17 ago 2026

1956 PULIMENTADORAS DE MUEBLES VALIENTE

Pulimentadoras de Muebles Valiente
Camelia Forte Puche, María Sánchez Flor y Manuela Lillo Lillo.
Foto cedida por... José Antonio Valiente (fecha sin confirmar)

1967 AMIGAS DEL BARRIO SAN FRANCISCO

De pie... Cati Zapater, Pepa Gómez, Carmen Reyes, M.ª Virtu Conejero, Blasi Pontes, Angelita.  Agachadas... Juani Quivira y Gloria (Gloriatex).
Foto cedida por... Blasi Pontes - Fecha sin confirmar.

1940 GRUPO DE AMIGOS DE "EL COCAL"

Grupo de amigos, sin mas información... Cuéntame
 x, x, x, x, x, x, x, x.
x, "El Cocal"
Foto cedida por... Maribel y Saoro

@FIESTAS_VILLENA ENTRETENIMIENTO VILLENERO

Villena tiene la suerte de contar con mucha gente emprendedora, en esta ocasión son dos jóvenes hermanos, aunque la voz cantante la lleva el mayor de nombre Alberto, y Gonzalo el pequeño que sin él la mesa estaría coja. Alberto tiene claro su proyecto, contar Villena hasta donde esta idea pueda llegar, no tiene grandes pretensiones pero cada día va creciendo y quien sabe si con el tiempo es otro medio a tener en cuenta en nuestra querida ciudad. Desde Villena Cuéntame le animamos a seguir por ese camino y le damos las gracias por el desparpajo que tienen. Villena agosto de 2026.
Alberto y Gonzalo
@fiestas_villena: cuando contar lo que uno quiere termina convirtiéndose en una forma de contar Villena.
Historia sobre el proyecto de Alberto Ruescas García
Hay proyectos que nacen con una estrategia perfectamente definida y otros que simplemente empiezan porque alguien tiene ganas de hacer algo. El caso de @fiestas_villena pertenece más bien al segundo grupo. Detrás de esta cuenta está Alberto Ruescas García, un joven villenense que comenzó a utilizar las redes sociales como una forma de compartir aquello que le interesaba y que, poco a poco, fue encontrando en su propia ciudad una fuente prácticamente inagotable de historias.
No hubo un gran plan de comunicación ni una empresa detrás. Simplemente había una cámara, un móvil, muchas ganas de aprender y, sobre todo, una enorme curiosidad por todo lo que ocurría en Villena. Y quizá ahí esté una parte importante de la explicación de su crecimiento. Porque @fiestas_villena no nació pensando en convertirse en una gran cuenta. Nació desde la cercanía, desde alguien que conoce las calles, las fiestas, las tradiciones y la forma de vivir de una ciudad como Villena.
Pero hay un detalle fundamental que no siempre se ve cuando se mira una cuenta de redes sociales desde fuera: Alberto no está solo detrás de cada vídeo. En muchas de las grabaciones, la persona que está detrás de la cámara es su hermano, Gonzalo. Él es quien acompaña a Alberto en muchas de esas horas de grabación, quien sostiene la cámara, busca el encuadre y ayuda a convertir las ideas en imágenes. Su trabajo permanece normalmente fuera de plano, pero es una parte esencial del proyecto. Sin Gonzalo, muchas de las grabaciones y, en definitiva, el propio proyecto de @fiestas_villena, no saldrían adelante.
Con el tiempo, esa manera de mirar lo que ocurre alrededor fue haciendo que cada vez más personas se interesaran por los contenidos. Primero fueron amigos y conocidos. Después, gente de Villena. Más tarde, villenenses que viven fuera. Y finalmente personas que ni siquiera tienen relación directa con la ciudad, pero que han terminado descubriéndola a través de una pantalla.
El crecimiento ha sido progresivo, casi sin hacer demasiado ruido, hasta que un día los números empezaron a ser difíciles de ignorar. Durante el último año, los contenidos relacionados con el proyecto han llegado a más de medio millón de personas. Una cifra especialmente llamativa si se tiene en cuenta que detrás de la cuenta no existe una gran redacción ni un equipo de profesionales trabajando a tiempo completo. Hay una familia, una cámara, muchas ideas y muchas horas.
Horas grabando, editando, pensando qué contar, buscando la mejor imagen, preparando un vídeo o simplemente esperando el momento adecuado para sacar el móvil y registrar algo que está sucediendo. Porque una de las cosas que caracterizan a @fiestas_villena es que intenta que las cosas sucedan. No se trata únicamente de compartir una información. Se trata de salir a buscarla, de estar presente y de intentar encontrar ese detalle que quizá pasa desapercibido para muchos, pero que puede convertirse en un buen contenido para otros.
