1989 ACTUACIÓN Y NORMATIVA CONTRA LAS AVENIDAS DEL RÍO VINALOPÓ EN VILLENA*

ACTUACIÓN Y NORMATIVA CONTRA LAS AVENIDAS DEL RÍO VINALOPÓ EN VILLENA* MATEO MARCO AMORÓS
INTRODUCCIÓN
La incidencia de las inundaciones en el término de Villena, en la comarca del Alto Vinalopó, nos proporciona en su estudio un interesante ejemplo de lo que ha venido siendo la lucha del hombre para defenderse del medio. La actitud de defensa ha procurado el desarrollo de una normativa por los Concejos y Ayuntamientos de la ciudad que viene a demostrarnos la preocupación de los responsables políticos ante el fenómeno de las avenidas; preocupación que, en muchas ocasiones, son reflejo están precedidas por ellas- de las inquietudes de los habitantes del término que conociendo el medio intentarán solucionar los problemas que presentan los encharcamientos, avenidas o inundaciones; o pedirán legalmente, mediante instancias, la solución. Los libros de Actas de acuerdos de plenos y reuniones en el ayuntamiento recogen estas normas haciendo referencia a las peticiones de los ciudadanos que también, a partir del XIX, manifestaron sus reivindicaciones en la prensa local.
Las características de este rio-rambla, el Vinalopó, ya conocidas por los estudios de diversos autores(1), las particulares condiciones pluviométricas proporcionan un excelente escenario para las inundaciones(2). De ahí que haya estado muy presente el deseo de evitar las catastróficas consecuencias de una gran avenida, desde siempre. Los hombres, según la época, han ido adoptando variadas actitudes, unas de carácter individual y otras, colectivas. Actitudes variadas que intentaremos esquematizar y observarlas, estructuradas, para aprender una acción constante que ha ocupado y que todavía ocupa lugar en ese derecho de las costumbres que las comunidades van creando con el fin de ordenar sus particularidades concretas. Acciones varias y normativa desarrolladas para la defensa contra las inundaciones que, en el término de Villena, culminarán con la construcción, en la primera década de nuestro siglo, de un canal para la desviación de las avenidas del río Vinalopó; fábrica que, si bien no fue ni ha sido culminada en su segundo tramo, sí ha servido para salvaguardar a las huertas de Villena como hemos podido apreciar en no lejanas fechas (octubre del 82 y, sobre todo, del 86) donde comprobamos la gran capacidad colectora y, por lo tanto, la utilidad de esta obra antrópica. Por ello consideramos necesario su cuidado y a ser posible su, hasta ahora frustrada, prolongación.
Hasta la construcción del canal de desviación de las avenidas del río Vinalopó son diversas y múltiples las disposiciones adoptadas, disposiciones plasmadas en normativas legales tras acuerdos del Ayuntamiento que van desde la aceptación subordinada con respecto al medio hasta posturas más activas que pretenden modificarlo. La evolución de las actuaciones nos muestra, tristemente, que si bien ha existido una preocupación ante las inundaciones, ésta se ha producido la mayoría de las veces motivada por el momento concreto de la inundación, pudiendo aplicar, nunca mejor, el sentencioso refrán popular de "sólo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena" ya que la gestión no ha sido más que una política de hechos consumados, una política a posteriori.

ACTUACIONES Y NORMATIVA
En los siglos anteriores al XIX muchas de las zonas afectadas en las inundaciones fueron reservadas para pastos; no realizándose en ellas cultivo ya que por sus caracteres de drenaje imperfecto se veían con frecuencia anegadas. Este es el caso de la partida del Carrizal. Sirva como ejemplo. Partida siempre nombrada en las relaciones sobre los efectos producidos por cualquier inundación. El Carrizal, zona donde converge el cauce natural del río-rambla Vinalopó, era una dehesa acotada que en épocas lluviosas aparecía anegada. Los pastos del Carrizal eran los mejores y se arrendaban ingresando los beneficios en los propios de la ciudad. No se permitía romper la dehesa y estaba fuertemente castigado el hacerlo. En 1509, varios vecinos de Villena roturaron para cultivos parte de la dehesa y su acción fue condenada por el gobernador y Justicia Mayor que, por carta, insiste en la rápida reposición de la dehesa del Carrizal. Este interés por conservar el Carrizal como dehesa, lo que siempre había sido, puede deberse no sólo a la determinación de esta zona para beneficio comunal sino también para evitar correr el riesgo de que en futuras avenidas, muy frecuentes en esta partida, cualquier cultivo fuera inundado(3).
