1958 RADIO JUVENTUD DE VILLENA

1958 Radio Juventud de Villena
Estación Escuela núm. 33 de la. Cadena Azul del Frente de Juventudes, presenta...
...y aquí comienza ahora un programa. De música, de palabras... Y desde este momento es cuando el radioescucha se sitúa para oír su música preferida, su cantor escogido, el guion que le atrae... A través de las ondas, con quietud, se van desarrollando esas escenas que guionistas, locutores y controlistas, ponen al alcance de cualquier casa. Todo se desenvuelve con normalidad, con orden, con esa continuidad que parece inacabable, un día y otro, y otro... Desde la salita de estar, desde el comedor, desde el patio, desde el taller, no hay ninguna preocupación.
Se sabe que cuando termine el programa que está difundiéndose vendrá otro, variado, que permitirá evitar la modorra, el cansancio, el hastío. Sin necesidad de moverse del sitio en que nos encontramos desfilan ante nosotros orquestas, personajes, cantos que nos deleitan (unas veces más que otras, es cierto) y nos distraen.
Todo esto que se acaba de decir, desde la antena del emisor hacia afuera, hacia los receptores. Pero ¿qué ocurre, mientras, en el interior?
Para muchos quizá constituya un poco de enigma la denominación de Estación Escuela. Aunque bien claro lo dice la frase me voy a permitir recalcar un poco este aspecto. Las Estaciones Escuela del Frente de Juventudes, afectas a la Cadena Azul, fueron creadas simplemente con el fin de formar una legión de muchachos que, en cualquier momento, estuviesen capacitados para desempeñar una de las múltiples facetas que tiene una emisora de carácter profesional. Esta variación de facetas, "grosso modo", sin inmiscuirme en detalles, están formadas, principalmente, por guionistas, locutores, controlistas, discotecarios, programadores y técnicos. Y en estas Estaciones Escuela, sin distinción de clases ni sexos, se viene educando en cada una de estas especialidades a cuantos lo deseen.
Ni que decir tiene que una de las dificultades mayores con que nos encontramos en Villena es hacer desaparecer el acento típico de nuestra pronunciación a fin de darle una mayor castellanización (valga el vocablo) al modo de emitir las palabras. Esta es labor de muchísimo tiempo ante el magnetofón, para poder pasar con la suficiente soltura al locutorio y dirigirse definitivamente a la invisible masa de oyentes que puedan escucharles.
El controlista tiene otro papel también muy delicado, consistente en dar a la salida del sonido la suficiente cantidad para que, sin estridencias, pueda llegar al radioyente sin menos cabo alguno, con igualdad en todo momento Tratar de no equivocar la colocación de los discos. Medir el tiempo para que un programa determinado dure lo que exactamente pretendió el guionista. Que cada programa (salvo contingencias insuperables), comience en el momento preciso.
Aparte de los otros factores que integran lo que pudiéramos llamar trabajo de laboratorio (en los que se incluyen discoteca, guiones. programas), pudiéramos resumir como las más importantes, por sus relaciones directas con el oyente, estas dos especificadas: la de locutor y la de controlista Y hacia estas dos facetas nos encaminamos mayormente para conseguir la mejor audición posible de nuestra emisora.
Ya sé que hay muchos escépticos que consideran a las Estaciones Escuelas poco menos que como un juego de niños. Siempre han habido descontentos en todo trabajo que se ha tratado de hacer, si hubiéramos tenido que hacer caso a ellos, tanto en este como en otros muchos aspectos, difícilmente se hubiera llegado a conseguir en la mayoría de los que nos presenta la vida, algo que verdaderamente mereciese la pena.
Hoy por hoy, lo cierto es que la mayoría de las vacantes que se producen en el terreno profesional de la radiofonía son cubiertas por muchachos que salen de nuestras Estaciones Escuelas. ¿Por qué? Simplemente porque ya están preparados. Es una Academia para ellos en la que no sólo no tienen que abonar absolutamente nada, sino que son retribuidos mediante gratificaciones que oscilan según el grado de perfección obtenido .y según los años de escuela.
A. vuela pluma he tratado de hacer ver la labor de nuestra emisora, hermana de otras sesenta repartidas en toda España. E invito a todos los muchachos que tengan aficiones radiofónicas a inscribirse a los cursos que con el fin de educarles y enseñarles, comienzan todos los años. ¡Quién sabe si el porvenir de muchos que lean estas líneas está en la radiofonía!
Alberto Pardo - Director de Radio Juventud de Villena
Extraído de la Revista Villena de 1958

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