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22 sept 2026

BREVE RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LA VISITA DE 1860 DE ISABEL II A VILLENA

BREVE RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LA VISITA DE 1860 DE ISABEL II A VILLENA
Apenas habían pasado dos años desde la primera visita de la Reina Isabel II a Villena (con ocasión entonces de la inauguración de la línea ferroviaria convencional), cuando un día de principios de Septiembre de 1.860, la soberana, acompañada de su marido, su hijo de dos años de edad (que con el tiempo reinaría en España con el nombre de Alfonso XII), así como un nutrido grupo de asistentes y acompañantes, regresaba a la ciudad, emprendiendo nuevamente por ferrocarril y desde Madrid, un periplo que la conduciría, atravesando distintas localidades, hasta su destino final en Alicante.
Villena, 1858
Villena, al igual que los otros municipios del trayecto, se afanó para demostrar a la soberana, el afecto de todo el pueblo ante la visita regia y, junto a una notable concentración de personas que vitorearon el paso de la comitiva real, se alzó como muestra visible del expresado afecto, un “magnífico arco” (a decir de las crónicas de los periódicos de la época), que ubicado a ambos lados de la vía aparecía adornado con multitud de banderas alusivas a la visita real. Tras atravesar el tren dicho arco, fueron disparados 21 morteretes de artificio, que imitaban a otros tantos cañonazos.
Isabel II
El periódico de Madrid, “La Correspondencia de España” el 12 de Septiembre de aquel año y sobre este viaje, publicaba una crónica en la que se podían leer los siguientes párrafos:
“… En Almansa y en Caudete, había como en las anteriores estaciones, músicas de aficionados, y en la última vistosas comparsas de turcos, andaluces y de otros muchos trajes
… en Villena se ostentaba un magnífico arco, elegantemente construido y de bellísima proporción, vestido de ramaje y con multitud de banderas. Se leía un tarjetón que decía: La provincia de Alicante a S.M. la Reina.
Allí aguardaban y subieron en el tren, el gobernador civil, el Obispo de Orihuela, la diputación provincial y los diputados a Cortes, entre los que se veía a los señores Rascón y Rivero Cidraque…” 
Se desconoce si aprovechando la visita de la comitiva real y, ante la coincidencia de su llegada con la celebración de nuestras fiestas de moros y cristianos, la autoridades locales, al igual que habían hecho las de Caudete, mostrarían a Isabel II algunos de los trajes de las comparsas que entonces existían en la ciudad. Lo que sí que parece seguro es la participación de la “Música Vieja” en el recibimiento dispensado a Isabel II. Esta agrupación dirigida por Higinio Marín, contaba entre sus integrantes con un niño de 9 años, llamado Ruperto Chapí, que con el tiempo ocuparía un destacado lugar en el panorama musical nacional.
(Foto de 1.859. En ella se ve en la segunda fila de arriba hacia abajo y en el centro de la imagen a Ruperto Chapí, que es el niño cuyas facciones aparecen desdibujadas)
Charles Clifford fue el responsable de cubrir gráficamente algunos de los varios viajes que la reina realizaría por aquellos años dentro de nuestras fronteras. 
Charles Clifford
A este daguerrotipista británico al servicio de la corona española, se debe probablemente la imagen siguiente (una de las más antiguas sobre nuestra ciudad y tal vez la primera que se conserva de Villena sobre temática ferroviaria), cuyo original se encuentra depositado hoy en día, en el Ministerio de Cultura.
Por... JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ

1 sept 2026

2023 LAS FIESTAS PATRONALES DE 1923

LAS FIESTAS PATRONALES DE 1923
(Villena: del 5 al 10 de septiembre).
(JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ).
Publicado en la Revista especial Día 4 que fuera 2023
Con las fiestas de 1923 no solo se daría cumplimiento, una vez más, a la centenaria tradición arraigada en el acervo cultural y religioso de todo un pueblo que al inicio de cada septiembre celebraba festejos en honor a la Virgen de las Virtudes, sino que con la Coronación Canónica de su Patrona, prevista para el 6 de dicho mes, el reto a superar se adivinaba todavía mayor, así que organizativamente y también en el plano económico, todos los estamentos; político, religioso, y junto a ellos, el resto de vecinos de la ciudad, tendrían que implicarse a fondo para tratar de estar a la altura de aquel momento histórico. La Corporación Local amplió la duración de los festejos hasta el 10 de septiembre y acordó contribuir económicamente en la adquisición de la nueva corona de la Patrona. Sin embargo, no todos los concejales estaban de acuerdo con destinar dinero público a esta última finalidad. Había otras necesidades, como sostenían los ediles de la minoría socialista, señores Maruenda y Silvestre, mucho más apremiantes, como por ejemplo ayudar al gran número de familias pobres cuya estabilidad económica y subsistencia quedaba lejos de estar garantizada, o subvencionar parte del viaje por ferrocarril al numeroso grupo de jornaleros que anualmente se ausentaban varios meses de Villena, en busca de un trabajo que en determinadas épocas del año escaseaba en la población.
       Por otra parte, la larga y sangrienta guerra en el protectorado español de Marruecos estaba lejos de su conclusión y, el hecho de que miles de hombres en edad militar hubieran sido movilizados de forma forzosa, entre ellos un buen puñado de jóvenes villenenses, no ayudaba tampoco a que reinase el ambiente más optimista y proclive de cara a planificar cualquier tipo de celebración.

PANORAMA FESTERO.
Junto a la preocupación de muchas familias sobre el incierto destino de quienes combatían en Marruecos, la situación económica distaba mucho de ser la más favorable. Villena contaba con un significativo número de pobres vergonzantes, expresión con frecuencia utilizada en las actas municipales para diferenciar a esta categoría de personas con escasos recursos, de los otros pobres que residían en la ciudad. Ambos grupos compartían en común el hecho de que vivían próximos a la indigencia o directamente instalada en ella, aunque los primeros, muchas veces por vergüenza y, al contrario que los segundos, trataban de ocultar su precaria situación. La importante cantidad de pobres, vergonzantes o no, estaba íntimamente ligada al elevado paro que existía en Villena durante algunas épocas del año, en una sociedad, que aunque años atrás había iniciado una tímida industrialización, subsistía todavía de forma precaria y en buena medida ocupada en las tareas agrícolas, lo que se traducía para la mayoría de individuos, que no poder trabajar durante varias jornadas seguidas los exponía a serias dificultades de índole económica. Consecuencia de lo anterior, las ocho comparsas{1} que tomarían parte aquel año en las Fiestas de Moros y Cristianos no nadaban precisamente en la abundancia. El número de socios en la mayoría de ellas era bastante reducido y los trajes de muchos de sus componentes estaban deteriorados como consecuencia de la escasa calidad de los tejidos empleados en su confección, desgaste propio de los años e imposibilidad, ante la falta de recursos, de su sustitución por uniformes nuevos. Además y con frecuencia y en lugar de verdaderas bandas de música, las agrupaciones festeras habían recurrido por motivos económicos en los desfiles de los últimos años, a formaciones cada vez más reducidas e incluso a charangas. Estas últimas, compuestas por unos pocos individuos y cuya contratación, si bien abarataba costes y reducía los quebraderos de cabeza que suponía encontrarles alojamiento, tenía en cambio y como contrapartida, el inconveniente que implicaba la deficitaria instrucción musical, que por lo general, tenían una parte de sus integrantes. El resultado final de todo lo anterior, indefectiblemente, afectaba a la vistosidad de cuantos desfiles y actos festeros tenían lugar.
          El declive de la Fiesta parecía pues, inexorable y, sólo el titánico esfuerzo de todos, autoridades y ciudadanos, parecía la última oportunidad para tratar de revertir la delicada situación que aquella atravesaba:
    …Somos de los que creemos que las Comparsas son un elemento indispensable y hasta ahora insustituible, de nuestras fiestas ordinarias, y que han de prestar un concurso eficacísimo para la mayor animación e entusiasmo en las fiestas extraordinarias de la Coronación.
     Más para ello deben ser debidamente organizadas, pues precisamente por no estarlo, algunas de ellas ofrecen muchas veces un espectáculo ridículo y deplorable.
    Es necesario reorganizarlas en cuanto al número de sus individuos que las componen, pues en algunas de ellas es tan escaso, que más que comparsas parecen un remedo, o caricatura de las mismas, y como consecuencia de esta escasez de festeros, no hay posibilidad de atender al alojamiento de una banda regular, ni aun con la subvención del ayuntamiento, y se trae una charanga que muchas veces no sirve ni aun para hacer ruido…           
Boletín mensual “La Corona”. Villena: 1 de marzo de 1923.  

