19 jun 2026

1953 BODAS DE PLATA “PEÑA LA BASCA”

BODAS DE PLATA 
Corría el año 1928. Un grupo de amigos, sin mirar posición económica ni situación social de ninguna clase, se unieron por el postulado de la amistad y por honrar a Villena y su PATRONA. En aquellos días llegaba el 15 de Agosto y ya se discutía lo que se tenía que hacer por fiestas. Y claro, entre trago y trago, se hacían sin darnos cuenta las tres de la madrugada. Llegábamos a casa y diciéndole a nuestras costillas la verdad, no lo creían y nos decían BASCOSOS. Y decidimos llamar a nuestra REUNION, «LA PEÑA LA BASCA». Y desde entonces siempre al servicio de nuestra MORENICA y de nuestros paisanos (y forasteros que nos honran con su visita).
Este año, con motivo de nuestras Bodas de Plata, queremos tirar la BURRA por la ventana. Que nos hacemos viejos y la juventud se escapa. Así es que nada más paisanos y amigos, que paséis unas buenas fiestas sin olvidar que...
¡Viva LA MORENICA! iViva VILLENA! ¡Viva «LA BASCA»!
Extraído del Programa de Festejos de la Peña La Basca Bodas de Plata 1928-1953

EXPOSICIÓN DE PINTURA CEAM CURSO 2025/2026

El CEAM celebra el fin de curso e inaugura una exposición de pintura en la Casa de Cultura… pásate a verla.
Recuerdo del curso 2025/2026 CEAM