Y, especialmente, de entender que las redes sociales tienen una forma de contar las cosas completamente diferente. Una entrada de Moros y Cristianos, una romería, un concierto, una tradición, una noticia o incluso un pequeño momento de la vida cotidiana pueden convertirse en un vídeo capaz de llegar a miles de personas. Ahí está buena parte del fenómeno: en haber entendido que Villena también puede contarse en el lenguaje de las nuevas generaciones.
Una ciudad contada desde dentro
Quizá una de las diferencias más importantes sea que Alberto Ruescas García no llegó a Villena para contarla. Es de Villena. Y eso se nota. Conoce los lugares, reconoce las caras, entiende las tradiciones y, sobre todo, sabe que detrás de cada fiesta hay historias personales.
La Romería no es solamente una celebración. Los Moros y Cristianos no son solamente desfiles. La Semana Santa no son solamente procesiones. Detrás de todo eso hay familias, amigos, comparsas, músicos, personas que llevan décadas participando y también jóvenes que están descubriendo ahora aquello que sus padres y abuelos ya vivieron. Las redes sociales permiten precisamente eso: poner el foco en todas esas pequeñas historias. Y ahí @fiestas_villena ha encontrado su espacio.
Un espacio especialmente interesante porque está consiguiendo acercar las fiestas y la vida de Villena a personas que quizá nunca habían tenido esa ventana.
Aprender haciendo
También hay otra historia detrás de la cuenta que resulta interesante: la de un joven que ha aprendido prácticamente todo sobre la marcha. Grabar, editar, entrevistar, hablar delante de una cámara, preparar un contenido, contactar con personas, organizar una colaboración o intentar que una idea se convierta en realidad son cosas que no se aprenden de un día para otro.
Muchas se aprenden equivocándose. Probando. Volviendo a grabar. Haciendo un vídeo que no funciona y pensando en cómo hacerlo mejor la próxima vez. Y probablemente esa evolución también forma parte del atractivo del proyecto. Porque quien haya seguido la cuenta durante tiempo puede ver cómo ha cambiado: cómo han cambiado los vídeos, las ideas, la forma de contar las cosas y también la propia manera de entender las redes sociales.
Lo que comenzó como una afición ha terminado convirtiéndose en una auténtica escuela de comunicación. Una escuela que, además, ha permitido vivir experiencias que probablemente estaban muy lejos de la imaginación cuando todo comenzó. Entrevistas con profesionales como Juan Ibáñez y Dani Fontecha, conocidos por su trabajo en El Hormiguero, o con Óscar Martínez, DJ de Los 40, son algunos ejemplos de hasta dónde puede llevar una afición cuando detrás hay constancia y ganas de aprender.
Más allá de los números
Hablar del crecimiento de @fiestas_villena obliga inevitablemente a hablar de cifras: seguidores, visualizaciones, alcance... Pero reducir el proyecto a los números sería quedarse en la parte más superficial de la historia.
Porque detrás de cada visualización hay alguien. Alguien que comparte un vídeo con su familia. Alguien que está viviendo fuera de Villena y encuentra durante unos segundos algo que le recuerda a su ciudad. Alguien que descubre una tradición que desconocía. Alguien que manda una publicación a un amigo. O alguien que simplemente abre Instagram y se encuentra con una imagen de Villena que le hace detenerse.
Ese es probablemente el verdadero valor de una cuenta como esta: conseguir que una ciudad de nuestro tamaño tenga una presencia digital mucho mayor de la que podría parecer. Y hacerlo desde una mirada joven, cercana y completamente vinculada a la realidad local.
Porque al final, quizá el fenómeno de @fiestas_villena no se explique únicamente por Instagram. Se explica por algo mucho más sencillo: por las ganas de contar lo que uno quiere, por la ilusión de enseñar aquello que forma parte de tu vida y por descubrir, casi sin darte cuenta, que hay miles de personas al otro lado que también quieren verlo.
Lo que empezó como una afición se ha convertido en una ventana. Una ventana desde la que mirar Villena y, al mismo tiempo, una ventana para que otros puedan mirar hacia aquí.
Alberto Ruescas García
Creador de contenido de @fiestas_villena 

