "de treinta en treinta años".
ZAPATER, ponderado como siempre, opina que en dicha Sumaria se trató principalmente de la construcción de la ermita, pero no de la aparición de la Imagen, que pudo haber sucedido en el año que señala la tradición y no haberse construido la iglesia o monasterio hasta dieciséis o diecisiete años después. La aparición daría lugar a la cons­trucción de una capilla provisional o ermita similar a las de San Bartolomé, San Benito, Santa Lucía, San Bernabé y otras que existían en Villena por aquellas fechas, la cual iría creciendo con el tiempo hasta llegar a convertirse en el monasterio actual a principios del siglo XVI. Confiemos en que nuevos documentos aclaren definitivamente la cues­tión.

HOMENAJE A D. JOSE Mª SOLER
ESPECIAL DIA 4 QUE FUERA 1996
Cedido por... Joaquín Sánchez

1965 TRADICIÓN Y DIVERSIÓN

TRADICIÓN Y DIVERSIÓN Por Alfredo Rojas
«No he de callar, por más que con el dedo ya tocando los labios, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo».
Foto… Más
Si para el visitante que contempla nuestras fiestas son éstas un interesante espectáculo, curioso unas veces, divertido otras, revelador de nuestra psicología todas ellas, balcón abierto, en fin, donde muchas veces se otea nuestra más recóndita y reveladora personalidad, para nosotros, los villenenses, toda. vía poseen muchas más facetas, de las cuales un gran número pasará inadvertido al curioso forastero. Esto en realidad, es un secreto a voces; pues, a poco que pensemos en ello, resulta evidente el cúmulo de sensaciones de todo tipo que a cada villenense traen consigo nuestros más gratos festejos. Y no sólo en los días en que se desarrollan, sino desde que empieza a manifestarse para ir «increscendo» a medida que transcurre el tiempo, pasar a ser una permanente obsesión en las vísperas y quedar, tras la fugaz eclosión constituida por los cinco famosos días, en el nostálgico «ritornello» del recuerdo, que hace de nuevo revivir sensaciones, recuerdos gratos, amables horas.
Indudable es que a todos los villenenses, en distintos órdenes de apreciación, como es natural a las particularidades de cada uno, nuestras fiestas nos importan mucho. No otra cosa podía suceder cuando ellas son una parte importante de nuestra personalidad ciudadana. Pero es conocido el fenómeno de que lo propio, por familiar y sabido, por íntimo, carece en ocasiones de la adecuada perspectiva desde donde pueda contemplarse con objetividad critica. A pesar de ello, ya son muchos villenenses los que ensayan este paso atrás del artista que se apresta a contemplar la propia obra buscando una homogeneidad de conjunto sobre la cual pueda levantarse un juicio certero. Y de ellos, de la mayoría de ellos, —tal vez un poco pedantescamente, tal vez otro tanto inmodestamente— me erijo hoy en portavoz. No de otro modo me atrevería a proclamar un juicio personal; sólo la certeza de ser éste compartido por otros muchos me lleva a lanzarlo, y aun a darle cierto carácter admonitorio.
Veinticinco años ininterrumpidos de fiestas de Moros y Cris llanos, no obstante la desventaja en mi caso personal de no haber conocido, al menos con capacidad para enjuiciar, las anteriores a 1936, son suficientes para hacer un inventario o establecer paralelos. Y a poco que se empiecen a constatar con objetiva frialdad hechos y circunstancias, se advierte fácilmente que ciertos aspectos de nuestras fiestas acusan un leve demérito, progresivamente, de los conceptos a los cuales deben la vida. Nuestros festejos son, en esencia, una demostración de fervor religioso, personificado en la Virgen de las Virtudes, y un homenaje al pasado, a la tradición, que pretende cantar las gestas de aquellos españoles que realizaron la Reconquista a través de los siglos, en un fecundo periodo histórico. Reconozcamos que tan excelentes propósitos no se realizan por completo. Dejemos reverentemente a un lado el factor religioso. Obligado es consignar que no dejan de cumplirse los actos de la parte devota del programa con la compostura y el respeto debidos. Es en la parte que pudiéramos llamar profana, no obstante contar con un evidente trasfondo religioso, donde más se deja sentir la transformación a que hemos aludido.
Peligroso es, sin embargo, encerrarse, atrincherarse en el pasado. Un pensador contemporáneo, lleno de lógico horros ante tal contingencia, preconiza la necesidad de sacudir de nuestra conciencia el polvo de las viejas ideas y hacer que en ella se afirme lo nuevo. En efecto: lo de «cualquier tiempo pasado fue mejor» no es más que una frase de intachable eufonía; apenas nada más. Nuestra misión en este aspecto debe ser modificar lo pretérito con las conquistas que el presente pone en nuestras manos, a fin de enriquecer la función que realicemos y de henchirla con un afán de superación constante; en modo alguno para rebajarla o desmerecerle. Esto puede constituir norma en cualquier consideración de carácter general; mas cuando obramos concretamente en razón a una tradición, a algo que se nos ha legado con el fin, entre otros, de perpetuarlo; a cuya íntima esencia debemos respeto y estamos obligados a cuidar con el vigilante designio de evitar la contaminación de modismos desusados y extraños, deben ser extremados los cuidados y el celo.
Fuerza es reconocer que ha evolucionado la manera de vivir nuestras fiestas, la actuación en sí de nuestros festeros, la forma incluso de desfilar, el sentido del actuante. Y si naturales e ineludibles corrientes de renovación han cruzado las fiestas, ha sido para desmerecerlas, no para enriquecerlas. Han proliferado diversiones y costumbres que, de ser accesorias o complementarias y no haber debido pasar de este grado de importancia, han llegado a constituir para muchos motivo casi capital de los festejos. Últimamente números de fiestas fuertemente enraizados en la tradición, están más cerca de parecer ofrendados a divinidades paganas, que dedicados a aquellas circunstancias a las cuales deben vida. Desaparecen o se ignoran aspectos accesorios que podría elevar el ya de por si hondo sentido espiritual que tiene nuestra más famosa y querida efemérides; y proliferan y se extienden otros que poco o nada bueno y digno les añaden. En fin: un deplorable hálito de chabacanería y vulgaridad parece asomar en el horizonte de nuestras fiestas con el propósito de oscurecerlas y adocenarlas.
Necesitado está de soluciones el acto de La Entrada, cuya singular belleza corre el peligro de perecer a manos de pequeñas indisciplinas, de lentas y repetidas evoluciones de comparsas que retrasan el festejo, rompiendo la unidad que debe tener el largo desfile para que transcurra en un tiempo prudencial. Urge, también, canalizar ese acto de desbordante alegría —la cual en modo alguno censuramos— que es la retreta del día siete, susceptible de modificaciones que lleven un poco de orden a su desarrollo. Es necesario cortar los excesos de la batalla de serpentinas; preguntarse por qué en ciertos actos figuran comparsas con un número muchísimo menor de festeros que en otros; cuidar con esmero de la fidelidad al sentido histórico en las guerrillas y embajadas; e infundir, en fin, en los participantes en los actos de toda índole, el sentido de la responsabilidad que tienen como actores de una representación, misión mucho más importante que asistir a otros actos, incrustados hoy en nuestros festejos, o la que supone divertirse libremente sin tener presentes otras consideraciones que la libre inspiración del momento.
Líbresenos de ser moralistas a ultranza; papel ingrato es al que no nos sentimos llamados ni para el que poseemos vocación ni merecimientos. Táchesenos, y no protestaremos por ello, de cargar un poco de tintas sombrías el panorama de nuestros festejos. Pero no debemos permitir siquiera que éstos puedan ser influidos por formas y defectos inherentes a nuestro tiempo que puedan dejar huella y modificar lo que con tanto respeto debemos tratar. Respeto que en modo alguno está reñido con la alegría, con la genialidad que es uno de los patrimonios de nuestra raza, con el sano humor, con tantas circunstancias anejas que dan a nuestros festejos vitalidad, gracia y personalidad.
Hay una urgente y doble labor que realizar, tendente, en un sentido, a depurar lo presente, procurando eliminar aquello que se introduce en nuestras fiestas, perjudicándolas y enturbiando su verdadera esencia. Otra, la de crear, respetando el sentido nato que las hace latir, circunstancias que las enriquezcan y a la vez neutralicen aquellas otras que las perjudican. Absurdo sería creer que esta labor corresponde totalmente a una Comisión de Fiestas, que no puede, ni en rigor debe, establecer normas rígidas, ni módulos inamovibles que coarten los cauces naturales por los que ha de discurrir el torrencial conjunto que da lugar a tan bella manifestación. Esta labor corresponde también, en muy importante parte, a las comparsas; a los individuos que las integran. Urgente es que las directivas se percaten de la importancia de su papel y de la responsabilidad que les incumbe en lo señalado; que los festeros maduros sacrifiquen indiferentes complacencias y unan su experiencia al empeño común; que los jóvenes establezcan distingos entre sus actuales formas de vida —que no censuramos, porque esta actitud posee más seria y reflexiva significación de lo que a primera vista pudiera creerse— y la esencia de unas fiestas que, además de poseer un rico contenido digno de estudio y respeto, suponen una responsabilidad ante la historia de una ciudad y ante los habitantes que la componen.
«Dura lex, sed lex», decía la sentencia latina. Parafraseándola, diríamos nosotros que dura es también la verdad, aun dejando el margen prudencial de si en tamaño asunto puede este modesto comentarista poseerla o no. Pero alguien ha de asumir el ingrato papel de intentar decirla y de responsabilizarse de ello. El amor hacia Villena y a todo lo que la atañe nos lleva a rogar al lector, tras agradecer su paciencia la gentileza de intentar comprendernos.
Extraído de la Revista Villena de 1965