Otras zonas de similares características son la de las Fuentes(4) y las Cabezuelas(5). Valdría la pena profundizar en esta cuestión para ver hasta qué punto honraban a la verdad los autores de la relación de 1575 cuando al preguntar sobre las huertas de la ciudad responden: "solamente hay una poca huerta junto al pueblo, a la parte de mediodía y poniente(6)...". Esta respuesta nos habla de "poca huerta" y a pesar de parecernos sorprendente, sí es posible que fuera así. De hecho, también se constatan como dehesas en 1605 las partidas del Campo, Hoyas de Pon, Fuentes y el Caracol, partidas que también aparecen afectadas bien por avenidas del Vinalopó, o bien por aumento de las aguas de las fuentes(7).
Podríamos señalar, por esto, que una primera actitud de los hombres frente a los efectos de las inundaciones es la de no cultivar en zonas de frecuente encharcamiento. Penalizando cualquier intento que tendiese a una ocupación más perenne de estas tierras de avenamiento.
Junto a esta postura determinada hay que anotar también las frecuentes labores de limpieza del cauce, labores preventivas. Tres son las preocupaciones primordiales de este trabajo. Una, el mayor aprovechamiento de las aguas y otras dos, el temor a los efectos antihigiénicos de los encharcamientos, así como a la intransitabilidad de los caminos y deterioro de puentes por causa de las avenidas.
En el campo de la limpia son muchas las normas existentes, en general para toda la huerta. Así lo reflejan las ordenanzas de riego, en toda época. Mas nosotros vamos a estudiar exclusivamente las referidas al Vinalopó, donde también son muchos los acuerdos que refieren a la inmediata limpieza del cauce. En estos casos, los agricultores reiteran en sus denuncias y demandas que es preciso respetar el cauce natural, no obstruirlo, en todo caso ensancharlo. De este modo, sus tierras se verían libres de la invasión del agua. Estos documentos, también nos hablan de la capacidad endorreica de algunas partidas ya citadas como la del Carrizal y de otras que también se verán afectadas en los desbordamientos. Estas son: El Caracol, Bulilla, Regajo, Hoya, Macolla, Estanque, Capellanías, Arrahal y Alcabón.
Después de cualquier inundación vendrá nuevamente la realización de labores de limpia del cauce y reparo de caminos y puentes afectados. Por ejemplo, el 7 de octubre de 1887, el Ayuntamiento acordó por unanimidad abrir expediente por los encharcamientos que se producen en las partidas del Regajo y del Caracol, al haberse cegado completamente el cauce del río Vinalopó junto al puente del Regajo en la carretera de Alicante a Ocaña(8). También, en abril de 1892, el alcalde de la ciudad "expresó la imperiosa necesidad de proceder a la limpia del cauce del río Vinalopó, en beneficio de la salud pública y de la agricultura, pues a medida que transcurría el tiempo se iba rellenando más dicho cauce siendo mayores y más difíciles de evitar los encharcamientos(9)...". En este mismo informe se habla de que el expediente de limpia del Vinalopó está abierto desde al año anterior. En 1891 se había producido una "grandísima avenida" que causó desperfectos en el puente del Arrahal y por ello se mandó a repararlo(10).