UNA NUEVA COMPARSA. 
El 21 de julio de 1923 se solicita permiso por escrito al M.I. Ayuntamiento para que una nueva comparsa que se estaba organizado y que será conocida con el nombre de Andaluces pudiera participar en los desfiles de ese año {2}. Se buscaba con ello dotar de un mayor esplendor a las fiestas que se celebraban anualmente en honor de la Patrona de Villena. Antonio Ibáñez Abad, el principal ideólogo junto a Joaquín Clement Bravo de la nueva agrupación festera y firmante de la carta, era natural de Alcoy, aunque unos años antes se había mudado a nuestra ciudad donde se ganaba la vida gracias a los beneficios que obtenía de la venta al por menor en el establecimiento que regentaba junto a su mujer, en el número 9 de la entonces calle de Joaquín Costa {3}. La pareja, que no tenía hijos en común, distaba de ser convencional para la época, ya que ella, dieciocho años mayor que su marido, había aportado al matrimonio como parte de su dote, una hija de una anterior relación. No es de extrañar pues, que como resultado de las leyes que rigen la biología, existiera una mayor probabilidad de que Francisca Pérez Maciá, que así se llamaba la primera mujer de Antonio Ibáñez, falleciera antes que su cónyuge, lo que finalmente tuvo lugar el 26 de noviembre de 1926 cuando aquella contaba con 64 años. El viudo y su hijastra, pese al dolor propio de la reciente pérdida, pronto tomarían conciencia de que ineludiblemente se habrían de exponer a distintas habladurías por compartir desde entonces el mismo techo sin la compañía de otros, lo que no fue óbice para que apenas cuatro meses después, a las seis de la mañana del sábado 19 de marzo de 1927, Antonio Ibáñez Abad, de 49 años y su hijastra Milagros Jordá Pérez, de 40, contrajeran matrimonio en la Iglesia de Santiago, convirtiéndose así en marido y mujer.  
 
Antonio Ibáñez Abad,
conocido en Villena como
"El alcoyano de las barbicas"

Componentes infantiles
de la Comparsa de Andaluces
Principio de los años 80 del siglo XX

UNA CARTA Y DIVERSAS GESTIONES.
El M.I. ayuntamiento reaccionó con prontitud y de forma favorable al escrito recibido y que venía firmado por un considerable número de vecinos. Si se quería que las fiestas de ese año contaran con la colaboración y apoyo de la mayoría de villenenses, era preciso hacer un decidido esfuerzo para tratar de tener en Villena durante aquellas días a cuantos militares de la ciudad estuvieran ausentes, en especial a quienes combatían en penosas condiciones en la Guerra de África{4}, dándose la circunstancia de eran los propios padres de los afectados los que aparecían en su mayoría como suscriptores de la misiva. La Corporación local se comprometió a realizar cuantas gestiones fueran necesarias para conseguir que todos aquellos jóvenes, cuyo número total excedía de la centena, disfrutaran de una merecida licencia junto a sus familias y pudieran ser partícipes de los festejos organizados en turno a la Coronación Canónica de la Virgen de las Virtudes. Para ello se buscó la complicidad e intercesión del prestigioso diplomático valenciano, con calle en Villena, Luciano López Ferrer, que en aquellos momentos ocupaba el cargo de secretario general interino del Alto Comisionado de España en Marruecos, y que ese mismo año iba a ser nombrado por la Corporación Local, hijo adoptivo de la ciudad {5}.

      También acordó el ayuntamiento… que se interese del Gobierno de la Nación el permiso del 1 al 15 de septiembre próximo de todos los soldados naturales de esta ciudad que se hallen prestando servicio en filas, a fin de que puedan presenciar los festejos que han de celebrarse en dicha época, con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de las Virtudes, Patrona de esta ciudad, y que se acompañe a la petición que se dirigirá al Excmo. Sr. Ministro de la Guerra, el documento original presentado.
(Pleno del M.I. Ayuntamiento de Villena. Sesión de 15/06/1923).

     Tras la recepción de la carta, el ayuntamiento recabó de los padres de los soldados el nombre completo de sus hijos, junto al Cuerpo y Unidad en la que servían, con lo que se confeccionó una lista que fue remitida a las autoridades militares pertinentes. Pronto corrió el rumor por la ciudad, alimentado de forma interesada por algunos, que daba por sentado que iba a ser concedida la ansiada dispensa. La realidad, sin embargo, fue otra y, finalmente, ante la certeza de que a los que combatían en África no se les permitiría, bajo ninguna circunstancia, estar presentes aquel septiembre en Villena, la Corporación para tratar de aliviar la frustración reinante entre las familias afectadas, acordó entregar con cargo al capítulo de Imprevistos de las cuentas municipales, 15 pesetas que se haría llegar a cada uno de los soldados destinados en suelo africano, como forma de paliar su difícil situación en el frente de una guerra que distaba mucho de ser popular entre la población.

Placa ubicada en la fachada del Ayuntamiento
de Villena como homenaje a los soldados
villenenses caídos durante la guerra de África.

Luciano López Ferrer en una imagen de 1923
(Semanario Mundo Gráfico)

PREPARATIVOS FESTEROS.
Mil era el número total de sillas que la corporación local había decidido adquirir para atender a las necesidades de las fiestas de aquel año y que se añadían a las que el ayuntamiento ya tenía en propiedad. Esta cifra, desde luego, era bastante destacable,  teniendo en cuenta que la Villena de 1923 apenas llegaba a los 17.000 almas. Similar número, mil, en este caso, pesetas, sería el importe de la subvención destinada a cada una de las ocho comparsas de la ciudad. El gasto previsto en festejos incluía la renovación de las telas que adornarían los arcos de la calle Luciano López Ferrer, la adquisición de doce nuevos focos eléctricos con sus correspondientes portalámparas y la instalación del acostumbrado alumbrado extraordinario en distintas calles (cuyo número fue ampliado) entre ellas Joaquín María López, Ramón y Cajal, Menéndez Pelayo, San Sebastián, Arena, Palomar….Todo lo anterior, junto a las tracas, castillos de fuegos artificiales y la remuneración a la banda municipal de música del maestro Francisco Bravo, constituían entre otras, las diferentes partidas en las que sería empleado el presupuesto consignado.