2019 ACERVO FESTERO COMPARSA DE ANDALUCES... "LA NAVAJA DE LA FUNDACIÓN"

Con esta colección, el grupo Cronistas de la Junta Central de Fiestas de Villena nos hemos propuesto llevar a cabo una acción conjunta, consistente en poner en valor un objeto que atesoren nuestras comparsas o entidades, mediante un breve relato relacionado con el objeto o la propia historia de la pieza. De esta manera nos sumarnos a la promoción y desarrollo de la temática de este año “Turismo, museos y patrimonio festero”
Acervo festero: «La Navaja de la Fundación»
Antonio Valdés Domene- Cronista Andaluces
Hagamos el ejercicio de trasladarnos con la imaginación a los años 20 del siglo pasado. Al año 1923, concretamente. Es 5 de septiembre y, como cada año desde hace tantos, a partir de las 4 de la tarde las comparsas de moros y cristianos van a hacer su Entrada para recibir a la patrona, que al mismo tiempo viene en romería desde el santuario.
Este año es diferente. Es un año especial en la ciudad. Se va a llevar a cabo la Coronación de Nuestra Señora de Las Virtudes. Por tal motivo, y con el interés de engrandecer los festejos, un grupo de villeneros, en su mayoría del gremio de los comerciantes, ha formado una nueva comparsa que desfilará esta tarde por primera vez por las calles de Villena. Los Andaluces.
Junto a las comparsas de Moros Viejos, Moros Nuevos, Marroquíes, Estudiantes, Marineros, Romanos y Cristianos, va a participar en la Entrada esta nueva comparsa de Andaluces, que aportará algunos elementos singulares y que pronto le hará diferenciarse de las comparsas más antiguas y tradicionales: un traje colorista y original, cabriolés, cabalgaduras con gualdrapas, participación femenina o el contrabando, entre otros. Pero además, hay un detalle que no pasará desapercibido al público. La comparsa vendrá precedida por el cabo Francisco Ferriz Tomás “El Moreno de la Tahona”, que portará en su mano para dirigir a la fila una navaja de grandes dimensiones a la cual girará, volteará y hará bailar al estilo de las localidades donde ya desfilan comparsas similares.
180 centímetros de madera y aleación de hierro, con decoración metálica dorada en la cacha, que en las manos del cabo se convierten en un complemento perfecto con el que baila al son de la música, saluda a los espectadores y dirige a la fila dibujando arabescos en el aire. Sin duda, uno de los elementos que más llamarán la atención y que el público comentará una vez acabada la Entrada, por lo novedoso en Villena.
* * * * *
Ahora es 2019. En la Casa de los Contrabandistas, en el salón principal y enmarcada para una mejor conservación, descansa esa navaja con la que los Andaluces aparecieron en las calles de Villena hace 96 años.
De las manos de “El Moreno de la Tahona” pasó a las de su sobrino Francisco Pardo Bañón, conocido como “El Moreno de la Pipa”, que le sucedió al mando de las filas contrabandistas. Tras éste, fue Juan Ugeda Poveda “Galipienzo”, el cabo que de forma desenfadada y con un estilo propio dio uso a esta navaja al frente de los Andaluces. Por último, Antonio García-Forte Poveda, hasta mitad de los años 50, vino utilizándola en los desfiles. A partir de ese momento, los cabos se decidieron por navajas de menores dimensiones, que había adquirido la comparsa y que ya se venían luciendo junto a la antigua.
Cuando los cabos la dejan de utilizar en los desfiles, la navaja de la fundación queda exclusivamente para uso del capitán. Con ella abre el desfile de la procesión durante muchos años, hasta finales de los años 80.
En este momento, y debido a su mal estado, esta navaja queda relegada poco menos que al olvido. Al fondo de un baúl de nuestra casa, con los metales fuera de su sitio y con la imposibilidad de mantenerse abierta, pasa los años sin ser merecedora de la atención de nadie.
En el año 2009, los encargados del archivo histórico de nuestra comparsa se proponen devolverle su esplendor. Se habla con el conocido artesano local Manolo Díaz, el cual se pone manos a la obra. Tras el estudio de la pieza y valorar las posibilidades, se opta por restaurarla. Pero el estado es tan lamentable que el artesano aconseja restaurarla únicamente para que recobre su brillantez y pueda ser expuesta, pero no para ser utilizada. Así se hace, y es el propio Manolo el encargado de la restauración, que además hace de forma desinteresada y como regalo a la comparsa en el año 2010.
Así, tras miles de vueltas cortando el viento al ritmo de la música, tras decenas de manos que la han portado como orgulloso símbolo de mando contrabandista, en la actualidad reposa semiabierta presidiendo almuerzos, comidas, cenas, fiestas o reuniones. Testigo mudo del discurrir de esta comparsa, disfruta ahora desde su posición de la vida de sus Contrabandistas. Sin duda, un merecido descanso para una vida casi centenaria.