1998 VILLENA Y DON ALFONSO DE ARAGÓN

Villena y don Alfonso de Aragón. Aniceto López Serrano
Introducción (1)
Enrique II, al ver consolidada su situación en el reino de Castilla en 1366, creyó que había llegado el momento de pagar con mercedes la ayuda que le habían prestado diferentes nobles castellanos y aragoneses para usurparle el trono a su hermanastro Pedro I. Uno de los primeros en beneficiarse de la generosidad del Trastámara fue el caballero aragonés don Alfonso de Aragón, nieto de Jaime II, cuya ayuda fue decisiva para hacerse con la corona. Don Enrique había casado con Juana Manuel, la hija menor de don Juan, contra la voluntad de su hermano Fernando, por lo que a la muerte de la hija de éste quedó como único descendiente legítimo de don Juan Manuel. Previa renuncia de su esposa y en cumplimiento de las promesas hechas para atraerlo a su causa, el Trastámara cedió a este personaje sin relación alguna de parentesco con la familia real castellana la jurisdicción del Señorío.
La mayor parte de las poblaciones que habían pertenecido al señor de Villena, parece que permanecieron fieles a Pedro I, casi hasta el final de la contienda, a través de Íñigo López de Orozco, nombrado gobernador del Señorío y tutor de doña Blanca, la heredera de Fernando Manuel, fallecida en Sevilla a finales de 1360 o principios de 1361, y de otros caballeros. Y posteriormente Martín López de Córdoba y García Fernández de Villodre, mayordomos de don Sancho, hijo del rey don Pedro a quien éste le había hecho cesión del Señorío (2). Muerto Pedro I en Montiel a manos de su hermano y habiéndose producido ya la reincorporación de Villena y Sax a Castilla, los procuradores de Villena, Ferrant Álvarez de Felguera y Domingo Busaldón (3), seguramente, también en nombre y representación de las localidades de Almansa y Yecla, viendo cómo se acercaba al territorio Juan Sánchez Manuel, nombrado adelantado de Murcia por Enrique II a petición de la reina, le salieron al encuentro cerca de Hellín. Buscaban pactar con él su aceptación de don Enrique como rey y el reconocimiento de doña Juana Manuel como señora y después de ella al infante don Juan, «e después de vida de la dicha señora reyna, que reciben por señor al infante don Johan su fijo» a cambio de la invalidación de la cesión del Señorío a don Alfonso, además de exigirle la confirmación de sus fueros, exenciones y franquezas. La prisa por conquistar Murcia llevó al representante real a acceder a todo lo solicitado. Esta forma de reversión a la corona hubiera sido similar a la de Vizcaya, ocurrida un año después, al ceder don Enrique a su hijo Juan el Señorío de Vizcaya alegando supuestos derechos de doña Juana, «e dio el rey el señorío de Lara y Vizcaya a su fijo el infante don Juan, que era primero heredero del regno, por quanto no dexo fijo ligitimo don Tello, e otro si porque estos dos señorios pertenescian por herencia a la reyna doña Juana su muger, madre del dicho infante». En el caso del Señorío de Villena estos derechos eran mucho más directos al ser hija de don Juan Manuel (4).
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1 En mi artículo del año pasado. titulado «La torna de posesión por Diego López Pacheco de la villa Castillo de en 1468». Revista Villena 1997 hay dos erratas que se repiten en las pp. 101 y 102. Donde dice «ordenado por el corregidor de la villa... », debía decir «por el corredor de la villa». Donde dice Andreo de Menorcha debía decir «Andreo Domenech»
2 Véase Pretel Marín: «Cambio dinástico y crisis de mediados del siglo XIV en el Señorío de Villena». Congreso de Historia del Señorío de Villena, Albacete. 1987, pp. 305-332. Hace un estudio amplio, preciso y clarificador sobre los acontecimientos y vicisitudes de todo este periodo.
3 Fue un personaje clave de Villena en este periodo. Aparece por primera vez en 1347 como procurador del concejo en un pleito librado ante el gobernador del reino de Valencia, Arnao Pardo, para que se guardase a Villena en todos los reinos de Aragón y Valencia, el privilegio de no pagar lezda, pontazgo, peaje y mesuraje. En 1369. en las capitulaciones con Juan Sánchez Manuel. En 1372 para prestar el pleito homenaje a don Alfonso. En 1386 en el pleito homenaje por el que las villas del marquesado aceptaban la voluntad de don Alfonso de que a su muerte le sucediera en el Señorío su nieto Enrique, que después se llamaría de Villena. En ese mismo año, en la constitución de la Hermandad del Marquesado, siendo elegido como uno de los cuatro alcaldes de la misma. En 1387, en la Hermandad entre el marquesado de Villena y varias localidades del reino de Murcia. Terminó siendo una de las personas de confianza del primer marqués al que ayudaba en el Contrabando de moneda. José M.ª Soler García. Del archivo villenense. Un registro de escrituras realizado en 1573», Congreso de Historia del Señorío de Villena, p. 395; La relación de Villena de 1575, Instituto de Estudios Alicantinos, Alicante. 1969, p. 96 y doc. XV Y XXV,  pp. 235 y 261. Aniceto López Serrano,
Yecla una villa del Señorío de academia Alfonso X el Sabio, Murcia, 1997, doc. XI. p. 445. Francisco A. Veas Arteseros. «La hermandad de 1337». Congreso de Historia.. Apéndice doc. II. p. 417. Aurelio Pretel Marín. Chinchilla Medieval, Instituto de Estudios Albacetenses, Albacete, 1992, p. 120.
4 José M.ª Soler García. La relación..., doc. XV. López de Ayala, Crónica del rey don Enrique II. B.A.E. 1953, pp. 7-8 Citado por Aurelio. Pretel Marín, Cambio dinástico… p. 316.
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En las capitulaciones de Hellín de 1369 entre los procuradores de Villena y el conde de Carrión, quedaba reflejada la importancia y primacía que tenía la ganadería para las poblaciones más orientales del Señorío, al recabar la libertad de tránsito y de pastos para los ganados de Villena, Sax, Almansa y Yecla para que puedan andar en todos los regnos e señorios e tierras de ordenes de los regnos de Castiella francos que non den ni paguen nin sean tenidos de dar e pagar por ellos algun derecho, especialmente servicio ni montadgo, nin borra ni asadura, nin pasajes de cañadas... que puedan entrar e pastar yervas e bever las aguas en aquellos lugares do entraren o pascieren e bevieren los ganados de los vecinos de los lugares e villas do los dichos nuestros ganados acostumbran  El comercio era otra de las actividades incluidas entre las prioridades de los procuradores, por lo que trataron de garantizar por todos los medios a su alcance el restablecimiento de buenas relaciones con las poblaciones vecinas del reino de Valencia. Para lograrlo solicitaban una provisión real para crear una comisión formada por un hombre bueno de Almansa y otro de Villena, las dos poblaciones fronteras más castigadas en las pasadas contiendas, que recabara de los habitantes del marquesado satisfacción para los valencianos a los que se les hubiera ocasionado daños durante los conflictos y, así, poder exigir reciprocidad a los mismos y de esa forma normalizar la situación (5).
Un año más tarde, el procurador de Villena, Ferrant Álvarez conseguía de Enrique II la confirmación de todas las exenciones de la villa y el mantenimiento de la franquicia
«de todas las crizancas que vos ovieredes de los vuestros ganados mayores e menores sin pagar derecho alguno que vos sacaredes o quisieredes sacaro qualquier de los vuestros vezinos al reino de Aragón». Igualmente, les autorizaba para utilizar la moneda e pesos e medidas de Aragon», tal y como habían venido haciéndolo durante su pertenencia a ese reino. Poco después, pero antes de tomar posesión don Alfonso de Aragón del Señorío, Fernando López de Orozco como alcalde y alguacil mayor en toda la tierra que fue de don Juan Manuel, autorizaba a los villenenses a sacar ganados y todo lo que fuese de su crianza, excepto caballos, yeguas y potros, cuya exportación quedaba provisionalmente suspendida hasta que hubiese sosiego entre Castilla y Aragón (6).
Posesión de don Alfonso de Aragón
Unos años más tarde, en agosto de 1372, no obstante las promesas hechas a los procuradores del Señorío, Enrique II y su esposa Juana confirmaban la donación, previa renuncia de la reina a cuantos derechos pudieran corresponderle sobre el mismo. El 13 de septiembre de ese mismo año, don Alfonso tomaba posesión del territorio en el Castillo de Garci Muñoz donde habían sido convocados los procuradores de las diversas localidades para prestar, no sin reticencias. el pleito homenaje a su nuevo señor, Allí mismo confirmaba a los villenenses sus fueros y privilegios y les anunciaba a través de sus procuradores, Domingo Busaldón, Gonzalo García de Almodóvar y Pedro Fernández de Brihuega, su próxima llegada a la villa para refrendarlos personalmente y validar el pleito homenaje con el sello del concejo, ya que no lo habían llevado consigo. A don Alfonso no le pasaron desapercibidos los recelos de los habitantes del marquesado, además de percatarse pronto de la veneración que sentían por su antiguo señor, por lo que, desde un principio, se planteó congraciarse con sus nuevos vasallos y desarrollar una política similar a la llevada a cabo por la casa de los Manuel. Visitó personalmente las poblaciones estableciendo relación directa con sus concejos e incorporó a su escudo las armas de sus antiguos señores, aunque para la administración del Señorío se rodeó de leales caballeros aragoneses, —a Gonzalo Forte lo nombró alcaide de la fortaleza de Villana y a Luis de Calatayud lo hizo gobernador del marquesado y le donó la villa de El Provencio—, lo que tampoco sentó del todo bien a los habitantes del territorio. Pero la posesión de don Alfonso podía significar la restauración del estado de Villana y la pacificación y normalización de la situación y la esperanza de una relajación de los fuertes impuestos que se habían decretado por las cortes de Castilla para hacer frente a las deudas y gastos de la corona, desconocidos en la época de don Juan Manuel (7). Esta bonanza podía suponer el impulso definitivo para el despegue de las actividades económicas tradicionales y, sobre todo, del comercio que con anterioridad ya había empezado a recuperarse.
Ya, desde un principio, se aplicaría a conseguir similares cotas de poder y soberanía que había ostentado don Juan Manuel, tratando de sustituir a los oficiales reales en el control de los impuestos, el comercio y el paso de mercancías entre ambos reinos, aprovechando los resquicios que la claudicación de la monarquía trastamarista le ofrecía. El hecho de que el nuevo señor de estas tierras fuera de procedencia aragonesa, sus excelentes relaciones con el Consell valenciano y el hecho de tener extensas posesiones a ambos lados de la frontera, facilitaría el restablecimiento de las relaciones comerciales con las vecinas localidades del reino de Valencia y, sobre todo con la capital, gravemente afectadas por los recientes conflictos, como atestigua la no escasa documentación conservada (8).
Las relaciones comerciales con el reino de Valencia y promulgación de la Ordenanza de 1380.
Ya en 1374. cuando todavía las relaciones entre Castilla y Aragón eran tirantes, don Alfonso tranquilizaba al Consell al informarle de la orden dada por Enrique II de embargar todas las bestias que los vasallos aragoneses tuviesen en el reino castellano, precisando que no pensaba aplicarla en su marquesado y aunque las relaciones comerciales con Valencia fueran prioritarias, Villena y en general las demás poblaciones del marquesado, nunca volvieron la espalda al reino de Murcia con el que, además de los vínculos fiscales a los que se veían obligados por su adscripción al distrito del obispado de Cartagena, terminaron desarrollando también fuertes lazos comerciales y ganaderos.