                   
      De la elaboración del programa de fiestas se ocupó la Comisión de Festividades y Música del M.I. Ayuntamiento integrada por los concejales Francisco Ferriz García, Pedro Galipienzo Perpiñán y José María Menor Menor, en unión a la que en paralelo ya existía y responsable, en este caso, de la organización de los distintos actos de índole religiosa vinculados con la Coronación Canónica de la Virgen de las Virtudes.  
Con todo, para atender a las numerosas necesidades que iban surgiendo, el presupuesto municipal se desbocó, con un exceso de 10.000 pesetas sobre la cantidad que previamente había sido estimada, lo que produjo algunos roces en el seno de la Corporación, con distintas opiniones entre sus integrantes respecto al destino y necesidad o no, de invertir en algunas de las partidas previamente consignadas. 
…los señores Herrero Valdés y Cañizares no están conformes con la aprobación de estos informes; el primero porque al consignarse en el presupuesto la cantidad de diez mil pesetas más que el año anterior se tuvo en cuenta el festival extraordinario de la coronación; y el segundo porque la cantidad de diez mil pesetas que se pide de aumento con cargo a imprevistos… debe destinarse en vez de a festejos religiosos, a remediar la crisis obrera existente por falta de trabajo, especialmente del gremio de zapateros.
Para atender igualmente a las necesidades más apremiantes de las familias con menos recursos, el ayuntamiento acordó subvencionar con 25 pesetas, en un único pago a cada una de ellas, al total de las 75 unidades familiares que fueron escogidas y que se beneficiarían de esta medida, que por otra parte era similar a la que habitualmente se adoptaba cada año para socorrer a los más vulnerables con ocasión de las fiestas de septiembre y que se sumaba al tradicional reparto gratuito de raciones de comida durante esos días. Con todo, muchas otras familias vulnerables quedarían fuera de recibir prestación alguna. Y es que el limitado presupuesto de la Corporación se encontraba tan tensionado por la multitud de necesidades a las que atender, que algunos concejales ya auguraban, meses atrás, que de seguir inmersos en aquella espiral de gastos, el ayuntamiento de Villena entraría en bancarrota.

Componentes de las Comparsas de Cristianos (izquierda) y Moros Viejos, durante un desfile de Fiestas, en los años 30 del siglo pasado (Villena Cuéntame)

EL PROGRAMA DE FIESTAS.
De la atenta lectura del programa de fiestas de 1923 se desprende el enorme esfuerzo presupuestario que sería realizado para tratar de dotar de la mayor brillantez posible a los festejos, en contraste con el declive observado en el volumen de gasto de años precedentes. Este aumento en el presupuesto, vinculado sobre todo a la partida destinada a la Coronación de la Virgen de las Virtudes, hizo posible contratar a prestigiosas empresas y agrupaciones foráneas, como al aclamado orfeón Popular Coro Clavé, de Elche, a Joaquín Cánovas Cañete, pirotécnico oriolano que había sido premiado en varios e importantes certámenes a nivel nacional, y a la Banda de Música del Regimiento de Infantería de Guadalajara número 20.
Además, junto con los principales actos festeros y con ocasión de la Coronación de la Virgen de las Virtudes, sería estrenado, con música del organista y presbítero castellonense Francisco Escoín Belenguer y letra de Gaspar Archent Avellán, el Himno de la Coronación. Otros eventos incluidos habitualmente en el programa de fiestas de aquellos años y hoy desaparecidos, como el Concurso de Pichón y los Desfiles de Carrozas y Batallas de Serpentinas, complementarían la programación festera. Mención aparte merece la puesta en escena, por primera vez y a iniciativa de la recién creada comparsa de Andaluces, de un nuevo y singular acto, celebrado el 7 de septiembre, y que ha pervivido hasta nuestros días.
Extracto del Programa Oficial de Fiestas de 1923

LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES. 
La idea nació en torno al año 1917 de la mano del historiador y escritor villenense, canónigo y gran devoto de la Virgen de las Virtudes, Gaspar Archent Avellán, quien cuatro años después (el 1 de septiembre de 1921) fundaría La Corona, publicación de carácter mensual que a lo largo de sus 23 boletines se ocuparía de informar de las iniciativas, preparativos y estado del proyecto emprendido en aras a conseguir la Coronación Canónica de la Patrona de Villena, tratando desde sus páginas de fomentar e impulsar esta idea. Se constituyeron Juntas de Caballeros, de Damas y Comisiones de Obreros y Empleadas, en un intento de involucrar a miembros de todos los estamentos sociales de la ciudad. Los integrantes de estos grupos de voluntarios realizarían una activa y decisiva campaña para la captación de ofrendas, tanto de dinero en metálico como en joyas, que fueron donadas por no pocos particulares {6}. 

El día 6 tendrá lugar en la calle D. Luciano López Ferrer la “Fiesta de la Corona”.
El pueblo de Villena que en años anteriores y con motivo de las fiestas de la “Flor” y de la “Bandera” supo dar tan alto y hermoso ejemplo de generosidad y desprendimiento, sabrá en este año superarse a sí mismo acudiendo en masa a depositar sus donativos en las bandejas de las mesas petitorias, o en mano de las jóvenes postulantes.
La finalidad no puede ser más hermosa, puesto que se trata de la corona de la Virgen de las Virtudes, del homenaje grandioso que Villena quiere hacer a su Patrona queridísima, a Aquella que es todo amor para su pueblo y a la que los villenenses están siempre dispuestos a dar las más elocuentes pruebas del cariño filial que le procesan…
“La Corona”: 1 de septiembre de 1922.

      El manto que estrenaría con motivo de su coronación la Virgen de las Virtudes y valorado en 25.000 pesetas, fue regalado por Josefa Amorós Martínez, quien había costeado poco antes la confección de la nueva bandera con la que abría su participación en los desfiles de fiestas la Comparsa de Marineros. Por su parte el prestigioso orfebre valenciano Manuel Orrico Guzmán {7} sería el encargado de elaborar la corona (desaparecida durante la Guerra Civil) que la Patrona luciría aquel 6 de septiembre, tras haber sido descartados previamente los proyectos presentados por otros tres reconocidos artesanos. 

Gaspar Archent Avellán, junto a Manuel Orrico Guzmán, prestigioso orfebre de Valencia, en cuyos talleres se confeccionaría la Corona para la Virgen de las Virtudes.