2011 VISTAS DE VILLENA "PUESTA DE SOL"

28 de junio de 2011 - Desde la Sierra de la VillaFoto 2
Foto 3

2007 IMÁGENES DE VILLENA





FOTOS CEDIDAS POR V. ESQUEMBRE (POLVORILLA) ... http://esquembre.villena.org/villena/

1961 PLAZA DE TOROS DE VILLENA

Por encontrarse heridos los diestros CHAMACO y PACO CAMINO, que tenían que actuar en esta plaza el día 7 de Septiembre, esta empresa los ha sustituído por los famosos ases de la tauromaquia JAIME OSTOS y VICTORIANO ROGER VALENCIA.
El cartel ha quedado formado por el siguiente orden: 
UN TORO para los famosos rejoneadores 
HERMANOS PERALTA.
SEIS TOROS que serán lidiados por...
CURRO GIRON
JAIME OSTOS
VICTORIANO ROGER VALENCIA
Jueves, 7 septiembre 1961 - Cinco y cuarto de la tarde
Cedido por... Avelina y Natalia García

1955 PROGRAMA TEATRO CHAPÍ

Cedido por... Juan María Milán Orgiler

2026 EL RINCÓN DE VILLENA DONDE VIVE SOROLLA

El rincón de Villena donde vive Sorolla
Por Fabiola Martínez Espinosa

Hay un sitio en Villena donde la luz se queda a vivir.

No es el Castillo, aunque también. No es la plaza. Es un muro. Uno de esos muros de hormigón feos, de diez metros, de los que nadie se acuerda, el que salva el desnivel entre la calle Pintor Joaquín Sorolla y la calle Pablo Casals. El muro que sujetaba la tierra y ahora sujeta una historia.

Pasé por allí una mañana de estas de Villena en las que el sol no calienta, pega. Y me lo encontré mirándome.

En una cara, el retrato de Joaquín Sorolla y su firma, esa firma nerviosa de quien tiene prisa por seguir mirando. En la otra, El Pescador. Ese hombre que vuelve del mar con la luz a cuestas. Lo pintó Vicent Kaniz en noviembre de 2022. La Concejalía de Centro Histórico le dijo: tenemos este muro triste, ¿qué hacemos? Y él hizo lo que hacen los artistas cuando les dejan: convertir una contención en un abrazo. Fue su manera de adelantarse al Año Sorolla 2023, cuando se cumplían cien años de la muerte del valenciano.

Y aquí viene lo hermoso y lo raro.

Sorolla jamás pintó Villena. Nunca puso su caballete frente a la Atalaya. Pero si lo hubiera hecho, creo que habría entendido este pueblo a la primera.

Porque Villena, en el fondo, es muy Sorolla sin saberlo.

Sorolla no pintaba el mar. Pintaba la luz del mar. Y Villena, que no tiene mar, tiene algo que se le parece mucho: tiene esa luz imposible del altiplano, donde la meseta y el Mediterráneo se dan la mano sin tocarse. Es la luz del Vinalopó. No es blanda. No es amable. Es una luz blanca, seca, alta, que rebota contra todo. Que deja a la vista las arrugas y el polvo y la verdad.

Si Sorolla hubiera venido, habría subido a la Atalaya y habría visto temblar la cal viva. Habría entrado en una comparsa en plenas fiestas de Moros y Cristianos y se habría quedado hipnotizado con lo mismo que le hipnotizaba en Valencia: el bordado de oro, el turbante mal puesto de un niño, las manos de una madre ajustándolo. Habría visto a las vendimiadoras del Vinalopó y habría reconocido en ellas lo que tanto pintó: el trabajo, el sol en la nuca, el instante que parece eterno.

Villena es pintable a lo Sorolla porque Villena está hecha de instantes. Como sus cuadros.

Por eso quiero pediros algo.

Si sois de Villena, si vivís aquí, si pasáis por el Centro Histórico con la bolsa del pan o camino del trabajo, desviaos cinco minutos. No pongáis el GPS. Buscad el muro entre Pintor Joaquín Sorolla y Pablo Casals, ahí donde la calle se rompe en dos alturas.

Id a verlo. De verdad.

Poneos delante. No hace falta que entendáis de pintura. Solo mirad cómo la luz de Villena — esa luz nuestra, tan dura y tan bonita — cae ahora sobre un pescador que nunca pescó aquí, y sobre un pintor que nunca nos pintó, pero que de alguna manera siempre estuvo aquí, esperando.