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5 José M.ª Soler García. La relación de Villena..., doc. XV.
6 José M.ª Soler García, La relación de Villena..., doc. XVI, XVII, XVIII.
7 José M.ª Soler García. La relación de Villena..., doc. XX, XXI XXII. Aurelio Pretel Marín, Almansa Medieval, una villa del Señorío de Villena en los siglos XIII, XIV y XV. Instituto de Estudios Albacetenses, Albacete, 1984, doc. XV. El cambio dinástico…, pp 321-322 y 331. Véase Lope Pascual Martínez. Documentos de Enrique II. Colección de Documentos para la Historia de la región de Murcia, VIII Academia Alfonso X el Sabio, Murcia, 1983, Doc. LXXXIV-XC. 
8 Entre otros en el Archivo del Reino de Valencia. Maestre Racional, 9596 y 9.602 (Libro de Cuentas del Baile General del Conde de Ribagorza) y Municipal de Valencia: Lletres misives.
9 M.ª Luisa Cabanes Catalá, Correspondencia entre el Consell de Valencia y las tierras alicantinas del siglo XIV, Instituto Juan Gil Albert, Alicante, 1996. doc. 21. pp. 102. M.ª Carmen Veas Arteseros, «Notas para el estudio de la ganadería del marquesado de Villena» Congreso de Historia.... pp. 419-422. Hace referencia la petición realizada en 1381 por el concejo de Villena al de Murcia para que autorizara el paso por Fortuna y Abanilla de sus ganados que se desplazaban al Campo de Cartagena, urgiéndole la restauración de los puentes derribados. En diciembre de 1386, poco después de la constitución de la Hermandad del Marquesado, la ciudad de Murcia se dirigía de nuevo a Villena para plantearle la negociación de una Hermandad más amplia que se sustanciaría en 1387. José M.ª Soler García, Del archivo villenense..., pág. 396 y Francisco de Asís Veas Arteseros. La Hermandad de 1387..., p. 413-418.
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Aunque en estos primeros años no dejaron de surgir problemas debido al celo desplegado por los oficiales del señor. Así, en noviembre de 1374 los jurados del Consell de Valencia trasmitían a don Alfonso la petición que, «a gran afeccio e angoxa de cor», le había formulado la abadesa del convento de la Puridad de la ciudad, al que le habían embargado una partida de trigo con los cinco carros y sus correspondientes pares de bueyes con que lo transportaban, comprado «ab qualque consentiment de vos senyor en les partí-des del vostre marquesat Pedro Clariana, el procurador del convento, había fet carregar la dita quantitat de forment en V carros e aquells ab V parells de bous fahía traure de vers les partides de Billena». La carga había logrado librarse de los guardias del rey de Castilla, pero fue confiscada con carros y bueyes por los oficiales del marqués y llevada a Villena, portats a la vostra terra de Billena Terminaba suplicándole que mandara devolverles el trigo con los carros y los bueyes. Unos meses más tarde, surgiría un nuevo conflicto cuando los guardias de Villena embargaron a los comerciantes valencianos Pascual Serrano, Francesch Serrano y Francesch Castelló, en el mojón fronterizo, la partida de trigo adquirida por encargo de los jurados valencianos, lo que motivó una nueva reclamación del Consel (10).
El aprovisionamiento de trigo resultaba vital para las poblaciones del reino de Valencia. El Consell no podía menos que sentirse agobiado por la carestía y escasez de este alimento básico. El 6 de junio de 1375, en sendas cartas advertían a los oficiales de Gandía y del condado de Denia de la gran necesidad de grano y de la prohibición de sacarlo fuera del reino. Y al igual que los rumores de guerra sembraban la inquietud a ambos lados de la frontera, la firma de la paz entre Aragón y Castilla en abril de 1375 era acogida con alivio por los distintos concejos del reino de Valencia, los cuales sumidos en una gran necesidad por la escasez de trigo la veían con esperanza para un mejor aprovisionamiento y alentadora por las perspectivas comerciales de futuro (11). Parece que todas estas gestiones llevadas a cabo ante don Alfonso tuvieron su fruto pues las reclamaciones desaparecerían por unos años.
Pero no sólo surgieron problemas con poblaciones vecinas de fuera del marquesado, fueran valencianas o castellanas, los villenenses también tuvieron que soportar problemas en los puertos y aduanas del propio marquesado como los acaecidos en el puerto de Yecla con los diezmeros y guardas de las cosas vedadas en 1377 (12). La ausencia de unas normas claras y actualizadas y, sobre todo, la acuciarte necesidad de acaparar recursos financieros para hacer frente a sus ingentes deudas, hicieron que el nuevo señor, una vez consolidado plenamente su poder, se entregara a organizar la administración del territorio y la hacienda señorial, a la vez que establecía los mecanismos de vertebración entre todas las poblaciones de sus dominios. Para mejor conseguirlo utilizaría las Juntas, puestas en funcionamiento por don Juan Manuel, a las que proporcionó el decisivo espaldarazo al concederles capacidad, no sólo para aconsejar, sino también para tomar algunas decisiones conjuntamente con el señor sobre importantes cuestiones de gobierno. Con don Alfonso, las Juntas dejaron de ser meramente consultivas y de simple respaldo a sus dictámenes, como había ocurrido durante el dominio de don Juan Manuel.
En 1380 para aumentar y mejorar la recaudación de los impuestos, imprescindibles para superar las hipotecas de su rescate' y hacer frente a las nuevas necesidades de la clase nobiliaria, don Alfonso decidió establecer unas Ordenanzas para el conjunto de las poblaciones del marquesado, transfiriendo a los territorios de su jurisdicción la misma filosofía centralista que los reyes castellanos venían desarrollando. Estas suponían, además, una sistematización de las dispersas normas tributarias de la época de los Manuel, aunque no sin cierto endurecimiento, y la integración administrativa de todas las poblaciones del señorío, adaptándolas a la nueva situación socioeconómica. Con el fin de que las mismas fueran mejor asumidas por sus vasallos, decidió recabar el respaldo de los procuradores de los concejos, convocándolos a una Junta que se llevó a cabo en Almansa, presidida personalmente por él, entre los días 1 y 6 de abril de 1380, apenas ocho años después de tomar posesión. En el preámbulo se justificaba su promulgación aduciendo que non ay nomina nyn otra escriptura alguna cierta nyn otra ordenación alguna, como se deben coger los dichos derechos del dicho almoxeryfadgo, salvo que se cogian fasta aqui por uso abtentico e por alvedrio de los almoxerifes, que fasta aquy lo an cogido, lo que sin duda suscitaba las quejas de sus vasallos y, en ocasiones, de los extraños como hemos tenido ocasión de comprobar. Las normas, aunque supusieran cierto endurecimiento, reducían el margen de arbitrariedad de los oficiales señoriales y arrendadores de los puertos y aduanas.
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10 M.ª. Luisa Cabanes Catalá. Correspondencia entre el Consell ..., doc. 26, p. 105. José Hinojosa Montalvo. «El marquesado de frontera con el reino de Valencia», Congreso de Historia..., p. 230.
11 M.ª Luisa Cabanes Catalá, Correspondencia entre el Consell…, docs. 31, 45, 48 y 49, pp. 109, 118, 119-121. Jerónimo Zurita. Anales de la Corona de Aragón, libro X, cap. 19. En enero de 1375 los jurados de Valencia solicitaban al marqués información sobre los rumores de guerra entre Aragón y Castilla en abril su Consell se congratulaba con el de Orihuela de la firma de la paz.
12 José M.ª Soler García, La relación de Villena..., doc. XXIII.
13 Don Alfonso había caído prisionero de los ingleses en 1367, en la segunda batalla de Nájera, durante la guerra civil castellana. canjeado por sus dos hijos. mientras agenciaba el importe del rescate.
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Las ordenanzas dividían el territorio perteneciente al obispado de Cartagena en cuatro almojarifazgos, teniendo en cuenta la importancia de sus poblaciones y el trazado de las vías de comunicación existentes: Villena con Sax; Chinchilla con Jorquera y Albacete; Almansa con Yecla y Hellín con Tobarra. También se establecían en Yecla, Almansa, Chinchilla y Hellín los puertos donde se debían satisfacer los portazgos por el paso de los ganados, tema importante dado el carácter trashumante de la ganadería castellana y ser el marquesado necesaria tierra de paso (14). Igualmente se regulaban los aranceles de los montazgos que se debían de satisfacer en Chinchilla, Jorquera, Hellín y Tobarra. Como puede verse, Villena perdía la tradicional influencia que había tenido en la época de los Manuel sobre todo el señorío y especialmente sobre Yecla, en favor de Chinchilla y Almansa, principalmente (15).
Se incluyen, también, varios capítulos sobre los moros de Villena y Hellín, lo que nos confirma la existencia de un importante contingente de sarracenos en estas dos localidades, a los que los conflictos pasados no les había afectado en exceso como había ocurrido en otras localidades de Alicante. Se reglamenta el funcionamiento de ferias en Villena y Chinchilla que ya venían funcionando desde la época de don Juan Manuel, y en Almansa que probablemente fue puesta en funcionamiento por don Alfonso en un esfuerzo para crear infraestructuras locales que posibilitaran el desarrollo de un comercio a mayor escala (16). Regulaban el monopolio de la sal, obligando a los vecinos y moradores de Villena, Yecla, Almansa y Sax a conseguirla en Villena. Quedaba prohibido en todo el Marquesado la venta de sal de Jumilla, Orihuela o Játiva y la que procedente de esos lugares pasaba por el Marquesado con destino a otras localidades de Aragón o de la tierra del rey, debía de pagar portazgo. Los precios para los vecinos de los lugares, venían marcados por la ordenanza. En Villena costaba seis sueldos el cahíz, aunque cada vecino, dueño de una casa, tenía derecho a un cahíz gratuito para su consumo.
Por otra parte, las mercancías objeto de las transacciones comerciales son cada vez más variadas. Entre los productos alimenticios se encontraban, además del pan y la carne, vino, pescado fresco, congrio, sardinas, pescado salado, queso, nueces, almendras, bellotas, legumbres, higos secos, peras, habas, ciruelas y frutas verdes, pasas, arroz y limones, naranjas, ajos, vinagre, cominos, matalauva, pimienta y azafrán. Otros productos eran, además de los paños y la lana, la salvajina, cueros, el corderín, corambre adobada (17), productos de buhonería (18) y mercería, lino, seda, algodón, zapatos, azogue (19), rubia molida y en trozos, alazor, alheña (20) cera, grasa, sebo, jabón, arcilla, tierra de Manises, filaza (21), alfombras, esteras y palmitos. Otros productos también regulados por La Ordenanza fueron los caballos, armas y esclavos (22).
Pero no solamente se gravaba la compraventa de todas estas mercancías, sino que también el tránsito de las mismas estaba sujeto a diversos impuestos. Una mayor fiscalidad pesaba sobre los productos que se exportaban a Aragón. Sobre el trigo se pagaban tres maravedís por cahíz (23) y sobre los animales, tanto de carga como de montura, se satisfacía el diezmo del valor que fuese estimado por hombres buenos. Los ganados pagaban el portazgo como también los moros y moras, tártaros y tártaras (24), las bestias que iban sin carga y los productos de caza. Los ganados que venían a pacer a las tierras del marquesado pagaban montazgo y los impuestos de asadura (25) borra (26) y pontazgo (27), así como los derechos de herbaje. Incluso las monedas que se pasaban de un reino a otro para comprar o procedente de los productos vendidos, estaban sujetas a impuestos, así como el traslado de domicilio, tanto si se realizaba desde dentro del Marquesado como desde fuera de él. La ordenanza abarcaba, pues, la práctica totalidad de aspectos del comercio y transporte de ganados y mercancías propios de aquellos tiempos, además de los censales (28).