      La instrucción del correspondiente expediente de Coronación Canónica requería junto a la datación de la antigüedad de la talla, documentar minuciosamente el acendrado y vigoroso fervor del pueblo de Villena hacia la Virgen de las Virtudes, además de acreditar, a través de ejemplos públicos y notorios, que las rogativas y peticiones de ayuda que le habían sido formuladas desde antaño, habían culminado, en no pocas ocasiones, de forma positiva hacia los intereses de los peticionarios.
     Ya en 1648 se tiene noticia de la solicitud que la ciudad de Murcia realiza a la de Villena, para que le fuera prestado uno de los mantos de la Virgen de las Virtudes, con la esperanza de poder frenar así, la epidemia de peste que asolaba aquella población. Tan agradecidos quedaron con el efecto beneficioso que produjo la llevada del manto a Murcia, que sus vecinos, no solamente reintegraron el previamente prestado, sino que confeccionaron uno nuevo, que sería regalado a la Patrona de Villena. 
     Otro de los casos, mucho más reciente, en el que se daba cuenta de la protección  de la Virgen sobre aquellos que en situaciones singularmente difíciles de sus vidas habían recurrido con plegarias al amparo de su Patrona, fue noticia en la prensa provincial, donde en el contexto de la Guerra de África, se publicaría la siguiente crónica:
     “…de unos cincuenta (soldados de Villena) que luchan ahora en el Rif, no ha resultado aún ni un solo herido. Y no es porque no entren en combate, puesto un soldado escribió diciendo que de más de cien que formaban una compañía, de los cuales cuatro eran de Villena, solo quedaron después de los fuertes combates ocho soldados y el capitán. Contándose entre ellos los cuatro villenenses que quedaron ilesos.
Este hecho motivó al capitán a preguntar a los soldados villenenses que a quién se habían encomendado, y contestando ellos que a su Patrona la Virgen de las Virtudes, partieron en pedazos varias estampas que llevaban de la Virgen, repartiéndoselos entre ellos y guardándolos devotamente en el pecho…”          
Diario de Alicante: 7 de septiembre de 1909.


                                                           
{1} Moros Viejos, Moros Nuevos, Marroquíes, Marineros, Estudiantes, Romanos, Cristianos y Andaluces. Las 8 comparsas citadas aportarían un número total de festeros que no excedería, de acuerdo con las previsiones más optimistas, las 500 personas.   

{2} Concedida por la Corporación Local el preceptivo permiso para participar durante las fiestas de 1923, Joaquín Clement Bravo sería el primer capitán de la nueva comparsa, mientras que Antonio Ibáñez Abad actuaría como alférez. Otros 20 adultos, además del niño de 4 años, de nombre Francisco Clement Francés, hijo del capitán, desfilarían durante su primer año con trajes, que ante la falta de tiempo para su confección, fueron alquilados en Alcoy. A todos ellos se sumaron durante su debut en el desfile de la Entrada, 5 o 6 personas más, alcoyanos en este caso. La celebración, el mismo año de la fundación de esta comparsa de un nuevo acto que será conocido como Contrabando, hizo que desde sus inicios a esta agrupación festera se la conociera, indistintamente, tanto por su denominación oficial de Andaluces, como por el nombre de Contrabandistas.

{3}  Esta vía se corresponde con la actual calle Escultor Navarro Santafé, aunque a lo largo del tiempo  ha tenido otras denominaciones oficiales, como Casicas de Hellín o General Mola. En cuando tipo de productos de venta en el establecimiento de Antonio Ibáñez Abad, mientras que en el libro editado en el año 2000 con ocasión del 75 aniversario de la Comparsa de Andaluces se indica que eran embutidos y otros comestibles, en el artículo del especial de la Revista Día 4 que fuera del año 2022 (1922: preludio de la fundación) se afirma que aquel era comerciante de textiles.

{4} Durante 1923 serían llamados a filas de forma obligatoria en Villena para su incorporación al ejército, un total de 192 jóvenes, de los cuales una parte quedarían excluidos y en torno al 15 por ciento no se presentarían al llamamiento y serían declarados prófugos. El resto, unos 111 soldados, partirían hacia distintos destinos, entre ellos a la Guerra en el protectorado español de Marruecos.

{5} El 23 de enero de 1923 y con la activa participación, entre otros, del propio Luciano López Ferrer, se conseguiría, tras arduas negociaciones con las tropas rifeñas acaudilladas por Abd-el-Krim, la liberación de 357 prisioneros españoles que durante meses habían estado soportando unas durísimas condiciones de cautiverio. 

{6}  Es necesario recordar aquí que la idea de la Coronación Canónica de la Virgen de las Virtudes no contaba con el apoyo unánime de todos los vecinos de Villena. Sus críticos, que los había, no atacaban tanto el acto de la coronación en sí, como el hecho de que fuera destinado dinero público a dicha finalidad. Para apoyar esta corriente de opinión y contrarrestar la línea argumental de la Corona, saldría a la luz por primera vez el 27 de agosto de 1922 el semanario Nosotros. Esta publicación que a partir de su número 22 tendría una periodicidad mensual, tuvo como director a José María Reyes, pseudónimo de José María Navarro López. A lo largo de su existencia contó con destacados colaboradores del ámbito nacional como Pío Baroja, Federica Montseny, Rubén Darío o Concepción Arenal. 

{7} Manuel Orrico Guzmán había sido el autor del nimbo –aureola o resplandor– que se elaboró para la talla de la Virgen de los Desamparados, Patrona de la ciudad de Valencia que aquella luciría en el acto de su coronación, el 12 de mayo de 1923. Ese mismo año y junto a la de Valencia y Villena, otras cuatro imágenes de Vírgenes serían coronadas canónicamente en España: la Virgen de la Caridad, Patrona de Cartagena, la Virgen de Estíbaliz, Patrona de la provincia de Álava, la Virgen de la Gleva, Patrona de la Plana de Vich, en Barcelona y finalmente la Virgen de las Angustias de Guadix, en la provincia de Granada.

BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS WEB:
Archivo Municipal de Villena (Actas Capitulares) 02/02/1923 // 15/06/1923 // 22/06/1923 // 25/07/1923 // 01/08/1923 // 10/08/1923 // 15/08/1923 // 24/08/1923 // 31/08/1923 // 05/09/1923
COLLADO PÉREZ, Cristóbal; VIDAL GARCÍA, José y OTROS. Comparsa de Andaluces Villena 1923-1998. Comparsa de Andaluces Villena. 2000.
CONEJERO GIL, Daniel. Expediente de quintas de Villena de 1923. Universidad de Alicante. 2015.
DIARIO DE ALICANTE: 07/09/1909.
HERNÁNDEZ J. 1973. Datos cronológicos de la Coronación y Bodas de Plata. Revista Villena. M. I. Ayuntamiento. Villena 1973.
LA CORONA: 01/09/1922 // 01/03/1923.
LÓPEZ HURTADO, César. Memoria del Poder Municipal en Villena. M.I. Ayuntamiento de Villena. 2015.
LÓPEZ HURTADO, César. MARCO AMORÓS, Mateo y PUCHE ACIÉN, José. Periodismo y sociedad Villena, 1881-1899. Instituto Alicantino de Cultura “Juan Gil Albert”. Diputación Provincial de Alicante. 2007.
MUNDO GRÁFICO. Julio de 1921.
RAMIRO DE LA MATA, Javier. Los prisioneros españoles cautivos de Abd-el-Krim: un legado del desastre de Annual. Anales de Historia Contemporánea. Páginas 343-354. Septiembre 2002.
REGISTRO CIVIL DE VILLENA: SECCIONES 2ª Y 3ª (distintos tomos e inscripciones).
RODRÍGUEZ HERRERO, Aida. La familia Amorós y su huella en Villena. Revista Villena. M. I. Ayuntamiento. 2013.
SÁNCHEZ FERRÁNDIZ, José. 1909, la Protección de la Virgen. Villenacuentame. 2013.
VALDÉS DOMENE, Antonio. 1922: Preludio de la Fundación. Especial día 4 que fuera. 2012.
www.eleslabonvillena.es
www.paraula.org/reportajes/testigos-de-la-coronacion-de-la-virgen-en-1923
www.villenacuentame.es
Publicado en la Revista Especial Día 4 que fuera de 2023 