En 1892, como hemos visto, se persiste en la limpieza del cauce. La prensa local también se hace portavoz de esta inquietud y en "El Independiente" se apunta que: "La limpieza del cauce del río Vinalopó, es una de las obras públicas que deben llevarse a cabo, tanto por exigirla la salud pública, como porque mejorarían esa partida rural, y debiera tener cualidades respetables consignadas para este fin(11). Existe, entonces, una preocupación higiénica por miedo a que el estancamiento provoque la insalubridad del ambiente. Así, en este mismo año, tras la instancia de unos vecinos, se aprueba el proyecto para limpiar el cauce"(12). En la instancia, los vecinos solicitaban la apertura de un camino rural para permitir la extracción de gravas y arenas que obstaculizan la Rambla del Caracol que es el río Vinalopó. Señalan, entre otras quejas, que las inundaciones de sus terrenos son debidas a que "algunos propietarios colindantes con dicha rambla han estrechado dicho cauce, impidiendo su curso natural a las aguas que por el mismo circulaban", así continúan exponiendo al ayuntamiento y le recuerdan que la Junta Municipal pudo "inspeccionar durante las recientes lluvias acaecidas en esta ciudad al ver que el agua que discurría por dicha rambla, no teniendo las condiciones necesarias, se desparramó por todas partes(13) (...)".
Una comisión del Ayuntamiento hará un informe positivo sobre el proyecto donde anota que la ejecución de la obra de limpia vendrá a resolver en parte "el gran conflicto que en muchas ocasiones se ha presentado en esta localidad de amenazar las avenidas de esta rambla, al invadir la huerta en su mayor parte y lo que es aún de más importancia (...) que es la manera de sanear focos que constantemente nos envían sus emanaciones palúdicas, con gran perjuicio de la salud pública(14). Nos llama la atención, otra vez, que se considere como más importante la salud pública frente a la inundación de toda la huerta. Preocupación sanitaria que reflejan muchos de los documentos estudiados.
Además de la limpia, algunos propietarios, intentando buscar soluciones particulares, levantaron malecones. Estos, si bien preservaban su propiedad de la arroyada de las aguas, perjudicaban por otra parte a sus vecinos(15).
De estas maneras -acotación, limpia, respeto del cauce-se intentaba evadir la amenaza de las posibles inundaciones. Así fue hasta 1898 y 1899. En estos años se produjeron dos importantísimas avenidas que hicieron precisa la búsqueda de soluciones, de algún modo, definitivas. A partir de entonces, las reivindicaciones se centraron en la necesidad de canalizar el Vinalopó. Los vecinos de Benejama como los de Villena, así lo solicitaron. Peticiones que darán fruto en la primera década de nuestro siglo con la construcción del canal de desviación de las avenidas del Vinalopó. No obstante, el deseo si no de desviación sí al menos de encauzamiento lo observamos años antes. El articulista "Don José" escribe en 1890 en "El Demócrata" sobre la necesidad de realizar el encauzamiento del Vinalopó, haciendo alusión al perjuicio que ocasionan las avenidas de dicho río(16). Pero como por desgracia -tantas veces ha ocurrido y ocurre- fue preciso, nuevamente, la evidencia del peligro de las inundaciones para llevar a cabo los proyectos requeridos. En los días 11 y 12 de enero de 1898 y del 10 al 12 de marzo del siguiente año, el Vinalopó abrió brecha por la partida del Nogueral, en el término de Benejama, dejando su curso natural e inundando las huertas de Benejama, Campo de Mirra, Cañada y Villena. Los efectos de estas inundaciones, por los informes, fueron desastrosos. Toda la huerta de Villena quedó anegada. Se habla en las crónicas de un "doble desbordamiento" del río ya que éste descendió por todo el valle de Biar, es decir, por el valle de Benejama y por el valle de Biar propiamente dicho(17).