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14 Los caminos utilizados durante la edad Media no diferían mucho de los apuntados por Villena en el siglo XVI , las rutas de la trashumancia. Véase el trazado de las vías de comunicación de las cañadas y veredas que cruzaban el Señorío, Aniceto López Serrano, Yecla una villa..., pp. 249-250, y 257.259. Félix Manuel Martínez Fronce. «Vertebración pecuaria por el Señorío de Villena», Congreso de Historia..., pp. 247-259.
15 Durante el dominio de don Juan Manuel la percepción del almojarifazgo debió de estar centralizada en Villena, pues el oficio de almojarife lo desempeñaba Pedro Escribano, vecino de Villena. M.ª Luisa Cabanes Catalá. El Códex d'Elx. Ayuntament d’Elx, Valencia 1995. docs. LV y LVI, p. 193-197. Ya la muerte del señor de Villena debió de conllevar la desaparición de esta centralización que se consumaría con la reincorporación de Villena y Sax a la corona castellana. cuyas aduanas se habían situado en Yecla y Almansa con anterioridad. Por otra parte don Alfonso. sobre todo en sus primeros tiempos no fue proclive hacia Villena -no la aceptó como cabeza de su marquesado ni recibió aquí el pleito homenaje de sus procuradores en la toma de posesión, sino en el Castillo de Garci Muñoz-; ni siquiera para el reconocimiento de su nieto don Enrique como sucesor en la titularidad del marquesado que fue en Almansa. Véase José M.ª Soler García. La relación de Villena.... docs. XV y XX. Más bien potenció a esta última como forma de generar una cierta rivalidad entre ambas localidades, unidas tradicionalmente por fuertes lazos de vecindad. Solamente al final de su dominio manifestó una cierta inclinación por Villena.
16 Aniceto López Serrano, Jaime II. don Juan Manuel el Señorío de Villena, en prensa, Ramón Ferrer Navarro. La exportación valenciana en el siglo XIV, C.S.I.C., 1977. pp. 70-71, adelanta la hipótesis de que una de las causas fundamentales del floreciente comercio entre Valencia y el territorio del Marquesado era la existencia de una importante infraestructura comercial en él, formada por ferias y mercados estables.
17 Salvajina se llamaba a la carne y pieles de animales salvajes. Corderín eran pieles de cordero y corambre adobada. cueros.
18 Conjunto de baratijas que solían llevar los vendedores ambulantes. 
19 Nombre que ce daba al mercurio.
20 La rubia era una planta herbácea de la familia de las rubiáceas de cuya raíz pulverizada, se obtenían colorantes para teñir los tejidos. El alazor era otra planta, cuyas flores de color azafrán se utilizaban en tintorería y la alheña era otro producto tintoreo.
21 Hilo gordo y desigual.
22 Las objetos susceptibles de transacción comercial de la Ordenanza son muy parecidos, aunque más variados a los detectados por José Hinojosa Montalio en el arancel de 1251 de la lezda que se satisfacía en Burriana, Sagunto y Biar. Véase «Artesanía Comercio en tierras alicantinas». Studia in honorem Vicente Martínez Morella. Alicante 1985, p. 167.
23 Medida de capacidad de áridos de valor variable según las regiones.
24 Denominación de los esclavos de origen oriental que no eran moros.
25 Cría de ganado que correspondía al señor par cada millar como derecho de paso.
26 Pago de una cabeza por millar que cobraban los concejos o los alcaides de las fortalezas como derecho de paso.
27 Derecho que se satisfacía en algunos lugares por cruzar el río por un puente o en una barca.
28 Cantidad que cobraba el señor anualmente por la concisión de una heredad para su cultivo. Para más información sobre Las Ordenanzas, Jose Aniceto López Serrano, Yecla. una villa.... pp. 95 ss. doc. X.
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Lógicamente, el incremento de las transacciones comerciales repercutía en un aumento de los ingresos fiscales del marqués, por lo que se mostró decidido a facilitarlas, aprovechando que además de marqués de Villena era conde de Denia y señor de Ayora en el reino de Valencia, con lo que se encontraba en una situación similar a la de don Juan Manuel, con posesiones a ambos lados de la frontera. Seguramente, su condición de señor de un importante territorio en el reino de Valencia hizo que el Consell de la capital mantuviera con él. en todo momento, unas fluidas relaciones, compensando las facilidades comerciales que éste le proporcionaba con una decidida intervención a su favor con personajes del reino, ya fuera el obispo de Valencia o diversos miembros de la corte aragonesa, incluidos el rey y la rena. En algunas ocasiones, el Consell le reclamó justicia para algún delincuente, como en el caso de Rafaelito», un malhechor preso en Villena por el alguacil y otro oficial, pidiéndole en 1380 al marqués que no ignore les obres perverses d'aquest hom... e profitosa a la cosa publica purgar la terra de malvats homns, En otras, intercedía a favor de ciertas personas, como en 1391 que solicitaba la devolución a Fernando Martínez, vecino de Villena los bienes que le habían sido embargados, alegando que había estado largo tiempo ausente de la villa por causas justificadas. Y en el mismo año le recomiendan a su conciudadano Joan Claramunt, que iba a su corte para servirle, «vos senyor hajats en vostra cort e servii molts deis fills d'aquesta ciutat (29)
De todos los productos contemplados en la ordenanza, el trigo y la carne son los dos que acaparaban la mayor parte de las transacciones comerciales por constituir artículos de primera necesidad. De hecho fueron los que con más frecuencia eran intervenidos por los arrendadores del marqués. Parece que a partir de la Ordenanza de 1380, la mayor parte de las actuaciones arbitrarias de los oficiales señoriales tenían lugar en las localidades del territorio valenciano, Ayora y Mogente, fundamentalmente. De lo que no cabe ninguna duda es que a partir de 1376, coincidiendo con una importante recuperación económica del marquesado, una vez firmada la paz entre Castilla y Aragón, las relaciones comerciales entre ambos reinos se incrementaron de manera importante. Sin duda, las Ordenanzas debieron de contribuir decisivamente a esta importante expansión al crear una amplia zona con tributos fiscales comunes en el marquesado.
Problemas del marqués en Castilla y Aragón y endurecimiento del control aduanero
Fue a partir de 1390 cuando nos encontramos con una nueva escalada de reclamaciones del Consell valenciano y, como el mismo afirmaba. «la malaltia no cessa ni aminua, ans de día en dia creix A su vez, la documentación evidencia el incremento que habían experimentado las transacciones. Así, de la carta de octubre de 1391 dirigida al marqués por los jurados de Valencia. se deduce la existencia de un floreciente mercado de trigo llevado a cabo por comerciantes del marquesado: molts persones de les parts de Castella a dins vostre marquesat, traurien, volonterosamente, forment per portar asi per terra». La intensificación del control ejercido por los oficiales del marqués sobre este próspero comercio entre la ciudad del Turia y el territorio del marquesado coincide con el empeoramiento de las relaciones de don Alfonso con la corte castellana. El marqués había sido un fiel servidor de Enrique II y de su hijo Juan I, ejerciendo el cargo de condestable de Castilla, creado para él en 1382, sin escatimar hombres y medios humanos. ni recursos procedentes del marquesado para las empresas regias. En la operación lusitana de Juan I, ejerció de capitán general, costándole la vida a su hijo Pedro en la batalla de Aljubarrota: aunque a partir de 1387 empezaron a producirse algunas diferencias importantes entre el marqués y el monarca castellano (30). Por otra parte, don Alfonso, imitando la forma de hacer de don Juan Manuel, su antecesor en el Señorío de Villena. trató siempre de conseguir la mayor autonomía posible de la corona castellana, lo que terminó haciéndole más difícil la situación en Castilla.
Pero el esfuerzo económico y humano para las aventuras de la monarquía terminó recayendo sobre los habitantes del marquesado, lo que les llevó a la frustración de las esperanzas depositadas al aceptar su señorío. por lo que buscaron mecanismos para manifestar su descontento, al no percibir ventajas y si muchos inconvenientes a la nueva situación. Además, las trabas que se volvían a poner al comercio con el reino de Valencia por los oficiales del marqués invalidaban el único argumento que se podía invocar para no intentar el paso al realengo. Pretel Marín afirma que los representantes de los concejos, aprovechando sus viajes a las Cortes del reino para conseguir confirmación de sus privilegios, conectaban con los procuradores del estado llano en las Cortes de Castilla, comprometiéndolos para que se quejasen abiertamente de la actuación autoritaria del marqués, su negativa a admitir apelación ante el rey y su audiencia y de los impedimentos que ponía en su territorio a diversas órdenes reales.
A la muerte de Juan I, carente de ambiciones políticas, tal vez amargado por la muerte de su hijo Pedro y con Alfonso aún como rehén de los ingleses, no quiso implicarse en la complicada y revuelta minoría de Enrique III, renunciando, de hecho, a ejercer su oficio de condestable de Castilla, retirándose a sus posesiones valencianas a pesar de haber sido requerido reiteradamente desde la corte castellana. Ante esta ausencia y total inhibición, los tutores de Enrique III decidieron en 1391 privarle de su oficio de condestable. Más tarde, al ser entronizado Enrique III en 1394, cometió una nueva torpeza al eludir la asistencia al joven rey para reducir a la obediencia al conde de Benavente, su sucesor en el cargo de condestable que se había rebelado contra el monarca. Por otra parte, don Enrique, que había decidido afianzar el poder real deshaciéndose de todos los enemigos nobiliarios que deseaban domeñarle, incluyó entre ellos a don Alfonso al que terminaría privando de la titularidad del marquesado, al no poder hacer frente a la reclamación de la dote que le había sido entregada por la boda, no consumada, de su hijo Alfonso con la infanta doña Leonor (31).
Probablemente, fueron estas necesidades económicas tan acuciantes las que impulsaron a don Alfonso a endurecer las exacciones fiscales sobre las transacciones comerciales que se habían multiplicado entre las poblaciones del marquesado y el reino de Valencia, provocando la contracción de este comercio, haciéndolo cada vez más difícil y arriesgado. El trigo y la carne eran las mercancías que con más frecuencia eran adquiridas en el marquesado por los comerciantes valencianos a cambio de productos de artesanía. Pero también se compraban otros como la lana y la grana, cuyo comercio también revestía cierta importancia. Algunos productos que figuran en la ordenanza, como el arroz, las naranjas, limones, pasas, pescado, etc., indiscutiblemente procedían de Valencia o Alicante. Está documentado que el pescado fresco y otros productos de consumo diario en Villena, procedían de Elche, a veces, a cambio de madera (32).
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29 M.ª Luisa Cebares Catalá: Correspondencia entre el Consell..., doc 68, 96, 98 y 104, pp 138, 156-157 y 161.