A veces la cultura no está en los museos. Está conteniendo un desnivel entre dos calles.

Id. 
Villena, 6 de noviembre de 2026

CONCURSO DE RELATOS Y POSTALES NAVIDEÑAS 2026 AGRUPACIÓN DE NAVIDAD Y REYES LAS VIRTUDES

¡ATENCIÓN FAMILIAS Y DOCENTES DE VILLENA!   
Con motivo de nuestro Centenario, desde la Agrupación Fiestas de Navidad y Reyes Las Virtudes lanzamos un concurso muy especial para llenar nuestro pueblo de arte, historias e ilusión. 
CONCURSO DE RELATOS Y POSTALES NAVIDEÑAS
INFANTIL Y JUVENIL · NAVIDAD Y REYES MAGOS DE LAS VIRTUDES · VILLENA
• Organiza: Agrupación Fiestas de Navidad y Reyes Las Virtudes (AFNYR) 
• Colabora: Comercios y Servicios Vi, KAKV (Casa de la Cultura Villena) 
PARTICIPANTES
Alumnado de Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria y Educación Especial de Villena. 
TEMA
La Navidad, los Reyes Magos, la llegada de Sus Majestades, Las Virtudes en Navidad, la ilusión navideña y las tradiciones de Villena. 
BASES
Con motivo del Centenario, la Agrupación de Navidad y Reyes Magos de Las Virtudes convoca su Concurso de dibujo de Postales navideñas y Relatos Infantil y Juvenil dirigido a niños, niñas y jóvenes de 3 a 16 años. 
1. Categorías:
CATEGORÍA A 
o Infantil: 3, 4 y 5 años 
o 1º y 2º de Primaria 
o Educación Especial 
o Se realizará un dibujo de una postal navideña. 
o Técnica libre (lápiz, pinturas, rotulador... Excepto a ordenador). 
CATEGORÍA B 
o 3º y 4º de Primaria 
o 5º y 6º de Primaria 
o Secundaria 
o Se realizará un relato inspirado en alguna de estas ideas: 
 Acompañar a los Reyes en su viaje 
 La llegada de los Reyes a Belén 
 La cabalgata del pueblo 
 Un momento mágico con los Reyes Magos 
 El pueblo hebreo 
 La adoración de los Reyes Magos 
2. Los dibujos y relatos no podrán estar relacionados con la temática de Papá Noel. 
3. Formato:
• La postal deberá realizarse sobre la plantilla facilitada por la Agrupación. Los datos personales se incluirán en la propia postal. 
• Los relatos deberán realizarse en folio, escritos en castellano, a mano o a ordenador, a una cara y con una presentación clara y legible. La primera página deberá contener el título del relato. Extensión máxima 4 páginas. Los datos personales (nombre y apellidos, curso y centro educativo) se incluirán en una página a parte. 
4. Fechas:
• Entrega del 9 noviembre a 11 de diciembre. 
• El centro educativo hará una preselección de 4 postales y 4 relatos por categoría. 
• La Agrupación se encargará de recoger los relatos y las postales en cada centro educativo. 
• Los niños/as que no participen a través de un centro educativo podrán entregar su postal o relato en Papelería Virtu (Villena).  
5. Premios:
• PRIMER y SEGUNDO PREMIO (por categoría). 
• La información de las personas premiadas se hará pública el 18 de diciembre.  
Entrega de premios:
• La entrega de premios se realizará el 6 de enero, en Las Virtudes, al finalizar la Representación de la Adoración de los Santos Reyes Magos.  
6. Exposición:
• Las producciones ganadoras serán expuestas en la Casa de Cultura de Villena.  
7. Criterios de valoración:
• Creatividad 
• Esfuerzo y originalidad 
• Relación con la temática  

5 nov 2026

1960 COCHERAS DE VILLENA CON LOCOMOTORAS

Automotor sin identificar y locomotoras Hartmann números 5, 6 y 8 con el cangrejo de vía y obras. Cocherones de Villena. Autor desconocido. Años 60
Foto cedida por... Jerónimo Lázaro Milán

1960 EL AUTOMOTOR Y LA LOCOMOTORA HARTMANN

Automotor JY 1, después remunerado con el n.º 19, en las cocheras de Villena. A su lado la locomotora Hartmann número 7 y la grúa de talleres. Años 60. Foto Charles Firminger.
Foto cedida por... Jerónimo Lázaro Milán

1963 EL TOMASÍN Y EL AUTOMOTOR N.º 14

El Tomasín y el automotor número 14 en la puerta de los talleres VAY de Villena. Año 1963. Autor desconocido.
Foto cedida por... Jerónimo Lázaro Milán