Ante estos acontecimientos catastróficos, el Sindicato de Riegos de Benejama, solicitó como único remedio "construir un fuerte y sólido dique o muro de contención que encauce las aguas del expresado río Vinalopó, emplazándolo en el punto dicho del Nogueral y término de Benejama; desde el cual y en algunos puntos siguiendo cauce arriba hasta la heredad denominada la Casa del Río, en una extensión aproximada a tres kilómetros, se hace también indispensable limpiar y ensanchar el cauce y fortificar las márgenes del nombrado río(18). El Ayuntamiento de Villena se sumó a las peticiones del Sindicato de Riegos de Benejama y, del mismo modo, acordó enviar otra instancia al Ministerio de Fomento; añadiendo la posibilidad de construir otro cauce más directo (19). Y entre instancias y peticiones llegó el año 1902 que trajo, el 14 de noviembre, otra gran inundación. Es entonces cuando se solicita a la Dirección de Obras Públicas la realización, ya acordada, de los estudios para evitar los desbordamientos. De esta forma, en octubre de 1903, se informaba al Ayuntamiento de Villena del proyecto de desviación del río Vinalopó. Consistía, este proyecto, en desviar el cauce en un recorrido de siete kilómetros de longitud por 25 de ancho, que recogiera el agua en las grandes avenidas y desembocara en la Acequia del Rey antes de llegar al término de Sax(20). Proyecto que si bien se demoró y después de ejecutado tardó en entrar en servicio por problemas con la compañía de ferrocarriles M.Z.A. en uno de los puentes, no cabe duda, como hemos visto en las últimas avenidas que fue una obra necesaria.
Posteriormente se proyectó una ampliación de dicho canal que lo prolongaba hasta la presa de Sax, empresa que fracasó por motivos económicos. Esta ampliación que igualmente creemos necesaria, evitaría las inundaciones que continúan produciéndose en el Carrizal, aledaños de la Casa Zúñiga y en la Colonia de Santa Eulalia.
3. REFLEXIÓN
Hemos observado esta constante lucha que los vecinos de Villena han mantenido para evadir los efectos de las avenidas. Es preciso, pues, tomar conciencia y animar las investigaciones para procurar una ordenación inteligente del territorio, con el fin de mejorar nuestro entorno evitando riesgos desagradables. Cuando contemplamos el pasado, en el campo de las inundaciones, descubrimos que lo que se anunciaba como sorpresa no es tal. Las últimas avenidas desde 1982 nos han demostrado que la periocidad de éstas no es tan dilatada como se pensaba. Por ello, es necesario tomar las pertinentes medidas. Animar, por lo tanto, a la conservación y limpia de los colectores además de potenciar nuevas construcciones que, al mismo tiempo que nos defienden de las inundaciones, procuren un aprovechamiento de las aguas de arroyada. Importante es, en la actualidad, retomar esas labores frecuentes como la de la limpieza de cauces, respeto de márgenes y acotación de zonas inundables.
1 Ver p. e.: MATARREDONA COLL, E.: El Alto Vinalopó. I.E.A.,
Alicante, 1983, pp. 73-75. GIL OCINA, A.: El régimen de los ríos alicantinos. Estudios Geográficos C.S.I.C., nº128, pp. 425-457.
2 MATARREDONA: Op. cit., pp. 79-80.
3 GARCIA MARTINEZ, S.: Evolución agraria de Villena hasta fines del XIX. Saitabi, XIV, Univ. de Valencia, 1964, pp. 179-203. Relación de Villena de 1575. Notas y comentarios de SOLER GARCIA, J.M., I.E.A. Apéndice documental: "Sentencia del Gobernador y Justicia Mayor del Marquesado, contra varios vecinos de Villena que rompieron la dehesa del Carrizal" (26-03-1509), pp. 458-60. También en Actas del Ayuntamiento, fecha 4-09-1577, aparece que "Se trató que atento que en el Carrizal se puede sacar mucho tarquín del Carrizal y si se echa el agua vendrá a no poder sacarse, se acuerda que por ocho días no se eche el agua y se apregone para que se saque dentro del dicho término..." lo que nos da una idea de la capacidad endorreica de esta partida. A.M.V.
4 Actas Ayuntamiento, 3-09-1605, A.M.V.: "Hízose relación en este  Ayuntamiento que por razón de haber crecido las aguas de las fuentes se han hecho muchos almarjales en el término de esta ciudad, en la Partida del Campo, Hoyas de Pon, las Fuentes y otras partes, y que para desaguar dichos almarjales ha sido y es necesario hacer escurridores y se conserven y estén limpios, y esto no puede tener efecto si no se impide que los ganados no pasen por los dichos escurridores porque los vuelven a henchir de la tierra que sacan...".