30 Jerónimo Zurita: Anales de la Corona de Aragón. Libro X, cap. 33 y 36. Pretel Marín, Chinchilla Medieval…, p. 132.
31 Para una información más completa sobre Las Ordenanzas, véase Aniceto López Serrano. Yecla, una villa..., pp. 95 y ss. y doc. X p. 112-113.
32 Ramón Ferrer Navarro, La exportación valenciana..., p. 67. José Hinojosa Montalvo. El marquesado de Villena frontera… p. 229. La pesca en las costas de Santa Pola y Elche debía de ser rica pues los pescadore de Valencia y Cullera venían a pescar a sus aguas, lo que a veces generaba conflictos entre ambas localidades al serles requisada la pesca por los ilicitanos, «levats lur peix sens preu o almerys sens paga convinent», argumentando en su defensa que tots els peix de la mar son d'aquells quils pesquenen o prenen. M.ª Luisa Cabanes Catalá, Correspondencia entre el Consell,.., doc. 143, p. 188.
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Todos estos intercambios no sólo se generalizaron con la ciudad de Valencia, sino que se extendieron a la mayor parte de las ciudades y villas importantes de su reino, lo que tuvo como resultado la creación de un tejido comercial cada vez más sólido y denso entre las poblaciones del marquesado: Villena, Almansa, Yecla, Chinchilla y Albacete y las del reino de Valencia. Así, en mayo de 1392, los jurados del Consell solicitaban la intervención del marqués para resolver un problema creado al carnicero vecino de Valencia, Bertomeu Bonet, que había comprado algunos corderos por mediación del villenense Gil Domínguez_ Este intermediario había vendido cien de estos corderos a Domingo Daroca, mayoral de Mateu Godes, vecino de Gandía. Denunciado el hecho, el ganado fue efectivamente localizado en la cabaña del mayoral, solicitándole el Consell que, identificada la mercancía, fuera entregada a su inicial destinatario. En septiembre de ese mismo año, los jurados valencianos volverían a insistir ante el marqués quejándose de que con mucha frecuencia a los comerciantes que traían trigo del marquesado, fueran aragoneses o castellanos, al entrar en el reino de Valencia les eran retenidas y embargadas las recuas de mulas por sus oficiales y vasallos en Cofrentes o Ayora. Se quejan de que sus cartas, tanto las dirigidas a sus oficiales y vasallos del valle de Ayora corno al propio marqués, no sólo no tenían respuesta, sino que las graves molestias iban en aumento, de vos sensor e d'ells la malaltia no cessa, ne aminua, ans de dia en dia creix». Es la carta más dura de todas las conocidas. Terminan pidiéndole que ordene que ni hagan tales cosas ni las consientan, antes bien les dejen pasar sus mercancías sin embargos ni rescates, pidiéndole que entregue al portador de la misiva una orden para que la puedan presentar y recuperar lo que les había sido embargado y caso de no hacerlo se lo hiciera saber por escrito. Sin duda, son estos dos años los más difíciles y tensos de las relaciones entre el Consell y el marqués (33)
A la vista de esta situación, los jurados valencianos enviarían varias delegaciones ante don Alfonso en un intento de salvar la situación y mantener las transacciones comerciales en los niveles alcanzados. En abril de 1393 parece percibirse una mejora como resultado de las mismas, coincidiendo con un momento en el que el marqués no solamente veía peligrar la existencia de su marquesado en Castilla, sino que, además, surgían importantes fricciones con la casa real aragonesa. Los jurados de Valencia después de darle las gracias por la buena acogida prestada a su procurador y los generosos ofrecimientos hechos a la ciudad, acusaban recibo de la petición de don Alfonso para intervenir en su favor ante los reyes aragoneses con el fin de apuntalar unas relaciones que también habían empezado a deteriorarse, debido a problemas surgidos por los impedimentos que ponían los concejos de Villena y Sax para que sus aguas fuesen utilizadas por los vecinos del valle de Elda, perteneciente al patrimonio de la enérgica reina Violante de Bar, esposa de Juan I de Aragón(34).
El problema de las aguas de la Fuente del Chopo
La utilización de las aguas sobrantes de Villena por los pueblos situados en la cuenca media y baja del valle del Vinalopó se remonta, cuando menos, a 1276, año en el que el infante don Manuel, señor de Villena y de Elche, concedía al concejo ilicitano la utilización de las aguas sobrantes de Villena; donación confirmada por don Juan Manuel al firmarse las capitulaciones de la tregua con Jaime II en 1296 en las que se garantizaba el abastecimiento de Elche con aguas procedentes de Villena, tal y como se venía haciendo(35). Al pasar de nuevo esta villa a Castilla, el trasvase de agua a las localidades del reino de Valencia debió de chocar pronto con la oposición de los villenenses, pues en 1386, don Alfonso, desde Gandía, se dirigía a los concejos de Villena y Sax informándoles de la carta del monarca aragonés que le había sido entregada por el procurador de la reina y señora del Valle de Elda, Lope Jiménez de Parencisa, en la que se le pedía una orden para que ambos municipios cedieran a los vecinos de Elda el agua sobrante. En base a ella, les mandaba entregar el agua que les resultase excedente de la fuente del Chopo, «erbio vos a rogar e mandar por esta mi carta que a los dichos vecinos e moradores del dicho lugar d'Elda dedes la dicha agua, cada que vos ayades avído asaz della para vuestras lavores e que non la ayades menester También les pedía que dejasen a los habitantes del valle limpiar y arreglar la acequia por donde discurría el agua y les instaba a mantener con ellos buenas relaciones de vecindad.
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33 M.ª Luisa Cabanes Catalá, Correspondencia entre el Consell..., docs, 128 y 135. pp. 178, 183-184, Aurelio Pretel Marín, Chinchilla Medieval..., p. 120 y ss. 
34 M.ª Luisa Cabanes Catalá, Correspondencia entre el Consell..., docs. 139, 148-149, pp. 185 y 192-193.
35 Manuel Simón Martínez, «La Villena medieval en el códice de Elche»  revista 1997, pág. 79. Aniceto López Serrano. «Relación de Jaime II» en prensa.
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Poco después, el 26 de octubre, el marqués convocaba en Villena a los procuradores de todas sus villas para constituir entre todas ellas una hermandad con el fin de acabar con el bandolerismo, agravado en los años de la pasada guerra y controlar las incursiones granadinas, garantizando las comunicaciones, indispensables para el ejercicio del comercio y la ganadería. A lo que los concejos añadirían la mutua defensa y ayuda ante cualquier ataque de que sufriera cualquiera de ellos, consolidando así la vertebración del territorio en la línea emprendida por don Juan Manuel. Por Villena estuvieron presentes los procuradores Domingo Busaldón y Gonzalo García de Almodóvar. En la Junta fueron nombrados cuatro alcaides de la Hermandad. Los correspondientes al obispado de Cartagena fueron el chinchillano Diego García de Otazo y Domingo de Busaldón. Por otra parte, el rey Juan I de Aragón confirmaba a los villenenses, en marzo del año siguiente, los privilegios otorgados por los reyes aragoneses desde Jaime II (36).
Pero a partir de 1391 el cerco al marqués resultaba cada vez más implacable y los habitantes del marquesado pronto percibieron la debilidad en la que se sumía su poder, por lo que los villenenses, que no tenían especiales motivos para estar satisfechos de la política ni de los favores del marqués debieron de mostrarse totalmente reacios a ceder el agua a Elda, como les había mandado su señor, pues en una carta enviada por el rey de Aragón al concejo de Biar, al señor de Benejama, Martín Sánchez de Oblites y a otros oficiales reales, se quejaba de que los vecinos de Villena seguían impidiendo que las aguas llegasen a Elda. Les ordenaba que no dejasen discurrir las sobrantes de Biar y Benejama hasta el término municipal de Villena y. de paso, prohibía que los villenenses pudieran moler su trigo y abatanar sus paños en los molinos de las localidades valencianas limítrofes, como lo hacían antes. Pero poco efecto debieron de surtir estas medidas coercitivas adoptadas por el rey aragonés, pues el 26 de marzo de 1393, así era reconocido por el monarca en una circular enviada a todos sus oficiales, por lo que las endurecía con sanciones económicas entre las que se incluía la supresión de las franquicias comerciales otorgadas por Pedro IV y la prohibición del paso de mercancías procedentes o con destino a Villena. Pocos días después, la reina se quejaba al marqués de la situación, a la que ahora se unía la prisión de Azmet Alpuci, alcadí del valle de Elda. Ante la segura pérdida de las cosechas por falta de agua, mandó como emisarios a Guillem Olivar y Bernat Claver para que tratasen de resolver la situación (37).
El conflicto ponía en grave peligro las operaciones comerciales que tan beneficiosas resultaban para el Consell valenciano, las localidades del marquesado y el propio marqués. Don Alfonso, con su autoridad fuertemente devaluada, debió de encontrar serias dificultades para convencer a los villenenses, a la vez que era fuertemente presionado por los monarcas aragoneses por lo que una vez más solicitó la mediación del Consell, sobre lo contrast de la ayuda de Villena, si en Miguel de Novals no avis fet en estarnent degut, parlassen ab lo senyor rey e ab la senyora reyna», posiblemente para que tuviesen un poco de paciencia mientras él resolvía el problema. El 22 de abril el Consell trasmitía al marqués un mensaje de la buena disposición de los reyes sobre el asunto per lo dit En Miguel e sabem d'ell que el fet aquell era en bona disposicio e pero como la solución para ambos problemas —el del agua y el de la prisión del alcadí— se demoraba, el 14 de junio los jurados de Valencia se dirigían de nuevo al marqués precisándole que estaban dispuestos a intervenir en sus diferencias con la reina sobre ambas cuestiones, «una per l'aygua de la vostra vila de Villena e l'altra per la preso del alcadi de la Vall Etla , pero le adelantan que tienen muchas dificultades para realizar las gestiones al haber partido ya para Cataluña con el rey, aunque Miguel Novals había sido comisionado para tratar personalmente con el marqués ambos asuntos. Este, probablemente, se aplicó para convencer a los villenenses, vinculando la resolución de estos problemas con la exención del impuesto del diezmo, reclamado por el arrendador del rey castellano, sobre los paños que se tejían en Villena y otras mercancías que sacaban a vender a Aragón y Castilla, tema muy sensible para los habitantes de la villa, dictando sentencia favorable a los villenenses el 11 de agosto de 1393, declarándolos exentos del citado tributo (38).
Juan I por su parte, temiendo que el marqués no se hiciera obedecer y ante la urgencia de resolver el problema. decretaba la donación de la propiedad, uso y aprovechamiento de las aguas de la Fuente del Chopo y de todas las aguas sobrantes de Villena a la huerta de la villa de Elda por un rescripto de 24 de agosto de 1393, a pesar de no pertenecer Villena ni Sax a su corona. Probablemente, la flexible actuación del marqués, unida a la contundente decisión del monarca aragonés disuadió a los villenenses, temerosos de que se cumplieran las sanciones y represalias, convenciéndose a la fuerza de la conveniencia de la cesión de las aguas. La cuestión parece totalmente resuelta con Martín I, ya que en septiembre de 1399 confirmaba a Villena sus privilegios comerciales y poco después, en 1406, volvía a autorizarles para moler el trigo y abatanar los paños en las localidades valencianas en las que tradicionalmente lo habían hecho, sin pagar derecho alguno. No obstante, los problemas de Villena y Sax con Elda por la utilización de las aguas procedentes de estas dos poblaciones se prolongaría durante mucho tiempo y todavía hoy sigue sin ser resuelto de manera satisfactoria. En fechas recientes ha sido retomado, con modificaciones, un proyecto que, como ha evidenciado el profesor Hinojosa Montalvo, se gestó alrededor de estos años, como la respuesta más eficaz a este grave problema, consistente en la construcción de un canal que pasaría por Chinchilla y Villena por el que discurrirían las aguas desde el Júcar al Vinalopó (39)