1970 EL CASTILLO DE SALVATIERRA

El castillo de Salvatierra. Por José Mª Soler García
Para muchos villenenses, y ni que decir tiene que para casi todos los extraños, el castillo de Villena por antonomasia es el de la Atalaya, de tan inconfundible silueta, aunque muchos saben también que, en lo alto de la sierra la Villa, existe otro torreón familiarmente llamado "Castillico de Salvatierra". No !o recoge Sarthou en su poco afortunada obra, pero sí que figura en el Catálogo de Castillos, torres y murallas realizado por la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional.
El castillo de Salvatierra 
Lo que no todos saben es que este "castillico" formó parte de una extensa fortificación que ocupó toda la arista de la sierra, a modo de cinturón avanzado para proteger las defensas principales de la población contra posibles sorpresas. El nombre de Salvatierra responde bien a este carácter protector que tuvo la fortaleza, cuyo plano está todavía por realizar.
La primera mención que de este castillo conocemos se remonta a los últimos años del siglo XIII, con ocasión del primer matrimonio de don Juan Manuel con la infanta doña Isabel de Mallorca, celebrado en 1299. El Rey de la isla asignó a su hija una dote de quince mil marcos de plata, a condición de que don Juan Manuel entregase a su esposa la suma de mil doscientos marcos anuales, asegurados sobre las rentas de varios lugares de sus dominios, entre los que se encontraban Villena, Sax y Salvatierra. Estos tres castillos se presentan casi siempre unidos en los acontecimientos históricos de aquellas centurias.
“ay otro castillejo muy antiguo que se llama el castillo de Salvatierra… encima el altura de un tajo de peña.” (“Relación” de 1575)
Nuevamente aparece el nombre de nuestra fortaleza en 1326, cuando se firmaron las capitulaciones entre Jaime II de Aragón y don Juan Manuel para el segundo matrimonio de este último con la infanta doña Constanza. Se comprometía don Juan a entregar a la Infanta siete mil quinientos marcos de plata en concepto de ajuar, arras y creces, para los cuales obligaba, como en la ocasión anterior, los castillos y villas de Villena, Sax y Salva-tierra con todos sus términos y dependencias, que entonces estaban en los dominios del Rey de Aragón. Para asegurar mejor el compromiso, Salvatierra y Sax se entregarían como rehenes a caballeros aragoneses elegidos por el propio Rey, y los vasallos de don Juan Manuel prestarían homenaje de ayudar a sus alcaides en todo lo que fuere necesario para el cumplimiento de las cláusulas matrimoniales.
Torreón del castillo de Salvatierra, adosado a la muralla que cerraba la fortaleza por el Este. 
El 3 de febrero de 1312, se requirió a don Juan Manuel para que solemnizara el matrimonio con doña Constanza, que iba a cumplir los doce años de edad, y el 5 de abril de aquel mismo año, se firmó la escritura por la que don Juan Manuel hipotecaba las tres fortalezas hermanas. Por la de Villena, prestó homenaje Ramón de Urg; por la de Sax, Rodrigo Martínez de San Adrián, y por la de Salvatierra, Guillermo Dufreix, único alcaide de este castillo cuyo nombre ha llegado a nuestro conocimiento.
Por aquellas mismas fechas, don Juan Manuel había comenzado a levantar las murallas de Villena y estaba reforzando las defensas de su castillo de la Atalaya, en el que la tierna infanta doña Constanza aguardaba el comienzo de su nubilidad oficial para consumar el matrimonio. Había que proteger a la infanta y a la villa contra probables ataques de los moros granadinos, y así lo recomendó el 'Rey de Aragón a su futuro yerno.
Con estos refuerzos de la fortaleza principal, la de Salva-tierra debió perder gran parte de su eficacia, porque su nombre ya no suena en los acontecimientos de los siglos posteriores, y cuando en 1575 los eruditos villenenses responden a un cuestionario que les sometió Felipe II, hablan, como es natural, del cas tillo de la Atalaya, pero dicen que "ansimismo ay otro castillejo muy antiguo que se llama el castillo de Salvatierra, que está a la parte de oriente, un tiro de alcabuz apartado del castillo arriba declarado". Añaden que esté fundada sobre la sierra de la Villa, "encima el al tura de un tajo de peña", y que, a sus faldas, "ay cuevas, vestigios y señales de edificios de habitación de moradas muy antiguas, por las quales se demuestra la grande antigüedad deste pueblo".
Uno de los aljibes ibéricos de la Villa.
La descripción no puede ser más precisa y podría suscribirse hoy punto por punto, según demuestran los documentos gráficos con que ilustramos este artículo.
En un conocido grabado del siglo XVIII firmado por Palomino y que se ha reproducido ya varias veces en las páginas de esta revista, el "castillico" de Salvatierra luce todavía una torre almenada que se nos antoja muy favorecida por el dibujante, a juzgar por lo que de ella conocemos actualmente. Tan menospreciada había quedado que el padre Vila de Hugarte ya nos la hace figurar en el croquis que acompaña a su "Relación" de 1780.
“ay algunos aljibes fabricados a mano, carada la dicha peña.” (“Relación” de 1575)
Y vienen a nuestras mentes los conocidos versos de Rodrigo Caro que dicen:
-Las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron- aunque esta "gran pesadumbre" no sería tanta si no estuviera ayudada por la erosión humana, cuya fuerza destructora su pera en mucho a la de la grave dad y a la de cualquier otro elemento de la naturaleza. Véase, como ejemplo, la maciza torre de nuestro castillo da la Atalaya, cuyos muros miden nada me nos que tres metros de espesor. Hasta donde alcanza la mano del hombre, el duro hormigón de argamasa morisca está desconchado y socavado. El resto de la torre permanece intacto, después de casi un milenio de existencia.
Pero no es sólo el afán destructivo, tan desarrollado en el mundo infantil, el que produce estos desaguisados. Es también una respuesta humana a la ley del menor esfuerzo. 'En cierta ocasión pudimos contemplar cómo un vecino de los alrededores del Castillo llenaba sus bar chillas con la arena que arrancaba de las murallas del patio.
“ay cóncavos, cuevas, vestigios y señales de edificios de habitaciones de moradas muy antiguas..” (Relación” de 1575) 
Es el mismo sentido económico que llevó a los iberos de la sierra de la Villa a destruir las viviendas de la Edad del Bronce para aprovechar sus materia les, reutilizados después por los alarifes medievales para levantar el castillo de Salvatierra y nuevamente aprovechados luego en la construcción de la ermita de San Cristóbal.
Hoy no quedan en la sierra ni chozas de la Edad del Bronce ni viviendas ibéricas, y de la ermita de San Cristóbal apenas puede rastrearse los cimientos. Únicamente el "castillico" de Salvatierra conserva su torre, ya muy rebajada, "encima el altura de un tajo de peña", tal y como se conservaba en el siglo XVI.
Si nos lo propusiéramos, podría consolidarse y conservarse indefinidamente esta vieja reliquia del siglo XIII, ya que no se vislumbra por ahora la posibilidad de edificar rascacielos en tales parajes. Deberían bastar para ello razones de tipo histórico y cultural, que no parecen tener mucha fuerza en la época tecnológica y materialista que nos ha tocado vivir.
Pero, aun en estos tiempos, se pagan cada vez más caros los objetos antiguos, y aquí hacemos nuestro un argumento recientemente aducido por el presidente nacional de "Amigos de los Castillos, don Gabriel Alomar: no sabemos el precio que podrán alcanzar en el futuro las viejas ruinas, y como nadie es capaz de predecirlo, mejor será conservarlas por si acaso.
(Fotos Soler y Flor)
Extraído de la Revista Villena de 1970