17 jul 2026

2003 ORTEGA CANO Y EL MAESTRO

ORTEGA CANO Y EL MAESTRO
Hace unos años un grupo de jubilados emprende un viaje de los del INSERSO por el sur de España, recorriendo durante unos días Sevilla y otras poblaciones de su entorno. Una mañana se dirigen en autobús a la finca Yerbabuena ubicada en el término de Castilblanco de los Arroyos, localidad sevillana y hogar por aquel entonces de una de las parejas de artistas más mediáticas de nuestro país: la constituida por la conocida cantante Rocío Jurado y el no menos famoso torero Ortega Cano.
Juan, Ortega Cano y Amelia
Tras recorrer distintas dependencias de la finca y antes de concluir su visita, tienen la oportunidad de hacerse una foto con el diestro, imagen que se llevarán como recuerdo. Juan Catalán Martínez, veterano camarero de nuestra ciudad, que durante años trabajó en el Hotel-Restaurante Salvadora, posa para la cámara junto a su esposa Amelia y Ortega Cano. Éste, y antes de entregar la fotografía a la pareja, les pregunta por su procedencia. Tras oír la respuesta, el torero estampa, al dorso de la imagen, una breve y cariñosa dedicatoria para ambos, que al ser leída por Juan Catalán, hace que éste le indique al diestro que ha habido un error ya que ellos no son en realidad de la localidad de Guillena (*), sino de Villena, en la provincia de Alicante. 
Paquito Medina... El Maestro
El torero amablemente coge de nuevo su bolígrafo y rectifica el equívoco y, mientras devuelve la fotografía a Juan Catalán, pronuncia la siguiente frase enigmática: Entonces, ustedes son paisanos del Maestro.
¿Del maestro?, pregunta Juan Catalán, sin alcanzar a comprender a quien se refiere su interlocutor.
Sí, claro, concluye Ortega Cano, del gran torero Paquito Medina, el Maestro.
(*) Localidad de la provincia de Sevilla, que en 2016 contaba con un censo de población de 12.570 habitantes.
JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ 
(2000/2004 año de la foto sin confirmar)

14 jul 2026

1901 EL NIÑO MUERTO

EL NIÑO MUERTO
Esta es una de las pocas, o quizá la única fotografía que se conserva de un niño de nuestra ciudad que ya había fallecido al momento de inmortalizarse la imagen. No conocemos la identidad, ni la fecha exacta en que fue hecha (aunque con seguridad en los primeros años del siglo XX) y responde a la moda que surgida en Francia durante la época victoriana poco después de la invención de la fotografía, se fue extendiendo por otras latitudes durante las décadas siguientes. Entonces, la gran mortandad de niños, asociada a las precarias condiciones de vida y enfermedades que diezmaban a la población, junto al deseo de unos padres de perpetuar la memoria de aquellos que tan brevemente habían transitado por este mundo, dio como resultado unos retratos cuya finalidad en todo caso, distaba mucho de buscar el morbo. El niño parece que duerme plácidamente en su cuna y solo si concentramos nuestra atención sobre sus pies, observaremos que en realidad su cuerpo descansa en el interior de un pequeño ataúd blanco.
En algunas de las fotografías que han llegado hasta nosotros de aquel periodo, el cuerpo del menor sin vida aparece incorporado y con los ojos abiertos, acompañando a sus padres o hermanos, en una cuidada puesta en escena, sin que nadie, que no hubiese sido advertido con anterioridad del hecho, pudiera adivinar la singularidad de lo mostrado.
Anastasio Ibáñez Abad, que tuvo estudio en Villena durante muchos años es el autor de la imagen. De este fotógrafo se publicó hace un tiempo en esta misma web (*) un muy interesante artículo sobre su figura (y de algunos de sus descendientes), de obligada lectura para quienes quieran hacerse una idea de la labor de los pocos y esforzados artesanos, pioneros en el nuevo arte en nuestra ciudad. Gracias a las fotografías, entre otros, de Francisco Martínez Alcover, Silvino Díaz García, Hermógenes Ramón Esquembre, A. Viviente y el propio Anastasio, conocemos de forma más precisa cómo era la Villena de finales del siglo XIX y principios del XX y las costumbres y tradiciones arraigadas entonces, entre ellas, la naturalidad con la que nuestros antepasados afrontaban el inevitable hecho de la muerte.
ANASTASIO IBÁÑEZ ABAD

HERMÓGENES RAMÓN ESQUEMBRE

FRANCISCO MARTÍNEZ ALCOVER
ANUNCIO PUBLICADO EN EL SEMANARIO DE VILLENA, 
EL ACTIVO, EN SU EDICIÓN DEL DÍA 11 DE JUNIO DE 1899.
(*) Pedro J. Miguel. Blog rostroseneltiempo
JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ

13 jun 2026

RUPERTO CHAPÍ (1851-1909): SUS CARICATURAS

RUPERTO CHAPÍ (1851-1909): SUS CARICATURAS.
A lo largo de la vida de Ruperto Chapí el músico villenense fue portada en no pocas ocasiones en algunas de las mejores revistas y periódicos españoles, lo que nos sirve para tomar conciencia de la enorme fama y prestigio del que gozó. Sus partituras que abarcan desde la música más ligera con las que se tuvo que ganar el pan para mantener a su numerosa prole, hasta sus piezas más complejas y ambicionas que pudo seguir componiendo gracias al dinero que conseguía con las primeras, llevan el sello y la innegable calidad de su autor, considerado como uno de los más grandes y originales compositores españoles del último tercio del siglo XIX. Y al igual que de él se conservan multitud de fotografías en las que bien aparece solo, en compañía de familiares, colaboradores o durante algunos de los múltiples homenajes que se le tributaron, también abundan sus caricaturas, que desde el respeto y la admiración hacia el genio villenense y mostrando su evolución física (que discurre entre la delgadez de sus años más jóvenes hasta el sobrepeso que lo acompañó en el último trato de su existencia), tratan de ahondar en la psicología del personaje. Sin ánimo de ser exhaustivos, porque con seguridad deben existir muchas otras imágenes de este tipo, traemos aquí algunas de las que se conservan del autor de inmortales piezas de la música española, como La Bruja, la Tempestad, el Tambor de Granadero, La Revoltosa o Margarita la Tornera.
JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ.