2026 "EL CASTILLO" EN LIENZOS DE VICENTE RODES

Este jueves 5 de noviembre se ha inaugurado la exposición de Vicente Rodes Amorós EL CASTILLO en la Sala de Exposiciones Casa de la Cultura Villena, una exposición muy villenera con nuestro monumental Castillo como figura principal. No te la pierdas.
Horario: lunes a viernes de 18:00 a 21:00 horas.
Sábados y festivos, consultar programación de actividades.
EL CASTILLO
Vicente Rodes Amorós. 
Septiembre de 2026
Desde muy niño, he estado muy ligado al castillo, a nuestro castillo. Mi padre, Pepín Rodes, gran aficionado a la fotografía le dedicó mucho protagonismo. Una foto del castillo presidía el comedor de nuestra casa y yo lo veía continuamente. Hoy esa misma foto preside mi habitación de trabajo.
Elegí el tema de esta nueva exposición siguiendo la línea que me marqué al tratar de resaltar los elementos más sobresalientes de la ciudad. En la anterior, me centré muchísimo en la iglesia de Santiago, sin olvidar el Ayuntamiento y la iglesia de Santa María, y ahora esta última sesión de trabajo se la dediqué al castillo. Ha sido un tema monográfico que en su principio me invadió la duda de si podría resultar tedioso o aburrido, pero que después de finalizado el trabajo, más de veinte obras y dos años de dedicación, visto en conjunto me resulta atractivo.
Pepe Bernal, uno de mis profesores de pintura, uno de los mejores pintores del siglo XX de Alicante, me decía que un tema que estás cansado de verlo y al final pasa desapercibido, cuando lo trasladas al lienzo, cobra una belleza y un esplendor espectacular. Creo que estaba en lo cierto porque en mi caso, el castillo estoy harto de verlo y sin embargo llevado al lienzo se vuelve majestuoso y espléndido.
Yo tengo la gran suerte de vivir un ático y al salir a la terraza lo tengo delante de mí, de modo que, si extiendo el brazo, casi lo toco con la mano. Mis nietos, de niños, decían que era el castillo de la abuela, tan de cerca lo tenían. Este privilegio me permite verlo con luz de la mañana y la misma estructura cambia con la luz de la tarde con la puesta del sol dando de pleno en la fachada de este, resulta deslumbrante. Y fascina verlo de noche con la tenue luz de su iluminación en contraste con la luz blanca que ilumina las calles que lo circundan.
He buscado todas las perspectivas posibles, incluso las que no son frecuentes de ver porque tienes que desplazarte a Las "Cruces" para poder contemplarla.
Cuando vienes de Alicante y llegas a la entrada de Villena, hay un semáforo a la altura del túnel de La Cábila que te obliga a detenerte. La vista del castillo desde este punto es espectacular. Aparece en toda su inmensa dimensión, y lo que has visto infinidad de veces, de pronto se presenta como algo insólito y magnífico.
La Torre del Homenaje es bella. De proporciones precisas y exactas, rematada cada cara por tres Torreoncillos pequeños, uno en cada esquina y el terrero en el centro. Sobresalen en relieve circular sobre el plano de la fachada y rematados en su parte inferior por una moldura ancha y el del centro por un cono de pequeñas molduras circulares. Su altura queda dividida en dos partes casi iguales por una pequeña cornisa. Las paredes de la parte inferior están ligeramente inclinadas. Apenas sí se percibe la inclinación y están construidas de adobe, hormigón musulmán. La parte superior, la parte cristiana, por piedras y argamasa es totalmente vertical.
Si la Torre es bella, el torreón es majestuoso. Está situado en diagonal con la Torre del Homenaje y presenta una imagen de robustez y fortaleza. De dimensiones proporcionadas de altura y diámetro y muestra un contraste espectacular entre el color cálido de la piedra de su construcción con el color blanco de la roca sobre la que se levanta. He procurado remarcar este contraste de color en el cuadro.
Otra vista singular del castillo son las murallas que conforman el patio central y las exteriores que rodean la fortaleza. Cada bloque y tramo está construido por infinidad de piedras de distinto tamaño y singularidad, así como distinto colorido, textura y rigurosidad. He procurado respetar esta realidad pintando cada una de las piedras distintas a las que rodean, diferenciando cada una de las que están a su lado.
La puerta de entrada es otra de las rarezas de este monumento histórico, aunque no es del tiempo de la construcción de la fortaleza, sí presenta una belleza singular. Le acompaña en belleza a los dos torreones que conforman la puerta, la sinuosa escalera de acceso con la elegante compañía del esbelto ciprés que le monta guardia.
Creo haber conseguido una colección monográfica del Castillo de Villena digna de contemplar. Espero y deseo que esta aspiración pueda ser compartida por la mayoría de villeneros que la vean y la disfruten y por los espectadores foráneos que admiren la belleza que hace siglos supieron darle aquellos artesanos y canteros que construyeron el castillo. Yo no he pretendido más que plasmar esta belleza para transmitirla y eternizarla.
Ojalá lo haya logrado.

PEPICA LA PLATERA

Pepica la Platera - TIPOS POPULARES
Pepica era, en realidad un varón, alto y delgado, sexualmente invertido a juzgar por su habla afectada, sus ademanes y otras inconfundibles trazas. Se decía de él que había sido vendedor de joyas y objetos de oro y plata. Marín, en los versos que a él se refieren, lo tacha de orfebre de manos delicadas; pero ya se sabe que los poetas no son proclives a poner cuidado en rigores biográficos y documentales.
Pepica fue popular en las calles villenenses, donde ejerció la mendicidad, durante la década de los veinte del pasado siglo y primero de la de los treinta; y su porte, su actitud, conducían a que los muchachos se bur­laran de él y le hicieran objeto de sus chanzas crueles y sus provocaciones. A tal punto llegaban éstas que un semanario local, «Patria Chica», en su nú­mero 51 de junio de 1930, llamaba la atención de las autoridades sobre el espectáculo callejero a que daba lugar este continuo acoso, al que aquel desgraciado respondía con insultos o huyendo. Tal vez fuera el mismo Marín quien se lamentara en la prensa local de estas crueldades o bien ins­pirara a alguien para que lo hiciera, porque el po­ema que se inserta a continuación y dedica a es­te curioso personaje, constituye igualmente una protesta por la persecución de que era objeto.
No se sabe ahora de dónde vino y cuando abandonó nuestra ciudad. Otro ser desdichado cuya vida y desventuras ignoramos. De él sola­mente queda el triste relato de sus desventuras que Marín nos transmite.

PEPICA LA PLATERA
-iPepica la platera!, ¡Pepica la platera!-...
-iPor ahí va! iPor ahí va!­
Y la infantil caterva, alegre y bullanguera,
atropelladamente va de aquí para allá...
De joven, fue un orfebre. Sus manos delicadas,
con metales preciosos aprendieron a hacer
sortijas y arracadas,
que orgullosas lucieron las mujeres de ayer;
pero hoy, aquel artífice, es ya un árbol caído:
si allá en sus años mozos con decisión luchó
contra la suerte adversa, al fin cayó vencido
y al cabo se entregó.
Y hoy es un desdichado
que va de un lado a otro, sin que hagan caso de él,
andrajoso y mugriento; y arrastrando el pesado
fardo de su destino, cada vez más cruel.
Sin padres, sin afectos, sin hogar, sin abrigo;
no pide; pero toma aquello que le dan.
¡Es un pobre mendigo
que ni a pedir se atreve un pedazo de pan!...
Este despojo humano
vive, si eso es vivir;
dentro de un agujero, lo mismo que un gusano,
de donde el pobre, apenas si se atreve a salir.
Porque sabe que al verle
los chicos por la calle, con la saña cruel
de la inconsciencia, todos serán a escarnecerle,
y han de arrojarle piedras y han de hacer mofa de él...
Pepica la platera, le llaman en son de risa
la chusma, que no ignora, que en su hogar, sin hogar,
él se lava, se cose, se remienda y se guisa
el menguado condumio de su exiguo yantar.
Los años y las penas, han ido poco a poco
minando su razón;
y por más que, realmente, no es un loco;
por loco le toma la opinión...
A mí me causa pena, una profunda pena
ver a ese desdichado, correr como un lebrel,
por todas las plazuelas y calles de Villena,
huyendo de los chicos que hacen escarnio de él.
Y me pregunto airado:
-Qué hace esa policía? ...¿qué hace la autoridad?...
-¿No pueden entre todos evitar que al cuitado
le acosen los muchachos por toda la ciudad?
Ese es un espectáculo bochornoso e impropio
de un pueblo digno y culto. Lo que sucede aquí,
solo es digno y es propio
de un zoco marroquí.
«Patria Chica», nú­mero 51 de junio de 1930Texto extraído del libro... De Villena y los villeneros. 2002
Alfredo Rojas y Vicente Prats.