1941 ANTIGÜEDADES DE LOS NOMBRES DE ALGUNAS CALLES DE VILLENA

Antigüedades de los nombres de algunas calles de Villena.
Entre los escasísimos apuntes, coleccionados por el inolvidable don Salvador Avellán, presbítero, que lograron salvarse de la horda destructora del marxismo, hay unos datos sumamente curiosos sobre la antigüedad de los nombres de algunas calles de nuestro pueblo, que hoy se publican por primera vez, cronológicamente ordenados.
En 1420 existía ya la plaza pública en el mismo lugar que hoy ocupa. Posteriormente se llamó plaza de las Carnicerías y en ella había una casa llamada de doña Catalina, acaso de doña Catalina Ruiz de Alarcón que fundó los beneficios de Santa María.
La calle o plaza de Sta. María existió ya en 1464 y en 1492 la calle Mayor y la de S. Antón. En el año 1500 la plaza situada detrás de las actuales Casas Consistoriales se llamaba de Hernándo de Medina.
La Corredera en 1880. Al fondo el viejo «Horno del Paso»
En 1503 se habla de bancales en la Losilla, cerca de las «casas del Obispo».
En 1516 existe ya la calle del Palomar y en 1525 la calle Baja en la cual había en 1575 una escuela pública cuyo maestro cobraba cuarenta reales de sueldo anual.
La calle de la Rambla es nombrada ya en 1534.
En 1570 se autoriza la construcción de varias casas en el ejido de la Puerta de 5. Sebastián. En el citado año 1575 se habla de la calle Nueva, y el trazo comprendido entre la misma y la plaza del Rollo se llamaba en 1608 calle pública Nueva.
También en el mismo año (1575) se nombra el arrabal de la Trinidad y en 1595 el arrabal mayor, distrito del menor que era él de Zarralamala.
A-fines del siglo XVI y para ampliación de la plaza de Santiago cedió una casa Alonso R. Navarro, padre del beneficiado y Teniente-Arcipreste don Bartolomé Navarro.
En el año 1605 ya se nombra la plaza del Rollo.
En 1607 se habla de la Cruz de la Losilla, el barrio de Onil y la Puerta de Biar. Dicha cruz era el «Humilladero de los Mellinas» que se levantaba a la salida de la citada Puerta de Biar, y que fué erigido en honor de dos señores principales de Villena, cuyos nombres no han llegado hasta nosotros, aunque sí su apellido, que era el de Mellinas. Sucumbieron ambos heroicamente peleando contra los de Biar en aquellas luchas fratricidas entre Castilla y Aragón en las que Villena hubo de tomar parte importantísima en diferentes ocasiones por ser población fronteriza entre ambos reinos.
En 1616 ya existía la Corredera pues se autoriza la edificación en dicha calle de una casa junto a la muralla que pasaba frente a la actual iglesia de la Congregación; y en 1686 había en la misma calle un Hospicio al horno.
¿Sería el Horno del Paso que muchos hemos conocido en el sitio que hoy ocupa el Pasaje de Candel?
En 1624 se nombra la calle de los Cuatro Cantones donde había un pozo concejil.
La calle de Parrales se llamaba «partida de Parrales» y ya existía en 1646; en 1670 la calle del Ciervo, la del Hilo en 1671, la de Quevedo en 1685 y en el mismo año la del Chicho, que antes se llamaba del Capitán.
En 1689 existía la calle de Doña Isabel en la que una de sus aceras, quizá la única entonces, estaba formada por postigos de la Corredera.
En el año 1760 se habla de bancales situados fuera de la Puerta de San Sebastián, pertenecientes al vínculo de Cascante.
Finalmente en 1800 la calle del Cojo, que ames se llamaba de Carniceros, toma su nuevo nombre de un tal «Martín el cojo» que en la misma vivía.
Hasta aquí los datos que conocemos sobre nombres antiguos de calles y plazas de Villena.
La típica calle del Pozo en el mismo año 1880
Como se ve, casi en la totalidad de las calles citadas, se trata de nombres vulgares que nada dicen y nada significan ni en el orden religioso, ni en el histórico, ni aun en el político y, sin embargo, están de tal modo arraigados en el pueblo, que jamás los olvida y todavía hoy llama a las calles con los antiguos nombres seculares, a pesar de la diversa nomenclatura oficial que se les ha dado a través de los tiempos, y aunque esté tan justificada como la última, que tiende a enaltecer a los héroes del glorioso Movimiento y a perpetuar la memoria de héroes y mártires caídos en la gran Cruzada por Dios y por España.
Es que la fuerza y el atractivo de la tradición son tan irresistibles que nada se les puede oponer. Fuerza y peso de siglos; perfume atrayente del pasado que nostálgicamente nos deleita.
¡Y son tan antiguos los nombres de vuestras calles! Porque no hay que olvidar que las fechas señaladas sólo nos indican el hecho de que ya entonces se llamaban así, pero ¿quién podrá decirnos los años o siglos transcurridos desde que recibieron esos nombres?
Gaspar ARCHENT. Canónigo
Extraído del Programa de Fiestas de 1941
Cedido por… Los Luises

1970 COLEGIO EN LA CONSTANCIA

La foto es del año 1970, el colegio estaba situado en la calle "Federico García Lorca" (Barrio La Constancia), mas o menos a mitad de calle. Estaba compuesto por dos aulas que estaban regidas por las profesoras Victoria y Virtu. En la foto esta presente la profesora Victoria, en medio de los niños.
En la foto… Ramón Sánchez, Moisés Gomariz, Llopis, Toni Murcia, Pepi, Juan Flor, Pascual Pardo… Nos ayudas a poner nombres...
Foto cedida por... Sovie (fotocopia. si alguien la tiene que envíe la original)
Comentario... Yo conocí este colegio. Allí transcurrieron mis primeros años escolares, y todavía no he olvidado a Victoria, la señorita de Bañeres. Tampoco la primera vez que me fugué, no soportando la idea de separarme de mi madre, y como me escondí bajo la cama tras una carrera traumática hasta mi casa. Que sorpresa tan bonita ver esta foto.