Fin del dominio de don Alfonso de Aragón
Aunque el Consell valenciano se mostraba seriamente interesado en mantener las mejores relaciones posibles con don Alfonso de Aragón, ya que indiscutiblemente esto repercutía en la bonanza de las transacciones comerciales, la situación política en el territorio se había degradado rápidamente. Al deterioro de las relaciones del marqués con los reyes de Aragón y, sobre todo, con el de Castilla, se unió el descontento y la contestación en el interior del marquesado por el endurecimiento de los impuestos, las dificultades creadas al comercio, una de sus principales fuentes de riqueza, el desarrollo de una nueva clase social más diversificada formada por ganaderos, comerciantes y terratenientes enriquecidos a la sombra de los negocios más o menos lícitos forjados al socaire del tránsito fronterizo y principales sujetos de la presión tributaria, un importante contingente de los cuales era de ascendencia judía(40). Don Alfonso también había endurecido el control político sobre las localidades con el nombramiento de merinos, alguaciles y otros oficiales (41), al percatarse de que las concesiones de participación de los concejos a través de las Juntas y de la Hermandad no habían conseguido los efectos de sumisión que él deseaba. Y, por último, la difusión de las ideas antiseñoriales que se daban en Castilla en las postrimerías del siglo XIV.
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36 Véase Aniceto López Serrano, Yecla una villa.... doc. XI, p. 445. José M.ª Soler García, La relación de Villena. Docs. XXVl y XXVII.
37 José Hinojosa Montalvo, El marquesado de Villena frontera… p. 227-228. A prohibición del paso de mercancías podían resultar especialmente sensibles los villenenses, pues el grueso de su comercio era controlado precisamente en Benejama cuando se dirigía a Onteniente, Játiva y Valencia y en Biar cuando era hacia Alcoy, La Foya de Castalla. Concentaina y valle de Albaida. José M.ª Soler García, La relación…, doc. XXXVI, p. 277.
38 M.ª Luisa Cabanos Catalá. Correspondencia entre el Consell..., docs. 149 y 150, pp. 193 y 194. José M.ª Soler García. La relación de Villena… doc. XXIX. Mas información sobre el problema de las aguas véase la p. 173 y ss. en las que se incluye una importante bibliografía del profesor Sebastián García Martínez.
39 José M.ª Soler García. Del Archivo villenense… p. 396. José Hinojosa Montalvo, El marquesado de Villena frontera.... p. 228.
40 Ramón Ferrer Navarro, La exportación valenciana pp. 72 y 82, aclara que resulta muy difícil detectar la continuidad de los comerciantes judíos, pues fueron muchos los que se convirtieron adoptando nombres y apellidos cristianos, a partir de los ataques a las juderías iniciados en Écija en 1391.
41 Su aumento suponía la multiplicación de los abusos. El concejo de Villena se quejaba al marqués, en septiembre de 1393, de que el merino alguacil de Villena nombrados por el marqués, cobraban carcelaje los presos que después de ser juzgados, habían sido declarados inocentes. José M.ª Soler García. La relación de Villena…, doc. XXVIII.
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Los concejos volvieron sus ojos hacia la corona y trataron de aprovechar las diferencias, cada vez más profundas, entre el joven rey castellano y el viejo y achacoso marqués para integrarse bajo soberanía real. En diciembre de 1393 los villenenses conseguirían del rey la confirmación de sus fueros y privilegios. Los procuradores de los concejos en sus desplazamientos a la corte para conseguir estas confirmaciones recabarían apoyos y pulsarían la opinión de destacados funcionarios que posteriormente jugarían un papel importante en la reversión del marquesado a la corona. A partir de 1394, ni las negociaciones entre el rey castellano y el marqués, ni el arreglo conseguido con el procurador de doña Leonor, tía de Enrique III, para compensarle por la dote de su hijo que no había llegado a casar con ella, en el que una vez más intentó implicar a los concejos mediante una Junta celebrada en la iglesia del Santiago de Villena, el último día de febrero de 1394, pudieron evitar que el rey decretara el embargo del marquesado, a pesar de haberlo cedido con anterioridad a su nieto don Enrique, hijo del fallecido Pedro y de Juana, tía del rey castellano (42).
La decisión de Enrique III de librarse de los epígonos de la nobleza trastamarista, ya estaba tomada y don Alfonso incluido entre ellos, por lo que sobre la base jurídica de la dote de doña Leonor fue decretada la confiscación del marquesado y su paso directo a la corona a partir de enero de 1395. La ocupación se inició por el interior del territorio, empezando por el Castillo de Garci Muñoz y Alarcón, encontrándose el campo abonado entre la oligarquía de los concejos. Todavía el 15 de enero, desde Ayora donde seguía con honda preocupación los acontecimientos que se precipitaban contra sus posesiones, el marqués pronunciaba una sentencia beneficiosa también para los villenenses en la que ordenaba al concejo de Chinchilla deshacer una nueva dehesa por el grave perjuicio que suponía para los vecinos de Villena, Sax y Yecla. Sería ésta una de las últimas decisiones del marqués, aunque de dudosa efectividad (43).
Este movimiento antiseñorial, que no fue aislado en Castilla, terminó extendiéndose por todo el marquesado, llegando en último lugar a las poblaciones más orientales por ser las que mejor controlaba el marqués desde sus posesiones de Ayora (44). El levantamiento de Villena, Sax y Yecla, a invitación del rey castellano, se produciría poco después del de Chinchilla, pues en mayo el monarca competía con el marqués en la concesión de mercedes para atraerlos a su causa. El 4 de dicho mes, Enrique III ordenaba a su recaudador en el obispado de Cartagena, Alfonso de Guadalajara, que no les cobrase a los vecinos de Villena los doscientos francos que le habían correspondido en el reparto de ese año. El 8, desde el monasterio de Santa María de Pelayos, aceptaba el homenaje de sus procuradores y contestaba a las peticiones que le habían dirigido, prometiéndoles no apartarlas de la corona real, pero al insistir para que don Enrique asumiera el título de Señor de Villena, respondió evasivamente. Algo más tarde, el 13 de noviembre, les confirmaba sus privilegios y les prometía que no les pondría adelantados ni merinos ni corregidores ni fiscales ni otros jueces semejantes que habían tenido que soportar con el dominio de don Alfonso, haciéndose referencia a él como marqués que solía ser y nombraba como representantes reales en el territorio, con el título de alcaldes mayores de las alzadas, a Pedro Sánchez y Juan Martínez, oidor y refrendario y canciller del sello de la poridad, respectivamente.
Pero eran fechas en las que a Enrique III aún le convenía prometer para atraer a su causa a todas estas poblaciones vecinas de la ciudad de Murcia en la que se desarrollaba el momento culminante del enfrentamiento entre Fajardistas y Manuelistas, este último en amplia solidaridad con Alfonso, atestiguada por la entrevista llevada a cabo por sus enviados Antón Martínez y Marcos Rodríguez con el marqués, seguramente en Villena, pues la vuelta de estos a Murcia hubo de hacerse por Sax, siguiendo el valle de Vinalopo (45). Almansa se incorporaría con posterioridad, a partir de junio, constreñida por el cercano control que sobre ella ejercía el marqués desde el valle de Ayora, y sus procuradores ya sólo obtendrían vagas promesas sobre sus reivindicaciones (46). La decisión de don Enrique III sería irrevocable y de poco le valdría a don Alfonso la intercesión del Papa a su favor ni la del rey de Aragón que en 1396 envió a la corte castellana a Juan Vilarasa, representante permanente del Consell en la corte de don Alfonso, para que negociara con el rey castellano la devolución del marquesado.
Para concluir, podríamos decir que la actuación de don Alfonso sobre el marquesado, potenció las bases asentadas por don Juan Manuel, creando una unidad comercial dentro del territorio y desarrollando las infraestructuras necesarias para el incremento del comercio más allá de sus fronteras. Ferrer Navarro, estudiando la procedencia de los comerciantes afincados en Valencia, ha evidenciado que a finales del siglo XIV, el marquesado de Villena era una de las zonas con mayor densidad y, por tanto, uno de los núcleos que desarrollaba mayor actividad económica con la ciudad del Turia. Albacete, Jorquera, Almansa, Yecla, Hellín, pero sobre todo Chinchilla y Villena en el obispado de Cartagena, eran poblaciones con fuerte representación comercial en la capital del reino. Villena, concretamente, ocupaba el noveno lugar en una amplia relación de comerciantes acreditados en Valencia en 1397. También era esta localidad la que figuraba en primer lugar entre los destinos especificados de las exportaciones valencianas de cosas vedadas —diez—. seguida de Chinchilla con tres y Almansa y Albacete con uno (47).
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42 Aurelio Pretel Marín, Chinchilla Medieval… p. 136 y ss. José M.ª Soler García, La Relación de Villena…, doc. XXV. Jerónimo Zurita, Anales de la Corona de Aragón. libro X. cap. 54.
43 Véase Juan Torres Fontes, La problemática del marquesado de Villena en 1395, y Aurelio Pretel Marín «La revuelta antiseñorial de 1395 en el marquesado de Villena» Congreso de Historia.... pp. 121-153 y 407-412. José M.ª Soler García, La relación de Villena..., doc. XXXI.
44 José M.ª Soler García, La relación de Villena…, doc. XXXII. Movimientos parecidos se dieron cronológicamente en Agreda y Sepulveda, en una situación similar a la del marquesado de Villena. Véase Julio Valdeón Baruque, Los conflictos sociales de Castilla en los siglos XIV y XV, Siglo XXI, 2ª edición. Madrid. 1976, pp. 114 y 115.
45 M.ª Llanos Martínez Carrillo, Manueles y Fajardos, academia Alfonso X el Sabio, Murcia, 1985, pp. 214-215.
46 Aurelio Pretel Marín. La revuelta antiseñorial..., doc. II. p 149 y José M.ª Soler García, La relación de Villena..., doc. XXXIII, Jerónimo Zurita. Anales de la Corona de Aragón.... libro X, Cap. 54. dice que al final solamente le quedaron al Marqués los castillos de AImansa y Villena y que él desde Biar se planteaba ir contra el rey de Castilla, alentado por una de las facciones murcianas, pero finalmente desistió.
47 Véase Aniceto López Serrano. Jaime II, don Juan Manuel..., en prensa. Ramón Ferrer Navarro, La exportación valenciana.. pp. 59, 70-71, 124-129 y 150-151. De Villena figuran seis, de Chinchilla tres, de Albacete. dos, de Yecla uno. Ferrer Navarro indica que resulta difícil precisar con exactitud tanto la procedencia de los comerciantes como el destino de las exportaciones, pues en su inmensa mayoría se consignan de manera genérica como comerciantes castellanos y exportaciones a Castilla.
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Extraído de la Revista Villena de 1998