29 mar 2026

ENTRE MARZO Y DICIEMBRE (DE 1894): ESCENAS DE LA CRÓNICA NEGRA EN VILLENA

Una taberna de la calle la Rambla, varios tertulianos y una conversación que da paso a una discusión que concluye a tiros y cuchilladas. Los contendientes, dos varones, acompañados por algunos familiares que se unen al sangriento tumulto. El resultado: cinco heridos de diversa consideración, uno de ellos de pronóstico muy grave que será conducido al hospital de la ciudad con pocas esperanzas salvar su vida. De hecho morirá pocas horas después a consecuencia de los disparos recibidos. Su nombre: José María González Ferrero. Residente en la calle Parrales, el muchacho que cuenta con tan solo 17 años es hijo de Pedro González Santiago y de Josefa Ferrero Francés. Como trasfondo de la pelea, se apunta al desprecio que su familia cree haber recibido en respuesta a las pretensiones amorosas del joven, que corteja a una hija de la otra facción en disputa y, en medio de todo ello, el alcohol, casi siempre protagonista y que facilitará la locura colectiva. Estamos a marzo de 1894 y mientras un numeroso grupo de vecinos se está preparando para peregrinar a Roma (*1), José Pons Samper, uno de los más destacados (y olvidados) poetas que ha dado Villena a lo largo de su historia, escribe por aquella época un elocuente y certero soneto, que parece haber sido compuesto para la ocasión. 
SONETO AL CRIMEN
Germen podrido de morbosa idea,
entre los pliegues de cerebro oscuro
nace el sangriento crimen al conjuro
del odio mismo que lo nutre y crea.

Cual siniestro relámpago serpea,
hiende y abrasa con su fuego impuro,
y harto de cárcel atraviesa el muro
para arrojarse a la brutal pelea.

Rómpese del cerebro el engranaje,
surge el monstruo fatídico y rugiente,
se precipita con furor salvaje.

Choca, raja, mutila horriblemente,
y al saltar de la sangre el oleaje,
el monstruo va flotando en el torrente.

Dos meses más tarde la tragedia se desplaza de escenario para su representación. La antigua ermita de San Benito, que en esos momentos funciona como matadero municipal y que hoy día acoge las dependencias de la policía local es el nuevo lugar elegido y los actores principales, dos trabajadores del establecimiento. El motivo, la discusión promovida por el retraso aquella mañana en la apertura de las instalaciones tras quedarse dormido quien debía hacerlo. El intercambio de palabras entre Juan González Algarra y Juan Castelló Ugeda se torna cada vez más acalorado y finalmente, aquel veintiuno de mayo, la violencia estalla brutalmente, de manera que el segundo de ellos que en aquellos momentos cuenta con 27 años, es herido fatalmente por un arma blanca de grandes dimensiones manejada hábilmente por el primero (*2). La esposa de la víctima, Jerónima Gabaldón Pérez, que igualmente interviene en la trifulca, resultará herida de gravedad aunque finalmente consigue salvar su vida. Todos ellos, así como el padre del homicida, Juan González Martínez, que posteriormente será también detenido por su implicación en los hechos, han estado residiendo hasta entonces en las dependencias habilitadas al efecto anexas al propio matadero y que hace las veces de vivienda para todos ellos.

ANTIGUA ERMITA DE SAN BENITO, POSTERIORMENTE RECONVERTIDA EN MATADERO DE LA CIUDAD Y QUE HOY ACOGE LAS DEPENDENCIAS DE LA POLICÍA LOCAL

Mientras las familias de los fallecidos lloran amargamente su pérdida, un avispado individuo, ajeno a estos dramas, trata de pasar desapercibido en el breve espacio de tiempo que permanece en la ciudad. Natural de Martos en Jaén y de 54 años, responde al nombre de Agustín Ruiz Villarejo y es agente recaudador de contribuciones destinado en Castalla. El 19 de septiembre se ausenta de su puesto de trabajo, aunque no lo hace solo, ya que con él se esfuman 11.000 pesetas en billetes del Banco de España. Se dice que ha sido visto por última vez en la estación de ferrocarril de Villena desde donde ha tomado el tren correo y perdido su pista. La descripción que de este sujeto se hace en la requisitoria a través de la cual las autoridades ordenan su busca y captura no tiene desperdicio:

… estatura alta, bigote entrecano, le falta parte de la dentadura usándola postiza, tiene una cicatriz en el cuello y es tartamudo. 


Estamos ahora principios de noviembre y el frío de aquel otoño de 1894 contrasta con la sangre caliente que recorre las venas de algunos individuos. Dos de ellos se enzarzan en otra discusión que acaba con Vicente García ingresado en el hospital tras ser herido de gravedad por su cuñado, Diego Espinosa, quien le ha asestado dos certezas puñaladas y que poco después, será detenido por agentes de la guardia civil.


Junto a todo esto, las amenazas de muerte que a través de cuatro anónimos ha venido recibiendo el acaudalado propietario local Enrique Tarruella y por las que se le exige la entrega de una significativa cantidad de dinero, no parecen cosa nimia, en una ciudad que vive un periodo especialmente agitado y violento, en medio de una profunda crisis económica, donde el anticlericalismo está sólidamente instalado en un sector de la clase trabajadora local, que viene soportando duras condiciones de vida y que aparece cada vez más enfrentada a las élites locales y a la propia iglesia católica, percibida por muchos como la aliada natural de los más poderosos.
En Villena la jauría clerical ha amenazado al vendedor de LAS DOMINICALES (*3) para obligarle a dejar la venta del periódico con el que gana algo de dinero para ayudar a su pobre existencia.
¡Miserables!
Tienen al pueblo sin comer, llevando una vida desastrada, y todavía no dejan que se haga propaganda para librar a las generaciones que vengan de esta situación degradante y afligida.
Abusan, además, del dinero, de la posición, de la influencia social, para pisotear a los infelices desheredados.
¡Miserables!
Pero todavía hay en Villena un grupo de ciudadanos dignos y valientes que no consentirá que se atropellen impunemente los derechos del desvalido.
A la Partida de la porra clerical contestará la dignidad obrera ultrajada.
(“Las Dominicales del Libre Pensamiento”: 7 de diciembre de 1894)



Aquella crisis económica tiene como causa inmediata el desplome en los últimos años de las exportaciones de vino a Francia, lo que ha dejado sin ocupación a cientos de trabajadores. Con la paulatina recuperación de los viñeros franceses tras el azote de la plaga de filoxera que tanto había mermado la producción vitivinícola del país vecino, muchas bodegas locales ven ahora peligrar seriamente sus negocios, que languidecen sin nuevos mercados que sustituyan a los perdidos. Por si esto fuera poco, la subida de aranceles y gravámenes que soportan los productores ha terminado por agudizar la situación.
… con contribuciones superiores a sus medios productivos, sin mercado para sus vinos y con la paralización en todos los órdenes de trabajo, que ha ocasionado la falta de tráfico en el ramo principal de su riqueza, Villena –que reunía todos los elementos necesarios para gozar de un estado próspero y floreciente- es una ciudad totalmente arruinada, que no se muere materialmente de hambre, gracias a la fertilidad de su huerta y merced a la riqueza de sus aguas, que permiten aplicar a diversos cultivos, terrenos abandonados hasta ahora como improductivos eriales...
(“El Liberal” 2 de noviembre de 1894)

VILLENA, FINALES DEL SIGLO XIX

Llega diciembre y los habitantes de la ciudad se aprestan a despedir aquel año que ha traído más sombras que luces. Una de las pocas noticias positivas publicadas por los periódicos durante el periodo, se remonta a siete meses atrás, cuando aquellos habían dado cuenta de que el número 4.897, agraciado con 2.500 pesetas y vendido en la localidad, era uno de los premios mayores del sorteo de la lotería nacional celebrado el 31 de mayo.

BILLETE DE LOTERÍA NACIONAL DEL PERÍODO

Sin embargo, no debía estar precisamente para celebraciones gran parte de la población, que desde luego no puede permitirse el lujo de jugar a la lotería y para la que constituye un pequeño milagro llegar al final de cada día habiendo comido lo suficiente. Tampoco debía estar satisfecho el propietario de los bienes semovientes sustraídos el anterior agosto y que cuatro meses después y para su desesperación, seguían sin ser recuperados por las autoridades.