1965 EL SEGOVIA CON SU CARRO

Segovia con su carro en el barrio San Francisco. Lorenzo Gabaldon Estevan ¨EL SEGOVIA¨ carretero toda su vida, y trabajador del campo, ha colaborado con la comparsa de Piratas, Maseros, y ha desfilado con los Realistas, premiado con el premio el TITO en el año 1986.
En los piratas era el que preparaba las comidas para la comparsa y los musicos en la casa antigua.
Foto cedida por... Lorenzo Flor

2009 JOSE LUIS VALERO - ORO

XVII Campeonato de España categoría Junior.
Primera posición por unanimidad del jurado para el Villenero, José Luís Valero Barceló del AT. Montemar entrenado por Sonia Eguía. Espectaculares coreografías en ambos discos del alicantino que realizó DAxel, combinados con TSalchow prácticamente completos, buenas piruetas de clase A y difíciles y trabajadas secuencias de pasos. Puntuaciones alrededor del 8.5 en el programa largo y varias décimas por encima en la Impresión Artística que le permitieron colgarse la Medalla de Oro.
CLASIFICACIÓN LIBRE MASCULINA:
1. José Luís Valero, AT. Montemar 2. Enrique pardo, CPA. Maxia 3. Juan Bosch, Arenys de Munt 4. Adrian Salmón, Alexamr 5. Lanç Rodríguez, Gramanet CP 6. Antonio L. Marín, Patronato Levante 7. Adolfo Torres, ST. Casablanca 8. Diego Villa, Patinart 9. Javier Wis, Sant Feliu CH 10. Hector Guerrero, CP. Coslada 11. Francisco Cabrera, CP. Torremolinos 12. Victor Pérez, CPV. Olena

2026 CUANDO EL TEATRO SE QUEDA A OSCURAS

 CUANDO EL TEATRO SE QUEDA A OSCURAS

Hay un lugar en Villena
donde quedarse en el mundo
duermen junto a la memoria se sienta
a esperar que vuelva la luz.

Allí, cada noche,
los nombres de quienes hicieron del arte
una forma de terciopelo:

Ana Belén,
Juan Diego Botto,
Carmen Linares,
Carmelo Gómez,
Javier Gutiérrez,
Luis Bermejo,
Ana Zamora,
Kiti Mánver,
Lola Herrera…

Nombres que llegaron desde lejos,
dejaron su voz sobre las tablas
y se marcharon llevándose los aplausos.

Pero algo de ellos
permaneció aquí.

Quizá por eso,
cuando el teatro queda vacío,
sus nombres siguen respirando.

Yo los he visto pasar.

He sentido el temblor de las manos
antes de que comenzara una función,
la emoción de quien espera,
la lágrima que nadie quería confesar,
la risa que rompe el silencio
como una campana.

He guardado secretos.

He sostenido cuerpos cansados,
amores, despedidas,
primeras veces
y recuerdos que volvieron
muchos años después.

He visto a Villena entrar
una y otra vez
por estas puertas.

Y entonces comprendí
que los grandes nombres
no son lo más importante.

Porque un nombre puede quedar escrito,
pero hay algo que no necesita tinta
para permanecer.

El pueblo.

Villena.

Villena que llena esta sala
con su memoria,
que reconoce a quienes dejaron arte,
que abraza a sus artistas
y convierte la cultura
en una forma de pertenencia.

Por eso, cuando el telón cae
y todos se marchan,
cuando las luces se apagan
y solo queda la respiración antigua
de este teatro,
yo sigo aquí.

No aplaudo.

No hablo.

No camino.

Pero recuerdo.

Recuerdo cada rostro
que alguna vez se abandonó a una historia.

Cada niño que miró fascinado.

Cada anciano que regresó a su juventud.
Cada corazón que, durante unas horas,
latió al ritmo del escenario.

Y quizá ahora entendáis
por qué conozco tanto de vosotros.

Por qué sé de vuestros sueños.

De vuestras lágrimas.

De vuestros aplausos.

Por qué llevo nombres de artistas
y, sin embargo,
siento que pertenezco a todos.

Porque yo también soy parte de esta historia.

Y ahora que el teatro está vacío,
puedo decíroslo sin miedo:
yo soy quien os ha estado hablando.

No soy el escenario.

Ni el telón.

Ni la luz.

Soy mucho más humilde.

Soy la que espera cada noche
a que alguien vuelva a sentarse.

Soy una butaca del Teatro Chapí.

Llevo un nombre ilustre en mi espalda,
pero llevo a Villena en el corazón.
Y ese nombre,
ningún aplauso podrá borrarlo.