2026 THE WATERPARTIES SIGUE CON MÁS FUERZA

The Waterparties Club refuerza su presencia en los eventos sociales, culturales y deportivos de Villena. La iniciativa municipal colabora con Malpica Social Run Club en su X Edición, hoy viernes a las 19.30 horas desde el Teatro Chapí.
Villena, 19 de junio.- The Waterparties continúa consolidando su presencia en la programación social, cultural y deportiva de Villena mediante la colaboración con diferentes iniciativas ciudadanas que comparten los valores de promoción de hábitos saludables, prevención de adicciones y fomento de una convivencia positiva en los espacios públicos.
Tras su participación el pasado mes de mayo en el Rock Antón, donde impulsó junto a Colosseo Bar, Asociación de Vecinos de San Antón y Crialia, una barra y carta 0.0 alcohol como alternativa de ocio saludable durante los conciertos, The Waterparties vuelve a estar presente hoy en una nueva actividad abierta a la ciudadanía, esta vez deportiva.
En esta ocasión, la iniciativa colabora con el Malpica Social Run Club, que celebra esta tarde su décima edición con una carrera popular de cinco kilómetros que partirá a las 19.30 horas desde el Teatro Chapí y finalizará en la Calle Empedrada de Villena. Como parte de esta iniciativa, Aqualia ha sido la encargada de instalar una fuente portátil de agua destinada a facilitar la hidratación de los participantes y asistentes.
La concejala de Bienestar Social, Alba Laserna, ha explicado que “no se trata únicamente de un recurso para este encuentro, sino de una infraestructura que podrá acompañar a The Waterparties Club en futuras actividades, facilitando el acceso al agua y reforzando nuestro compromiso con alternativas de consumo responsables”.
Este evento tiene como objetivo unir deporte y sociedad, en busca de una actividad física abierta e inclusiva para corredores y corredoras de todos los niveles. Entre sus objetivos, también se comparte la iniciativa que promueve The Waterparties Club. La inscripción será a favor de la asociación Alma Salada, y permitirá disfrutar de la carrera y de un espacio de ocio, con catering, regalos y otras sorpresas. 
Laserna, ha destacado que “The Waterparties Club se está consolidando como una iniciativa transversal capaz de estar presente en ámbitos muy diferentes de la vida social de Villena, desde la música y la cultura hasta el deporte, siempre con el mismo objetivo: promover hábitos saludables y generar espacios de encuentro seguros y responsables. Agradecimiento especial a Aqualia por la instalación de la fuente e involucrarse con The Waterparties Club.