JUZGADO DE INSTRUCCIÓN DE VILLENA
____________
Don Rafael Medina Huete, Juez de Instrucción de Villena y su partido: Por la presente requisitoria hago saber a los de igual clase y municipales, Alcaldes, fuerzas de la Guardia Civil, y demás agentes de la policía judicial de la nación, que en este juzgado… se instruye sumario por el delito de hurto de tres caballerías, cometido en esta ciudad el día 6 de agosto último; en cuyo sumario se ha acordado expedir la presente, por la que en nombre de S.M. la Reina Gobernadora (que Dios guarde); ruego y encargo a las expresadas Autoridades y agentes, procedan a la búsqueda de las expresadas caballerías, cuyas señas son:
Un macho, pelo negro, lucero, dedo y medio bajo la marca, de diez años.
Una mula pelo pardo negruzco con algunos pelos blancos de seis años y de la marca.
Una mula pelo castaño oscuro entre pardo, de unos ocho años y tres dedos bajo la marca, lunanca de la pata derecha
Y caso de ser habidas, disponer su conducción a esta ciudad, poniéndolas a mi disposición.
Dada en Villena a diez de Diciembre de mil ochocientos noventa y cuatro.


(*1) PEREGRINACIÓN A ROMA
…Según noticias de la importante ciudad de Villena, pueden calcularse en cerca de 200 peregrinos los que saldrán de ella para representarla a los pies del Jefe visible de la Iglesia…
“El Aralar”: 03/03/1984

(*2) En la Decimosexta estampa del libro Álbum de Cromos Prostitución en Villena (1906-1931), su autor, Mateo Marco Amorós, describe un suceso ocurrido en abril de 1907 en una de las casas de lenocinio de la ciudad, en la que una joven prostituta de 19 años (cuyo nombre no trasciende), es herida por la bala de un revólver disparado por Juan González Algarra, alias el del Matadero, que bien pudiera ser la misma persona que dos décadas antes había acabado con la vida de Juan Castelló Ugeda.

(*3) “Las Dominicales de Libre Pensamiento” fue un semanario fundado en 1883 en Madrid. Editado cada domingo, su existencia se prorrogó hasta 1909. Su contenido, de carácter diverso y apartado del pensamiento oficial, incluía artículos firmados por prestigiosas firmas del mundo de la cultura, de la ciencia, la literatura, la sociedad o la política, lo que hizo a este semanario ser objetivo frecuente de los ataques, tanto de la Iglesia católica como de las autoridades, que hizo que una parte de sus números fueran secuestrados.

PERIÓDICOS Y OTROS RECURSOS BIBLIOGRÁFICOS CONSULTADOS.
“Boletín Oficial de Murcia”: 26/12/1894.
“Boletín Oficial de Oviedo”: 29/09/1894.
“El Aralar”: 03/03/1894.
“El Correo Español”: 26/03/1894.
“El Día”: 06/11/1894.
“El Independiente”: 22/05/1894.
“El Liberal” 02/11/1894.
“El País”: 07/11/1894.
“Heraldo de Madrid”: 02/06/1894.
MARCO AMORÓS, Mateo (2004). Álbum de Cromos prostitución en Villena 1906-1931. Editado y distribuido por Factoría La Fam.
LOPEZ HURTADO, César (15 de marzo 2007). Pasado y presente de Villena y su entorno. Conferencia de la Cátedra arzobispo Loazes y la Fundación Municipal José María Soler.
PONS SAMPER, José (1895). Fibras que laten: deserciones literarias. Imprenta de Enrique F. de Rojas. Madrid.
“Registro Civil de Villena: libros de defunciones del año 1894.
www.villenacuentame.com
Autor: JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ. (2017)