Fabiola Martínez 

16 ago 2026

1977 FESTEJOS BARRIO VIRGEN DE FÁTIMA (VIDEO)

Las fiestas en honor de la Santísima Virgen de Fátima en Villena se celebraban tradicionalmente en el barrio de Fátima (también conocido como Plaza Colache) alrededor del 13 de mayo, que es el día oficial de su onomástica.
Los actos se desarrollaban principalmente en la Plaza de la Virgen de Fátima y las calles de los alrededores dentro del histórico barrio del Rabal. 
La procesión se realizaba por las calles del barrio portando la imagen de la Virgen de Fátima, saliendo y finalizando en la Iglesia de Santa María, el acto estaba acompañado por la Banda Infantil de Cornetas y Tambores de la Comparsa de Marruecos.
El recorrido más habitual era…  Salida de la Parroquia de Santa María, Joaquín Sandoval, Segunda Manzana, Plaza de la Virgen de Fátima (Colache), Castalla, Onil, Plaza de Biar, San José, Tercia, Juan Carreras López, Parroquia de Santa María.
Las fiestas del barrio consistían en misa de campaña, desfile con la Banda de Tambores y Cornetas acompañados de los cabezudos, chocolatadas, actuaciones musicales, juegos infantiles… cucañas, carreras de sacos, y decoración floral de las fachadas y calles por parte de los vecinos.
Video cedido por... Jerónimo Pérez

Programa 1977

1997 MONUMENTO A CHAPÍ EN EL PASEO

En el año 1998 y debido al notable deterioro de la piedra, ésta se sustituyó por la réplica actual en bronce, pasando la escultura original a presidir el vestíbulo del Teatro Chapí. El traslado realizado por la empresa local Grúas García. Está imagen la fechamos a finales de la década de los 90, antes de 1998.
Fotografía de Benigno López Hurtado que altruistamente cede sus fotografías para el disfrute de los villeneros y villeneras, muchas gracias Benigno por tus interesantes imágenes de nuestra querida Villena.

2026 CUANDO EL ODIO ARDE MÁS QUE LAS LLAMAS

Cuando el odio arde más que las llamas.
El pasado viernes, Villena asistió, con preocupación y estupor, al incendio de parte de la sede social del Bando Marroquí, una de las comparsas históricas de nuestros Moros y Cristianos, conocida popularmente como Los Marruecos. 
No hubo que lamentar desgracias personales, que es, sin duda, lo más importante. Pero sí hubo daños materiales en un lugar que es mucho más que un edificio.
Entre esas paredes hay historia. 
La historia de una comparsa fundada a mediados del siglo XIX, y de una sede social que lleva en funcionamiento desde 1966 y que, durante décadas, ha sido punto de encuentro de generaciones de festeros. Un espacio que, además, acababa de culminar una profunda reforma estructural en agosto de 2025. 
Allí no solo había paredes, muebles o instalaciones. Había recuerdos, fotografías, conversaciones, celebraciones y una parte de la memoria colectiva de muchas familias villenenses.
Las imágenes del incendio fueron impactantes. Las llamas, la columna de humo y la intervención de los servicios de emergencia generaron una enorme expectación. Los medios locales y provinciales se hicieron eco de lo ocurrido y las redes sociales se llenaron rápidamente de mensajes.
Pero entonces sucedió algo que debería hacernos reflexionar.
Mientras Villena demostraba su capacidad para unirse —las otras trece comparsas, ciudadanos, asociaciones y empresas se movilizaban para mostrar su apoyo y solidaridad— aparecieron también mensajes de odio. 
Mensajes racistas. Personas que, sin conocer la noticia, sin detenerse siquiera a comprender qué significaba "Bando Marroquí", leyeron simplemente una palabra: Marruecos.
Y fue suficiente para que algunos convirtieran un incendio en una cuestión racial, relacionándolo con Ceuta, celebrando las llamas y alegrándose del daño sufrido por una asociación cultural y festera de nuestra propia ciudad.
¡Qué fácil resulta odiar cuando no conocemos!
¡Qué sencillo es escribir desde la distancia, desde la pantalla, desde el anonimato y desde el prejuicio! Basta con unas pocas letras para construir una historia que no existe y encontrar un enemigo imaginario al que culpar o despreciar.
Pero Los Marruecos no son un país. No son una frontera. No son un conflicto internacional. Son villeneros. Son vecinos. Son personas que, como cualquier otra comparsa, forman parte de la identidad festera de esta ciudad.
Y quizá ese sea el verdadero incendio que deberíamos preocuparnos por apagar: el del odio que prende con una facilidad alarmante cuando dejamos de informarnos, de escuchar y de pensar.
El fuego puede destruir un edificio. Las paredes pueden reconstruirse. Los objetos pueden reponerse. La sede del Bando Marroquí volverá, con el tiempo, a ser un lugar de encuentro.
Lo que resulta mucho más difícil de reconstruir es la confianza cuando una comunidad descubre que algunos de sus miembros son capaces de alegrarse de la desgracia ajena simplemente porque han decidido interpretar una palabra desde el prejuicio.
Por eso, entre las cenizas de esta sede, debería quedar también una enseñanza. Villena ha demostrado estos días que sabe estar unida. Que sabe tender la mano. Que sus trece comparsas, sus asociaciones, sus empresas y sus ciudadanos pueden responder ante la adversidad como una comunidad.
No dejemos que unos pocos mensajes de odio sean capaces de quemar también eso.
Porque una sede social puede arder una noche.
Pero una sociedad que permite que el odio se convierta en norma puede tardar generaciones en reconstruirse.
Por José Manuel Penadés Cambra 

1999 DETALLES DEL CASTILLO DE LA ATALAYA

Detalles del Castillo de Villena y su entorno, fotografías de Benigno López Hurtado, que altruistamente cede sus fotografías para el disfrute de los villeneros y villeneras, muchas gracias Benigno por tus interesantes imágenes de nuestra querida Villena.