1975 OFRENDA CRISTIANOS "FUENTE LOS BURROS"

La comparsa de Cristianos con una ofrenda artística... "La fuente de los burros"
Cedida por... Mari Ángeles Navarro García

2026 EL VILLENA CF Y EL SPORTING FIRMAN UN ACUERDO PARA IMPULSAR EL FÚTBOL LOCAL

Villena CF y Sporting Villena CF firman un acuerdo de colaboración para impulsar el fútbol local. El acuerdo permitirá coordinar la gestión deportiva de ambas entidades y optimizar el uso de las instalaciones municipales.
Villena, 19 de junio de 2026.- La edil de Deportes, Maite Gandía, junto a representantes de las juntas directivas de Villena CF y Sporting Villena CF, ha presentado hoy el acuerdo de colaboración alcanzado entre ambas entidades deportivas, una iniciativa que busca fortalecer la estructura del fútbol base y avanzar hacia un modelo de trabajo común en beneficio de todo el municipio.
Durante la presentación, Gandía destacó la importancia de este paso para el deporte local. “Es un acuerdo donde gana el fútbol y gana todo el municipio de Villena”, señaló la edil, quien agradeció la predisposición y el esfuerzo realizado por ambas directivas para alcanzar este entendimiento.
El acuerdo nace tras varias semanas de conversaciones entre los dos clubes y supone el inicio de una nueva etapa basada en la coordinación, la comunicación continua y el asesoramiento compartido entre ambas entidades. El objetivo final es avanzar progresivamente hacia una gestión unificada del fútbol local, una posible integración que podría materializarse en los próximos años si esta línea de trabajo conjunta continúa desarrollándose de manera satisfactoria.
Como parte de este nuevo modelo organizativo, las categorías comprendidas entre benjamín e infantil serán gestionadas por el Sporting Villena CF, mientras que el Villena CF asumirá la gestión de las categorías cadete y juvenil, además de la Escuela de Fútbol.
Ambas entidades trabajarán bajo una misma línea metodológica y deportiva, compartiendo criterios de formación, coordinación y planificación. Asimismo, el acuerdo contempla una estrecha colaboración en aspectos clave como la selección de entrenadores y la gestión deportiva de los diferentes equipos.
La concejala de Deportes destacó también que esta coordinación facilitará la gestión de las instalaciones deportivas municipales, optimizando el uso de unos recursos que son limitados y mejorando la organización de entrenamientos y competiciones.
Desde ambos clubes se ha subrayado que, aunque seguirán siendo entidades independientes, comparten un mismo objetivo: fortalecer y unificar el fútbol de Villena. Este acuerdo marca el inicio de un proceso de colaboración estable que pretende sentar las bases para el crecimiento deportivo y organizativo del fútbol local.
Gandía ha trasladado su reconocimiento a las dos directivas por el esfuerzo realizado y les deseó éxito en esta nueva etapa. “Con esta colaboración gana el fútbol de Villena. Estoy convencida de que los resultados llegarán y que podremos seguir construyendo el proyecto deportivo que nuestra ciudad merece, con un primer equipo fuerte y una cantera bien estructurada”, ha afirmado.
Desde el Sporting Villena CF, esperan que “este proyecto tenga la mayor aceptación por parte de los socios y aficionados de ambos clubes y favorezca la competición”. Mientras que desde el Villena CF, señalan que “esta colaboración va a ser muy beneficiosa para el fútbol en Villena”. 

1990 EL CASTILLO DE ATALAYA

Vistas del Castillo desde la calle San Antón, al poco de inaugurarse la Casa de Cultura de Villena.
Foto extraída de la Revista Villena de 1990

2026 FIN DE CURSO UNIVERSIDAD PERMANENTE

La Sede clausura el curso de la Universidad Permanente.  La Universidad Permanente de la UA (UPUA) ha ofrecido tres cursos desde septiembre.
Villena, 19 de junio.-  La Sede Universitaria de la UA en Villena clausuró ayer  la Universidad Permanente de UA (UPUA), la conocida como universidad de mayores, tras completar los tres cursos que estaban previstos desde septiembre. Al acto final de estas sesiones han acudido el alumnado, la directora de la Sede, Esther Parales; la edil de Bienestar Social y Personas Mayores, Alba Laserna, y la edil de Educación y Cultura, María Server. 
La directora de la Sede ha destacado la buena respuesta que han cosechado los diferentes cursos. En esta edición se ofreció ‘Medicina Integrativa’, ‘Cines de Película’ y ‘Microbiota, alimentación y bienestar. Claves para una vida saludable’. 
Por su parte, Laserna ha señalado la importancia de mantenerse intelectualmente activo más allá del inicio de la jubilación y el retiro, un ejercicio que tiene efectos positivos en la salud mental, que permite mantener y ampliar los círculos sociales y avanzar en conocimiento. “Está claro que no hay edad para aprender. Y que debemos aprender en todas las edades, uno de los objetivos que nos permite la Universidad Permanente, con conocimientos y saberes de primer nivel con profesorado de la universidad que se traslada a Villena a impartir estos cursos”, ha añadido. 
En este sentido, se ha expresado María Server, edil de Cultura, que entiende que “la educación y la formación debe ser continua y constante en todas y cada una de las etapas vitales”, objetivo que la Sede cumple con la programación de la Universidad Permanente. Para Server, la programación ha cumplido las expectativas del alumnado y ha respondido a la demanda de información del público al que va dirigido este tipo de ciclos formativos.  

1925/1926 LOTERÍA NACIONAL

LOTERÍA NACIONAL AÑOS 20

1927 LUIS COLOMA

LUIS COLOMA
CALLE DE PI Y MARGALL
He aquí un industrial de un ramo de industria muy difundido en Villena. El de la fabricación de sillas. No se sabe a veces, si será más interesante fabricar un mueble o una silla. Con ser esta tan frágil y de uso corriente, es posible que necesite para que resulte bonita y de confección exquisita, que los que la fabrican y estudian a conciencia los materiales que en la misma intervienen, conviertan su labor en una cosa artística, como así ocurre con las sillas fabricadas en esta casa.
Extraído del Periódico EL DÍA (miércoles 15 junio 1927)
Cedido por… Juan Vale Carrasco

GALA DEL DEPORTE VILLENA 2026

El jueves 18 de junio de 2026 en el Teatro Chapí de Villena se entregaron los reconocimientos a todos los deportistas que han destacado en el año 2025, un acto que cada año va creciendo en importancia, como así lo demuestra un Teatro totalmente lleno que disfrutó aplaudiendo con entusiasmo. La gala estuvo conducida un año más por Laura y Pedro, y la colaboración en el escenario de la concejal de Deportes Mayte Gandía, que lo hicieron genial haciendo que fuera amena y ligera.
Durante el transcurso del acto hubo momentos muy emotivos como el recuerdo a las personas que nos han dejado, así como al mejor deportista discapacitado, a los organizadores del Viaje de Enma, al Mele por su buen hacer a lo largo del tiempo, o el reconocimiento al programa pionero desde hace muchos años de gimnasia para mayores.
El acto lo cerró el alcalde de Villena Fulgencio Cerdán dando la enhorabuena a todos y todas premiados o no en el acto y animando a seguir en esta línea, deseando suerte a todos y cada uno de los deportes que tienen representación en nuestra ciudad.
Fotografías gentileza de Ángel Granizo Ponce.
Estos fueron los premiados….

MEJOR DEPORTISTA PROMESA
MASCULINO • Pablo Candela Patiño (Natación)

MEJOR DEPORTISTA PROMESA
FEMENINO • Mireya Penadés Benito (Tiro con arco)

MEJOR EQUIPO MASCULINO PROMESA
• Cadete A Sporting Villena CF

MEJOR EQUIPO FEMENINO PROMESA
• Cadete Femenino Voleibol Villena

- MEJOR TÉCNICO MASCULINO
• Francisco Martínez Amorós (Baloncesto)

MEJOR TÉCNICO FEMENINO
• M.ª Virtudes Beltrán Puche (Judo)

Título Póstumo
Paqui Baidez Ferri
José Antonio Vicho Muñoz
Antonio Forte Serrano

Mención Especial
Juan Mateo Melenchón (Fútbol)

MEJOR DEPORTISTA MASCULINO
• Jong Tae Cho (Taekwondo)

MEJOR DEPORTISTA FEMENINO
• Raquel Martínez Casanova (Gimnasia Rítmica)

MEJOR EQUIPO MASCULINO
• Senior A Grúas García Baloncesto V-74

MEJOR EQUIPO FEMENINO
• Senior Villena Fútbol Sala

MEJOR DEPORTISTA CON DISCAPACIDAD
• Carlos Torró Martínez (Triatlón)

Mejor organización El viaje de Enma

Programa Gimnasia para Mayores

Mejor entidad deportiva y enhorabuena por sus 50 años....
CLUB ATLETISMO PROMESAS
Imágenes del acto...



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