25 mar 2026

1887 ANTES DE LA BRUJA

ANTES DE LA BRUJA                                      
Por… JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ. (marzo 2026)
Enrique Sepúlveda Planter, escritor y periodista zaragozano residente en Madrid, muy popular en su día por sus frecuentes y aplaudidas colaboraciones en prensa y autor de elogiados retratos costumbristas de la capital de España, dedicó en su obra “La vida en Madrid en 1887” un capítulo al célebre músico villenense Ruperto Chapí Lorente. Confesaba el periodista la extrañeza que le produjo encontrarlo en lugares no frecuentados habitualmente por el famoso compositor, como dentro de un popular figón o taberna, donde aquel comía con varios acompañantes, y se sorprendía de nuevo, cuando días después y asistiendo como espectador a un festival taurino en la plaza de toros, se reencontraba con el músico. El hecho tenía relación, como posteriormente pudo saber, con el inesperado cierre para las representaciones de zarzuela (no se sabía entonces si de forma temporal o con carácter definitivo) del teatro madrileño de igual nombre, privando así a Ruperto Chapí de un importante escenario donde habían sido representadas en el pasado algunas de sus más aclamadas y exitosas zarzuelas, entre ellas “La Tempestad” y “El Milagro de la Virgen” (1).
La búsqueda de inspiración para abordar con éxito nuevos y obligados proyectos que le reportaran los ingresos necesarios para mantener a salvo su economía, estaba detrás de esta inesperada aparición de Ruperto Chapí en lugares que no solía frecuentar, porque cerrado aquel anfiteatro a la zarzuela grande, el músico villenense se veía arrastrado a comprometerse en la composición de piezas musicales más sencillas, encuadradas dentro del llamado género chico (2), que tanto gustaban al numeroso público que acudía a sus representaciones y no tanto a la crítica especializada, que las veía alejadas de las grandes y complejas obras en las que había encontrado el músico el unánime reconocimiento del que gozaba como compositor. A la puerta de su casa madrileña, en la calle del Prado, se agolpaban ahora autores de otros tantos libretos, muchos de una cuestionable calidad literaria, para tratar de convencer a don Ruperto de que pusiera música a sus creaciones. De esta etapa de su vida y ese mismo año, 1887, son: “El figón de las desdichas”, puesta en escena por primera vez en el Teatro Eslava, “Juan Matías el barbero o la corrida de la Beneficiencia” y “Los lobos marinos”, ambos estrenados en el Apolo; “Playeras” y “El fantasma de los aires”, que vieron la luz en los teatros Lara y Variedades, respectivamente y, finalmente, “Felipe”, presentado al público en el recinto de verano del mismo nombre. Y  la posibilidad de que la fama del músico se viera en alguna medida resentida tras comprometerse en aquellas obras de menor complejidad y ligera base argumental, quedaba enseguida abortada a la vista de que de todas ellas, don Ruperto solía salir airoso, gracias a su maestría musical, inspiración compositiva y profundo conocimiento del medio escénico y ello pese a los importantes retos y obstáculos con los que enfrentaba su tarea y que Enrique Sepúlveda enumeraba en su artículo:
“... imaginad a Ruperto Chapí encerrado en su gabinete de estudio, en el cuartito mismo donde escribió La Tempestad -página gloriosa de la historia de nuestra zarzuela- amontonando nota sobre nota para formar una romanza, que no sea romanza, porque si lo es, la triple no puede cantarla; un quinteto que lo sea sólo en apariencia, porque de lo cinco actores solo dos tienen voz, y los otros se limitan a abrir la boca; un coro de mujeres, que no exceda de cierto tono, y que sea sencillito, porque de lo contrario se corre el peligro de que sea el público el que lo cante; imaginad al pensionado de Roma, al discípulo directo de Arrieta condenado a cuplets perpetuos, y decidle cuando ha escrito el final, ahora tú verás cómo instrumentas esta partitura, porque en la orquesta no hay más que tres violines, y una flauta y dos violas y un contrabajo, un cornetín y un clarinete, y comprenderás los sinsabores que pasará al verse condenado a trabajar sin lucimiento posible tanto como ha trabajado otras veces con la seguridad de que, bueno o malo, lo que hiciera se podría cantar y se podría instrumentar; en una palabra, se podría oír.”
“TEATRO DE LA ZARZUELA” EN MADRID, CONOCIDO  TAMBIÉN EN AQUELLA ÉPOCA POR LOS HABITANTES DE LA CAPITAL CON EL NOMBRE DE  ”JOVELLANOS”. (PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX).
Y mientras todo esto ocurría, el infatigable trabajador Ruperto Chapí, asegurada la viabilidad económica para su abultada familia que sumaba en aquel momento esposa y ocho hijos y en el escaso tiempo libre que le restaba, andaba inmerso en un nuevo y ambicioso proyecto musical, mucho más complejo que los anteriores, cuya conclusión y estreno esperaban impacientes una legión de numerosos y fervorosos seguidores del músico. Y como Enrique Sepúlveda seguía diciendo en su crónica:
“Chapí no tiene más afán que despachar a la carrera todos estos juguetes que le encargan sus íntimos y en cuanto termina se encierra en su despacho para continuar la partitura de la Bruja, que nadie sabe aún cuándo se representará, porque no se sabe tampoco si en el Jovellanos habrá zarzuela este invierno, o vendrá alguna tanda de gimnastas en decadencia, a solazarnos con sus ridículas pantomimas. Pero por si acaso, ad cautelam, él no se descuida y en este momento da la última mano al melodrama en cuestión... 
Chapí se pasa en esto muchas noches en vela. Al dar las doce, a la hora clásica de las brujas, él en absoluta soledad se sienta al piano y toca hasta que el sueño le rinde. El sereno de la calle de Tragineros es quizá el único madrileño que conoce a esta fecha algo de la nueva partitura...”
Finalmente, el 10 de diciembre de 1887, la zarzuela en tres actos “la Bruja”, con texto de Miguel Ramos Carrión era estrenada en el teatro la Zarzuela de Madrid con un clamoroso éxito de crítica y público, hecho que llevó a que superase las cincuenta representaciones en dicho coliseo y fuese llevada posteriormente de gira a distintas ciudades y localidades de toda España, entre ellas Barcelona, Valencia, Málaga, Cádiz, Granada, Zaragoza, Alicante, Palma de Mallorca, Teruel, Oviedo, Badajoz, Segovia,  Zamora, la Habana (en Cuba) y la propia localidad natal del músico, lugares donde el éxito más rotundo seguiría sonriendo al inmortal músico villenense.
A LA IZQUIERDA DE LA IMAGEN APARECE RUPERTO CHAPI LORENTE, COMPOSITOR VILLENENSE AUTOR DE  “LA BRUJA”, Y A SU LADO, EL LIBRETISTA DE LA OBRA, MIGUEL RAMOS CARRIÓN. (YouTube. Ruperto Chapí: preludio de la Bruja, 1887).
FRAGMENTO SOBRE LA CRÓNICA RELATIVA AL ESTRENO DE LA ZARZUELA “LA BRUJA” QUE SIN FIRMA APARECIÓ PUBLICADA EN LA EDICIÓN DEL 11 DE DICIEMBRE DE 1887 EN EL PERIÓDICO DE MADRID “EL DÍA”. 
(1) El periodista Enrique Sepúlveda designa en su artículo al teatro de La Zarzuela como Jovellanos. Esto se debe a que al estar ubicado este coliseo madrileño (uno de los principales de la capital) en la calle Jovellanos, era frecuente utilizar indistintamente en aquella época un nombre u otro para referirse en realidad al que no era sino un mismo recinto.

(2) Las principales diferencias entre la zarzuela grande o simplemente zarzuela y el género chico se encuentran en su duración y número de actos. Mientras la primera comprende entre dos y tres y puede extenderse más allá de las tres horas, el género chico, en cambio, suele desarrollarse en un único acto de no más de una hora. Además hay otra diferencia que afecta, en este caso, a la propia temática. El género chico aborda temas más costumbristas y castizos, con un marcado tono humorístico y desenfadado, mientras que la zarzuela puede alternar situaciones dramáticas y cómicas, con una pretensión, en cuanto a su argumento, que aspira a ser más trascendente. Las diferencias apuntadas afectan a la complejidad y extensión de la partitura, número de personajes y músicos, así como la cantidad de medios técnicos y escénicos necesarios para el desarrollo de la obra, que se reducen en el género chico, lo que abarata su puesta en escena. Este último se hizo muy popular en Madrid tras la invención (en la segunda mitad del siglo XIX) del llamado “teatro por horas”, formato de espectáculo musical breve, que aspiraba a atraer a un público más numeroso que no solía asistir a los teatros por el alto coste de las entradas. Así, con libretos más sencillos, económicos de producir y de menor duración, se lograba aumentar el número de pases de cada espectáculo y la puesta en escena de diferentes obras a lo largo de un mismo día, con lo que se conseguía reducir el precio para el espectador, lo que impulsó extraordinariamente este género. Y pese a la tibia acogida mostrada con frecuencia por la crítica especializada que cuestionaba su calidad, destacados autores como Ruperto Chapí compusieron notables partituras para este medio, asegurándose de paso, los ingresos necesarios para preservar su economía personal, lo que permitió, en el caso del músico villenense, que este pudiera seguir componiendo obras musicales más personales, ambiciosas y complejas.

BIBLIOGRAFÍA: (LIBROS, PERIÓDICOS Y SITIOS WEB).
EL DÍA (MADRID): 11 de diciembre de 1887.
EL FÍGARO (OVIEDO): 23 de junio de 1889.
GRACIA IBERNI, Luis Miguel. Ruperto Chapí (serie temática-biografías, música hispana-textos). Publicaciones del Instituto Complutense de Ciencias Musicales, de la Sociedad General de Autores de España y del Ministerio de Cultura. De la edición de 2009. Madrid.
LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA (MADRID): 11 de diciembre de 1887.
LA IBERIA (MADRID): 11 de diciembre de 1887.
LA LEGALIDAD (SEGOVIA): 13 de noviembre de 1890.
PRATS ESQUEMBRE, Vicente. Ruperto Chapí, un hombre excepcional. Asociación para la promoción de los subnormales. Villena. 1984.
SEMANARIO “MADRID CÓMICO” (MADRID): 29 de abril de 1883 // 26 de marzo de 1887.
SEPÚLVEDA PLANTER, Enrique: La vida en Madrid en 1887. Asociación de Libreros de Lance de Madrid (de la edición conmemorativa de la XXI Feria de libro antiguo y de ocasión de Madrid). 1997. Madrid.
https://www.madridiario.es
https:www.youtube.com (sobre la Bruja). 
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