5 Relación de Villena de 1575... Apéndice doc. p. 558.
6 Ibídem, pp. 28 y 116.
7 Act. Ayun., 3-09-1605, A.M.V.: nota 4
8 Act. Ayun., 7-10-1887, A.M.V.: señala que "el agua no discurre por los
arcos de dicho puente desviándose por ambos lados del mismo".
9 Act. Ayun., 8-04-1892, A.M.V.
10 Act. Ayun., 11-12-1891, A.M.V.: Realizar "una pequeña reparación en el puente del Arrahal en el camino viejo de Sax por los desperfectos causados en la última y grandísima avenida, a fin de evitar la destrucción de tan indispensable puente (...)". El puente del Arrahal sobre el Vinalopó fue construido en 1889 como refleja el siguiente acuerdo de 6-07-1889: "El Concejal don Federico Galbis Miró hizo presente que por cada día se hacía más difícil el tránsito por el río Vinalopó en el camino viejo de Sax, partido de la Arrabal de este término máxime en épocas lluviosas o en días de avenidas, al extremo de haber sucedido desgracias en algunas caballerías: Que para poder pasar a la otra parte para la recolección de frutos y demás trabajos agrícolas es de mucha necesidad la construcción de un puente, (...)".
11 El Independiente, nº 14, 5-06-1892. En el nº 12 también aparece un irónico comentario instando a la limpia del cauce (con fecha 22-05-1892) y pide que se desagüen los terrenos de la partida del Caracol: "Dicen que el cólera ha invadido el Afganistán y avanza hacia Rusia. Lejos estamos, y tal vez Dios quiera libramos de tan terrible visita, pero también, Sr. Alcalde que sin necesidad de ella, puede desarrollarse una enfermedad palúdica muy parecida, si no se sanean los terrenos de la partida del Caracol y sus adyacentes.
12 Act. Ayun., 2-09-1892, A.M.V.
13 Documentos: 7-07-1892. Caminos. A.M.V.
14 Ibídem, 20-08-1892.
15 Doc. 1891. Caminos. A.M.V. En instancia de 21 de mayo de 1891 es denunciado por varios colonos un propietario que según el documento: "con objeto de evitar el curso por sus fincas de las aguas pluviales procedentes de una rambla contigua (...) han construido un malecón (...) haciéndole cauce (a un camino) para las aguas de dicha rambla con grandísimo perjuicio de las fincas de algunos de los exponentes". El informe emitido posteriormente por la Comisión de policía urbana verificaría las quejas.
16 El Demócrata: nº 2 (24-08-1890): ¿En serio?, por Don José: "Hace dos años se acordó el encauzamiento del Vinalopó... ¿y qué? No se ha realizado, porque aquel acuerdo fue una broma a los propietarios y colonos de la huerta, los cuales ríen de gusto al ver los perjuicios que las avenidas les ocasionan. Lo cual prueba que aquel acuerdo fue como el que níspolas come...".
nº 3 (31-08-1890): D. José le da un consejo al nuevo alcalde: "realizar el encauzamiento del Vinalopó".
nº6 (21-09-1890): en la sección: "Lo que queremos..." don José escribe con ironía socialmente resignada: "Queremos que el Vinalopó no se encauce jamás, pues vale más el pedazo de viña de un rico, que los perjuicios de doscientos propietarios y colonos".
17 Doc. Borrador inundaciones 1898 y 1899. A.M.V.
18 Ibídem.
19 Act. Ayun.: 21-01-1898 y 24-03-1899. A.M.V.
20 Act. Ayun.: 21-11-1902 y 23-10-1903.
(*) Este trabajo ha sido publicado por el Instituto Universitario de Geografía de la Universidad de Alicante y por la Caja de Ahorros del Mediterráneo en el libro "AVENIDAS FLUVIALES E INUNDACIONES EN LA CUENCA DEL MEDITERRÁNEO"
Extraído de la Revista Villena de 1989

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