Foto de Benigno López Hurtado. Fecha sin confirmar.

2026 SOY CANARIO, VILLENERO Y MARRUECO

A través de Facebook en un comentario nos llega esta declaración de un canario y su amor por Villena y por la comparsa del Bando Marroquí, merece la pena leer este relato escrito con el corazón. Muchas Gracias Pepe.
Soy canario, de Tenerife. Llevo mi tierra y sus tradiciones profundamente arraigadas en el corazón. Pero hubo un momento de mi vida en el que el destino quiso regalarme otra tierra, otra familia y otras tradiciones que, con el paso de los años, también terminarían formando parte de mí.
Ese momento llegó cuando conocí a quien se convirtió en mi esposa, mi amiga, mi compañera y mi cómplice; quien fue, es y será el amor de mi vida. Y con ella conocí Villena. Conocí a mi familia villenera, me fui adentrando poco a poco en su sociedad, en sus costumbres, en su manera de vivir y de sentir, y descubrí unas gentes sencillamente extraordinarias. Tuve entonces el honor y la enorme satisfacción de ser plenamente aceptado y participar en las Fiestas de Moros y Cristianos, incorporándome también a una tradición profundamente arraigada en mi familia villenera: su pertenencia al Bando Marroquí. Y lo que inicialmente conocí desde fuera despertó en mí un profundo cariño, interesándome por su historia, orígenes y sus gentes. Escuché con verdadera emoción aquellas conversaciones de los mayores, sus anécdotas, sus recuerdos y sus vivencias. Historias aparentemente sencillas que, con los años, uno comprende que constituyen la verdadera memoria de un pueblo.
Y recuerdo especialmente las que me contaba mi querida suegra, D.ª Ángeles Ferrándiz, una mujer excepcional donde las hubiera. Todavía puedo escucharla recordar, con aquella alegría con la que se evocan los momentos felices, las mañanas de las Dianas: «Ezequiel traía a casi toda la Banda a desayunar a casa…»
Y aquella frase tan sencilla decía muchísimo más. Hablaba de una casa abierta, de amistad, de fiesta, de hospitalidad, de compañeros, de familia. Hablaba, en definitiva, de una forma de entender Villena y de vivir el Bando Marroquí.
También permanece imborrable en mi memoria mi primera llegada a la Casa del Bando Marroquí. Yo iba vestido de «marrueco». Era el recién llegado. El canario. El que venía de fuera. Pero allí nadie consiguió que me sintiera extraño. Todo lo contrario. Me recibieron con un cariño extraordinario y consiguieron que, desde aquel primer momento, me sintiera uno más de la gran familia marroquí.
Y hay otro recuerdo que jamás olvidaré. La primera vez que tuve el honor de acompañar al pueblo de Villena hasta Las Virtudes para ir a buscar a su Morenica. Aquello me emocionó profundamente. ¿Y por qué? Primero, por contemplar aquella extraordinaria manifestación de devoción popular: una multitud inmensa, todo un pueblo recorriendo unido el camino de ida y vuelta hasta Las Virtudes para encontrarse con su Patrona. Pero hubo algo más. Algo profundamente personal que me tocó especialmente el corazón.
Al contemplar a la Morenica descubrí inmediatamente algo que la unía, en mi sentimiento, con la Patrona de mi propia tierra. Porque las dos son morenicas, y las dos llevan al Niño Jesús en su brazo derecho.
Hoy, 15 de agosto, precisamente el día de la Patrona de mi tierra, la Virgen de Candelaria, nuestra Chaxiraxi, como la llamaron mis antepasados guanches, escribo estas palabras desde Canarias con una profunda tristeza por el incendio sufrido en la sede del Bando Marroquí.
Ver las imágenes produce dolor, porque allí no han ardido solamente unas dependencias materiales. Cuando un lugar acumula tantos años de historia, de reuniones, preparativos, música, conversaciones, abrazos, fotografías, recuerdos y vivencias compartidas, sus paredes terminan convirtiéndose también en depositarias de la memoria de quienes pasaron por ellas.
Pero si algo he aprendido conociendo Villena es precisamente la extraordinaria idiosincrasia de sus gentes.
Por eso, desde Canarias, tengo el pleno convencimiento de que la solidaridad, el empeño, la voluntad y esa capacidad tan villenera de unirse cuando las circunstancias lo exigen harán que el Bando Marroquí renazca de sus cenizas, como el ave Fénix. Y volverá. Volverán sus encuentros, sus músicas, sus trajes, sus desfiles, sus abrazos y esa particular manera de vivir unas fiestas que trascienden la propia fiesta para convertirse en sentimiento de pertenencia.
Y volverán los Marruecos.
Porque aquello que comenzó allá por 1866, aquellos «arrastraos», como cariñosamente fueron conocidos los integrantes del Bando Marroquí del Riff, no puede desaparecer entre las cenizas de un incendio. Hay demasiada historia detrás. Demasiadas generaciones. Demasiados recuerdos.
Y demasiadas personas que dedicaron una parte de sus vidas a mantener viva esta extraordinaria tradición.
Por eso hoy también quiero recordar a quienes, a lo largo de tantos años, asumieron la responsabilidad de conducir al Bando:
Antonio Guillén (1866), Fernando Estevan (1894-1928), Joaquín López (1929-1935), Emilio José Manzaneque (1939-1951), Juan Hernández Camarasa (1952-1962), Francisco Menor Marco (1963-1979), José Marco Hernández (1980-1982), Ezequiel Martínez (1983-1985), Pedro Juan Molina Camús (1986-1987), José Estevan Albero (1988-1993) y Antonio Martínez Martínez (1994-1999).
Nombres que forman parte de una historia colectiva que merece ser recordada y transmitida.
Y ese mismo recuerdo debe convertirse ahora en estímulo para quienes posteriormente recogieron el testigo y para quienes hoy tienen la responsabilidad de conducir al Bando: Manuel Díaz Sánchez, Victoria Hernández Abellán, Juan Antonio Lillo, José Antonio Iniesta y su actual presidenta, Cristina Domene García.
Estoy convencido de que este doloroso acontecimiento será también un motivo para sobreponerse, reconstruir y continuar. Porque motivación no les falta, ni les faltará.
El sentimiento y el orgullo de ser y pertenecer al Bando Marroquí forman parte de una herencia transmitida de generación en generación; casi una carta de naturaleza que nace de algo mucho más profundo: ser villeneras y villeneros, amar profundamente su tierra y sentirse orgullosos de su gente.
Los edificios pueden reconstruirse, Los objetos pueden sustituirse.
Pero hay algo que ningún incendio puede consumir: la memoria, el sentimiento y la voluntad de un pueblo de mantener vivas sus tradiciones.
Y mientras exista un marrueco dispuesto a ponerse su traje, mientras vuelva a escucharse la música, mientras alguien recuerde las historias de quienes estuvieron antes y mientras las nuevas generaciones continúen sintiendo orgullo por aquello que recibieron de sus mayores, el Bando Marroquí seguirá vivo.
Hoy, desde Canarias, desde Santa Cruz de Tenerife, este canario y villenero por adopción quiere enviar a toda la familia del Bando Marroquí un abrazo inmenso y expresar mi más absoluta solidaridad.
Pero no podría terminar estas palabras sin hacer una mención muy especial, íntima y emocionada., a mi suegro, Ezequiel Martínez.
Villenero hasta la médula. Marrueco de corazón.
Un hombre profundamente unido a sus fiestas y a su Bando, que durante tantos años vivió intensamente aquello que amaba y que, por culpa del maldito Alzheimer, ya no ha podido continuar disfrutando de sus queridas fiestas como tantas veces hizo.
Quizá por eso, en un día como hoy, su recuerdo adquiere para mí todavía mayor significado.
Porque cuando Ángeles me contaba que «Ezequiel traía a casi toda la Banda a desayunar a casa», en realidad me estaba hablando de mucho más que de un desayuno.
Me estaba hablando de amistad. De compañerismo. De hospitalidad. De tradición. De familia. Me estaba hablando del Bando Marroquí.
Y estoy seguro de que ese mismo espíritu que llenaba entonces aquella casa será el que ahora ayude a levantar de nuevo la Casa de todos.
Desde Tenerife, a más de dos mil kilómetros de distancia, pero sintiéndome hoy especialmente cerca de Villena: un enorme abrazo a todos los Marruecos.
Que las cenizas de hoy sean solamente el comienzo de una nueva página de vuestra historia.
¡Viva Villena! ¡Viva la Morenica!¡ Y viva siempre el Bando Marroquí!
Facebook… Pepe Pepe Pepe