1979 LA CIUDAD Y EL SANTUARIO (2)

LA CIUDAD Y EL SANTUARIO (2)
por… Máximo García Lujan
El año 1756 fue un año conflictivo entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Agustinos que regía el Santuario, cuyo Convento se fundó en el año 1526 por Padres Agustinos de la provincia de Andalucía y, para resolver el conflicto surgido entre unos y otros, se acordó revisar las Capitulaciones que existían entre Ayuntamiento y Comunidad del Convento, desde la fundación del mismo, e incluso añadir otras nuevas, ya que la autoridad municipal creía y mantenía que la Comunidad no habla respetado las Capitulaciones, suscriptas a la fundación del Convento en el Santuario.
Dibujo: Angeles García de Alfonso
Durante los años que están al frente del Santuario los Agustinos cuidan del culto de la Virgen de las Virtudes con verdadera dedicación; consiguen extender la devoción a la Virgen por todo el Marquesado. La fama del Santuario traspasa nuestras fronteras provinciales y llega a toda la región valenciana. De todos los pueblos del Marquesado, de todos los pueblos valencianos, vienen multitud de peregrinos a postrarse ante la Virgen para impetrar sus favores y ofrecerle sus limosnas y donaciones. El Santuario acrecienta sus bienes económicos, «tiene censos, tierras y casas en Yecla, Sax y Villena, donadas por el fervor de los fieles; posee rebaños de ganado lanar, porcino y vacuno, que pacen por los verdes prados que circundan el Santuario. El tesoro de la Virgen se ve incrementado por ricos y artísticos mantos y muchas y diversas alhajas de gran valor» (1).
Como prueba de las muchas donaciones que recibe el Santuario, citaremos un acuerdo del Ayuntamiento en su sesión de 4 de septiembre de 1575.
«Primeramente se acordó que la media saya de raso carmesí que se dio a Nuestra Señora de las Virtudes por una señora de Alicante, y que se la trajera con una guarnición de terciopelo carmesí y cordoncillo, que ésta se dé a Nuestra Señora Santa María del Arrabal de esta Ciudad y que se asiente en el libro de visitas de dicha Iglesia, como bienes de ella y ornamentos de ella; esto atento que es Iglesia pobre y Nuestra Señora de las Virtudes tiene la otra mitad que es la mejor y otras muchas joyas y por el presente no tiene necesidad de ella» (2).
Y sobre el movimiento económico del Santuario hay otro acuerdo en la sesión del Ayuntamiento del 17 de junio de 1576, que dice así:
«Asimismo hizo relación el señor Pedro de Segovia, regidor, como se han traído cincuenta y nueve reses de lanar y cabrío a Nuestra Señora de las Virtudes, que se han traído de Tobarra, Corral Rubio, Chinchilla y Albacete. Acuérdase que se corran públicamente y se vendan al contado o fiado, como sea más aprovechamiento de la casa y asimismo se lleve a vender la ropa que se ha dado en limosna; y se les dé comisión a dichos Pedro de Segovia y Cebrián Oliver, regidores. Y el dinero que procediese de ello, se convierta en vacas, como está acordado» (3).
Y de la fama y popularidad que tiene el Santuario ya en el año 1588, nos da idea un acuerdo del Ayunta¬miento, tomado en su sesión del día 14 de mayo del citado año, cuando para celebrar una Junta de la mayor trascendencia, no elige la Casa Consistorial, ni ningún otro centro de importancia, o casa señorial dentro de la Ciudad, elige el Santuario.
«Acordóse que la Junta que se hubiere de hacer, vaya donde se hubiere de hacer, que se entiende se hará en la Casa de Nuestra Señora de las Virtudes, término y jurisdicción de esta Ciudad de Villena, y vaya el Mayordomo de ésta y provea lo que fuere necesario. Y para alistar a la gente que hubiere de ir, se comete a Cebrián Oliver, Alonso Rodríguez y Pedro Oliver, regidores, para que tomen el padrón y vean la gente que sirve para la guerra» (4).
Y en la sesión del Ayuntamiento del día 17 de junio del mismo año, 1576, hay un acuerdo que viene a reforzar la certeza de la gran importancia y lo popular que era el Santuario a nivel nacional, en pleno siglo XVI.
«Y así han venido en cumplimiento de la Real Cédula del Rey Nuestro Señor y por mandato del dicho Corregidor y Adelantado del Reino de Murcia, las dichas villas de Almansa, Yecla, Sax y Alpera, a la dicha Junta y que esta Ciudad unánimes y conformes nombraron para la dicha Junta al alcalde Garci Gasgue y a Pedro Miño, regidor, y se les dio poder para el dicho efecto, que pidió y requirió el alcalde Luis de Mergelina, que está presente, una, dos y tres veces y las que con derecho debe mandar a dichos diputados que acudan a la Casa y Ermita de Nuestra Señora de las Virtudes. donde están diputados y están los diputados de las dichas Villas» (5).
Este año de 1756 rigen los destinos de la Ciudad los siguientes señores: don Pedro Alexando de Rivera, Corregidor, Justicia Mayor y Capitán de Guerra por su Majestad de la Ciudad de Villena y Villas de su Partido.
Francisco de Cervera, Teniente de Corregidor; Regidores: Diego de Selva Rojas; José de Mergelina; Pedro Felipe Herrero; José Antonio Montoro; Alonso de Mergelína; Alonso Díaz; Jurados: Pedro Antonio Martínez Erquinza y Francisco Simón Fernández Palencia.
Escribanos: Sebastián Calderón de López; Joseph Pascual Benito y Vicente; Ignacio Fernández Moscoso.
En cuanto al Santuario estaba regido por los siguientes Padres de la Orden de San Agustín: Padre Fray Diego Lillo, Prior; Fray Diego de San Agustín, Maestro en Sagrada Teología; Fray José Zapata, Superior; Fray Ignacio Guerau, Depositario; Fray José Muñoz, Procurador; Fray Martín Rosel, Predicador; Fray Cristóbal Ramón, Predicador; Fray Juan Benafés, Predicador; Fray José Carbonen, Lego; Fray Onofre, Lego; Fray Juan Munera, Lego; Fray Francisco Forte, Lego, y Fray José García, Lego.