TRABAJOS TOPOGRÁFICOS VILLENA 1947-1948

Los Trabajos Topográficos de los años 1947 y 1948 en Villena representan la actualización cartográfica intermedia más crítica del término municipal durante el siglo XX. A diferencia de la campaña original de 1897, estos trabajos ya no los ejecutó el antiguo Instituto Geográfico y Estadístico (que cambió su denominación oficial décadas antes), sino el Instituto Geográfico y Catastral (IGC). 
Esta campaña tuvo como objetivo principal renovar los datos geométricos, las infraestructuras de postguerra y actualizar la toponimia local de cara a las revisiones del Mapa Topográfico Nacional (MTN50)



Fotos cedidas por… Antonio Gómez
Comentario de... Jesús Rocamora Esquiva 
Los trabajos iniciales del siglo XIX tenían el objetivo de generar las planimetrías de las líneas de término municipal. Se hicieron en conjunto con las actas de deslinde y los trabajos topográficos anexos. Sobre esta base se empezó a rellenar cada término con la medición de los caminos, carreteras y otros accidentes geográficos planimétricos para comenzar a generar el MTN a 1/50000. Sin embargo, esta primera actuación valió para generar la primera división en polígonos del territorio municipal para el primer catastro parcelario que se gesto a principios de los años 20 del siglo XX. La falta de presupuesto hizo que en lugar de levantar topográficamente el parcelario, en su lugar se mandarán brigadas a croquizar las parcelas. Y ahí nació el avance catastral. Las primeras hojas del MTN en nuestra zona no se publicaron hasta pasada la guerra civil. Entonces se retomaron los trabajos topográficos para levantar la altimetría y generar las curvas de nivel del terreno. Con posterioridad y gracias a que Francia había dejado el país en ruinas y íbamos con los burros todavía por las carreteras nos dejamos fotografiar todo el territorio por los americanos con el fin de poder instalar sus bases y de paso tener cartografía de un país que no la tenía. De hecho la guerra civil se hizo con mapa de España a escala 1/200.000. No había otra cosa. Durante la guerra civil, italianos y americanos hicieron cartografía de algunas zonas de España. Y fueron dos vuelos los que nos regalaron los americanos. En del 45-46 y el del 55-56. El primero con mucha peor calidad. El del 56 sirvió posteriormente para el MTN ya mediante restitución fotogramétrica complementado por las brigadas topográficas.
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