La Comunidad está compuesta por trece religiosos: ocho sacerdotes y cinco hermanos legos, Comunidad numerosa, amplia, dotada de todos los cargos necesarios en una Comunidad y además con el aliciente de tener tres sacerdotes, dedicados exclusivamente a la predicación Hecho singular que demuestra la intensa vida espiritual, social y económica que desarrollaba en aquella lejana época el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes.
Este año de 1756 se presenta extremadamente seco, Hace muchos meses que no ha llovido. Los campos están yermos, las pocas plantas y árboles que quedan, mustios, secos, sin vida. Los agricultores se pasan todo el día oteando el cielo para ver cuándo cae esa agua tan necesaria y poder preparar la siembra Ante esta sequía tan pertinaz la Ciudad acuerda traer en rogativa a la Virgen, para pedirle cese la sequía en beneficio de los campos y de la salud pública y señala el día primero de febrero para que se celebre la romería, con aquel culto y veneración con que siempre se ha celebrado y para este fin: «el Ayuntamiento nombra cuatro Comisarios, para que en nombre de la Ciudad dispusiesen y cuidasen de toda la función y en la misma noche, por estos Comisarios se hizo publicación de la traída de Nuestra Señora a los vecinos» (6).
La Ciudad engalanada está preparada para recibir a la Virgen; el pueblo avisado y convocado; la Comunidad Religiosa que hay en la Ciudad de Padres Franciscanos Descalzos y el Clero de la Iglesia Arcedianal del Señor Santiago y de la Parroquia de la señora Santa María, preparados para acudir puestos y gozosos a rendir homenaje a la Virgen, los Ministriles, que han de acompañar al pueblo en sus cantos con las alegres notas de sus instrumentos, comprometidos..., pero he aquí: «como en el citado día hubiese amanecido lloviendo y continuado todo él, de forma que se hizo imposible el poder practicar la procesión, la Ciudad se vio en la necesidad de despachar un propio al Convento, al Padre Prior y Comunidad, participándoles que por la lluvia se había suspendido la traída de Nuestra Señora, pero que se haría, permitiéndolo el tiempo. La respuesta que el Prior dio fue decir: «que él y su Comunidad estaban dispuestos a traerla en aquel día propio y así que si la Ciudad quería salir a recibirla lo hiciese»; y en efecto con la mayor ignorancia y escándalo de aquel pueblo y circunvecinos, metiendo la Santa Imagen en la galera del Convento, la trajeron a la Ciudad, aventurando el perderla por el tránsito de un arroyo inmediato a la misma, que a no ser por milagro conocido, hubieran perecido muchas personas; y congregado aquel común, llevado de su antigua y grandísima devoción, y ambas Jurisdicciones, Eclesiástica y Secular, con el Arcipreste, para evitar un tumulto, que podía esperarse de hecho tan irregular, no sólo en la forma y conducción de la Santa Imagen, sino es también en lo ofensivo e injurioso a la Ciudad por su derecho de Patronato. Por aquella noche se depositó la Sagrada Imagen en la Ermita del señor San Sebastián y al día siguiente se hizo la procesión general y se colocó en la Iglesia Arcedianal del señor Santiago, donde se acostumbra a poner y se le hizo en su obsequio y satisfacción del padecido desacato e irreverencia un Novenario de sermones (7).
Este hecho insólito e inexplicable sirvió para que las relaciones entre la Ciudad y los Padres Agustinos se rompiesen y adquirieran una gran tirantez, posición incómoda para ambas Jurisdicciones, entre las que tenía que existir una mutua colaboración y de hecho había existido durante los doscientos treinta años que la Orden de San Agustín administraba el Santuario, y a través de tantos años había hecho una gran labor, religiosa, social y económica, como anteriormente queda demostrado. En cuanto el Ayuntamiento por su parte ostentaba el Patronato sobre el Santuario desde la edificación de la primera Ermita, en el año 1464, a raíz de la paste sufrida por la Ciudad, cuando diezmada por la muerte de muchos de sus vecinos, los supervivientes se trasladaron a la Fuente del Chopo, donde edificaron cabañas y allí vivieron hasta que la epidemia pasó.
El Ayuntamiento, en cierto modo, conocía las intenciones del Prior, ya que en la sesión celebrada, el día 27 de enero del citado año, se tomó el siguiente acuerdo:
«Con veintisiete días del mes de enero de mil setecientos cincuenta y seis, el Concejo, Justicia y Regimiento de esta Ciudad de Villena, estando juntos y congregados en las salas consistoriales de ella, a saber: el señor don Francisco Cervera, Teniente de Corregidor y demás señores que se anotan al margen, se hizo presente por su merced que habiendo sabido que el Prior de las Virtudes ha intentado traer a Nuestra Señora de las Virtudes la tarde de ese día a la Ciudad, sin haber precedido acuerdo, parecer, ni dictamen, con esta noticia y con el acuerdo de algunos de los señores presentes, se despachó recado político prohibiendo a dicho Prior suspenda la pretensión de traer Nuestra Sagrada Imagen, hasta que con acuerdo de la Ciudad se resuelva lo que sea más conveniente, para traerla con el culto que se debe y esta Ciudad acostumbra y habiendo pasado el presente escrito al citado Padre Prior, el Prior responde: que respecto a haberlo pedido el público, con motivo de la sequedad tan grande, se traiga de penitencia por su Comunidad y dando una vuelta por la Ciudad, volverla al Convento, sin que la Ciudad gaste cosa alguna; ha determinado y está resuelto a traerla, sin que sea visto que se opone a la deliberación de la Ciudad. En este supuesto se acordó de una conformidad, que el señor don Pedro Mathias en nombre de la Ciudad, pase a dicho Convento, con todos los poderes correspondientes y vea cómo puede suspender dicha operación, con pretensiones políticas y atentas, y por si acaso éstas no bastan a impedir aquella resolución, acordó con la misma conformidad, nombrar dos Comisarios que lo fueron el señor don Antonio Alonso Mergelina y don José Antonio Montoro, para que salieran en vía de justicia y por todos los medios procedentes posibles a impedir semejante operación, en ningún tiempo pueda perjudicar a los derechos de Patronato, y absoluta y omnímoda disposición que la Ciudad indiscutiblemente goza del Convento y Santa Imagen de Nuestra Señora de las Virtudes y tomen las providencias que mejor conduzcan a nuestro fin. Con lo que se concluyó este Ayuntamiento. Y lo firmaron los señores Francisco Cervera, Joaquín Mergelina, José López Herrero, Juan Antonio Monzón, Alonso Lucas de Mergelina, Pedro Prieto Herrero. Ante mí: Sebastián Calderón de López. Escribano» (8).
Nada pudieron hacer estos Comisarios para impedir que la Comunidad trajese la Virgen a la Ciudad. Grande es la terquedad y ofuscación del Padre Prior y contra la voluntad del Ayuntamiento y en condiciones precarias, impropias y peligrosas, traen la Virgen a Villena. Hay un escrito del Prior del Convento, redactado in extremis, cuando ya la Virgen ha atravesado el claustro del Convento y la procesión ha iniciado su marcha hacia la Ciudad, dirigido al Ayuntamiento, que es verdaderamente curioso. El Prior quiere justificar su decisión y dice así:
«Señor: Atendiendo a que en los mayores conflictos hemos experimentado en Nuestra Señora Santa María de las Virtudes, con la mayor prontitud el remedio y que en la ocasión presente, ya con la noticia de terremotos, y con la falta tan notoria que hace a los campos el agua, por las melancólicas voces y tristes ayes que expresan los labradores; atendiendo a las súplicas referidas de éstos, he determinado con mi Comunidad y en acto de penitencia, llevar a esta Divina Imagen, cuya noticia he participado antes a vuestras mercedes, porque mi fin y el de mi Comunidad no es ocasionar gastos a vuestras mercedes, sí sólo es citar a una verdadera contrición mediante algunas pláticas, y principalmente con la vista de María Santísima, con lo que finalizada la procesión y recibida de Nuestra Patrona la bendición, nos volveremos a esta su Casa. Su merced perdone la determinación, pero el afecto de hijo y la necesidad me obligan a ejecutarlo así, poniendo en consideración de vuestras mercedes, que estamos ya de camino y llegaremos en este día, entre seis y siete de la noche; quedo para servir a vuestras mercedes con las veras de mi cariño y rogándole a esta Divina Señora les prospere en el mejor auge y grandeza. Santuario de las Virtudes, uno de febrero de mil setecientos cincuenta y tres. B.L.M. de V. merced, su más rendido servidor y Capellán. Fray Diego Lillo» (9).
El Ayuntamiento entabla pleito contra la Comunidad del Convento, basándose en el hecho de que no han respetado las Capitulaciones, que tenían vigentes, y lo hace ante el Consejo Supremo de Castilla y en Real Provisión, dada por el citado Consejo Supremo, en Madrid en fecha diez y siete de septiembre del año mil setecientos cincuenta y siete, el Consejo Supremo da la razón al Ayuntamiento y lo confirma plenamente en su 'Patronato sobre el Santuario. Al mismo tiempo da seis meses de plazo a la Comunidad para estipular y firmar nuevas Capitulaciones y si, pasado este plazo, la Comunidad no cumple esta sentencia, se verán obligados a abandonar el Santuario. La Provisión Real está firmada por los Consejeros Reales siguientes: Diego, Obispo de Cartagena; don José de Aparicio; don Tomás Pinto Miguel; don Andrés Valcárcel; el Marqués de Puerto Nuevo; y don Juan Peñuelas, Secretario de su Majestad, quien lo hizo escribir por su mandato (10).
Y a continuación de la Real Provisión que es excesivamente extensa, viene el siguiente
TESTIMONIO: «Ignacio Fernández Mosocoso, Escribano de su Majestad, público en su Corte y Reinos y Señoríos del Reino, y mayor de este Ayuntamiento de esta Ciudad de Villena, certifico y doy fe, como en el Cabildo que por dicha Ciudad se ha celebrado en el presente día (de la fecha, en presencia del señor Corregidor y asistencia de mí el Escribano, se vio en él una Real Provisión de su Majestad y señores de su Real Consejo de Castilla, ganada a instancia de la Ciudad, en fecha diecisiete de septiembre de este año, contra los Padres Agustinos del Convento de Nuestra Señora de las Virtudes, extramuros de esta ciudad. Villena, a veintinueve de noviembre da mil setecientos cincuenta y siete» (11).
En el pleito se presenta en nombre del Prior y Comunidad, don Manuel Antonio Freile, quien en un extenso pliego de descargo en favor de la Comunidad, pone de manifiesto el admirable comportamiento de la Orden de San Agustín durante los doscientos treinta años que regenta el Santuario y entre otras muchas razones dice:
«Porque las circunstancias del día lloviendo, nada tiene de extraño el que se condujese la Imagen en una galera, ya que se llevó del modo que se pudo, en brazo de cuatro sacerdotes revestidos con los ornamentos litúrgicos, como testifica el Cura de Santiago» (12).
Terminada la Novena que se había hecho en desagravio de la Virgen, el Ayuntamiento acuerda que de momento no se devuelva la Virgen al Santuario, mientras tanto no se firmen las nuevas Capitulaciones y se conozca la sentencia del pleito pendiente y ordena que la Virgen sea depositada en la Iglesia de los Padres Franciscanos Descalzos, y en ella se le dé el culto debido. Y en dicha Iglesia estuvo la Virgen varios meses, hasta que se resolvió el pleito, como hemos visto a favor del Ayuntamiento y se firmaron las nuevas Capitulaciones, redactadas por el Ayuntamiento, con el Prior y Comunidad del Convento.
Y entonces la Virgen volvió a su Santuario. El Ayuntamiento, una vez más, había demostrado que su 'Patronato sobre el Santuario no admitía duda alguna. Era indiscutible.
Legajo núm. 3 - Documentos sobre el Santuario -Archivo Municipal.
Libro de Actas del Ayuntamiento Archivo Municipal.
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Extraído de la Revista Villena de 1979
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